jueves, 26 de junio de 2014

MIRE QUE ES LINDO MI PAÍS


                                   















 Imágenes tomadas de internet
 



La brisa acaricia mi piel y  mis ojos perciben la luz celeste del cielo de mi Patagonia, los verdes tapizados de los campos pampeanos y las suaves ondulaciones de las cuchillas entrerrianas. Quiero escribir sobre la pared que esconde el horizonte en mis sierras cordobesas y las blancas crestas que atrapan nubes y el arco iris que promete la salida del sol en las yungas tucumanas y salteñas. Transferiré al papel los infinitos verdes y la bulliciosa vida de la selva misionera y me dolerán los dedos de tanto describir la belleza que emana de ese torrente de espuma que forman las Cataratas del Iguazú. No me alcanza el lápiz ni el papel, ni la tinta de la impresora para plasmar lo que siento cuando quiero describir las bellezas que ofrece y nos entrega sin pedir nada,  mi querido país triangular y sureño. Tan largo como sus luchas por salir adelante a fuerza de sudor y lágrimas y tan ancho como el abrazo de dos colosos como el Paraná y el Ande majestuoso. Las ruedas de la imaginación me llevan a recorrerte suelo mío, cada noche y cada día, me desvela conocerte paso a paso, compartir con tu gente un plato de comida, un vaso de agua fresca y los tintes que distinguen cada pedazo de tu geografía. Me duele al hacerlo el sufrimiento de los dueños antiguos del terruño, sus hijos harapientos y aguerridos, tozudos defensores de su historia, de su sangre y su cultura. Hoy los vi, escuché el relato del maestro bilingüe allá en el Chaco, del joven antropólogo que generoso fue para ayudarlo, de la estudiosa señora que los reconoce y reverencia su derecho a vivir en paz con sus creencias. Amo y defiendo los derechos de  los olvidados habitantes de los montes norteños, dueños legítimos de su territorio y en los bravos y persistentes pueblos originarios de la Pampa y la Patagonia. Es tan generosa nuestra tierra si la cuidamos como se merece que alcanza para cobijarnos a todos. Entonces porqué tanto abandono?

Lydia Musachi

1 comentario:

Carlos von Zedtwitz dijo...

Bellisimo nuestro pais, tenemos que cuidarlo mucho