sábado, 30 de marzo de 2013

JUAN MANUEL DE ROSAS

Juan Manuel de Rosas, el restaurador de las Leyes, el estanciero más poderoso de Buenos Aires, y a la vez uno de los gobernadores con más consenso en toda la historia de la provincia, nació en Buenos Aires el 30 de marzo de 1793. Cursó sus primeros estudios en el colegio privado que dirigía Francisco Javier Argerich. Pero su vocación no iba para el lado de las letras sino para las tareas rurales.
Durante las invasiones inglesas participó activamente de la defensa en el regimiento de Migueletes de Caballería. Tras la reconquista volvió al campo. Se mantuvo completamente al margen de los sucesos de la revolución de mayo, de la que dirá años más tarde: "En los tiempos anteriores a la revolución la subordinación estaba bien puesta, sobraban recursos y había unión."
En marzo de 1813 se casó con Encarnación Ezcurra, quien sería su compañera en la vida y en la política. Tras el casamiento Rosas devuelve a sus padres los campos que les administraba y decide formar su propia empresa.
En noviembre de 1815 se asoció con Juan Nepomuceno Terrero y Luis Dorrego en una compañía destinada a la explotación ganadera, saladero de pescado y exportación de productos varios en la estancia de "Los Cerrillos".
La dirección de sus estancias le dio a Rosas un gran conocimiento sobre la vida y las costumbres de sus peones. "Me propuse adquirir esa influencia a toda costa; para ello fue preciso hacerme gaucho como ellos, protegerlos, hacerme su apoderado, cuidar de sus intereses, en fin no ahorrar trabajo ni medios para adquirir más su confianza."
Tras la caída del Directorio, en 1820 Rosas comienza a participar activamente de la política bonaerense. Apoyó e impuso la candidatura de Martín Rodríguez a la gobernación de Buenos Aires. Participó activamente en el Pacto de Benegas entre Santa Fe y Buenos Aires y se hace cargo de entregarle al caudillo santafecino, Estanislao López, 30.000 cabezas de ganado.
El derrocamiento de Dorrego y su posterior fusilamiento a manos de Lavalle, vuelve a colocar a Rosas en el primer plano de la política.
Tras fusilar a Dorrego, Lavalle marcha hacia Santa Fe para encontrarse con Paz, pero es derrotado en Puente de Márquez por las fuerzas aliadas de López y Juan Manuel de Rosas.
Lavalle firmó con Rosas el pacto de Cañuelas que nombró como gobernador interino de Buenos Aires a Viamonte y convocó a una reunión de la sala de representantes porteña para elegir el gobernante definitivo.
El 8 de Diciembre de 1829 la sala de representantes proclamó a Juan Manuel de Rosas gobernador de Buenos Aires otorgándole las facultades extraordinarias y el título de Restaurador de las Leyes.
Rosas llevó a cabo una administración provincial ordenada. Recortó los gastos y aumentó los impuestos, superando lentamente el déficit fiscal heredado. Reanudó las relaciones con la Santa Sede, suspendidas desde 1810.
Fue el sector terrateniente el que sustentó el liderazgo rosista. La estructura social durante el período rosista, estuvo basada en la tierra. La gran estancia era la que confería status y poder.
Acompañaban a Rosas en el poder los grupos dominantes porteños que no estaban dispuestos a compartir las rentas de la aduana con el resto de las provincias.
El restaurador les garantizaba el orden y la disciplina social necesarios para desarrollar sus actividades económicas.
Rosas gozaba de un gran predicamento entre sectores populares de Buenos Aires, y, de esta forma, aparecía ante los terratenientes de la provincia como el único capaz de contener y encauzar las demandas de las clases bajas.
En agosto de 1830 varias provincias del interior conforman la Liga Unitaria bajo el liderazgo del General Paz.
En enero de 1831 Buenos Aires, Santa Fe y Entre Ríos firmaron el Pacto Federal, una alianza político militar para terminar con los unitarios de Paz.
Finalmente Paz será derrotado y capturado por López. Rosas, López y Quiroga dominaban la confederación. Pero el restaurador demostró ser el más poderoso y continuó aislando a Buenos Aires de las otras provincias.
En 1832 Rosas fue reelecto como gobernador de Buenos Aires. Exigió que se le renovaran las facultades extraordinarias. La sala de representantes se opuso y Rosas renunció.
Fue electo el general Juan Ramón Balcarce, candidato de Rosas que, entre 1833 y 1834, emprendió una campaña al desierto financiada por la provincia y los estancieros bonaerenses preocupados por la amenaza indígena sobre sus propiedades.
Rosas combinó durante la campaña la conciliación con la represión. Pactó con los Pampas y se enfrentó con los ranqueles y la Confederación liderada por Juan Manuel Calfucurá.
Según un informe que Rosas presentó al gobierno de Buenos Aires a poco de comenzar la campaña, el saldo fue de 3200 indios muertos, 1200 prisioneros y se rescataron 1000 cautivos blancos.
El éxito obtenido por el restaurador en la campaña aumentó aún más su prestigio político entre los propietarios bonaerenses, que incrementaron su patrimonio al incorporar nuevas tierras y se sintieron más seguros con la amenaza indígena bajo control.
Rosas se alejó de la provincia pero no de los manejos políticos. Su mujer, Encarnación Ezcurra era su fiel representante y con el apoyo de la mazorca, conspiró contra los gobiernos de Balcarce, Viamonte y Maza que se sucedieron durante la ausencia del restaurador.
La agitación política conducida por Encarnación contribuyó de manera decisiva a crear un clima de gran inestabilidad favorable a los intereses de Rosas.
Un hecho agravará aún más la situación. El caudillo riojano Juan Facundo Quiroga, residía por entonces en Buenos Aires bajo el amparo de Juan Manuel de Rosas.
Quiroga había manifestado al Restaurador sus inquietudes sobre la necesidad de convocar a un congreso y organizar constitucionalmente al país. Rosas se opuso argumentando que no estaban dadas las condiciones mínimas para dar semejante paso y consideraba que era imprescindible que, previamente, cada provincia se organice.
A Rosas no se le escapaba que la organización nacional implicaría la pérdida para Buenos Aires del disfrute exclusivo de las rentas aduaneras, entre otros privilegios.
Ante un conflicto desatado entre las provincias de Salta y Tucumán, el gobernador de Buenos Aires, Manuel Vicente Maza (quien respondía políticamente a Rosas), encomienda a Quiroga una gestión mediadora.
Tras un éxito parcial, Quiroga emprendió el regreso y fue asesinado el 16 de febrero de 1835 en Barranca Yaco, provincia de Córdoba.
La muerte de Quiroga determinó la renuncia de Maza y provocó entre los legisladores porteños que prevaleciera la idea de la necesidad de un gobierno fuerte, de mano dura.
Por una amplia mayoría de votos, expresados en la legislatura y a través de un plebiscito que dio un resultado de 9.713 votos a favor y 7 en contra, fue electo nuevamente Juan Manuel de Rosas, en marzo de 1835, esta vez con la suma del poder público.
La hegemonía rosista se consolidó mediante la unificación ideológica del pueblo de Buenos Aires a través del uso obligatorio de la divisa punzó, del riguroso control de la prensa; y de una dura represión a la oposición ideológica y política realizada por la Sociedad Popular Restauradora, conocida como la "mazorca", la fuerza de choque de Rosas, encargada de la intimidación y la eliminación de los opositores. Durante el largo período rosista, la mazorca se cobró miles de víctimas.
En 1835, Rosas sancionó la Ley de Aduanas, que protegía a las materias primas y productos locales, prohibiendo en algunos casos y gravando con altos aranceles en otros el ingreso de la mercadería importada que pudiera perjudicar a la producción nacional.
La Ley favoreció a las provincias pero sobre todo a Buenos Aires que aumentó notablemente sus ingresos aduaneros.
Todo producto argentino destinado al exterior debe pagar su tributo a Buenos Aires y todo producto extranjero destinado a cualquier parte del país deber pagar también a Buenos Aires.
Mediante este procedimiento Buenos Aires puede estimular cierta actividad económica del interior y boicotear otra, determinando qué mercadería extranjera y de qué países de procedencia podrá consumir el interior.
Quedaban en manos de Buenos Aires las llaves para favorecer o empobrecer a determinados grupos sociales de las provincias.
En esta segunda gobernación Rosas: favoreció la venta o el otorgamiento de las tierras públicas que pasaron a manos de los grandes ganaderos.
Otorgó opción de compra de tierras a los arrendatarios de contratos de enfiteusis facilitando así el acceso a la propiedad privada tanto al norte como al sur del río Salado.
Rosas mantuvo durante gran parte de su mandato excelentes relaciones con los comerciantes británicos y su gobierno.
Francia no había obtenido de Rosas un tratado comercial como el que Inglaterra había conseguido de Rivadavia.
Los ciudadanos franceses no estaban exentos de hacer el servicio militar como los británicos. Rosas, además había encarcelado a varios franceses acusados de espionaje.
Se produce un conflicto diplomático y las naves francesas que estaban estacionadas en el Río de la Plata, bloquearon el puerto de Buenos Aires a fines de marzo de 1838.
El bloqueo se mantuvo por dos años generando una obligada política proteccionista, más allá de la Ley de Aduana y produjo ciertas grietas en el bloque de poder. Los ganaderos del Sur de la provincia se rebelaron contra Rosas ante la caída de los precios de la carne y las dificultades provocadas por el cerco francés al puerto.
Durante el bloqueo se reanudó la guerra civil. Lavalle, con el apoyo francés, invadió Entre Ríos y Santa Fe pero fracasó en su intento de tomar Buenos Aires por carecer de los apoyos necesarios y debió marchar hacia el Norte.
En octubre de 1840, finalmente por tratado Mackau - Arana, Francia pone fin al bloqueo. El gobierno de Buenos Aires se comprometió a indemnizar a los ciudadanos franceses, les otorgó los mismos derechos que a los ingleses y decretó una amnistía.
Concluido el conflicto con Francia, Rosas limitó la navegación de los ríos Paraná y Uruguay. Bloqueó el puerto de Montevideo y ayudó a Oribe a invadir el Uruguay y a sitiar la capital en 1843.
Estas actitudes de Rosas afectaron los intereses de los comerciantes y financistas extranjeros.
En 1845, el puerto de Buenos Aires fue bloqueado nuevamente, esta vez por una flota anglo-francesa.
A pesar de la heroica resistencia de Lucio N. Mansilla y sus fuerzas, en la Vuelta de Obligado, una flota extranjera rompió las cadenas colocadas de costa a costa y se adentró en el Río Paraná.
El bloqueo no sólo afectaba los intereses de los extranjeros, también perjudicaba a los estancieros del Litoral que no podían navegar libremente por el río Paraná y debían comerciar sus productos por el puerto de Buenos Aires, entre los afectados estaba Justo José de Urquiza, que gobernaba la provincia de Entre Ríos desde 1841.
Los ingleses levantaron el bloqueo en 1847 mientras que los franceses lo hicieron un año después. La firme actitud de Rosas durante los bloqueos le valió la felicitación del General San Martín y un apartado especial en su testamento: "El sable que me ha acompañado en toda la guerra de la independencia de la América del Sur le será entregado al general Juan Manuel de Rosas, como prueba de la satisfacción que, como argentino, he tenido al ver la firmeza con que ha sostenido el honor de la República contra las injustas pretensiones de los extranjeros que trataban de humillarla."
Recién en 1850 quedaron normalizadas las relaciones con Inglaterra y Francia.
Los bloqueos impusieron sacrificios a los sectores populares pero no tanto a los estancieros, financistas y grandes comerciantes. Estos grupos disponían de importantes reservas para sobrellevar los malos tiempos y de ventajas de todo tipo, entre ellas impositivas:
"El dueño de una estancia de treinta mil cabezas de ganado que en el estado actual de nuestras fortunas figura entre los más ricos hacendados del país, podrá cancelar su cuenta corriente con el erario entregando el valor de cuatro novillos (...) La contribución anual de un propietario de primer orden iguala, pues, a la de un boticario, un fondero, o el empresario de un circo de gallos, sin más diferencia que el primero paga a la oficina de contribuciones directas, mientras los demás lo hacen en la de patentes."
Por otra parte, durante este período se restringe el sacrificio de animales de manera que al finalizar los bloqueos, las estancias se encuentran con su ganado multiplicado y listo para ser exportado.
Año tras año, argumentando razones de salud, Rosas presentaba su renuncia a la conducción de las relaciones exteriores de la confederación, en la seguridad de que no le sería aceptada. Y lo hacía en términos como estos:
"La irreparable pérdida de mi amante esposa Encarnación, la prolongada lucha de mis más queridas afecciones para subordinarlas a mis altos deberes y los principios de mi vida pública, aléjanme de una posición en que fuera desacuerdo reproducir sacrificios ya colmados. Con intenso anhelo, muy encarecida y humildemente, os suplico que, sin pérdida de tiempo, elijáis la persona que ha de sucederme en el mando supremo de la provincia."
Y la Legislatura solía responderle en estos otros términos:
"No es dado a los representantes del pueblo, conceder a V.E. el descanso que tan justamente solicita. Cierto es que las circunstancias de la República exigen un poder con suficiente fuerza, armonía y rapidez: en este convencimiento están los Representantes, y en el de que, aun cuando no hay patriotas esclarecidos, capaces de ponerse al frente de los negocios, sólo en la persona de V.E. pueden depositar confiadamente la plenitud de facultades que acuerda la Ley. Sienten, pues no poder por ahora hacer innovación alguna a las resoluciones anteriores; pero en medio del pesar que les causa su irrevocable resolución, se hacen un deber manifestar a V.E. que están dispuestos a prestarle la más activa y decidida colaboración en todo cuanto concierna al sostén de la libertad e independencia de la República, bajo en concepto que oportunamente facilitarán los recursos necesarios para terminar la cruel guerra promovida por el feroz bando salvaje unitario."
En 1851 el gobernador de Entre Ríos emitió un decreto, conocido como el pronunciamiento de Urquiza, en el cual aceptaba la renuncia de Rosas y reasumía para Entre Ríos la conducción de las relaciones exteriores.
El conflicto era en esencia económico: Entre Ríos venía reclamando la libre navegación de los ríos, -necesaria para el florecimiento de su economía- lo que permitiría el intercambio de su producción con el exterior sin necesidad de pasar por Buenos Aires.
Armado de alianzas internacionales, Urquiza decidió enfrentar al gobierno bonaerense.
El emperador de Brasil, Pedro II proveería infantería, caballería, artillería y todo lo necesario, incluso la escuadra. El tratado firmado entre Urquiza y los brasileños decía en una de sus partes:
"Para poner a los estados de Entre Ríos y Corrientes en situación de sufragar los gastos extraordinarios que tendrá que hacer con el movimiento de su ejército, Su Majestad el Emperador de Brasil les proveerá en calidad de préstamo la suma mensual de cien mil patacones por el término de cuatro meses contados desde la fecha en que dichos estados ratifiquen el presente convenio. S.E. el señor Gobernador de Entre Ríos se obliga a obtener del gobierno que suceda inmediatamente al del general Rosas, el reconocimiento de aquel empréstito como deuda de la Confederación Argentina y que efectúe su propio pago con el interés del 6% por año. En el caso, no probable, de que esto no pueda obtenerse, la deuda quedará a cargo de los estados de Entre Ríos y Corrientes, y para garantía de su pago, con los intereses estipulados, SS.EE los señores gobernadores de Entre Ríos y Corrientes, hipotecan desde ya las rentas y los terrenos de propiedad pública de los referidos estados."
En las provincias la actitud de Urquiza despertó diversas reacciones. Córdoba declaró que era una infame traición a la patria y dijo que "Urquiza se había prostituido a servir de avanzada al gobierno brasileño". Otras se pronunciaron en sentido similar e intentaron formar una coalición militar para defender a Rosas, pero ya era demasiado tarde.
Urquiza alistó a sus hombres en el ''ejército grande" y avanzó sobre Buenos Aires, derrotando a Rosas en la Batalla de Caseros, el 3 de Febrero de 1852.
Vencido, el Gobernador de Buenos Aires se embarcó en el buque de guerra "Conflict" hacia Inglaterra. Allí se instaló en la chacra de Burguess, cerca de Southampton acompañado por peones y criados ingleses. El gobierno porteño, instalado el 11 de septiembre de 1852, confiscó todos su bienes y dependía para vivir de los recursos que le enviaban sus amigos desde Buenos Aires. Volvió a dedicarse a las tareas rurales hasta su muerte ocurrida el 14 de marzo de 1877, a los ochenta y cuatro años.
Unos años antes había escrito una especie de testamento político.
"Durante el tiempo en que presidí el gobierno de Buenos Aires, encargado de las Relaciones Exteriores de la Confederación Argentina, con la suma del poder por la ley, goberné según mi conciencia. Soy pues, el único responsable de todos mis actos, de mis hechos buenos como los malos, de mis errores y de mis actos.
Las circunstancias durante los años de mi administración fueron siempre extraordinarias, y no es justo que durante ellas se me juzgue como en tiempos tranquilos y serenos".
Autor: Felipe Pigna
Fuente: www.elhistoriador.com.ar

viernes, 29 de marzo de 2013

ALFREDO GRAMAJO GUTIERREZ


 



                                  
                                                ALFREDO GRAMAJO GUTIERREZ
Este pintor nace en Monteagudo, Tucumán, en 1893. Estudió en la sociedad estímulo de Bellas Artes y en la Escuela Decorativa de La Nación. Recibe el título de Profesor de dibujo en la Academia Nacional de Bellas Artes en 1917. Es discípulo de Pompeo Boggio y de Eugenio Daneri. Los temas esenciales de sus obras los constituyen las costumbres, y los habitantes del interior del país, especialmente del noroeste. Desde 1918 expone en el Salón Nacional donde obtiene un año más tarde, el Premio Sívori y en el de Acuarelistas, Pastelistas y Grabadores.En los años veinte fue uno de los artistas de temática popular y provinciana, alejado de los grupos porteños de Boedo o de La Boca.En 1920 Leopoldo Lugones, en un artículo publicado en La Nación lo definió como " el pintor nacional ". En 1921 presentó su primera exposición individual en la Cooperativa Artística. Gramajo Gutiérrez, que vivió en Santiago del Estero y en el Chaco dedicó su obra a pintar, con visión primitivista,  escenas atemporales y personajes hieráticos de esas provincias. Concibió sus telas  con tono costumbrista, apuntando a mostrar la mentalidad religioso - supersticiosa de los  campesinos. Exaltó las tradiciones `"puras" y  la religión como atributos a punto de perderse amenazados por la civilización industrial.En estos cuadros representó promesantes de la Virgen, entierros en el pueblo, mercados populares, carnavales, fiestas y ceremonias. Por lo general, acentuó la presencia de los cacharros, las tolderías, los trajes y los ponchos de sus modelos, que le servían para enfatizar las esencias tradicionales con matices decorativos.En algunas ocasiones, sus cuadros presentaban una tripartición cíclica. Uno de estos conjuntos reunió La ceremonia, La vuelta de la ceremonia y La fiesta. Por otra parte tematizó con igual énfasis localista la iconografía cristiana, como en El Pesebre o Navidad en el Norte ( 1929 - 1932 ). Un tríptico del Museo Nacional de Bellas Artes. Es galardonado en 1938 con el segundo Premio de la Comisión Nacional de Cultura y al año siguiente con el segundo Premio del Salón Nacional.y en 1954 gana el Gran Premio de Honor del Ministerio de Educación.Entre sus obras, se destacan: "Un velorio de angelito", "Retablo de Jesús" y los temas y personajes de la Feria de Simoca. Murió en Olivos (provincia de Buenos Aires) el 23 de agosto de 1961.

jueves, 28 de marzo de 2013

SEMANA SANTA EN SALTA





Innumerables propuestas que incluyen celebraciones como misas, Vía Crucis, peregrinaciones, congresos, seminarios, visitas guiadas en las Iglesias, museos y representaciones al aire libre, donde a la oferta de turismo religioso se sumarán otras, destinadas al público en general y las manifestaciones de la fe católica se mezclan con los cultos paganos.
Semana Santa, donde resalta el sentido regional; los actos toman un hondo sentido popular y católico, con los diversos Vía crucis, entre ellos los mas significativo son los Vallistos, especialmente en Seclantás, con mas de 100 personas en escena y Crucifixión en un Cerro Natural, o también el Vía crucis procesional con antorchas y misachicos del pueblo de San Carlos.
Además la Semana Santa, resalta el sentido regional, con la Quema de Judas, Lectura del Testamento, y Sermón de las 7 Palabras (único en el país), que se realizan en Cachi y San Carlos. En El Galpón, la representación escénica de La Pasión, convoca a mas de mil personas. En la zona andina, se destacan “Las planideras” (mujeres que vestidas de luto lloran durante el recorrido del Vía Crucis. Los actos litúrgicos de Salta Capital, son similares a España, especialmente en la Iglesia Candelaria de la Viña, con el Velatorio el Viernes Santo, del Cristo Yacente, cristo articulado puesto en el Altar Mayor, donde se realiza la celebración de la palabra y adoración de la Cruz, en profundo sentido religioso. Similar actividad se realizan en la Iglesia de la Merced.

lunes, 25 de marzo de 2013

SIXTO RAMÓN SAUCEDO


                                           
Cantante, guitarrista, autor y compositor,  Sixto Ramón “Cacho” Saucedo, nació el 6 de abril de 1937 en el Barrio “Camba Cuá” de la capital de la Provincia de Corrientes.
De familia oriunda de General Paz su niñez transcurre en Caá Catí.
Se radicó en la ciudad de Corrientes en el año 1941  y al edad de 8 años  comenzó a tocar la guitarra.
Su primer actividad profesional la da en el año 1955 cuando se incorporó al grupo “Los Gauchos de Vence Rincón” dirigido por el acordeonista José Ramírez. Posteriormente integró el conjunto ”Los Troperos Guaraníes” de Modesto Gómez. A principios de la década del 60 se radicó en Buenos Aires donde recibe la invitación de Ernesto Montiel  para sumarse al célebre  ”Cuarteto Santa Ana”.Su primera grabación con “Santa Ana” fue con el chamamé “Distancia” de Catalino Domínguez Guerra y Julio Luján, realizada el 27 de julio de 1962 para el sello “Odeón”.  Con el “cuarteto” permanece con algunas intermitencias por espacio de 10 años con presentaciones en los principales escenarios del país y grabaciones para los sellos “Odeón” y “Polydor”, cantando en forma solista y a dúo con Lucas Falcón y Jorge Toloza, entre otros. A principios de los 70 se integra al conjunto del bandoneonista misionero  Blas Martínez Riera con el que realiza grabaciones para el sello “Odeón”. En el año 1977 formó el “Cuarteto Corrientes” junto a Oscar “Cacho” Espíndola, Salvador Sena y Ricardo Scófano convertido luego en el afamado ”Trío Corrientes”. Un hito importante en la carrera del “trio” se da cuando de gira por la ciudad de Mercedes . Don Roberto Galarza por entonces radicado en esta ciudad, les muestra un tema inédito para que lo incluyan en su primer trabajo discográfico. Es así como el “Trío Corrientes” graba  la primer versión de “Volver en Guitarra” ,   obra  que  en la voz de Cacho Saucedo rápidamente se convierte en un éxito de ventas y es hoy un clásico del cancionero correntino. Con el “Trío” graba el disco “Los Compadres” y luego se retira por problemas de salud. En la década del 90 forma “Cacho Saucedo y los Compadres” registrando las placas fonográficas, “Para que me recuerden”, “Juntos hasta el final”, “El forastero” y “Voz y expresión del chamamé”.Cacho Saucedo se destacó como un inspirado compositor de obras como  “Campo de la Gloria”, “La Planta de Guayacán”, “Un panambí y un jazmín”, “Mujer campesina de las trenzas negras” y “Sapucay de triunfo macho”. Cacho Saucedo falleció en Corrientes el 25 de marzo de 2004.

jueves, 21 de marzo de 2013

ROBERTO GONZÁLEZ, pintor entrerriano



  

El 22 de marzo de 1930, nace en Gualeguay (Pcia de Entre Ríos), el destacado pintor y dibujante Roberto Gonzalez. Estudió pintura con Emilio Pettoruti. Su obra participa de lo lírico y de lo dramático, con sus especiales claroscuros y sus abocetadas formas. Su Viejo Vizcacha quedará entre las mas memorables ilustraciones que se conocen del personaje del Martín Fierro. Fue becado por el Fondo Nacional de las Artes, visitó Europa y expuso en París.

miércoles, 20 de marzo de 2013

MARTINIANO LEGUIZAMÓN


(Rosario del Tala, Entre Ríos, 1858-1935) Escritor argentino. Aunque hijo de militar, pasó su infancia en el campo y aprendió en una escuela rural las primeras letras; se formó en el colegio de Concepción del Uruguay y se hizo abogado en Buenos Aires.
Ya como estudiante se distinguió en escarceos poéticos, y a los veinte años hizo que una compañía de teatro le estrenara Los apuros de un sábado, balbuceo escénico que antecede a la obra teatral que le dio fama: Calandria, que narra la historia de un gaucho revoltoso que finalmente acepta las obligaciones del trabajo. Sin embargo, pese a su interés como autor dramático, su labor resulta muy limitada.
Dedicó su vida a la enseñanza y llegó a presidir el Consejo Escolar y la Sociedad Argentina de Autores; viajó por Sudamérica y Europa, pero permaneció en espíritu apegado al terruño, en el que se funden sus reminiscencias románticas: más que un escritor hispanoamericano en el amplio sentido del vocablo, resulta un escritor regional que se distingue especialmente en la descripción de la vida del campo.
Como narrador su obra más interesante se titulaMontaraz (1900): la acción se desarrolla en la tierra de Entre Ríos, con toda la intensidad y la violencia de la vida de la época. Otras obras suyas son Recuerdos de la tierra (1896), Alma Nativa (1906), De cepa criolla(1908) y Fiesta en la estancia (1917). Dejó sin acabarPapeles de Rosas y La cuna del gaucho.






martes, 19 de marzo de 2013

DÍA INTERNACIONAL DEL ARTESANO









Todos los 19 de marzo se conmemora el Día del Artesano, también llamado para la religión católica como día de San José.
José era el esposo de la Virgen María y el padre de Jesús. Su oficio era el de carpintero y por ello se celebra este día como el Día del Artesano.
En cada pueblo o ciudad del mundo podemos encontrar a una persona hábil que realiza esculturas, tallado en madera, adornos, pinturas y muchas otras cosas más. Estas personas son llamadas artesanos.
Los artesanos son reconocidos como los genios creadores que mantienen el arte y la cultura tradicional de cada región del mundo. Ellos trabajan con sus manos, creando diferentes obras las cuales son únicas y siempre son distintas entre sí.
La creatividad es la capacidad que tenemos todas las personas de crear cosas nuevas y valiosas. No solo aparece cuando realizamos una obra de artes plásticas, sino que la creatividad interviene cuando escribimos un cuento, cuando realizamos trabajos científicos, cuando construimos algo o resolvemos problemas. Esta se puede estimular y desarrollar, ayudando a mejorar nuestra inteligencia.
Los artesanos fueron reconocidos en toda la historia como las personas que utilizando su creatividad y habilidad con las manos, crearon objetos únicos e irrepetibles.
Hoy en día, a pesar de que existen muchas máquinas que realizan los mismos trabajos que los artesanos, los mapuches son reconocidos como creadores de obras de arte. La gente admira los trabajos realizados por ellos, quienes hacen realidad objetos que sólo ven en su imaginación.
Muchos artesanos se reúnen para exponer sus obras y poder venderlas en las plazas de pueblos o barrios, en las llamadas Ferias de Artesanos.
Las ferias de artesanos son organizadas por los mismos habitantes de cada región, para ofrecer a los turistas y a todo el público obras únicas hechas a mano.
En ellas podemos encontrar también artesanos de diferentes partes del mundo que viajan mostrando sus trabajos en cada feria donde son invitados.
Estas obras generalmente representan las tradiciones y valores de la región de donde proviene el artesano, ya que muchos artesanos viajan alrededor del mundo ofreciendo sus obras.


sábado, 16 de marzo de 2013

EL CURA BROCHERO




José Gabriel del Rosario Brochero nació el 16 de marzo de 1840 en Santa Rosa de Río Primero, Córdoba.
Entró al Seminario Mayor de Córdoba “Nuestra Señora de Loreto”, el 5 de marzo de 1856, cuando tenía 16 años. Un amigo suyo escribió: “Muchas veces le he oído contar [a Brochero] que la constante preocupación de su juventud fue el sacerdocio… No sabía qué vocación seguir: la laical o la sacerdotal… Su espíritu fluctuaba y su corazón sufría con esta indecisión. Un día, dominado por esta preocupación, asistió a un sermón en que se bosquejaron las exigencias y sacrificios de una y otra… y apenas concluyó de escucharlo, la duda ya no atormentaba su alma, y ser sacerdote era para él una resolución inquebrantable” (CÁRCANO, RAMÓN J.,José Gabriel Brochero, en: Periódico Los Principios, Córdoba, 30 de enero de 1916.)
Es ordenado presbítero el 4 de noviembre de 1866 por el Obispo Vicente Ramírez de Arellano. El 10 de diciembre del mismo año celebra su primera misa en la capilla del Colegio Seminario “Nuestra Señora de Loreto”, cuando ésta se encontraba en la casa detrás de la Catedral, donde hoy se encuentra la Plazoleta del Fundador.
En diciembre de 1869 asume el Curato de San Alberto, siendo San Pedro la villa que hacía de cabecera en aquel departamento. Por aquel tiempo el extenso Curato de San Alberto (de 4.336 kilómetros cuadrados) contaba con poco más de 10.000 habitantes que vivían en lugares distantes sin caminos y sin escuelas, desperdigados por las Sierras Grandes de más de 2.000 metros de altura. Era triste el estado moral y la indigencia material de la gente. El corazón apostólico de Brochero no se desanima, sino que desde ese momento dedicará su vida toda no sólo a llevar el Evangelio sino a educar y promocionar a sus habitantes.
Al año siguiente de llegar, comenzó a llevar a hombres y mujeres a Córdoba, para hacer los Ejercicios Espirituales recorriendo unos 200 kilómetros cruzando las sierras. Dicha travesía requería tres días a lomo de mula y las caravanas muchas veces superaban las quinientas personas. Más de una vez fueron sorprendidos por fuertes tormentas de nieve. Al regresar, luego de nueve días de silencio, oración y penitencia sus feligreses iban cambiando de vida, siguiendo el Evangelio y buscando el desarrollo económico de la zona.
En 1875, con la ayuda de sus feligreses, comenzó la construcción de la Casa de Ejercicios de la entonces Villa del Transito (localidad que hoy lleva su nombre). Fue inaugurada en 1877 con tandas que superaron las 700 personas, pasando por la misma, durante el ministerio parroquial del Siervo de Dios, más 40.000 personas. También construyó la casa para las religiosas, el Colegio de niñas y la residencia para los sacerdotes.
Con sus feligreses construyó más de 200 kilómetros de caminos y varias iglesias, fundó pueblos y se preocupó por la educación de todos. Solicitó ante las autoridades y obtuvo mensajerías, oficinas de correo y estafetas telegráficas. Proyectó el ramal ferroviario que atravesaría el Valle de Traslasierra uniendo Villa Dolores y Soto para sacar a sus queridos serranos de la pobreza en que se encuentran, “abandonados de todos pero no por Dios”, como solía repetir.
“Un sacerdote que vivió una verdadera pasión por el evangelio que testimonió y transmitió en medio de una considerable transformación cultural en nuestro país después de los acontecimientos de la organización nacional. Sin ingenuidad, pero también sin ceder a lamentos o enfrentamientos estériles se dedicó con empeño y con espíritu constructivo a la maravillosa tarea de la evangelización. De su pasión por el evangelio brotaba también su pasión por sus hermanos y el deseo de brindarles las condiciones de una vida digna. Por eso trabajó incansablemente por levantar templos o capillas, la casa de ejercicios espirituales en la Villa del Tránsito, escuelas y otras obras que aseguraran a todos una existencia que mereciera el título de humana y cristiana.” (Mons. Carlos Ñáñez, homilía Misa Crismal 1º de abril de 2010).
Pocos días después de su muerte, el diario católico de Córdoba escribe: “Es sabido que el Cura Brochero contrajo la enfermedad que lo ha llevado a la tumba, porque visitaba largo y hasta abrazaba a un leproso abandonado por ahí”. Debido a su enfermedad, renunció al Curato, viviendo unos años con sus hermanas en su pueblo natal. Pero respondiendo a la solicitud de sus antiguos feligreses, regresó a su casa de Villa del Transito, muriendo leproso y ciego el 26 de enero de 1914.

viernes, 15 de marzo de 2013

LEONARDO CASTELLANI




Ya que los cuerdos no hablan,

hablará el loco.

Yo, un loco que ha amado su locura,

sí, más que los cuerdos sus libros

sus bolsas y sus hogares tranquilos

o su fama en boca de los hombres.

Un loco que en todos sus días

nunca ha hecho una cosa prudente.

Nunca ha calculado el costo

ni contado lo que otra cosechaba

el fruto de su ingente siembra

contento con desparramar la semilla.

Un loco que es impenitente

y que pronto al final de todo

reirá en su corazón solitario

cuando el grano maduro caiga en los graneros,

y los pobres sean llenos que andaban vacíos,

aunque él ande hambriento...


El Padre Leonardo Castellani, sacerdote y escritor argentino, tiene una extensa obra como ensayista, cuentista, novelista, teólogo, filósofo, periodista, poeta y crítico literario.
Ajeno a las ideologías que marcaron el siglo XX, y mal pertrechado de prudencia mundana, padeció la indiferencia y el silencio -cuando no la malevolencia- de los unos y de los otros. Fue un marginal, un ermitaño urbano (como él mismo se llamaba) que, en un medio hostil e ingrato, hizo germinar sus talentos en una obra admirable.
Es, sin dudas, una de las figuras más notables que ha dado la cultura argentina ("... lo cual no es mucho decir" —agregaría él).
Tenemos un repaso y listado de su obra, una pequeña biografía y algunos textos de su autoría:
Parábola del sepulcro y las víboras
Fábulas camperas
La verdad, de "San Agustín y nosotros"
Cristo y los fariseos (fragmento)
Carta a L. Barletta
La verdadera historia de Santa Taís de Alejandría
Poesías
El caballo con alas

[*] Los versos que aparecen al comienzo ("Ya que los cuerdos no hablan...") pertenecen al poeta irlandés Padraic Pearse, muerto en 1916; forman parte del poema "El loco", traducido por el mismo Castellani y publicado en la revista "Jauja".

jueves, 14 de marzo de 2013

DÍA DE LAS ESCUELAS DE FRONTERA





Una historia desde Abra Pampa
Al atardecer, me miré en el río y ese espejo rebelde me devolvió una imagen atrasada. Sin embargo, pude ver la misma luna llena, gestada por los juncos de la costa acunada con melodías de brisas. Allí estaban las mismas arenas costeras ancestrales, mojadas, pesadas, oxidadas (…). Cuando ya todo fue silencio, guiados por la luz verde de las luciérnagas, llegaron los duendes del campo. Allí iban a quedarse, endiablados, saltando y haciendo rondas alrededor de los chuños y las tuscas, hasta que saliera el sol. Rubén Gruffat.
El 14 de marzo se conmemora el Día de las Escuelas de Frontera. Para celebrarlo, contaremos la historia de una de ellas, que está ubicada en la ciudad jujeña de Abra Pampa, a 70 km. del límite con Bolivia. Recibimos estos relatos de boca de sus protagonistas: Raúl Tabarcache, quien es docente de otra de las escuelas del pueblo –una de las integrantes de la Red educ.ar- y Candelaria Lidia Serapio, la directora de la escuela Nº7.Siguiendo las huellas que marcara Carlo Guinzburg, con su ya célebre El queso y los gusanos, donde reconstruye la cultura popular del siglo XVI a partir de la historia de Menocchio, una campesino friulés; tomamos un caso que pueda ser representativo, aún cuando sea difícil identificar regularidades entre esta microhistoria y las que se cuentan en otras regiones del país.
Protagonistas a 3.400 metros sobre el nivel del mar
Una cinta gris interminable: el camino. El sol capricorniano. Un calor inusitado de julio. Tenía miedo a la nada. A través de las ventanillas, veía pasar pueblos marrones, paisajes verdes, amarillos, grises y azules. Subidas y bajadas.A la ciudad de Abra Pampa, se accede por la ruta nacional Nº 9, 120 km. al norte de la ciudad de San Salvador de Jujuy. El pueblo está ubicado en una región montañosa, donde las temperaturas llegan a los 20º grados bajo cero durante el invierno, y soplan vientos fuertes. Allí, donde se trabaja “a brazo partido” –según cuenta Lidia-, comenzó a funcionar la escuelita, en septiembre de 1997.En un principio, fueron un total de 41 alumnos provenientes de las escuelas rurales de Santuario, Tabladitas, y Lumara, del departamento de Cochinota –estas últimas debieron cerrar sus aulas por falta de alumnos-. El primer grupo de alumnos estuvo a cargo de la directora provisional, Liliana Zerdá, y la docente Patricia Vásquez.El edificio tenía el aspecto de una vivienda familiar; fue construido por la Gendarmería Nacional, a encargo del Club Argentino de Servicios. Una vez habilitada, según la resolución correspondiente del Ministerio de Educación, la escuela de frontera Nº 7 inició sus clases con jornada completa, brindando a sus alumnos el desayuno, almuerzo y merienda. En aquel momento, el establecimiento no contaba con los servicios de agua corriente y energía eléctrica.Hoy que la escuela funciona como jornada simple, en un solo turno –de 8:30 a 13 hs.- y con comedor, Lidia destaca la función de contención que cumple la escuela, ya que la mayoría de los chicos son hijos de padres desocupados, y de familias numerosas. Este es uno de los objetivos principales de la escuela; el otro es específico de su situación de frontera y Lidia lo identifica como “defensa de la identidad del argentinismo” –si bien la escuela está a 70 km. de la Quiaca, dos alumnos que se incorporaron este año provienen de Bolivia.
En febrero de 1998, llegó a la escuela la primera maestra de grado titular, Roberta Liquen, quien también se hizo cargo de la dirección de la escuela hasta el año 2000, en el que Candelaria Lidia Serapio fue nombrada directora titular del establecimiento. Lidia es docente desde hace 32 años; comenzó siendo maestra en Campo Quijano, en la provincia de Salta, y en 1997 fue nombrada directora titular de la provincia.
- ¿Porqué decidió trasladarse a una escuela de frontera?
- Ví que la necesidad estaba allí; los niños con menores recursos son los marginados.En los últimos años, la institución logró tener representación, por primera vez, en las instancias zonales de las olimpíadas de matemática, que se realizan en Abra Pampa y La Quiaca, y las de atletismo. Le preguntamos a Lidia de qué proyectos educativos participa la escuela:- Uno es la Biblioteca itinerante, del programa de Minoridad y Familia de la provincia. Otro es el proyecto de Alfabetización, que busca recuperar la historia local, oral y escrita, las costumbres, leyendas. Y también participamos de otros proyectos específicos de lectura, poesía y coplas. Este año vamos a participar también de la tercera Feria de la llama, que organiza la Municipalidad, donde los chicos van a poder aprender cómo es la cría de la llama.Lidia cuenta que, durante los últimos años, se fueron construyendo nuevas aulas, gracias a la ayuda de varias personas; en el 2004 se inició una nueva obra de ampliación, esperada por toda la comunidad educativa, ya que la escuela cuenta con todas las secciones de grado, y un numeroso grupo de alumnos y docentes. Los avances materiales tuvieron su correlato en lo curricular; y materias especiales como música, plástica, e incluso inglés se incorporaron a la enseñanza.En febrero del año pasado, se inauguraron las obras de ampliación, que se llevaron a cabo a través del Programa Nacional de Jefas y Jefes de Hogar, con el aporte de la Cooperadora Escolar y de personal contratado por la municipalidad. Las obras consisten en cuatro aulas; sanitarios para niños y niñas, y personas con capacidades diferentes; un comedor, cocina, depósito, y una galería semi-cubierta. La escuela no cuenta con ningún equipamiento tecnológico, aunque no descartan esta posibilidad para el futuro. A la escuelita asisten actualmente 160 alumnos provenientes de familias con escasos recursos, desde nivel inicial hasta 7mo. grado. La institución funciona como jornada simple con comedor, en un solo turno. El régimen de las escuelas de zonas de frontera data de 1972. La ley 19.524 fue sancionada durante el gobierno de facto de Lanusse, y se aplica a las instituciones educativas de todos los niveles y modalidades, tanto públicas como privadas oficiales. La normativa establece que las escuelas de frontera deben promover la integración de los alumnos a las formas de vida propias de la cultura nacional, el compromiso con el desarrollo de la comunidad local, y el sentimiento de pertenencia a la sociedad argentina. Texto en homenaje a Teresita Monay, una de las tres mujeres  que a los 18 años lo dejaron todo para ir a enseñar a los chicos aborígenes de Salta, sobre la costa del Río Bermejo.

miércoles, 13 de marzo de 2013

RAMON NAVARRO



Ramón Navarro
En los patios de la casa vieja, la casa de Chuquis, donde transcurrió su infancia y su adolescencia, Ramón Navarro se formó entre tinkunaco y chayas: chayas de los pobres, chayitas de vidaleros y vidalitas del viento; entre remolinos de coplas del valle y pájaros de luz iluminados por la lunita pirquinera que teñía su pueblo azul y así fue forjando su espíritu artístico con esas cosas que él tanto amaba y ama de su Rioja escondida, y que han dado como fruto un importante aporte a la cultura popular. Este año, y como merecida recompensa a su extensa trayectoria - que incluye once años en Los Cantores de Quilla Huasi - a tantos años de andar caminos, Ramón Navarro grabó "Los Encuentros" un disco doble en donde el riojano se encuentra nuevamente con todas estas obras y con una gran cantidad de artistas que lo acompañan, como lo acompañaron en todos estos años, en esta nueva ofrenda al público.
Hablar de Ramón Navarro, es hablar de una de las personalidades que más han aportado a nuestra cultura popular, podemos recorrer sus obras y encontrarnos con "Patios de la casa vieja", "Coplas del Valle", "Mi pueblo azul", "Chaya de los pobres", "Chayita del vidalero", "Zamba del cercador", entre tantas otras, para reconocer rapidamente la importancia de su figura. Integrante de los Cantores de los Quilla Huasi, creador de la "Cantata Riojana" junto al poeta Héctor David Gatica, sus huellas quedan marcadas y compartidas con hombres como Ariel Ferraro, Ernesto Cabeza, José Oyola, Juan Falú y tantos otros trascendentes poetas y músicos. Hablar con Ramón Navarro, es darse el lujo de poder entrar y explorar todo ese universo, esa historia, ese paisaje y camino que trazó y que invita generosamente a compartir. Por medio de "Los Encuentros", una placa doble en donde Ramón Navarro grabó sus grandes composiciones junto a numerosos artistas, la invitación a ingresar a ese mundo se abre a todo el público a través de la música y del arte del disco.
- ¿Cómo nació esta idea de "Los encuentros"?
Hace un tiempo atrás hablando con mi amigo (Héctor David) Gatica me decía “che Ramón no será hora que vamos cerrando ya”, no sé a que se refería con "cerrando" pero él había tenido la idea y que luego realizó de hacer sus obras completas: “Obras completas de David Gatica” una maravilla, y digo "está bien... me sugirió una idea linda David", voy a ver si de a poquito voy viendo los temas, juntando las canciones, mirando algunas que han tenido un camino ya hecho con otras grabaciones y empezar a hablar con la gente que tenía más cerca en ese momento que eran Oscarcito Alem, Juan Falú, Laurita Albarracín, Suna Rocha. Poco a poco en el andar de la cosa se fueron sumando y sumando armoniosamente y afortunadamente una cantidad de gente que está toda ahí y es extraordinario, por eso llevó tanto tiempo hacerlo, cuatro años llevó grabarlo, entre otras cosas porque dependía de los horarios que tenían los invitados, combinar los horarios de estudio y todas esas cosas, son trabajos muy elaborados.
Los invitados a participar de "los encuentros" son muchísimos, por solo nombrar a algunos encontramos a Héctor David Gatica, Damián Sánchez, Juan Falú, Monchi Navarro, su hijo Ramón Navarro, Roberto Palmer, Oscar Alem, Luis Salinas, Pancho Cabral, Lilian Saba, Raúl Carnota y una extensa lista de invitados que continúa, "destacó sobre todo no tanto la cantidad sino la calidad de toda la gente que está ahí, gente que yo admiro mucho y quiero mucho. Para mi es un orgullo, es un honor tener esa compañía, esa actitud generosa que han llegado a grabar, cantar, tocar la guitarra a sentir conmigo las canciones, a cantarlas, a decirlas. Para  mi es un trabajo que deseaba mucho tenerlo y está completo"
Esos encuentros se fueron dando de distintas maneras, algunos llevaron un trabajo de armado importante: "hay un trabajo que es con Damián Sánchez, de una obra que compusimos con Damián, yo he hecho la letra y el le puso la música es una vidala chayera referida a un río que hay en Vinchina en el oeste riojano, que le pusimos el “Bermejo toro de lluvia” porque es un río que crece cuando llueve solamente, pero crece bravamente, además trae un sedimento colorado, rojo de las gredas que hay más arriba en Valle Hermoso, Jaguey por ahí en la Pre Cordillera y cuando viene el río pone coloradita toda la tierra, riega los maizales, los zapallales todo queda con la tierrita colorada del color del agua del río, asi que Damián hizo un arreglo coral extraordinario y lo grabamos con el Coro de las Américas, me ayudó a cantar también Raúl Carnota y tocó los teclados Santiago Alvarado y en la percusión está Rubén Lobo, de a poquito fuimos armando todo eso. Te imaginás lo que lleva todo eso que te digo, armar, estudiar,  ensayar, grabar".
Otros encuentros fueron más "casuales": "un día nos encontramos de casualidad con Silvina Garré y Diego Clemente y Diego me dice “como anda tu disco Ramón” y yo por hacer una broma le digo “faltan ustedes dos” y ahí nomás ella dijo “Yo quiero estar” y entonces le di tres temas que quedaban sin grabar para que ella eligiera y eligió Leopoldo Silencio”.
- ¿El resto de los invitados y las canciones correspondientes para cada uno como los fue deliberando?
Algunas son composiciones en conjunto, es el caso de Damián Sánchez, de Juan Falú que habíamos compuesto una zamba en homenaje a Chito Zeballos y otra chaya que tenía música de hace muchos años de Juan y me había pedido que yo le ponga la letra para cantarla. Pasó igual con Oscarcito Alem, que el escribió la música de un tango y yo le puse la letra y después la música de una huella que yo le puse la letra y esos dos temas los cantó Laurita Albarracín. Las otras cosas por ahí han sido en el momento de grabarlas más directas y más sencillas porque nos juntamos por ejemplo en una oportunidad con Luis Salinas y Ligia Piro directamente en el estudio, Ligia ya había estudiado la obra que iba a cantar que no es su género habitual el folklore, asi que nos juntamos, le leí la copla que yo iba a decir en el medio mientras venía la introducción y me dice Ligia, por favor porque no cantas y hacemos todo junto, entonces hicimos eso grabamos todo junto.
- Mi Pueblo Azul está incluida al final de cada disco con dos versiones diferentes ¿Le sucede algo especial con esa canción?
No hay nada especial, se dio la casualidad que había una versión de León Gieco, que él con toda generosidad me dejo grabarla, yo le pregunté si podía poner su versión en mi disco y me respondoó “por favor toda la obra es tuya”, entonces puse un recitado de un poema de Ariel Ferraro que es lo que va antes de la canción y después viene el tema grabado por León Gieco. Tiempo antes me habían mandado de España una grabación que hizo el andaluz Rafael de Utrera, que lo grabó con toda la onda de bulería. El había estado en una oportunidad en Buenos Aires y estuvimos una noche comiendo, tomando unos vinos y cantando y el escuchó esa versión, la cantó ahí a capella y le gustó mucho. A mi me parecía muy interesante ver como una canción que habla de mi pueblo él la sentía identificada en su pueblo, entonces hizo la grabación allá, me la mandó con Fernando mi hijo y la puse en el disco, tenía que hacer esa articulación entre los dos temas y los pusé en el final del primer disco y en el final del segundo.
- Como con Patios de la casa vieja, un tema con el que tanta gente se vio reflejada…
Es el milagro que pasa con esas canciones que no es lo que uno se propone cuando escribe. Luego evidentemente cuando la zamba empezó a caminar, me he encontrado con mucha gente que me decía “Ramón usted ha pintado mi casa”... y claro, las casas provincianas tienen esas cosas muy parecidas: limonero, geranio, la morera, jazminero, no es raro que haya eso. Patios de la casa vieja se la pasé a Ernesto Cabeza en un encuentro de esos que teníamos muchos y seguido. Fue una canción que la había escrito para guardar la memoria de mi casa, porque ya se iba, la perdimos, se había vendido la casa, no está más la casa esa en La Rioja y yo le escribí unas coplitas para guardar ese recuerdo de la casa de mi infancia, mi adolescencia de toda la vida. Después al poco tiempo le arrime la música, y después varias cositas, no salió asi de golpe la música.
- ¿Había imaginado cuando componía que muchas de sus obras iban a quedar tan marcadas en el cancionero argentino por tanto tiempo?
Son destinos que tienen las canciones, uno nunca sabe el destino que tiene una canción, es como el de una persona, es absolutamente azaroso, si supiéramos como hacer para que una canción sea éxito todos los días estaríamos escribiendo un éxito. Es una cosa muy casual, muy afortunada, no se como llamarla. Una vez que uno suelta la canción toma su propio vuelo y ya no es más de uno.
- ¿Cuándo se dio cuenta lo importante que usted es para el cancionero folklórico?
Yo no se si soy importante. Creo que soy un eslabón más de una cadena muy grande que viene de mucho tiempo atrás, un eslabón que se enamoró de esto, que encontró en esto una manera de nombrar sus cosas, su tierra, sus memorias, sus recuerdos, la infancia, la adolescencia, las vidalas, los chayeros cantando de a caballo las coplas en carnaval, todas esas cosas que se amontonan en el recuerdo de uno y después uno lo va redescubriendo lo va a lo mejor cambiando, mejorando, adornándolo, el recuerdo pasa a ser el recuerdo de un recuerdo y al final se convierte en una canción que es lo que pasó con Mi pueblo azul.  A lo mejor si vos vas por mi pueblo no lo ves de ese color, lo ves de otro color, pero yo lo veía azul.
- ¿Con qué personas que ya no están le hubiese gustado plasmar un encuentro en el disco?
Hay muchos. Con el gallego Ernesto (Cabeza). El era un tipo que no era muy hablador, lo contrario de Juan Carlos (Saravia) que se habla todo. A lo mejor me hubiese gustado hacer un disco con Ernesto tocaba muy bien la guitarra, le gustaba el flamenco, la música española... por algo le decían el gallego. También me hubiera gustado hacer un disco con Chito Zeballos, y todavía estamos a tiempo de hacerlo con Pancho Cabral. En este disco hay versiones de Pancho y Juan Carlos Soria, gran estudioso del folklore, cantor y compositor. Habia una zambita que andaba dando vueltas por ahí, que había escrito para Sanagasta, que se llama “Valle Salamanca”, está la guitarra de Luisito Chazarreta y cantamos con Pancho con el "Pelau" Soria, hay un bombito que pone Ramoncito mi hijo.
Los encuentros sintetizan, por asi decirlo de alguna manera, las personas y canciones que han acompañado a Ramón Navarro durante toda su carrera, pero para encontrar el punto de partida de este camino andado Ramón se remonta a Chuquis, el pueblo de su infancia y adolescencia: "yo nací en la capital de La Rioja, pero Chuquis es la querencia de toda mi infancia y toda mi adolescencia, ahí creo que está el germen de absolutamente todas mis canciones.  Todos los veranos de mi infancia, las patas adentro de las acequias, garroteando los nogales, el olor de los yuyitos de campo del poleo, del cedrón, del romero, ir a cortar alfalfa para echarle a los animales, todas esas cosas las aprendí ahí."
Eso es lo que vino con Ramón a Buenos Aires: "vine a Buenos Aires con 20 años, empecé a cantar en un conjunto que había para danza de Alberto Castelar, entrañable amigo, gran persona y muy buen pianista. Cantábamos en las peñas, en ese momento había muchas peñas exclusivamente de baile folklórico y la gente salía a bailar todas las danza asiduamente, esto es años ’60 por ahí, ya asomaba esa década buenísima." Luego vino la oportunidad para Ramón de ser la voz de la obra "Los Caudillos" de Ariel Ramírez y Félix Luna, y más tarde su experiencia de once años con Los Cantores de Quilla Huasi. "Los Quilla han sido para mi un momento artístico sumamente importante. Empecé justo con un viaje con Yupanqui… después no dejamos de viajar: Argentina de punta a punta, todos los lugares habidos y por haber y después por el resto del mundo, Japón dos veces, en aquellos años salir del país no era tan habitual y tan accesible por llamarlo así, era bastante difícil ir al exterior. Esos once años que yo pase por los Quilla Huasi fueron fantásticos. Además fue un enriquecimiento personal mío humano, y ver de que manera y de que forma vos te sentís apoyado en el escenario, no somos cuatro, cuando estas cantando una chaya acá hay un montón de gente de pueblo que esta acompañándote en ese momento, así te sentís, representando una cosa popular fuerte de Argentina y como transmitís eso con gente que no entiende el idioma, y sin embargo, la fuerza de la obra hace que penetre en el corazón de ellos."
RECUERDOS DE MOMENTOS Y AMISTADES
Ramón Navarro comenta que tuvo la gracia de vivir en una época donde se apreciaba mucho el folklore que arrastraba mucho público y mucha juventud, recuerda los '60 como un gran momento para nuestra cultura: "En ese momento había como un auge tremendo. Yo me perdi del ’61 al ’64 estuve viviendo en Venezuela. Cuando volví me encontré con que el folklore estaba de auge total, las canciones mías las cantaban Los Trovadores, en aquellos años grabaron Chayita del vidalero y eso para mi era una carta de presentación fuertísima. Había en ese momento una peña en Bs. As. Que se llamaba “La Tribu” de los Farías Gómez, don Enrique y Pocha Barros. Ahí yo conoci a Mercedes Sosa, absolutamente ignota todavía, yo decía como puede ser esa voz y pregunte quien era, quede admirado y me dijeron que era una chica tucumana y eran los encuentros ahí. Asi empezó mi relación con los folkloristas de renombre y otros que todavía eran por ser…"
Ramón Navarro recuerda con mucha alegría los momentos compartidos fuera del escenario y en el escenario mismo con los amigos que le dio el arte. "en aquellos años había muchos encuentros, yo era muy amigo con Ernesto Cabeza, vivíamos muy cerca y siempre me decía “Ramón como andás para un locrito” y me iba para la casa de él y empezábamos a guitarrear. Él tenía una piecita nos juntábamos a tocar la guitarra, el tomaba ginebra y yo tomaba vino. Muchísimas cosas mías que grabaron Los Chalchaleros fueron asi, transmitidas en esos encuentros, en esos momentos"  Recordando a Mercedes Sosa, Ramón agrega: "mirá que suerte la mia, me toco estar cuando Cafrune la invito a Mercedes a Cosquin. Cafrune tenia que cantar tres canciones y a Mercedes el festival no la dejaba porque no la conocían y Jorge que era un tipo muy generoso le dijo Mercedes vos quedate ahí cerquita, yo voy a cantar y te invito a cantar a vos, eso si no te acompaño porque no se que vas a cantar yo solo se tocar las cosas mias, entonces Mercedes subió con el bombo y no sabes lo que fue, te emocionaba, la plaza que se venia abajo. Era una época donde abajo estaban todos los representantes discográficos, Cosquin tenia una repercusión fuerte en el disco, inmediatamente le hicieron contrato, grabar y fue lo que fue Mercedes, tenia que ser de cualquier manera porque un talento asi no lo paras de ninguna manera, un talento desbordante, es la voz mas maravillosa que escuche."
Otro de los personajes que Ramón Navarro recuerda con gran cariño es a Don Atahualpa Yupanqui, con quién le tocó compartir su primera gira por Europa con Los Quilla Huasi justo en el momento en el que recién ingresaba al conjunto: "Cuando yo entre a los Quilla Huasi en el año 1970 la primera gira que el conjunto hizo en el exterior fue esa e invitados por Yupanqui. Fuimos a cantar con él a Madrid y a París. Al revés de lo que hacen muchos, él cantaba primero y después con gente que le pedía muchos bises – Yupanqui era dios en España y Francia – nos presentaba y salíamos a cantar. En París vivíamos en una casa que tenia dos o tres pisos, todo por escalera no había ascensor; en el primer piso estábamos nosotros, en el segundo piso estaba Yupanqui y todas las mañanas tempranito el nos decía "vengan aca que tengo unos matecitos". Yo iba a las 8 de la mañana, le tocaba la puerta, entraba y ya estaba escribiendo cartas, contestando a todo el mundo, se pasaba por lo menos tres horas escribiendo cartas a la mañana temprano. Después nos juntábamos en la mesa a comer un quesito y a tomar un vinito." De esos encuentros, Ramón recuerda uno de manera muy especial: "Yupanqui había estado en Chuquis en casa de don Aurelio Ortiz un paisano muy querido, y le digo “usted ha escrito don Ata hace años unas coplas para un chayero que se llama Manuel Simplituca", entonces sale un rato de sí y dice "paisano déjeme tomar este vinito ya me voy a acordar"... me dijo todo el poema de memoria, que increíble y eso que no le había puesto música el, porque si vos lo cantas es mas fácil de acordarte, ese poema se llama “A Manuel Simplituca”.
Por supuesto habla también de Ariel Ferraro, poeta riojano a quién junto con su hijo Ramoncito grabaron un disco con obras de él y con Ariel Ferraro de Gatica, Paredes, Eloy López y otros poetas riojanos, mientras se reconoce un lector de las obras completas de Manuel J. Castilla y recomienda que leamos por favor al escritor riojano Daniel Moyano de quién confiesa que está leyendo un libro de él (tres golpes de timbal) por cuarta vez: "de Ariel Ferraro gusta la profundidad de su poesía y lo metafórico sin ser demasiado cerrado, es sumamente simple a la hora de escribir sus cosas; no solamente ha ido y entrado en la descripción del paisaje sino también en la hondura del hombre, su problemática, sus cuestiones sociales, todo en eso me atrae, como Gatica también. Habia un autor muy importante Jose Paredes con quien pienso en algún momento hacer alguna cosa con la obra de el, no esta mas entre nosotros. Otro poeta muy bueno en La Rioja fue Eloy Lopez, con el he compuesto un par de canciones."
Los recuerdos se extienden, varias personas entran en la charla. Ramón cuenta con alegría que tiene 12 bisnietos, que sus hijos y nietos también han hecho un importante camino en lo artístico, por eso no escatima elogios para su hijo Ramoncito Navarro y para sus nietos, comenta alegre que el conjunto que integra uno de sus nietos "La Surca" será telonero de Silvio Rodríguez en el Estadio de Ferro cuando el trovador cubano visite en noviembre la Argentina. Converador, se lo ve feliz con este trabajo, de haberlo compartido en el proceso de producción con tantos amigos y de poder compartir a través del disco su historia con toda la gente y dejar que esas canciones, que ya nos son propias, sigan viajando y remontando el tiempo.
Por Pablito Piris y fotos de Eduardo Fisicaro

martes, 12 de marzo de 2013

DR. RAÚL RICARDO ALFONSÍN







Raúl Ricardo Alfonsín
Un día como hoy pero de 1927 nacía el ex presidente argentino Raúl Alfonsín. Abogado, político, estadista, defensor de los derechos humanos y la libertad, fue y será un icono de la democracia argentina. Raúl Ricardo Alfonsín nació el 12 de marzo de 1927. Fue un abogado, político, estadista y promotor de los derechos humanos. En una época en que los partidos aún eran el canal natural de participación cívica y una instancia de debate y formación política, Alfonsín hizo carrera a la vieja usanza, a partir de un compromiso militante. En 1950 inició su actuación política en el Movimiento de Intransigencia y Renovación de la Unión Cívica Radical, en Chascomús. En 1954 fue elegido concejal en Chascomús y, al año siguiente, fue encarcelado por la autodenominada Revolución Libertadora. En 1958 fue electo diputado provincial por la provincia de Buenos Aires y diputado nacional durante el gobierno radical de Arturo Illia. En 1965 fue elegido presidente del Comité Provincia de Buenos Aires de la UCRP. El 17 de noviembre de 1966 durante la dictadura militar del general Juan Carlos Onganía fue detenido por un breve tiempo, por haber reabierto el Comité de la Provincia.
A fines de los ’60, Alfonsín comienza a desarrollar un pensamiento socialdemócrata dentro del partido que lentamente comienza a ser recepcionado por los grupos juveniles. De esta época es su relación con Bernardo Grinspun, Roque Carranza, Germán López y Raúl Borrás, entre otros. A principios de los ’70, los jóvenes radicales de la Junta Coordinadora Nacional y Franja Morada comienzan a converger en el espacio liderado por Alfonsín. Se incorporan Luis "Changui" Cáceres, Sergio Karakachoff, Federico Storani, Leopoldo Moreau, Marcelo Stubrin, Adolfo Stubrin, Enrique Nosiglia, Juanjo Cavallari, Facundo Suárez Lastra, Gabriel Martínez, Carlos Muiño, Jesús Rodríguez, Ricardo Laferrière, entre otros. Este es el núcleo que conformará el “Alfonsinismo”, una línea progresista que comienza a disputar espacios a Ricardo Balbín –el “balbinismo-unionismo”–, representante de los sectores más conservadores de la UCR.
En 1972, crea el Movimiento Renovador Nacional que lo proclama precandidato presidencial en las internas de la UCR, pero impone el balbinismo. En 1973, en las elecciones que la UCR pierde ante Juan Domingo Perón, Raúl Alfonsín es electo diputado nacional. Ese mismo año, nace el Movimiento de Renovación y Cambio, con una posición crítica a la estrategia de unidad nacional del balbinismo y sus acuerdos con el peronismo. Sin embargo, Raúl Alfonsín recién se convierte en el principal referente de la UCR cuando muere Ricardo Balbín, en 1981.
En 1983, tras una brillante campaña electoral, Raúl Alfonsín triunfa en las elecciones presidenciales y  asume el cargo de Presidente de la Nación Argentina, el 10 de diciembre de 1983. La gestión de Alfonsín es reconocida principalmente por la realización del Juicio a las Juntas, por el Tratado de paz y amistad entre Argentina y Chile, por la formación del Mercosur. (El detalle de su gestión puede verse en la cronología). No obstante, su mayor logro fue construir un Estado de Derecho, es decir, consolidar un sistema político que resolviera los conflictos de una manera pacífica, ordenada, transparente y equitativa al margen de los poderes corporativos.
El 15 de diciembre de 1983, a través de los decretos 157/83 y 158/83, Alfonsín ordena enjuiciar a los dirigentes de las organizaciones guerrilleras y a los miembros de las tres juntas militares del autodenominado “Proceso de Reorganización Nacional”. Por otra parte, crea la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP) con el fin de relevar y documentar casos de violaciones de derechos humanos.
Por esta iniciativa, el gobierno de Alfonsín estuvo permanentemente jaqueado por sectores de las Fuerzas Armadas involucrados en las violaciones a los derechos humanos. En 1986, para contener a estos sectores, impulsó la sanción de la Ley de Punto Final que paralizó los procesos judiciales contra los autores de las detenciones ilegales, torturas y asesinatos que tuvieron lugar en la etapa de dictadura militar. Al año siguiente, tras la revuelta militar de Semana Santa, protagonizada por Aldo Rico, el gobierno de Alfonsín aprueba la Ley de Obediencia Debida que exculpa a los oficiales de menor graduación acusados de crímenes cometidos durante la dictadura.
Sin embargo, el golpe llegaría desde los sectores financieros que comienzan a desestabilizar el mercado para obligar al gobierno a obedecer las pautas del Fondo Monetario Internacional. Corridas bancarias y campañas de rumores inician una crisis que pronto llevará a la moratoria de pagos de la deuda externa y a la hiperinflación. El 13 agosto de 1988, Raúl Alfonsín es silbado mientras pronuncia su discurso de inauguración de la Exposición Rural. El gobierno anuncia el Plan Primavera, un acuerdo con la Unión Industrial Argentina y la Cámara Argentina de Comercio para controlar precios y un nuevo régimen cambiario que fracasa por el incumplimiento de las partes. El 6 febrero de 1989 se anuncia la devaluación del peso y se desata la hiperinflación. En mayo, graves saqueos a negocios en el conurbano y en Rosario precipitan la crisis. El 12 junio, ante el agravamiento de la crisis económica y social, Alfonsín anuncia que renunciará a la presidencia el 30 de junio.
Raúl Alfonsín falleció a los 82 años el 31 de marzo de 2009. Fue un caudillo popular, un hombre que intentó juzgar el pasado sangriento y cuidó la democracia cuando su debilidad era alarmante. En síntesis, fue un hombre que hizo lo que pudo y nos dejó un mejor país: un legado inmenso. Por eso, Raúl Ricardo Alfonsín es un símbolo de la democracia.



lunes, 11 de marzo de 2013

ESPERANZA, UN SUEÑO INMIGRANTE






El 11 de marzo de 1857 se establece en la provincia de Santa Fe la colonia agrícola Esperanza,  fundada con colonos traídos por contrato, por mediación de Aarón Castellanos, entre los que había italianos, suizos y otros. Casi todos tuvieron que improvisarse como agricultores e, incluso, defenderse de invasiones indígenas.
ESPERANZA UN SUEÑO INMIGRANTE
No fue únicamente la necesidad de cambiar de suerte lo que empujó a aquellos abuelos inmigrantes a cruzar el ancho mar hasta esta parte del mundo. La aventura tuvo mucho de sueño, no sólo en lo económico, sino en lo que les contaban de un cielo ancho, una tierra fértil; tal vez un país distinto. Y se dieron a florecer en hijos y nietos en esta llanura. Fueron suizos, alemanes, franceses, italianos, belgas y luxemburgueses. Doscientas familias colonizadoras que llegaron a esta geografía santafesina entre fines de enero y comienzos de febrero de 1856. En 1855, por cuenta y orden del gobierno provincial, había comenzado la construcción de los ranchos, la división y el amojonamiento de las tierras, en terrenos denominados de Iriondo, sobre la margen derecha del Río Salado. La culminación de los trabajos fue comunicada por el agrimensor Augusto Reant, el 26 de noviembre del mismo año. Años antes, el 15 de junio de 1853, el ministro de Gobierno de la Provincia de Santa Fe, Manuel Leiva, en representación del gobernador, Domingo Crespo, y el empresario salteño, Aarón Castellanos, firmaron el Contrato de Colonización Agrícola bajo el sistema de "subdivisión de la propiedad" que otorgaba una concesión de tierra a cada familia colonizadora.Y luego fueron el trabajo, las ilusiones, los hijos y las cosechas que llegaron a tiempo para desterrar, al menos temporariamente, la nostalgia por esos puertos lejanos.Así surgió la transformación, como en un cuento. Fue posible que la entonces Colonia Esperanza se convirtiera en una referencia para el mundo.El testimonio del triunfo de la espiga por sobre todas las soledades y temores. Fueron "aquellos heroicos pioneros del suelo". 

Orgullosamente descendiente de los primeros colonizadores por 4 de mis bisabuelos, rindo mi homenaje  a la pujante ciudad de Esperanza y todos los pueblos que forman el Depto Las Colonias. 
Lydia Musachi 


sábado, 9 de marzo de 2013

DÍA DEL NIÑO HEROICO TAMBOR DE TACUARÍ



Según los relatos históricos, se puede decir que nació en 1798 en Yaguareté Corá, un pueblo de nuestra provincia que hoy se llama Concepción. Esto podría ser la conclusión más importante de la existencia de Pedro Ríos, pero debemos admitir que sin dudas su presencia en el proceso histórico de nuestra Nación, como todo lo ocurrido desde su misma emancipación, cuenta con una doble y a veces triple visión.
La visión de los diferentes estudiosos dan cuenta del heroísmo del correntino. Pedro Ríos es uno de los símbolos de la Independencia y alentó a las tropas de Manuel Belgrano.
Según los relatos históricos, se puede decir que nació en 1798 en Yaguareté Corá, un pueblo de nuestra provincia que hoy se llama Concepción. Esto podría ser la conclusión más importante de la existencia de Pedro Ríos, pero debemos admitir que sin dudas su presencia en el proceso histórico de nuestra Nación, como todo lo ocurrido desde su misma emancipación, cuenta con una doble y a veces triple visión. No podemos negar que hay autores que descreen de que Pedro Ríos haya participado del ejército del general Manuel Belgrano; es más, algunos ni siquiera admiten su existencia, considerándolo sólo un eslabón de la rica historia de mitos y leyendas de nuestra provincia. Nosotros, en esta ocasión, no brindamos los testimonios de estos últimos, dado que en la oportunidad queremos aportar los datos que dan sustento al extraordinario homenaje que se concretará hoy en su memoria, al cumplirse el bicentenario de su desaparición y también queremos transmitir el mensaje de solidaridad y patriotismo que emerge de su figura. No obstante, queremos dejar sentado que existe una corriente de historiadores e investigadores que lo desconocen.
Entre los que dan sustento a que hoy podamos homenajear a Pedro Ríos, el Tambor de Tacuarí, debemos hacer referencia a Enrique Mario Mayochi, quien en su trabajo sobre la campaña del General Belgrano al Paraguay hace referencia expresa a Pedro Ríos, conocido post mórtem como el Tambor de Tacuarí, consignando: “A fines de 1810 pasó por allí Manuel Belgrano con su reducido ejército, rumbo al Paraguay. Según Francisco Atenodoro Benítez, Belgrano con algunos de sus oficiales se dirigió al oratorio para rezar ante la imagen de San Francisco de Asís, patrono del poblado. Al salir de la capilla para visitar la escuelita local, fue rodeado por varios paisanos que le pidieron los incorporase al ejército. Entre ellos estaba el niño Pedro Ríos, por entonces de 12 años, que insistía en que Belgrano lo incorporase a su tropa.
Manuel dudó en un principio, pero el padre del niño, Antonio Ríos, antiguo maestro rural, le dijo: “No sólo doy mi consentimiento, sino también le ruego que lo acepte, porque yo, con mis 65 años de existencia, soy un hombre anciano, y la entrega de mi hijo es la única ofrenda que puedo hacer a la Patria”.
En el ejército de Belgrano había un comandante cuya visión estaba muy disminuida, que pidió al general que aceptara al niño para que le sirviese de guía. Y así ocurrió.
Cuando llegaron al Paraguay, los patriotas debieron enfrentar la resistencia del gobernador Bernardo de Velazco. La primera batalla tuvo lugar en Paraguarí, donde Pedrito tomó a su cargo el tambor cuando el encargado del instrumento ocupó un lugar como soldado.
El 9 de marzo de 1811 se desarrolló el duro combate de Tacuarí. Belgrano, con 250 hombres, debió enfrentar a 2.000. Siete horas duraron las acciones.
Pedrito, redoblando con los palillos el parche de su tambor, alentaba a los soldados de la Junta de Buenos Aires hasta que dos balas de fusil pusieron fin a su vida.
El Tambor de Tacuarí no fue una leyenda sino una realidad. El niño-héroe debería ser recordado cada año en las escuelas, como dispuso el Consejo Nacional de Educación en 1912”.
Otro que se ocupó de Pedro Ríos y brindó información de fuentes más que certeras de la campaña de Belgrano al Paraguay, fue el general Bartolomé Mitre en su obra Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, que además, según consignan los historiadores que se ocuparon de su figura, recibía informes en forma directa de los luchadores y familiares que tenían conocimientos muy concretos de los citados acontecimientos, luego destacados y valorizados por la historia argentina.
Mitre
Mitre fue el primero que divulgó esta tradición. En su Historia de Belgrano y de la Independencia Argentina, editada por primera vez en 1857, unas escuetas líneas relatan el episodio: “La infantería, formada en pelotones de ala, marchaba gallardamente con las armas a discreción, al son de paso de ataque que batía con vigor un tamborcillo de doce años que era, al mismo tiempo, el lazarillo del comandante Vidal, que apenas veía: pues hasta los niños y los ciegos fueron héroes en aquella jornada”.
Obligado
El poeta y escritor argentino Rafael Obligado fue otro de los que se ocuparon del “Tambor de Tacuarí”
Según cita en la revista Todo es Historia, Ernesto Micheo Quiroga describe: “Obligado era muy amigo de don Carlos Miguel Vega Belgrano, con quien se carteaba. Este señor era nieto del prócer, por lo que es posible que el poeta oyera de sus labios esta tradición. Además, Obligado recorrió el país con el fin de recoger cuentos, leyendas y tradiciones para usar como temas en sus poesías. Estuvo en Corrientes en 1897, y con motivo de ese viaje escribió A Corrientes, cuyos versos finales son muy significativos: “¡Corrientes Tierra natal ,de los héroes sin historia de los mártires sin gloria, de los dolientes hogares! Dame sol, dame azahares, dame asilo en tus memorias. La poesía El Tambor de Tacuarí está fechada en 1909. Obligado, y especialmente Mitre, conocieron a muchos guerreros de la Independencia; alternaron con ellos y escucharon de sus labios, o de los de sus familiares, numerosos episodios históricos. Mitre, al referirse a Falucho, dejó constancia que conoció cómo murió, gracias a un relato escrito y a varios orales, por lo que se debe aceptar que escuchó de alguien lo ocurrido en Tacuarí.
En el Bicentenario de la Batalla de Tacuarí, se dispuso que el 9 de Marzo de cada año se recuerde a Pedro Ríos como Niño Heroico Tambor de Tacuarí. 

viernes, 8 de marzo de 2013

MUJERES QUE HICIERON LA HISTORIA






MUJERES QUE HICIERON LA HISTORIA

El pensamiento de la Ilustración que en el siglo XVIII desafió la continuidad del Antiguo Régimen cuestionó la visión tradicional de la mujer. En coincidencia con estas ideas, un sector de avanzada de la Francia revolucionaria propuso -sin éxito- que se consultara a las mujeres acerca de las leyes que las concernían directamente. También se reclamó que la educación femenina fuera responsabilidad del Estado. Estos dos enfoques se difundieron a través de libros y periódicos.En el virreinato del Río de la Plata, las primeras publicaciones de los criollos criticaron la costumbre de arreglar los casamientos entre familias sin darle lugar al amor, muy valorado por las nuevas tendencias del romanticismo. Por su parte, Manuel Belgrano recomendó vivamente que se educara a las mujeres, algo que constituía también una forma de reconocer a su madre, Josefa González Casero, sostén del hogar y entusiasta de la buena educación.La defensa del derecho de las mujeres al amor, a la educación y la cultura, y fundamentalmente a una vida propia, tuvo una representante genuina en Mariquita Sánchez (1786-1868). Su lugar en la historia suele limitarse al de anfitriona de un salón refinado en el que se dieron cita las personalidades de la política, la ciencia y la cultura y en el que se habría cantado el Himno Nacional por primera vez. Pero más allá de esto, ella se convirtió en símbolo de la modernidad porque recurrió a la ley para defender su derecho a elegir marido contra la voluntad de sus padres.Ese rol protagónico en la revolución de las costumbres la impulsó a participar más tarde en la conspiración de Mayo de 1810, junto con su esposo, Martín Jacobo Thompson. No se conocen datos concretos sobre su actuación, peroa algunas cartas suyas indican que estaba al tanto de los riesgos que se corrían, que temió por sus seres queridos y que apoyó desde un principio el cambio político.Esta patriota de 1810 y su grupo de amigas del patriciado porteño se plantearon el tema de cuál sería el lugar de la mujer en la sociedad después de la Revolución. Según puede leerse en El Grito del Sud , pronto entendieron que el gobierno no había tomado ninguna medida dirigida a mejorar su educación: a "las madres, las esposas, las hijas, hermanas y compatricias de los americanos no les han debido hasta ahora un solo rasgo de atención y de liberalidad, no han podido conseguir que den una sola ojeada compasiva hacia ese sexo degradado inmemorialmente y que forma la más dulce mitad de su especie".Las esperaba un largo camino. Por lo pronto, tuvieron que bregar ante el Primer Triunvirato para que Angelita Castelli no fuera castigada por haberse casado con el capitán Igarzábal sin el consentimiento paterno. En efecto, Juan José Castelli, el ultrarrevolucionario tribuno de Mayo, estaba enemistado con su futuro yerno porque éste era saavedrista y por lo tanto presunto adversario. Esta clase de dificultades fueron frecuentes en las luchas facciosas desatadas por la Revolución.Amar en esos tiempos revueltos significaba para la mayoría la larga espera del marido ausente. Otras arriesgaban su reputación y su comodidad por estar junto al hombre amado. Fue el caso de María Josefa Ezcurra de Ezcurra, casada con un primo muy rico quien debido a su simpatía por la causa realista se marchó del país; ella aprovechó la ausencia y se jugó abiertamente por su amado Manuel Belgrano a quien acompañó a Tucumán. Tuvieron un hijo, Pedro Rosas y Belgrano.

Amazonas, indígenas y mestizas

El escenario de la guerra en las provincias norteñas, donde los ejércitos patriotas y realistas avanzaron y retrocedieron durante quince años, representó otro desafío para las mujeres. En Salta unas fueron realistas y otras patriotas. Atrapada en este dilema, Magdalena (Macacha) Güemes desobedeció a su marido (realista) y sirvió a la causa patriota que encabezaba su hermano Martín Miguel. El historiador Roberto G. Vitry aporta numerosos ejemplos de otras mujeres patriotas entre los que se destaca el de Martina Silva de Gurruchaga, quien formó a su costa un destacamento de soldados y mereció el reconocimiento de Belgrano.Hubo casos excepcionales de guerreras, como la emblemática Juana Azurduy, teniente coronel del ejército de las Provincias Unidas. Esta rica propietaria en la provincia altoperuana de Charcas, y su marido, Manuel Ascensio Padilla, lideraron la "Guerra de las Republiquetas". A su lado lucharon "amazonas" indígenas y mestizas. Por otra parte, en la "guerra gaucha" abundaron las "bomberas", que aprovecharon su condición femenina para llevar informaciones en papeles que ellas no estaban en condiciones de leer porque eran analfabetas.Fuera de los ejemplos sobresalientes, el grueso de las mujeres que acompañó a los ejércitos lo hizo de manera informal ("mamitas", "vivanderas"). Su símbolo histórico son las "Niñas de Ayohuma", lavanderas morenas, venidas de Buenos Aires. Aunque las crónicas de guerra apenas mencionen a esas mujeres humildes, su compañía resultaba imprescindible en fuerzas militares improvisadas sin servicios adecuados de sanidad y abastecimiento. No se las admitió en cambio en los ejércitos profesionales como el que formó San Martín en Cuyo. "No me entiendo con mujeres sino con soldados sujetos a la disciplina militar", decía el Libertador.Todas estas historias no difieren sustancialmente de otros relatos de la independencia latinoamericana. La diferencia radica en la Argentina en el énfasis que los gobiernos patrios, pasado el momento inicial, pusieron en educar a las mujeres. A ese respecto la administración de Bernardino Rivadavia es un ejemplo: fundó en 1821 la Sociedad de Beneficencia de Buenos Aires con la misión de abrir escuelas de niñas en todos los barrios porteños y en las poblaciones de campaña. Sarmiento, como Jefe del Departamento de Escuelas del Estado de Buenos Aires (1855), recibió esa herencia y se aplicó a modernizarla y nacionalizarla. Esta fue la base sobre la que después se construiría el sólido edificio de la educación pública argentina, verdadera epopeya cívica protagonizada por las mujeres maestras.

María Saenz Quesada para LA NACIÓN