sábado, 24 de junio de 2017

FIN DE SEMANA

                                                 



Me gusta el sábado desde siempre. En mis años jóvenes vivía en el campo, lejos de todo , por eso mi mayor preocupación era cómo hacer para salir a los bailes sin que se me notara que no había ido a la peluquería. Porque eso en una chica de 16 años era primordial. Siempre me ha gustado llevar el pelo largo, de hecho aún lo uso así. Mis vecinas de los campos cercanos, jóvenes de mi edad, también preocupadas para que no se note la diferencia entre las del “campo” y las del “pueblo”, venían a mi casa cruzando potreros, especialmente a peinarse. Así nos preparábamos para salir a la noche. El hermano de Graciela, nos llevaba, pobre, cargaba con la hermana y las amigas en su flamante Falcon celeste. Claro que el pago era guardarle turno para bailar alguna cumbia, lo que para mí era un problema: era tan patadura!!!.
Al pasar los años, ya casada y viviendo en mi pueblo natal, con marido viajante de comercio, esperaba el sábado para ir a la peluquería e ir al cine; en esos tiempos había tres cines, teníamos para elegir. Después, pasar a tomar un café por el bar del centro y caminar hasta nuestra casa. Una vez al mes el sábado era de baile… en cualquiera de los dos clubes o en las escuelas de campo de la zona, todas tenían su cena y baile repartidas en distintas fechas en el año. En invierno en pista techada con lonas y en verano al aire libre. Qué lindo era! Asistíamos en grupos de matrimonios o con chicas amigas. Siempre me gustó el sábado, será porque nací en ese día, dedicado a Saturno, que astrológicamente representa el lado oculto y restrictivo de las cosas, pero gracias a Dios que mi regente es Júpiter que es todo lo contrario, dándome la alegría y la expansión en mi vida. La luz disipa la oscuridad, la alegría rompe con las barreras de las restricciones y así lo percibe mi espíritu. Puedo tener una motivación muy importante, pero a la vez, si no me pongo los límites adecuados nunca lograría llevarla  a cabo. Mi Saturno y mi Júpiter siempre están y me lo recuerdan. Se dice que Júpiter puede firmar alegremente los cheques pero es Saturno el que los paga. Los domingos mates en la cama y radio con folklore….
Más tarde en mi vida, vino mi hija y mis hermanos quedaron a mi cargo. Ya los sábados fueron distintos, con más ropa que lavar, con más cabezas que arreglar y esperar que regresen mis hermanas de la “confitería” como se le llamaba entonces aquí al boliche bailable de ahora. Y ya no hubo tantas cenas y bailes de campo, seis chicos en edad escolar no lo permitía. Pero igual me siguieron gustando los fines de semana, el domingo un rato más en la cama, los mates en la bandeja, con Mónica en el medio, la única que se despertaba temprano ¡siempre!. Los almuerzos en familia, la cancha o una salida para dar la “vuelta del perro” a la tardecita, ya  motorizados con nuestro rastrojero.
Un día cambio de casa y de vida, chicos más grandes, problemas más grandes también, divorcio y sábados de soledad….. con libros y televisión, esperando el regreso de mi hija y mis hermanos. De todas maneras siempre me arreglé para que mis fines de semana fueran de relax…..pese al trabajo y a las rispideces propias de manejar una casa con varios adolescentes y sin esposo.
Hoy después de que ha corrido mucho agua bajo el puente, que mis hermanos se han casado, he tenido una nueva pareja , tres hijos más y ya voy por los seis nietos, elijo el sábado para dedicármelo , aunque sea en una pequeña parte; en mi arreglo personal, en la elección de una buena película en la televisión o leyendo un libro interesante. No soporto la violencia y en soledad espero que mis dos hijos varones, que todavía viven en casa, regresen sanos y salvos de su salida nocturna.


Lydia Musachi-  

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