miércoles, 22 de abril de 2015

EN LA PAMPA Y CON LAGUNA


                  

                     

Garzas azules alzando vuelo desde la laguna, entre los juncos, rumbo a los cielos diáfanos de nuestro paisaje sureño. Gansos blancos y patos de todos los colores, aletean juntos y festejan , porque está acercándose el tiempo primaveral y será hora de formar pareja y hacer sus nidos.
En la otra punta, una nube rosada, de patas, picos y grandes alas…. Son los flamencos, llevando a cabo su idílica danza de apareamiento.
Bulle de vida la hermosa laguna pampeana, dan ganas de filmar y sacar miles de fotos, eternizar el momento tan bello que la vida me está ofreciendo. Y agradezco por estar aquí, por poder asomarme a un mundo tan lleno de luz, de colores y de brillos espejados en las tenues olas.
Sentada a la vera de la ruta, silenciosa por momentos, me contagio del vuelo de las aves y me dejo llevar hasta la primavera. Quiero quedarme en el medio de este paisaje, casita sencilla, galería al este, árboles en el patio, jardín en el frente. Mi quinta, el molino, mi fiel caballo y su compañero de arreos en el ocaso, el cuzco juguetón y guardián de noches sin luna.
El olor a pasto y  tierra mojada, inunda mis sentidos, mientras el balido de las ovejas y de la única vaca en el corral, me llevan en andas hacia  mis sueños. Algo me falta y alcanzo a vislumbrar el verde claro del ombú que debo pintar junto a los corrales y un caldén enorme y protector… y un ceibo junto al sauce, mojando sus raíces en el arroyito.
Bajo la galería riego mis plantas de brillantes hojas, con el agua de lluvia que junté en el aljibe. Al costado de la casa está el horno con su boca abierta , esperando el pan y los bollos para el mate. Y  aparecés , así de pronto, de gorra calada, con el hacha en la mano y un atado de leña cargado a la espalda.
La tarde se escapa detrás del horizonte, rosada y limpia como nuestra vida, la que soñamos siempre, la que compartimos hoy. Benditos sean los sueños, bendita la naturaleza y alabada sea la esperanza, que nos regala Dios.

Lydia Musachi- 




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