sábado, 21 de enero de 2017

ESPERANDO LAS MARGARITAS AMARILLAS


En pleno verano y en las Sierras Cordobesas, espero ver florecer las margaritas amarillas, aun es pronto, pero cuando llegue el otonio, ellas seguro que apareceran en los pocos terrenos naturales que quedan en mi barrio de Villa Los Angeles, Valle Hermoso.
                                             
Las margaritas amarillas en grandes ramilletes, festejan la lluvia de otoño. Escondidos en sus nidos o refugiados en las ramas del pino, los pájaros que habitan mi jardín serrano, trinan tímidamente esperando que llegue el sol y entibie sus cuerpos y le saque lustre a sus alas. Desde la ventana de vidrios empañados, dibujo paisajes en mi corazón y respirando el aire puro de las sierras, cosquillea tu nombre en la nostalgia.
Un manto gris cubre los cerros y refleja a hurtadillas algún rayo de sol extraviado en la tormenta, sin querer una sonrisa modifica el ánimo tristón de esta mañana de abril en Punilla. Preparo mi mate y acompaño mis delirios con tu recuerdo y el suave sabor de la yerba. Penas y alegrías del amor dice el poema, más penas que alegrías digo yo, pero no cuenta en mi vida la tristeza, porque siempre abono la esperanza  y le echo leña al fuego que perdura en un rincón de mi corazón.
Al fin, cuando se asome el sol entre las nubes, livianas ya como algodones, se llenará mi patio de  trinos y aleteos, festejando la luz y el alimento que les brinda el pasto semillado de este otoño. Yo festejaré con los rayos de sol, el renacer de mi esperanza de encontrarte de improviso en cualquier esquina de mi pueblo o en alguna curva del camino.