sábado, 9 de abril de 2016

LA LÓPEZ PEREYRA



..O quizás un cuchillo o vaya uno a saber de qué desgraciada manera fatal, este compositor bohemio y músico empedernido despenó a la causante de sus descontrolados celos. Lo indudable es que don Artidorio Cresseri estuvo enamorado hasta los huesos de la víctima de la demencial actitud. Y si no ha sido así, cómo pudo recordarla en su forzado encierro, de una manera tal que no recuerdo salteño u otras personas, que no la canten o la sepan (mal, regular o bien) y la entonen como algo propio y por su cualidad de innegable himno salteño. El contexto metafórico no conlleva ni un dejo de despecho, rabia, indignación o algo muy oculto o “entre líneas” que deje entrever “algo” de pequeñez o chatura. Todo el texto es una tristísima elegía de enamoradísimo ser que ante la adversidad irreversible, derrama su alma en cada verso y como remate ruega “al Dios piadoso resignación...”  El título de tamaña zamba no tiene nada que ver con la historia, la leyenda,  del cómo, del cuándo y los por qué del contenido sentimental del poema. El doctor Carlos López Pereyra, abogado, recibe el agradecido homenaje de Don Artidorio por haberlo “salvado” quizás de una cadena perpetua por su demencial delito, al conseguir la absolución del imputado (Don Artidorio) por “emoción violenta”.  “La López Pereyra”, himno de los salteños y apropiada por innúmeros conocidos e ignotos intépretes, sigue viva y con muy buena salud en la memoria del pueblo. Ojalá todos los dramas pasionales dejaran canciones de este calibre.  La zamba creció sola, no necesitó de promoción alguna. Se “fue” de Salta como el viento, sin rumbos. Hasta que ocurrió todo lo conocido como “juicio por paternidad autoral” cuando un tal Don Andrés la halló sin que Don Artidorio la perdiera. Pero, el argumento de más peso fue el título y las constancias legales desbarrancaron cualquier fundamento que soño fundamentar el “hallador”.
  El Dr. López Pereyra vivó en la ciudad de Salta en la calle “La Florida” al 484 aproximadamente y se comprobó su actividad y las circunstancias en las que se constató su activa participación en el triste hecho que le tocó vivir al pobre Don Artidorio.  Todo lo aquí expresado tiene más de recopilación versionada generacionalmente y no tiene ninguna otra intencionalidad que la de hallarle al magnífico texto poético ese “por qué” fue escrito y cantado.  Sin ningún tipo de “dardo encubierto” invito a que repasemos su singular carácter y, porque no,  esa estructura literaria que, asociada a la fantástica melodía, hacen una obra, diría, insuperable hasta el presente. Vamos pues a su letra conociendo ya, al  menos, una versión más de su historia  ¿o leyenda?


LOPEZ PEREYRA

Yo quisiera olvidarte

Me es imposible mi bien, mi bien

Tu imagen me persigue

Tuya es mi vida, mi amor también



Y cuando pensativo

Yo solo estoy,

Deliro con la falsía

Con que ha pagado mi amor, tu amor



Si yo pudiera tenerte

A mi lado todo el día

De mis ocultos amores

Paloma te contaría



Pero es inútil mi anhelo, jamás, jamás,

Vivo solo para amarte,

Callado y triste,

Llorar, llorar



Me has dicho que no me quieres

pero eso no es un motivo

me privas de tu mirada

mi alma, sin ella no vivo



Voy a esconderme a una selva

solo a llorar

pueda ser que en mi destierro

tus ojos negros pueda olvidar



En una noche serena

al cielo azul miré, miré

contemplando a las estrellas

a la más bella le pregunté



Si era ella la que alumbraba

tu amor, mi amor

para pedirle por ella

al Dios piadoso resignación




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