domingo, 31 de julio de 2016

PARA AGOSTO CAÑA CON RUDA

CAÑA CON RUDA
Caña con ruda es una tradición milenaria enraizada originalmente en el Paraguay y en el nordeste argentino que limitan a dicho país
"Caña con ruda es un remedio ecológico, es un popular sortilegio de este tiempo. Circula como el rumor, seduce porque es el emergente de lo que la gente cree y autojustifica cada uno a su manera".
Historia y tradicionesLa tradición de la caña con ruda tiene origen en los guaraníes que ya conocían las capacidades de la ruda macho para la medicina, utilizándose contra parásitos y malestares estomacales. También era usada para calmar el ardor y la irritación de picaduras de bichos y alimañas.
Además, existe una creencia popular que considera a la ruda como un conjuro contra la envidia ajena y la mala suerte, por lo tanto, la bebida es considerada para «espantar los males del invierno». Los guaraníes creían que en el mes de agosto se producían muchas muertes por el frío y las lluvias, creándose la caña con ruda como remedio contra esto.
Según la tradición, cada día 1 de agosto al levantarse y en ayuna se toma tragos de caña con ruda (generalmente tres) para atraer la salud y la suerte y alejar los maleficios. La fecha coincide con el Día de la Pachamama, celebrado en América del Sur.
Cultura popular «Caña con ruda» es una canción de Tarragó Ros (1923-1978), conocido como El Rey del Chamamé.
«Caña con ruda» (edición 2014) es un libro de investigación sociocultural de Julia Norma Catalano, que realizó con la colaboración de adultos mayores de sesenta años, profesionales de diferentes disciplinas de la Región del Noreste Argentino, que han sumado sus conocimientos, para orientar respecto de la costumbre de ingerir la caña con ruda. A partir de esa investigación, Catalano plasmó las distintas creencias populares que logran la sutileza para sentirse cada vez mejor.
A no olvidarse!


sábado, 23 de julio de 2016

DIA DEL PAYADOR





Un Payador es un poeta repentista, un artesano de la copla que, espontáneamente, improvisa versos, dando forma a la idea.
Origen del canto del Payador
La aparición del Payador se remonta a tiempos anteriores a los de Homero, considerado el primer poeta griego.Como antecedente literal, aparecen en las Eglogas de Teócrito y Virgilio, contrapuntos pastoriles de la poesía provenzal, en la mitología griega (contrapunto entre Apolo y Pan) y en lo que sería el cimiento de la Cultura Islamita.
Significado de la palabra Payador
Para Lugones, deriva del verbo latín "PRECARI", que significa rogar. Para Ricardo Rojas, viene de "PAYE", nombre del primitivo habitante de Castilla. Por lo tanto, “PAYAR" vendría de "pago" o "Patria" y "paguedor" sería el cantor de la patria.Los quichuas llamaron "Palla", a los grupos de indios que se sentaban a cantar en las plazas.El Payador ¿nace o se hace? Payador se nace, pero además del talento y el ingenio natural, para ser un buen Payador se debe ser -por sobre todo-un enamorado de la cultura. Tenemos el más claro ejemplo en la historia de Santos Vega quien fuera vencido por un payador que contaba con más ilustración que el.
El Payador ¿nació en el campo o en la ciudad?
El Payador nació en el campo. El gaucho era analfabeto y necesitaba expresar su realidad en un canto, ya que no podía escribirlo ni aprenderlo de los libros. Entonces, lo improvisó. Luego de esta primera etapa, recién aparece el payador en la ciudad.
Los cantores repentistas en el mundo ¿qué nombres reciben?
Según su país de origen, reciben el nombre de: cantores, Troveros, Trovadores, Metristas, Copleros, Llaneros, Rimadores. En Alemania, es el MENNESSANGER. En España, es el JUGLAR. En Provenza, a la "paya” se le llamó TENSION. En Finlandia se le llama PARALELISMO.
Diferencias entre payada e improvisación
La improvisación, se hace en forma individual. La Payada es siempre entre dos o más payadores, sobre un determinado tema o contrapunto.
¿Existen diferencias entre el payador de ayer y el payador de hoy?
Sustancialmente no, aunque los tiempos han cambiado. En el inicio de su historia, el payador fue el primer periodista oral, que llegaba a informar donde no lo hacían ni la radio, ni los diarios, ni la televisión.
Hoy, en cualquier casa, hay cables con más de 60 canales que informan al instante lo que pasa en el mundo; AM, FM, diarios, revistas e Internet. Pero sigue siendo el payador el vocero de su pueblo, con su copla denunciante que concientiza y despierta.
¿En qué ritmos cantaban y cantan los payadores?
El primitivo ritmo que cantaron los payadores rioplatenses, fue el cielito. Lo siguieron la cifra y la habanera, la vidalita y el estilo. Gabino Ezeiza, es quien introduce el ritmo de milonga en la payada; hasta entonces, NINGUN PAYADOR cantaba por milonga. Actualmente, sigue siendo la milonga la preferida, aunque también cantan por vals y otros ritmos diferentes.
El origen de la décima ¿Cuál es?
La décima nació en España hace 400 años y su inventor fue Vicente Espinel. Consta de diez versos octosilábicos rimados bajo el siguiente esquema: ABBAACCDDC.
¿Quién fue Vicente Espinel?
Vicente Espinel fue un poeta nacido en Ronda, contemporáneo de Lope de Vega y Miguel de Cervantes. Estudió gramática en la Universidad de Salamanca, participó en varias expediciones militares, hasta que fue tomado prisionero y conducido a Argel como esclavo.
Como músico, se le debe el haberle colocado una cuerda más a la guitarra. Entrado en años, se ordenó sacerdote y mas tarde murió en Madrid.
Santos Vega ¿Quién fue?
Santos Vega, cuya figura se confunde con la leyenda, fue un payador que nació y murió en la zona del Tuyú. Hijo de padres andaluces que llegaron desde Cádiz en el año 1770 y se dedicaron a la ganadería.
Los autores que más han abordado su vida, fueron: Rafael Obligado, Mitre y Hilario Ascasubi.
¿Quién fue el diablo venció a Santos Vega?
El "diablo" que venció a Santos Vega, tenía nombre y apellido: Gualberto Godoy era nacido en Mendoza el 27 de junio de 1793. Hombre de letras, político liberal de tendencia unitaria, periodista agresivo, emigra a Buenos Aires cuando en su provincia asumen los federales.
Se instala en Dolores y luego de ganarle la payada a Santos Vega, regresa a Mendoza. Allí lo sorprende el terremoto de 1862. Es rescatado entre los escombros, pero pierde todos sus bienes. Es nombrado cónsul de Chile, cargo que ocupa hasta el momento de su fallecimiento.

Por Marta Suint (Payadora Argentina)


sábado, 9 de julio de 2016

ARGENTINA

              







ARGENTINA O LA ARGENTINA?

Las palabras instauran realidades. Porque el nombre le da forma conceptual a lo que nace. No en vano los futuros padres y madres se desvelan por elegir el nombre adecuado para sus hijos. Pero es interesante pensar que el nombre de una realidad surgió más de doscientos años antes que esa propia realidad.

Muchos bienes y muchos males en nuestro suelo han emergido del río color de león. Cuando Carlos I de España le firmó a don Pedro de Mendoza un documento por la conquista de las provincias del Río de la Plata, estaba -tal vez- signando nuestro destino.

Porque plata, el metal, es en latín argentum. Y el codiciado argentum terminó dándole nombre a esta tierra que también resultaría -o eso solemos creer los argentinos- codiciada. Aun cuando el territorio careciera, en los hechos, de minas de plata.

Fue Martín del Barco Centenera, en su poema "Argentina y conquista del Río de la Plata, con otros acaecidos de los reinos del Perú, Tucumán y Estado del Brasil", de 1602, quien fijó el nombre que terminaría prevaleciendo por encima de otras denominaciones. Es más, el propio Centenera confiesa en su dedicatoria: "He escrito, pues, aunque en estilo poco pulido y menos limado, este libro, a quien intitulo y nombro Argentina, tomando el nombre del subjeto principal, que es el Río de la Plata". Y los críticos le endilgan que él ha inventado el nombre sobre la base de "La Araucana", de Alonso de Ercilla, el poema épico que narra la lucha entre españoles y araucanos o mapuches.

Con todo, no sería sino hasta los inicios de la patria emancipada cuando, poco a poco, se le asignó ese nombre a nuestra tierra.

Por ejemplo, en el Himno de Vicente López y Planes. Eso sí, y esta es una salvedad importante, el término "argentino" funcionaba estrictamente como gentilicio ("A vosotros se atreve, argentinos, el orgullo del vil invasor") o como adjetivo ("aquí el brazo argentino triunfó"). Hay que insistir: no es ésta una condición menor.

"Argentino", especie de neologismo latino adaptado al español con un significado similar a 'de plata', es -al menos en origen- un adjetivo. Un adjetivo que acompañaba siempre a un sustantivo. De hecho, la enmienda que en 1860 se realizó a la Constitución admitía designar este territorio indistintamente como Confederación Argentina y República Argentina, aunque es República Argentina la expresión que terminó consolidándose.

Esto, sobre todo, en empleos oficiales y protocolares. Pero es fácil entender que la frase ("la República Argentina") resultara extensa y quizá pomposa para la charla cotidiana. Y el uso y la costumbre impusieron la supresión frecuente del sustantivo que declara la organización política ("República"), con la consecuencia obligatoria de mantener el artículo ("la Argentina") para sustantivar el adjetivo.

Se sabe, sin embargo, que la lengua es un ente vivo y no les hace caso a las reglas ni a las normativas escritas. Y ya sea por contaminación con la denominación en otras lenguas, ya sea porque el hábito lo instruye, la Argentina ha empezado a nombrarse Argentina en los foros internacionales y en los propios espacios oficiales y de gobierno. Por caso, en la página del Ministerio de Defensa, se hace referencia a la iniciativa "Argentina canta el Himno" exactamente así: sin artículo.

En suma, la Argentina y Argentina son ambos admisibles y correctos. Aunque la segunda forma esté creciendo en uso. Aunque la primera forma les guste más a algunos gramáticos. Aunque el nombre de su realidad derive de una quimera.
Es que, paradójico desde sus inicios -designado por la plata que no tenía-, este país, cuyo nombre ha sido dado por un poema, no puede menos que tener un destino de pasiones. Y a veces parece que es esa, justamente, su perdición. ¿O será solo esa, más vale, su virtud?

Por Silvia Ramírez Gelbes - Directora de la Maestría en Periodismo de la Universidad de San Andrés y el Grupo Clarín. Fuente: www.elreginense.blogspot.com.ar