sábado, 22 de agosto de 2015

DÍA MUNDIAL DEL FOLKLORE







La palabra "folklore" fue creada por el arqueólogo inglés William John Thoms el 22 de Agosto de 1846. Etimológicamente deriva de "folk" (pueblo, gente, raza) y de "lore" (saber, ciencia) y se designa con ella el "saber popular". La fecha coincide, en Argentina, con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917), reconocido como el "padre de la ciencia folklórica".
El romanticismo del siglo XIX reaccionaba contra el intelectualismo de épocas anteriores y permitía así surgir el estudio sistemático y metódico de las manifestaciones culturales del pueblo, es decir, del folklore. Así William John Thoms crea el vocablo folklore, que vio la luz el 22 de agosto de 1846. La primera revista de corte científico dedicada al folklore, fue Folklore Record, publicada entre 1878 y 1882 por la Folklore Society de Londres, institución surgida hacia fines de ese siglo. El Primer Congreso Internacional de Folklore se realizó en la ciudad de Buenos Aires en 1960. A dicho evento, presidido por el argentino Augusto Raúl Cortazar, asistieron representantes de 30 países que instauraron el 22 de agosto como Día del Folklore. El emblema que representa a los folkloristas argentinos - elegido por el Primer Congreso Nacional del Folklore en 1948 - es el árbol, porque el folklore también hunde sus raíces en la tradición, sus ramas representan el pensamiento, el sentido y la imaginación por un lado y la obra de las manos, es decir la creatividad artesanal por el otro. Las escasas hojas representan la juventud primaveral de la ciencia. Las palomas, la unión de lo material con lo espiritual en la amplitud del folklore. El tronco y ramas están envueltas con una banda que dice: Qué y cómo el pueblo piensa, siente, imagina y obra. Este emblema fue ideado por Rafael Jijena Sánchez.


(Fuente: El Folclore en la Educación, de Rosita Barrera. Edic. Colihue, 366 pág. Bs. As., 1988)

lunes, 17 de agosto de 2015

EL LIBERTADOR




El Libertador
Meditacion ante la tumba del General San Martin
Francisco Luis Bernárdez
“Despierto está entre nosotros, como una estrella protectora en nuestro cielo. En el hogar que nos reúne, su nombre augusto es como el pan y como el fuego. No hay argentino que no sienta dentro del alma la virtud de su recuerdo. Y que no escuche en lo más hondo del corazón la voz profunda de su sueño. Hasta en la muerte es de sus hijos, hasta la muerte silenciosa es de su pueblo. Hasta en la muerte se derrama sobre la vida y el honor de nuestro suelo. 
Mientras vivió, vivió de darse, como el misterio de la música en el tiempo. Como la fuente, como el río, como la luz, como la llama, como el viento. El alma inmensa de aquel hombre sólo cabía sin dolor en un ejército. Para vivir en el mundo su corazón necesitó miles de cuerpos. Aquel ejército era el eco de su emoción, pues era carne de su carne. Su corazón le daban forma; sus venas vivas de pasión le daban cauce. Su voz vibraba en los clarines y sostenía las banderas en el aire. Hasta en los últimos tambores, lo que sonaba era su pulso formidable. Su voluntad se propagaba como un incendio hasta los puestos más distantes. De regimiento en regimiento, de batallón en batallón, de sable en sable. Su fe rodaba por las filas con el empuje de un torrente infatigable. Y su calor llegaba en olas a los lugares más confusos del combate. En el momento de la gloria no había herida que en su ser no palpitase. Si todo el triunfo era su triunfo, toda la sangre derramada era su sangre.
Llegó la fecha señalada, y el gran ejército cruzó la cordillera. La mole altiva no se opuso, porque sintió que aquella fuerza era su fuerza. Aquellos hombres que pasaban estaban hechos de su polvo y de su piedra. Eran hermanos de sus rocas, de sus tremendos precipicios, de sus crestas. Eran volcanes de los suyos: tenían fuego en la raíz y en la cabeza. Eran montañas y montañas, movilizadas con fervor para una empresa.
Del otro lado había pueblos esclavizados y naciones prisioneras. Había seres que esperaban la libertad, había hermanos en cadenas. Un vasto sueño los unía, y era que un sol les disipara las tinieblas. Aquella luz con que soñaban llegó por fin en el temblor de una bandera. Detrás del sol el alma inmensa de San Martín desembocó de las montañas. Y sobre medio continente se desató como un ciclón de luz y llamas. Su fuerza enorme recorría todas las fibras de aquel cuerpo que avanzaba. Y aquel abismo de materia se convertía poco a poco en cumbre de alma.
Y era relámpago en los pechos, trueno en las bocas y centella en las miradas. Chispa en el bosque de las crines y tempestad en la floresta de las lanzas. Estaba entera en cada grito de rebelión, en cada puño, en cada espada. Tanto en la sangre turbulenta como en el río silencioso de las lágrimas.
Nuestro destino y su destino se confundieron como el hierro en la fragua. Y nuestra historia fue tomando la forma justa de la gloria en sus entrañas. Seamos fieles a esta forma, como soldados de verdad a una consigna. Porque es la forma de la patria: justo equilibrio de valor y de justicia.
Sólo una espada como aquella pudo engendrar este milagro de armonía. Porque en ninguna de la tierra la semejanza con la cruz fue tan estricta. Guardemos siempre la memoria de aquella mano sin temor y sin mancilla.
 Guardemos siempre su recuerdo fundamental, como si fuera nuestra vida. Con el amor con que la fruta guarda en el fondo de su seno la semilla. Con el fervor con que la hoguera guarda el recuerdo victorioso de la chispa. Que su sepulcro nos convoque mientras el mundo de los hombres tenga días. Y que hasta el fin haya un incendio bajo el silencio paternal de sus cenizas.” 
Fuente: Francisco Luis Bernárdez. Poeta argentino. (1900-1978).
 Pablo Neruda
“Anduve, San Martín, tanto y de sitio en sitio, que descarté tu traje, tus espuelas, sabía que alguna vez, andando en los caminos hechos para volver, en los finales de cordillera, en la pureza de la intemperie que de ti heredamos, nos íbamos a ver de un día a otro. 
Cuesta diferenciar entre los nudos de ceibo, entre raíces, entre senderos señalar tu rostro, entre los pájaros distinguir tu mirada, encontrar en el aire tu existencia.
Eres la tierra que nos diste, un ramo de cedrón que golpea con su aroma, que no sabemos dónde está, de dónde llega su olor de patria a las praderas.
Te galopamos, San Martín, salimos amaneciendo a recorrer tu cuerpo, respiramos hectáreas de tu sombra, hacemos fuego sobre tu estatura.
Eres extenso entre todos los héroes.
Otros fueron de mesa en mesa de encrucijada en torbellino, tú fuiste construido de confines y empezamos a ver tu geografía, tu planicie final, tu territorio.
Mientras mayor el tiempo disemina como agua eterna los terrones del rencor, los afilados hallazgos de la hoguera, más terreno comprendes, más semillas de tu tranquilidad pueblan los cerros, más extensión das a la primavera.
El hombre que construye es luego el humo de lo que construyó, nadie renace de su propio brasero consumido: de su disminución hizo existencia, cayó cuando no tuvo mas que polvo.
Tú abarcaste en la muerte más espacio.
Tú muerte fue un silencio de granero. Pasó la vida tuya, y otras vidas, se abrieron puertas, se elevaron muros y la espiga salió a ser derramada.
San Martín, otros capitanes fulguran más que tú, llevan bordados sus pámpanos de sal fosforescente, otros hablan aún como cascadas, pero no hay uno como tú vestido de tierra y soledad, de nieve y trébol.
Te encontramos al retornar del río, te saludamos en la forma agraria de la Tucumania florida. y en los caminos, a caballo te cruzamos corriendo y levantando tu vestidura, padre polvoriento.
Hoy el sol y la luna, el viento grande . maduran tu linaje. tu sencilla composición: tu verdad era verdad de tierra, arenoso amasijo, estable como el pan, lámina fresca de greda y cereales, pampa pura.
Y así eres hasta hoy, luna y galope, estación de soldados, intemperie, por donde vamos otra vez guerreando, caminando entre pueblos y llanuras, estableciendo tu verdad terrestre, esparciendo tu germen espacioso, aventando las páginas del trigo.
Así sea, y que no nos acompañe la paz hasta que entremos después de los combates, a tu cuerpo y duerma la medida que tuvimos en tu extensión de paz germinadora.”

Pablo Neruda
Fuente: Extraído de: “Canto general”. Pablo Neruda; págs.98-100.  EditorialLosada.1957. 

martes, 4 de agosto de 2015

MARÍA ELSA BOSELLI

                                          

MARIA ELSA BOSELLI, Nació en Misiones del Paraguay. Es Argentina naturalizada, actualmente reside en Clorinda.-
Estudió Filosofía y letras en la Universidad Católica de Santa Fe.-
Es Libretista de TV educativa.-Fue Primer Premio en Poesía en el año 1.978 designada por la Universidad del Litoral.-Fue Primer Premio en Prosa otorgado por la Asociación de Jubilados Provinciales en el año 2.005.-
Es autora de los siguientes libros: Primera autografía Política de Clorinda en el año 1.999.-Antología de Cuentos y Poemas en el año 2.001.-
El árbol del Diablo y otras historias en el año 2.002.-
Historia del Instituto Santa Catalina Labouré en el año 2.004.-Anastasia en las mañanas (Cuento).-Ocho poemas de amor y olvido en el año 2.005, presentado en la muestra de Arte de OSDE en la Ciudad de Formosa y en Clorinda.-
Además dirigió Ad Honorem en la Escuela  Vuelta de Obligado de Laguna Naik Nek un taller literario con jóvenes de 16 y 17 años de edad en el año 2.005.-Realizó disertaciones sobre El Quijote y Cervantes en la Escuela Vuelta Obligado de Laguna Naik Nek  en el año 2.004.-
Realizó una disertación sobre el Quijote y el Martín Fierro en la Escuela Nº 21 República del Paraguay en el año 2.008.-
Publicó en el año 2.008 una colección de Cuentos breves titulado: Entre el Sueño y la vigilia.-Actualmente prepara una narración sobre Juan Manuel de Rosas.-
La Fundación Leer ha seleccionado en el año 2.008, su cuento Capote-í para publicarlo en los textos de lectura para alumnos de la secundaria.-
Además se encuentra desarrollando una colección de versos sueltos para publicarlos durante este año.-
Su cuento El Árbol del Diablo se ha publicado en la Revista el Polígono del Cuento de Capital Federal.-Ha sido conductora de programas de TV y radio.-
  
COLABORACIÓN CULTURAL
(Poemas y cuentos inéditos)
Por MARIA ELSA BOSELLI

Cuantas veces soporté heroicamente
las fanfarrias del enemigo.
Cuantas veces pude desafiar
a temibles guerreros.
Sólo se suspenderá mi vida
cuando ella, Madame Lynch,
me abría sus brazos en las sombras...
¿Diría Francisco Solano López?

  La vida es leve...
Polvo en la luz del sol...
Recuerdos en rincones vacíos...  

Frente a nosotros
estaba la nieve más pura,
Desde el cielo, un lento sol
cubría las montañas.
Vi un sólo pájaro,
cruzaba el aire.
Estábamos en alegría
el paisaje, nosotros
y una luz invisible...
(Usuhaia)

   En un elevado vuelo
la estatura de tu grito
resonó en los campos de batalla
yo aún recuerdo tu voz
y en mi memoria
te guardo puro,
ardido, impetuoso,
valiente como ninguno...
(Le diría Madame Lynch a Francisco Solano López)

   Tulipanes blancos
deshojaba el viento.
Yo escuchaba el mar
en el hueco de tus manos...

    El hombre sabe que va a morir.
Su llama se serena
¿Acaso llora?

¡Ah! la pobre loca
que pedía dulces
a la puerta de mi casa
¡Volver a verla!
¡Eso quisiera!...

En tus ojos navegan
ríos paralelos,
gritos que nublan el paisaje,
pájaros deslumbrantes
que enloquecen el cielo.

Nosotros dos
Apagaremos suspiros,
Estelas de soledad
dibujaremos en la tarde.
Después nos amaremos
como dioses
en el silencio trémulo
del universo eterno.

Lo que yo más apreciaba
en los hombres era: la
sabiduría, la autenticidad
la verdad, la sinceridad,
la independencia, el patriotismo...
murmura a su lado
el General Belgrano.-

Bueno, mi General,
le responde el Dr. Francia-
mucho nos parecemos Ud. y yo...
(Recordando a Roa Bastos)

Nada puedo ser nuestro
ni un beso...
ni una lágrima...
Ligero y hermoso has quedado en mi memoria...




sábado, 1 de agosto de 2015

DÍA DE LA PACHAMAMA




El Día de la Pachamama se celebra todos los años el 1 de Agosto entre los pueblos indígenas de los Andes Centrales de América del Sur, es decir los pueblos indígenas que habitan en el Noroeste Argentino, Bolivia y Perú.

La Pachamama o Mama Pacha es una deidad incaica, la cual es núcleo del sistema de creencias de ecológicas y sociales entre los pueblos indígenas de los Andes.

La Pachamama es un aspecto filosófico religioso de la cultura andina, la cual significa la Diosa Tierra que es sagrada, que sólo puede ser rasgada por el trabajo humano pertinente (Siendo la equivalencia de Gea la diosa griegas de la tierra).

Durante la celebracion del día de la Pachamama, luego de una comida comunitaria, se cava un hoyo donde se da de comer y beber a la Pachamama, en este hoyo las personas depositan hojas de coca, chicha, alcohol y cigarrillos. Luego el pozo es tapado con tierra, botellas de alcohol y vino, posteriormente los presentes se toman las manos para expresar el espíritu de hermandad que los une mediante danzas alrededor del hoyo.