lunes, 5 de diciembre de 2016

DESPEDIDA

                                                       


Cuando uno se empieza a ir va soltando las amarras, aflorando sus recuerdos y contándolos despacito para quien lo quiera escuchar. El tiempo que ya ha vivido lo tiene bien enraizado, sostiene su memoria cuando todavía funciona. Hay sucesos que solo se transmiten de boca en boca, generación tras generación. Algunos quedan escritos, filmados, fotografiados, con ayuda de la tecnología que maneja la inteligencia del hombre. A veces nadie escucha, ni lee libros, ni mira fotos o videos, hasta que el ser que ha despedido se ha sumido en el silencio de la muerte. Entre las cosas que ha dejado y que se ven como trastos viejos, se encuentran muchas veces las respuestas  a preguntas nunca realizadas. Así, como quien no tiene apuro por irse, anota hechos, ordena fotos, arrima a su corazón a los hijos, a los nietos y bisnietos, a las personas que han dejado huellas en su alma. Carga su corazón de amor y se entrega al deterioro del cuerpo, al dolor y se va despidiendo de la vida, en busca de la Luz y de la Paz, librada de todo lo sufrimiento.
Lydia Musachi

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