sábado, 23 de agosto de 2014

EL EXODO JUJEÑO




Estando Belgrano en Jujuy, como General en Jefe del Ejército del Norte, en julio de 1812, se produjo una gran avanzada realista, que amenazaba destruir totalmente los poco que se había ganado a fuerza de sacrificio y coraje.
Fue necesario recurrir no sólo al patriotismo, sino a la abnegación de los criollos. La orden de Belgrano fue terminante: no debería quedar nada que fuese de provecho para el adversario, ni casa ni objetos que fueran de utilidad, ni alimentos.
Lo que no podía ser transportado a lomo de mula, de caballo o de burro, debió ser quemado. Pensemos en el sacrificio de ese pueblo sufrido y resignado, que se trasladaba con lo poco que podía salvar, sin saber exactamente cual iba a ser su suerte.
Más que un éxodo, aquello era la imagen del renunciamiento incondicionalmente realizado. El frío y la ventisca invernales acompañaron a la caravana. El éxodo jujeño tuvo lugar el 23 de agosto de 1812.
En sendos bandos de Tristán y Goyeneche se habla de los escasos vecinos que quedaron en Jujuy, de la miseria y la devastación creadas por la guerra.
En un oficio del 29 de octubre, Goyeneche celebra desde Potosí que el coronel de su ejército Indalecio González de Socasa haya podido construir el cuerpo municipal siquiera fuese con tres vecinos. Y agrega: “Me llena de la más dulce complacencia el voto unánime y general que V.S. me indica de los pocos vecinos que han quedado en esa ciudad de mantenerse decididos y adictos a la Casa del Rey sin que los retraiga la devastación que el furor y venganza del Caudillo Revolucionario Belgrano han causado en su población según lo tuvo anunciado en su impío bando del 29 de julio”.
Hasta el 23 de agosto de 1812, la revolución había puesto a prueba el amor de sus hijos a la libertad, ofreciendo sus vidas, pero en ese momento Jujuy fue escenario de algo más extraordinario todavía: una población entera sin discriminación de clases ni de edades, que sacrificaba colectivamente, su tranquilidad, su fortuna, su existencia.. Jujuy, era el paso obligado al Alto Perú, donde se encontraba el cerro de Potosí, del que se extraía la plata, que le proporcionaba una gran riqueza. Jujuy, merced a ese holocausto por la Patria, debió renunciar a todos sus bienes, lo que la sumiría en la pobreza, de la que sería difícil resurgir.
Fue tan completo el éxodo, que el testimonio español más que el argentino, nos da una idea cabal de su desarrollo. La historia de Torrente, escrita después de la guerra, con la tradición oral de los jefes realistas, nos dice en referencia a Goyeneche: “Hallándose a esta sazón con un brillante ejército, orgulloso por sus anteriores victorias, y muy superior en número y disciplina a las pocas y desalentadas tropas de Buenos Aires, que ocupaban las ciudades de Jujuy y Salta, de las que se habían retirado después de los ataques de Suipacha y Nazareno, con orden de su comandante Belgrano para que todos los habitantes evacuasen aquel territorio llevándose los archivos y aun los armamentos y muchos vasos sagrados de las iglesias, dispuso que el mayor general don Pío Tristán avanzase con tres mil quinientos hombres en persecución de aquellos prófugos”.
El célebre bando de Belgrano, del 29 de julio, comenzaba diciendo: “Desde que puse el pie en vuestro suelo para hacerme cargo de vuestra defensa, en que se halla interesado el Excelentísimo Gobierno de las Provincias Unidas de la República del Río de la Plata, os he hablado con verdad. Siguiendo con ella os manifiesto que las armas de Abascal al mando de Goyeneche se acercan a Suipacha; y lo peor es que son llamados por los desnaturalizados que viven entre nosotros y que no pierden arbitrios para que nuestros sagrados derechos de libertad, propiedad y seguridad sean ultrajados y volváis a la esclavitud. Llegó, pues, la época en que manifestéis vuestro heroísmo y de que vengáis a reuniros al Ejército de mi mando, si como aseguráis queréis ser libres…”.
Belgrano, en razón del sacrificio efectuado por el pueblo jujeño, lo hizo depositario y guardián de la “bandera nacional de nuestra libertad civil”, puesto que, gracias a ese esfuerzo supremo, fue posible ganar las batallas de Tucumán, el 24 de septiembre de 1812, y después la de Salta, el 20 de febrero de 1813. Una bandera, una escuela y dos escudos quedaron para siempre en Jujuy como testimonio del agradecimiento del prócer, que supo reconocer el patriotismo del pueblo jujeño.


Fuente:
DORA BLANCA TREGINI ZERPA, El éxodo jujeño. En: Manuel Belgrano. Los ideales de la patria. Buenos Aires, Instituto Nacional Belgraniano de la República Argentina, 1995,

viernes, 22 de agosto de 2014

DÍA MUNDIAL DEL FOLKLORE








La palabra "folklor" fue creada por el arqueólogo inglés William John Thoms el 22 de Agosto de 1846. Etimológicamente deriva de "folk" (pueblo, gente, raza) y de "lore" (saber, ciencia) y se designa con ella el "saber popular". La fecha coincide, en Argentina, con el nacimiento de Juan Bautista Ambrosetti (1865-1917), reconocido como el "padre de la ciencia folklórica".
El romanticismo del siglo XIX reaccionaba contra el intelectualismo de épocas anteriores y permitía así surgir el estudio sistemático y metódico de las manifestaciones culturales del pueblo, es decir, del folklore. Así William John Thoms crea el vocablo folklore, que vio la luz el 22 de agosto de 1846. La primera revista de corte científico dedicada al folklore, fue Folklore Record, publicada entre 1878 y 1882 por la Folklore Society de Londres, institución surgida hacia fines de ese siglo. El Primer Congreso Internacional de Folklore se realizó en la ciudad de Buenos Aires en 1960. A dicho evento, presidido por el argentino Augusto Raúl Cortazar, asistieron representantes de 30 países que instauraron el 22 de agosto como Día del Folklore. El emblema que representa a los folkloristas argentinos - elegido por el Primer Congreso Nacional del Folklore en 1948 - es el árbol, porque el folklore también hunde sus raíces en la tradición, sus ramas representan el pensamiento, el sentido y la imaginación por un lado y la obra de las manos, es decir la creatividad artesanal por el otro. Las escasas hojas representan la juventud primaveral de la ciencia. Las palomas, la unión de lo material con lo espiritual en la amplitud del folklore. El tronco y ramas están envueltas con una banda que dice: Qué y cómo el pueblo piensa, siente, imagina y obra. Este emblema fue ideado por Rafael Jijena Sánchez.


martes, 12 de agosto de 2014

LINO ENEAS SPILIMBERGO






Nace en Buenos Aires, el 12 de agosto de 1896. En 1899 su madre lo lleva a Italia junto a uno de sus hermanos para visitar a la familia en San Sebastiano Curone y Roverazza. De regreso a Buenos Aires, en 1902, inicia sus estudios. Luego de una primera formación industrial, al tiempo que trabaja en diversos empleos, en 1915 ingresa en la Academia Nacional de Bellas Artes. Allí tiene como compañeros a Héctor Basaldúa, Aquiles Badi, Horacio Butler y Alfredo Bigatti. Egresa en 1917 con el título de Profesor Nacional de Dibujo.
En 1919 comienza a enviar obras a los salones nacionales y en 1921 se instala en la provincia de San Juan, donde realiza su primera exposición individual. En 1922 obtiene el Primer Premio de Grabado en el Salón Nacional. Durante esos años un viaje por el noroeste argentino inspira la temática de sus obras de entonces. Regresa a Buenos Aires en 1924.
En 1925 envía al Salón Nacional los óleos Vieja Puyutana, El ciego y Paisaje andino, obras por las cuales obtiene el Premio Único al Mejor Conjunto, que asciende a 3.000 pesos. Al mismo tiempo, la Comisión Nacional de Bellas Artes adquiere El ciego por 2.000 pesos. Con el dinero obtenido emprende un viaje de perfeccionamiento a Europa. Recorre el norte de Italia y al año siguiente llega a París donde se instala en un piso alto del edificio de la 7 rue Daguerre en el que vive también Héctor Basaldúa. Toma clases con André Lhote.
En la capital francesa junto a Butler, Badi, Basaldúa, Bigatti y Berni, a los que se suman luego Alberto Morera, Raquel Forner, Víctor Pissarro y Pedro Domínguez Neira conforma el denominado “grupo de París”.
En 1926 participa del Primer Salón Universitario de La Plata cuyo objetivo es exhibir el arte argentino en distintas ciudades europeas. Además de París, la muestra itinera por Madrid, Roma y Venecia, con el comisariado de Víctor Torrini.
Continúa con envíos regulares a los salones argentinos y en 1927 obtiene el Primer Premio Adquisición de Pintura en el Salón Anual de Santa Fe.
En 1928 participa del “Primer Salón de Pintura Moderna”, organizado por Horacio Butler en las salas de la Asociación Amigos del Arte de Buenos Aires. A fines de ese año regresa a la Argentina con su esposa francesa Germaine, inspiradora de sus retratos de grandes ojos. Se instala en Las Lomitas, provincia de San Juan, cuyos paisajes refleja en estructuradas pinturas.
Precisamente con uno de ellos –Paisaje (de San Juan)–obtiene el Primer Premio Adquisición en el XI Salón de Rosario de 1929. La obra ingresa en el acervo del Museo Municipal de Bellas Artes (hoy Juan B. Castagnino) de esa ciudad.
Vuelve a Buenos Aires en 1930. A instancias de Alfredo Guttero participa ese año en el Salón Anual de Pintores Modernos en la Sala de Exposiciones de la Asociación Wagneriana de Buenos Aires, donde realiza además una exposición personal. También lo hace al siguiente año en la Asociación Amigos del Arte y en 1932 es invitado a participar en la Exposición de Grabadores Argentinos en Nueva York. Entre 1930 y 1932 pinta su serie de Terrazas de fuerte impronta metafísica.
Conjuntamente con Antonio Sibellino y Luis Falcini funda, en 1933, el Sindicato de Artistas Plásticos. Ese mismo año participa con Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni y el uruguayo Lázaro en el mural, conocido como Ejercicio plástico, que realiza David Alfaro Siqueiros en la quinta Los Granados del director del diario Crítica, Natalio Botana. Además le otorgan el Primer Premio de Pintura del Salón Nacional.
Entre 1934 y 1939 se desempeña como profesor de Pintura en el Instituto Argentino de Artes Gráficas y entre 1935 y 1948 como profesor de Dibujo y Pintura en la Escuela Nacional de Bellas Artes “Prilidiano Pueyrredón” de Buenos Aires.
En 1935 inicia la serie de monocopias de la Breve historia de Emma, cruda narración gráfica de la marginal historia de una prostituta. En 1937 ilustra con una serie de aguafuertesInterlunio, de Oliverio Girondo y obtiene el Gran Premio de Pintura del Salón Nacional y Medalla de oro en el rubro Grabado en la Exposición Internacional de París.
En 1939 viaja por Bolivia –travesía que repite al año siguiente para dar clases en la Academia de Bellas Artes de Potosí–, expone individualmente en el Museo “Rosa Galisteo de Rodríguez” de Santa Fe y junto con Berni realiza uno de los paneles decorativos del Pabellón Argentino en la Exposición Internacional de New York.
En 1943 lo nombran interinamente al frente de la cátedra de Dibujo de la Escuela de Bellas Artes de la Universidad Nacional de La Plata, cargo que desempeña hasta agosto de 1944. Obtiene el Primer Premio del Salón Municipal de Buenos Aires (1943) con Joven herido, que ingresa entonces al Museo Municipal de Bellas Artes, hoy Museo Eduardo Sívori.
En 1944 funda, junto a Juan Carlos Castagnino, Antonio Berni, Demetrio Urruchúa y Manuel Colmeiro el Taller de Arte Mural. Este taller se encarga de decorar la cúpula de las Galerías Pacífico, trabajo que culmina en 1946.De 1948 a 1952 se desempeña como Profesor de “Dibujo, pintura y composición” del Instituto Superior de Arte de la Universidad Nacional de Tucumán. En 1949 se organiza en este Instituto una muestra retrospectiva de su obra, donde expone por primera vez la serie íntegra de la Breve historia de Emma. La muestra se presenta además en el Concejo de Educación de Salta y en el Museo de Bellas Artes de Santiago del Estero.
En 1955 se reinstala en Buenos Aires y en 1956 es nombrado miembro de la Academia Nacional de Bellas Artes.
Desde 1959 alterna estadías entre Unquillo, en la provincia de Córdoba y Buenos Aires. En 1960 realiza un viaje por Europa donde pasa temporadas en Génova, Roverazza, Milán, para instalarse finalmente en París.
Muere en Unquillo el 16 de marzo de 1964. Ese año el Fondo Nacional de las Artes le rinde un homenaje póstumo organizado por Julio E. Payró.
Las primeras obras de Spilimbergo responden a un lenguaje naturalista con el que el artista representa paisajes desolados y personajes humildes del interior del país. Durante su etapa europea en París se incorpora al taller de André Lhote y bajo su influencia, procura conciliar la tradición de la pintura renacentista con el espíritu del arte moderno. De este modo, sus búsquedas se orientan hacia el llamado “retorno al orden” de los artistas de la Escuela de París. En el mismo sentido puede percibirse en su obra la gravitación del Novecento italiano.
Desde el punto de vista iconográfico, Spilimbergo se ocupa de la figura humana, el retrato, la naturaleza muerta, el paisaje y escenas de crítica social o de alegoría simbólica. En general su pintura está regida por el concepto de claridad formal y estructuración geométrica de las formas y el espacio, que con frecuencia llega a un alto grado de despojamiento. En ocasiones, como en la serie de Las terrazas, asume un realismo inquietante de tono casi onírico, a la manera de la pintura metafísica italiana.
Dentro de la técnica del grabado, el artista alcanza un notable dominio en la práctica de la monocopia con la que realiza series de intensidad expresiva y descarnada observación crítica como la dedicada a la Breve historia deEmma.

jueves, 7 de agosto de 2014

ORLANDO VERA CRUZ




Orlando Vera Cruz, nombre artístico de Orlando Luis Cayetano Pais. Nuestro gran amigo y coterráneo Orlando nació en Santa Fe el 7 de agosto de 1944.
De niño se trasladó a Santo Tomé, ciudad en la que reside actualmente. Desde temprana edad se unió a grupos de danzas folclóricas y comenzó los estudios de canto y guitarra, donde comienza su vocación por los cantos populares y el conocimientos de las costumbres de su tierra. Integró la embajada del CIOF con la Compañía de Danzas Santafesinas, con la que viajó a Europa.
A los 8 años tiene su primer contacto con la poesía de Julio Migno, obra que le diera un rumbo a su trayectoria como artista. En la plaza del pueblo recita montado a su caballo "Canto a la Libertad", y desde entonces junto al poeta santafesino y sus propias composiciones, le dio a Santa Fe el canto nativo que le debía al país.
Su voz y su decir representan a esta provincia con sabiduría en cada escenario donde se presenta.
Su trayectoria artística comienza al formar el grupo "Los Litoraleños", junto a jóvenes de su pueblo que trascendieran el canto popular. Pero la obra que abrazara desde niño lo llevaría a la carrera solista por su regionalismo y su denuncia social. Aparece luego a nivel nacional con los reconocimientos de "Revelación Cosquín 1974" y "Consagración Cosquín 1975", editando una placa discográfica que contenía el éxito "Costera, mi costerita".
Además de los reconocimientos obtenidos en Cosquín, los galardones que obtuvo son muchos, pero cabe mencionar "Martín Fierro" de A. P. T. R. A. en 1973, al mejor programa de interés cultural por Canal 13 de Santa Fe, Palmera de Plata Guadalupe 1975, Gurisito de Bronca del Festival Paso del Salado 1977 y muchas distinciones más.
A pesar de todas estas distinciones, su trayectoria discográfica se vio silenciada desde 1974 hasta 1984, cuando con el retorno de la democracia al país editó "Verdades", "Qué tendrás, pago" en 1985, "Pilchas gauchas" en 1986, "Provincianía" en 1988, "Corazón de río" en 1990, "El canto santafesino" en 1992, "Bajo un mismo cielo" en 1999 y finalmente "Estrellero" en 2001.La Cantata al Brigadier es una de las obras que actualmente lleva a distintos ámbitos culturales de la provincia.
Sin embargo y a pesar de tantas luchas, sus obras adosadas a la del inigualable poeta Don Julio Migno continúan con la fuerza viva de un espíritu imparable, enamorado de su provincia y su historia.
Fragmentos de su Crónica Cantada al Brigadier se escucharon en el escenario mayor del Festival Nacional de Folklore de Cosquín, y seguía como materia pendiente la interpretación en su totalidad en la tierra natal", indicaron desde el Ministerio de Innovación y Cultura.
Acompañaron a Vera Cruz, Mario Pagura en acordeón, Efrain Colombo en canto, y una orquesta sinfónica formada y preparada especialmente para la ocasión, con los mejores instrumentistas y cantantes profesionales de Santa Fe, convocados y dirigidos por el maestro Juan Rodríguez, y con arreglos musicales de Alejandro Fissore.
El encuentro fue ovacionado y culminó con gran emoción cantando "Punta Cayastá", fuera de repertorio y como un regalo sorpresa que la orquesta preparó al destacado músico santafesino
Aquí se muestra parte del gran trabajo de este cantautor santafesino http://www.orlandoveracruz.com.ar y en Facebook también se encuentra información actualizada de su trabajo. 

ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE PALPALÁ




Palpalá, identificada como “Ciudad Madre de Industria”, se encuentra ubicada en el departamento al sudeste del territorio de la provincia de Jujuy. La ciudad de Palpalá, cabecera de su departamento. Limita al norte con Dpto. Ledesma; al noroeste con Dpto. Dr. Manuel Belgrano y Dpto. San Antonio; al sur con Dpto. El Carmen y al este con Dpto. San Pedro. El Departamento Palpalá posee una superficie de 467 Km2; una altitud de 1.125 mts; un total de población estimada al 2003, de 47.877 habitantes y una densidad de 102,5 hab. /Km2.El descubrimiento de la Mina 9 de Octubre y la decisión de impulsar la industria siderúrgica nacional con AHZ, atrae mano de obra especializada de otras provincias y una corriente migratoria de países limítrofes, especialmente de Bolivia, que se traduce en un importante incremento en la población provincial. En las décadas siguientes se fue constituyendo un “polo de desarrollo” alentado por las teorías desarrollistas de la época: la Teoría de la Modernización consideraba a las ciudades como centros de consumo y localización industrial. Los centros urbanos fueron evaluados bajo la hipótesis que el crecimiento poblacional, que implicaba aumento de la urbanización, atraería la radicación de industrias y eso generaría desarrollo. En este contexto la pobreza o la degradación ambiental fueron percibidos como anomalías del proceso.
El 20 de febrero de 1951, se procedió a dar funcionamiento al segundo alto horno, el que fue construido íntegramente con dirección técnica, ejecución y materiales nacionales, según destacan los periódicos de la época. A fines de 1952 se completa el ciclo siderúrgico con la construcción de: cuatro Altos Hornos (con una capacidad diaria de 150 toneladas de producción por cada uno); dos hornos eléctricos (de 10 toneladas de colada cada año); una Planta de laminación (con producción de 120.000 toneladas anuales de hierro); una Planta de escorias (este producto se utilizaba como abono fosfatado); una Planta de carbonización y destilación de subproductos químicos; e instalaciones industriales y auxiliares para diversas plantas del establecimiento
.El caso de Palpalá presenta distintos momentos históricos de importancia: desde el punto de vista minero; por su lugar en la historia de la industria siderúrgica en el país; por ser uno de los casos emblemáticos de privatización de empresas públicas durante la década de los noventa y en la actualidad por ser ejemplo de aplicación de políticas de desarrollo local y por el aparente buen funcionamiento de sus instituciones.
Sintéticamente se puede decir que el desarrollo de Palpalá se vincula al hallazgo de mineral de hierro en Zapla en la década de 1940. El General Savio, promotor de la industrialización del país, veía la necesidad de desarrollar su industria siderúrgica, e impulsó la creación de Altos Hornos Zapla en las proximidades de los yacimientos descubiertos. El decreto de creación se firmó en 1943 y dos años después se obtenía hierro. Palpalá se transformó de un pequeño pueblo en una de las ciudades más importantes de la provincia. Altos Hornos Zapla era el centro de la actividad, empleaba alrededor de 8.000 trabajadores (casi 45% de la fuerza laboral local a mediados de los ´70), proveía en muchos casos vivienda, salud, esparcimiento, por lo que la privatización y declinación de la empresa fue un golpe muy fuerte para la ciudad. En 1992 la venta de la empresa fue seguida por el despido de un número cercano a los 3.000 trabajadores. Palpalá trató de superar esta situación mediante microemprendimientos, con fuerte participación del municipio, con diferentes modalidades de intervención: capacitación, financiamiento y/o asesoría. En especial durante la década de los noventa, fue un centro importante, a nivel nacional, de fomento de la actividad microempresarial con fuertes aportes financieros de organismo nacionales e internacionales.
Esta situación ha generado un panorama complejo con respecto a las identidades de los locales, ya que quienes nacieron y crecieron durante el auge de AHZ se identifican como “palpaleños y de la fábrica”, muchas veces por sobre cualquier otra categoría identitaria, aún hoy, que “la fábrica”, tal como era, ya no existe. Localmente se establecen algunas jerarquías a partir de estas categorías generales según las personas hayan pertenecido o no al plantel de AHZ y según el puesto de trabajo que hubieran tenido en la fábrica. El desarrollo de las formas económicas, políticas y sociales de la modernidad, constituyó en Jujuy en general y en Palpalá en particular un sistema de relaciones sociales profundamente marcado por procesos de diferenciación y control con relativa movilidad, a través del cual los sectores subalternos reprodujeron su vida dentro de las opciones limitadas de un capitalismo periférico, cuyo crecimiento estuvo ligado a la protección estatal. Como una primera aproximación a nuestro objeto de estudio, Palpalá parecería siempre estar reflejando las tendencias centrales de las políticas del país. Con la industria siderúrgica en la época del modelo de industrialización por sustitución de importaciones, con la privatización de Altos Hornos Zapla durante el Plan de Convertibilidad (basado en el tríptico privatización, desregulación y apertura externa), con el fomento a los microemprendimientos luego de la privatización mencionada, y finalmente hoy en día con el desarrollo local y la participación comunitaria, Palpalá refleja, en pequeño, lo que en el país ocurre en escala macro. En esta primera aproximación, entonces, reevaluamos la importancia del problema que elegimos investigar, que alcanza así una mayor dimensión.
FUENTE: La historia de Palpalá, www.lahistoriadepalpala.blogspot.com.ar