miércoles, 13 de marzo de 2013

RAMON NAVARRO



Ramón Navarro
En los patios de la casa vieja, la casa de Chuquis, donde transcurrió su infancia y su adolescencia, Ramón Navarro se formó entre tinkunaco y chayas: chayas de los pobres, chayitas de vidaleros y vidalitas del viento; entre remolinos de coplas del valle y pájaros de luz iluminados por la lunita pirquinera que teñía su pueblo azul y así fue forjando su espíritu artístico con esas cosas que él tanto amaba y ama de su Rioja escondida, y que han dado como fruto un importante aporte a la cultura popular. Este año, y como merecida recompensa a su extensa trayectoria - que incluye once años en Los Cantores de Quilla Huasi - a tantos años de andar caminos, Ramón Navarro grabó "Los Encuentros" un disco doble en donde el riojano se encuentra nuevamente con todas estas obras y con una gran cantidad de artistas que lo acompañan, como lo acompañaron en todos estos años, en esta nueva ofrenda al público.
Hablar de Ramón Navarro, es hablar de una de las personalidades que más han aportado a nuestra cultura popular, podemos recorrer sus obras y encontrarnos con "Patios de la casa vieja", "Coplas del Valle", "Mi pueblo azul", "Chaya de los pobres", "Chayita del vidalero", "Zamba del cercador", entre tantas otras, para reconocer rapidamente la importancia de su figura. Integrante de los Cantores de los Quilla Huasi, creador de la "Cantata Riojana" junto al poeta Héctor David Gatica, sus huellas quedan marcadas y compartidas con hombres como Ariel Ferraro, Ernesto Cabeza, José Oyola, Juan Falú y tantos otros trascendentes poetas y músicos. Hablar con Ramón Navarro, es darse el lujo de poder entrar y explorar todo ese universo, esa historia, ese paisaje y camino que trazó y que invita generosamente a compartir. Por medio de "Los Encuentros", una placa doble en donde Ramón Navarro grabó sus grandes composiciones junto a numerosos artistas, la invitación a ingresar a ese mundo se abre a todo el público a través de la música y del arte del disco.
- ¿Cómo nació esta idea de "Los encuentros"?
Hace un tiempo atrás hablando con mi amigo (Héctor David) Gatica me decía “che Ramón no será hora que vamos cerrando ya”, no sé a que se refería con "cerrando" pero él había tenido la idea y que luego realizó de hacer sus obras completas: “Obras completas de David Gatica” una maravilla, y digo "está bien... me sugirió una idea linda David", voy a ver si de a poquito voy viendo los temas, juntando las canciones, mirando algunas que han tenido un camino ya hecho con otras grabaciones y empezar a hablar con la gente que tenía más cerca en ese momento que eran Oscarcito Alem, Juan Falú, Laurita Albarracín, Suna Rocha. Poco a poco en el andar de la cosa se fueron sumando y sumando armoniosamente y afortunadamente una cantidad de gente que está toda ahí y es extraordinario, por eso llevó tanto tiempo hacerlo, cuatro años llevó grabarlo, entre otras cosas porque dependía de los horarios que tenían los invitados, combinar los horarios de estudio y todas esas cosas, son trabajos muy elaborados.
Los invitados a participar de "los encuentros" son muchísimos, por solo nombrar a algunos encontramos a Héctor David Gatica, Damián Sánchez, Juan Falú, Monchi Navarro, su hijo Ramón Navarro, Roberto Palmer, Oscar Alem, Luis Salinas, Pancho Cabral, Lilian Saba, Raúl Carnota y una extensa lista de invitados que continúa, "destacó sobre todo no tanto la cantidad sino la calidad de toda la gente que está ahí, gente que yo admiro mucho y quiero mucho. Para mi es un orgullo, es un honor tener esa compañía, esa actitud generosa que han llegado a grabar, cantar, tocar la guitarra a sentir conmigo las canciones, a cantarlas, a decirlas. Para  mi es un trabajo que deseaba mucho tenerlo y está completo"
Esos encuentros se fueron dando de distintas maneras, algunos llevaron un trabajo de armado importante: "hay un trabajo que es con Damián Sánchez, de una obra que compusimos con Damián, yo he hecho la letra y el le puso la música es una vidala chayera referida a un río que hay en Vinchina en el oeste riojano, que le pusimos el “Bermejo toro de lluvia” porque es un río que crece cuando llueve solamente, pero crece bravamente, además trae un sedimento colorado, rojo de las gredas que hay más arriba en Valle Hermoso, Jaguey por ahí en la Pre Cordillera y cuando viene el río pone coloradita toda la tierra, riega los maizales, los zapallales todo queda con la tierrita colorada del color del agua del río, asi que Damián hizo un arreglo coral extraordinario y lo grabamos con el Coro de las Américas, me ayudó a cantar también Raúl Carnota y tocó los teclados Santiago Alvarado y en la percusión está Rubén Lobo, de a poquito fuimos armando todo eso. Te imaginás lo que lleva todo eso que te digo, armar, estudiar,  ensayar, grabar".
Otros encuentros fueron más "casuales": "un día nos encontramos de casualidad con Silvina Garré y Diego Clemente y Diego me dice “como anda tu disco Ramón” y yo por hacer una broma le digo “faltan ustedes dos” y ahí nomás ella dijo “Yo quiero estar” y entonces le di tres temas que quedaban sin grabar para que ella eligiera y eligió Leopoldo Silencio”.
- ¿El resto de los invitados y las canciones correspondientes para cada uno como los fue deliberando?
Algunas son composiciones en conjunto, es el caso de Damián Sánchez, de Juan Falú que habíamos compuesto una zamba en homenaje a Chito Zeballos y otra chaya que tenía música de hace muchos años de Juan y me había pedido que yo le ponga la letra para cantarla. Pasó igual con Oscarcito Alem, que el escribió la música de un tango y yo le puse la letra y después la música de una huella que yo le puse la letra y esos dos temas los cantó Laurita Albarracín. Las otras cosas por ahí han sido en el momento de grabarlas más directas y más sencillas porque nos juntamos por ejemplo en una oportunidad con Luis Salinas y Ligia Piro directamente en el estudio, Ligia ya había estudiado la obra que iba a cantar que no es su género habitual el folklore, asi que nos juntamos, le leí la copla que yo iba a decir en el medio mientras venía la introducción y me dice Ligia, por favor porque no cantas y hacemos todo junto, entonces hicimos eso grabamos todo junto.
- Mi Pueblo Azul está incluida al final de cada disco con dos versiones diferentes ¿Le sucede algo especial con esa canción?
No hay nada especial, se dio la casualidad que había una versión de León Gieco, que él con toda generosidad me dejo grabarla, yo le pregunté si podía poner su versión en mi disco y me respondoó “por favor toda la obra es tuya”, entonces puse un recitado de un poema de Ariel Ferraro que es lo que va antes de la canción y después viene el tema grabado por León Gieco. Tiempo antes me habían mandado de España una grabación que hizo el andaluz Rafael de Utrera, que lo grabó con toda la onda de bulería. El había estado en una oportunidad en Buenos Aires y estuvimos una noche comiendo, tomando unos vinos y cantando y el escuchó esa versión, la cantó ahí a capella y le gustó mucho. A mi me parecía muy interesante ver como una canción que habla de mi pueblo él la sentía identificada en su pueblo, entonces hizo la grabación allá, me la mandó con Fernando mi hijo y la puse en el disco, tenía que hacer esa articulación entre los dos temas y los pusé en el final del primer disco y en el final del segundo.
- Como con Patios de la casa vieja, un tema con el que tanta gente se vio reflejada…
Es el milagro que pasa con esas canciones que no es lo que uno se propone cuando escribe. Luego evidentemente cuando la zamba empezó a caminar, me he encontrado con mucha gente que me decía “Ramón usted ha pintado mi casa”... y claro, las casas provincianas tienen esas cosas muy parecidas: limonero, geranio, la morera, jazminero, no es raro que haya eso. Patios de la casa vieja se la pasé a Ernesto Cabeza en un encuentro de esos que teníamos muchos y seguido. Fue una canción que la había escrito para guardar la memoria de mi casa, porque ya se iba, la perdimos, se había vendido la casa, no está más la casa esa en La Rioja y yo le escribí unas coplitas para guardar ese recuerdo de la casa de mi infancia, mi adolescencia de toda la vida. Después al poco tiempo le arrime la música, y después varias cositas, no salió asi de golpe la música.
- ¿Había imaginado cuando componía que muchas de sus obras iban a quedar tan marcadas en el cancionero argentino por tanto tiempo?
Son destinos que tienen las canciones, uno nunca sabe el destino que tiene una canción, es como el de una persona, es absolutamente azaroso, si supiéramos como hacer para que una canción sea éxito todos los días estaríamos escribiendo un éxito. Es una cosa muy casual, muy afortunada, no se como llamarla. Una vez que uno suelta la canción toma su propio vuelo y ya no es más de uno.
- ¿Cuándo se dio cuenta lo importante que usted es para el cancionero folklórico?
Yo no se si soy importante. Creo que soy un eslabón más de una cadena muy grande que viene de mucho tiempo atrás, un eslabón que se enamoró de esto, que encontró en esto una manera de nombrar sus cosas, su tierra, sus memorias, sus recuerdos, la infancia, la adolescencia, las vidalas, los chayeros cantando de a caballo las coplas en carnaval, todas esas cosas que se amontonan en el recuerdo de uno y después uno lo va redescubriendo lo va a lo mejor cambiando, mejorando, adornándolo, el recuerdo pasa a ser el recuerdo de un recuerdo y al final se convierte en una canción que es lo que pasó con Mi pueblo azul.  A lo mejor si vos vas por mi pueblo no lo ves de ese color, lo ves de otro color, pero yo lo veía azul.
- ¿Con qué personas que ya no están le hubiese gustado plasmar un encuentro en el disco?
Hay muchos. Con el gallego Ernesto (Cabeza). El era un tipo que no era muy hablador, lo contrario de Juan Carlos (Saravia) que se habla todo. A lo mejor me hubiese gustado hacer un disco con Ernesto tocaba muy bien la guitarra, le gustaba el flamenco, la música española... por algo le decían el gallego. También me hubiera gustado hacer un disco con Chito Zeballos, y todavía estamos a tiempo de hacerlo con Pancho Cabral. En este disco hay versiones de Pancho y Juan Carlos Soria, gran estudioso del folklore, cantor y compositor. Habia una zambita que andaba dando vueltas por ahí, que había escrito para Sanagasta, que se llama “Valle Salamanca”, está la guitarra de Luisito Chazarreta y cantamos con Pancho con el "Pelau" Soria, hay un bombito que pone Ramoncito mi hijo.
Los encuentros sintetizan, por asi decirlo de alguna manera, las personas y canciones que han acompañado a Ramón Navarro durante toda su carrera, pero para encontrar el punto de partida de este camino andado Ramón se remonta a Chuquis, el pueblo de su infancia y adolescencia: "yo nací en la capital de La Rioja, pero Chuquis es la querencia de toda mi infancia y toda mi adolescencia, ahí creo que está el germen de absolutamente todas mis canciones.  Todos los veranos de mi infancia, las patas adentro de las acequias, garroteando los nogales, el olor de los yuyitos de campo del poleo, del cedrón, del romero, ir a cortar alfalfa para echarle a los animales, todas esas cosas las aprendí ahí."
Eso es lo que vino con Ramón a Buenos Aires: "vine a Buenos Aires con 20 años, empecé a cantar en un conjunto que había para danza de Alberto Castelar, entrañable amigo, gran persona y muy buen pianista. Cantábamos en las peñas, en ese momento había muchas peñas exclusivamente de baile folklórico y la gente salía a bailar todas las danza asiduamente, esto es años ’60 por ahí, ya asomaba esa década buenísima." Luego vino la oportunidad para Ramón de ser la voz de la obra "Los Caudillos" de Ariel Ramírez y Félix Luna, y más tarde su experiencia de once años con Los Cantores de Quilla Huasi. "Los Quilla han sido para mi un momento artístico sumamente importante. Empecé justo con un viaje con Yupanqui… después no dejamos de viajar: Argentina de punta a punta, todos los lugares habidos y por haber y después por el resto del mundo, Japón dos veces, en aquellos años salir del país no era tan habitual y tan accesible por llamarlo así, era bastante difícil ir al exterior. Esos once años que yo pase por los Quilla Huasi fueron fantásticos. Además fue un enriquecimiento personal mío humano, y ver de que manera y de que forma vos te sentís apoyado en el escenario, no somos cuatro, cuando estas cantando una chaya acá hay un montón de gente de pueblo que esta acompañándote en ese momento, así te sentís, representando una cosa popular fuerte de Argentina y como transmitís eso con gente que no entiende el idioma, y sin embargo, la fuerza de la obra hace que penetre en el corazón de ellos."
RECUERDOS DE MOMENTOS Y AMISTADES
Ramón Navarro comenta que tuvo la gracia de vivir en una época donde se apreciaba mucho el folklore que arrastraba mucho público y mucha juventud, recuerda los '60 como un gran momento para nuestra cultura: "En ese momento había como un auge tremendo. Yo me perdi del ’61 al ’64 estuve viviendo en Venezuela. Cuando volví me encontré con que el folklore estaba de auge total, las canciones mías las cantaban Los Trovadores, en aquellos años grabaron Chayita del vidalero y eso para mi era una carta de presentación fuertísima. Había en ese momento una peña en Bs. As. Que se llamaba “La Tribu” de los Farías Gómez, don Enrique y Pocha Barros. Ahí yo conoci a Mercedes Sosa, absolutamente ignota todavía, yo decía como puede ser esa voz y pregunte quien era, quede admirado y me dijeron que era una chica tucumana y eran los encuentros ahí. Asi empezó mi relación con los folkloristas de renombre y otros que todavía eran por ser…"
Ramón Navarro recuerda con mucha alegría los momentos compartidos fuera del escenario y en el escenario mismo con los amigos que le dio el arte. "en aquellos años había muchos encuentros, yo era muy amigo con Ernesto Cabeza, vivíamos muy cerca y siempre me decía “Ramón como andás para un locrito” y me iba para la casa de él y empezábamos a guitarrear. Él tenía una piecita nos juntábamos a tocar la guitarra, el tomaba ginebra y yo tomaba vino. Muchísimas cosas mías que grabaron Los Chalchaleros fueron asi, transmitidas en esos encuentros, en esos momentos"  Recordando a Mercedes Sosa, Ramón agrega: "mirá que suerte la mia, me toco estar cuando Cafrune la invito a Mercedes a Cosquin. Cafrune tenia que cantar tres canciones y a Mercedes el festival no la dejaba porque no la conocían y Jorge que era un tipo muy generoso le dijo Mercedes vos quedate ahí cerquita, yo voy a cantar y te invito a cantar a vos, eso si no te acompaño porque no se que vas a cantar yo solo se tocar las cosas mias, entonces Mercedes subió con el bombo y no sabes lo que fue, te emocionaba, la plaza que se venia abajo. Era una época donde abajo estaban todos los representantes discográficos, Cosquin tenia una repercusión fuerte en el disco, inmediatamente le hicieron contrato, grabar y fue lo que fue Mercedes, tenia que ser de cualquier manera porque un talento asi no lo paras de ninguna manera, un talento desbordante, es la voz mas maravillosa que escuche."
Otro de los personajes que Ramón Navarro recuerda con gran cariño es a Don Atahualpa Yupanqui, con quién le tocó compartir su primera gira por Europa con Los Quilla Huasi justo en el momento en el que recién ingresaba al conjunto: "Cuando yo entre a los Quilla Huasi en el año 1970 la primera gira que el conjunto hizo en el exterior fue esa e invitados por Yupanqui. Fuimos a cantar con él a Madrid y a París. Al revés de lo que hacen muchos, él cantaba primero y después con gente que le pedía muchos bises – Yupanqui era dios en España y Francia – nos presentaba y salíamos a cantar. En París vivíamos en una casa que tenia dos o tres pisos, todo por escalera no había ascensor; en el primer piso estábamos nosotros, en el segundo piso estaba Yupanqui y todas las mañanas tempranito el nos decía "vengan aca que tengo unos matecitos". Yo iba a las 8 de la mañana, le tocaba la puerta, entraba y ya estaba escribiendo cartas, contestando a todo el mundo, se pasaba por lo menos tres horas escribiendo cartas a la mañana temprano. Después nos juntábamos en la mesa a comer un quesito y a tomar un vinito." De esos encuentros, Ramón recuerda uno de manera muy especial: "Yupanqui había estado en Chuquis en casa de don Aurelio Ortiz un paisano muy querido, y le digo “usted ha escrito don Ata hace años unas coplas para un chayero que se llama Manuel Simplituca", entonces sale un rato de sí y dice "paisano déjeme tomar este vinito ya me voy a acordar"... me dijo todo el poema de memoria, que increíble y eso que no le había puesto música el, porque si vos lo cantas es mas fácil de acordarte, ese poema se llama “A Manuel Simplituca”.
Por supuesto habla también de Ariel Ferraro, poeta riojano a quién junto con su hijo Ramoncito grabaron un disco con obras de él y con Ariel Ferraro de Gatica, Paredes, Eloy López y otros poetas riojanos, mientras se reconoce un lector de las obras completas de Manuel J. Castilla y recomienda que leamos por favor al escritor riojano Daniel Moyano de quién confiesa que está leyendo un libro de él (tres golpes de timbal) por cuarta vez: "de Ariel Ferraro gusta la profundidad de su poesía y lo metafórico sin ser demasiado cerrado, es sumamente simple a la hora de escribir sus cosas; no solamente ha ido y entrado en la descripción del paisaje sino también en la hondura del hombre, su problemática, sus cuestiones sociales, todo en eso me atrae, como Gatica también. Habia un autor muy importante Jose Paredes con quien pienso en algún momento hacer alguna cosa con la obra de el, no esta mas entre nosotros. Otro poeta muy bueno en La Rioja fue Eloy Lopez, con el he compuesto un par de canciones."
Los recuerdos se extienden, varias personas entran en la charla. Ramón cuenta con alegría que tiene 12 bisnietos, que sus hijos y nietos también han hecho un importante camino en lo artístico, por eso no escatima elogios para su hijo Ramoncito Navarro y para sus nietos, comenta alegre que el conjunto que integra uno de sus nietos "La Surca" será telonero de Silvio Rodríguez en el Estadio de Ferro cuando el trovador cubano visite en noviembre la Argentina. Converador, se lo ve feliz con este trabajo, de haberlo compartido en el proceso de producción con tantos amigos y de poder compartir a través del disco su historia con toda la gente y dejar que esas canciones, que ya nos son propias, sigan viajando y remontando el tiempo.
Por Pablito Piris y fotos de Eduardo Fisicaro

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