martes, 9 de mayo de 2017

VIVIR

                                                                







Vivir hace que pasemos por una serie de acontecimientos  que están determinados por una serie de imponderables que hacen a la vida de una persona. Alguien puede afirmar, de esta manera, que existe un destino señalado, que nos llevó a ser de una forma y un fondo que estaba precisado de antemano. Tal vez las cosas sucedan así en la vida o puede ser que no. Pero lo cierto es que cuando algo es original, auténtico, cuando se dan valores realmente vitales, se debieran recibir en cambio los mismos valores o mejores quizás. Pero no siempre es así, o mejor dicho, casi nunca. Dios nos ha dado para que podamos incidir en lo que está escrito o predeterminado, en vaya saber que libro, una virtud que llamamos libre albedrío. También nos da la sabiduría para saber utilizarlo, claro que a veces nos cegamos y no sabemos ver en una encrucijada, el camino correcto que debemos tomar.
Hay cosas que traemos en los genes, desde que venimos al mundo a trajinar la vida que se nos ha dado sin nosotros solicitarla. Se nos dá por la gracia de Dios.
Vaya tarea que se nos encomienda, después de nacer a los gritos, doloridos y chirleados, tenemos la obligación de crecer, cosa que cuando somos mayorcitos no queremos que acontezca, porque al llegar a la etapa en que se nos considera adultos,  se espera de nosotros que seamos una persona  “como la gente”. Deducimos, que debe esperarse que seamos a imagen y semejanza de nuestro Creador y claro está que también nuestro “criador” alberga la esperanza de que nos parezcamos a él.
Decididamente hay cosas que nos complican la vida, suerte que también existen los sentimientos y éstos son más fáciles de entender cuando son reconfortantes  como el amor,  la emoción, la felicidad, la alegría o la amistad.
Nos cuesta sobrellevar  los sentimientos negativos, ésos que aparte de jorobarnos a nosotros, conforman una maraña intrincada de dolores, odios, pereza, envidia, lágrimas, etc. que aportan una alta dosis de infelicidad en nuestro entorno. Son  altamente contagiosos.
Hay cosas que nos suceden día tras día, sumando cada suceso llegamos a un resultado final que puede ser positivo o  negativo, según como hayamos usado la inteligencia superior con que se nos ha regalado.

Está en nosotros, seres privilegiados del universo, superar con felicidad, cada escalón que tenemos diseñado en nuestro complejo plano astral.