viernes, 2 de noviembre de 2012

DÍA DE LOS MUERTOS



                                               
El Día de los Muertos en Latinoamérica se expresa tanto desde la concepción originaria que sobrevivió a la conquista, que ubica a la muerte como parte del ciclo vital de la naturaleza.Flores, visitas al cementerio, rezos y misas dedicadas a los fallecidos se mezclan al comenzar noviembre, a lo largo y ancho del continente, con fiestas y homenajes a "los que partieron", como dicen en Bolivia, donde los muertos simbolizan fertilidad y fecundidad."La visita al cementerio es parte del homenaje de la mayor parte de las familias jujeñas, que también preparan comidas y amasan pan con formas en homenaje a los muertos que, según la creencia, tienen permiso de Dios para visitar a sus parientes los días 1 y 2 de noviembre", dijo a Télam Pablo Martínez, impulsor de una actividad cultural que se conoce como Caminata de las Quenas.Para Martínez, describir esos días -que hace años eran asueto- no es fácil "porque los jujeños lo viven en la intimidad de la casa, de la familia, con las comidas y costumbres propias de cada hogar"."Locro, arroz con leche, masas, caramelos, empanaditas de dulce de cayote serán parte del banquete si es la costumbre de la casa y esas comidas, del agrado de los que murieron, se sirven para homenajearlos. El clima es de alegría y respeto, y por eso en general se termina con una fiesta, música y baile", describió.Desde México hasta Argentina y Chile, el 1 y el 2 de noviembre, que para el catolicismo son el Día de los Santos y Día de los Muertos, respectivamente, son jornadas de celebración y culto, sobre todo en los países andinos.Para las culturas prehispánicas la celebración arrancaba al mediodía del primero para terminar al mediodía del 2.Silvia García, integrante del Instituto Nacional de Antropología, dijo que "la mesa del día de los muertos, que en México es espectacular y en el norte argentino es más sencilla, es el momento del año en que las almas vienen y hay que celebrarlas"."Para esta fecha las almas se llevan el alma de los alimentos. Por eso se escucha decir que se llevan el humito, el gusto de los alimentos, en definitiva, su esencia", explicó García.Tanto la Pacha como el homenaje a los muertos "forman parte de un conjunto de creencias vinculadas al pasado prehispánico que aparece en los países andinos de Latinoamérica y se ha visto también en zonas de influencia guaraní", señaló la antropóloga.Sin embargo, señaló García, "la idea de que las almas vuelven una vez al año también hizo pie en la poesía y la literatura europea, como costumbre o idea popular"."Una celebración en España consistía en llevar un pan conocido como `pan de muertos` a la iglesia para donarlo a los pobres", recordó la antropóloga.En América, la práctica -claramente prehispánica según los cronistas de Indias- se juntó con la que promovió la iglesia católica los dos primeros días de noviembre, que fueron de asueto hasta que la última dictadura militar los sacó del calendario, apuntó la especialista.Para los católicos ambas jornadas se destinan a honrar la memoria de los muertos, lo que implica la celebración de misas y jornadas de oración, además de las visitas al cementerio para llevarles flores y velas.El sentimiento que rodea la ceremonia en los países andinos, más allá del sincretismo que aparece en las ceremonias, como en la cultura aimara, por ejemplo, la muerte natural no constituye un episodio trágico sino un ciclo más de la propia vida.Por eso, se dice que esa persona "ha partido" y se cree que los ajayus (las almas) vienen para traer fecundidad y fertilidad para todo el año, ya que en noviembre comienza la siembra en los campos del altiplano.El ritual consiste en la donación de ofrendas a las almas, por medio de un altar o mesa también llamada apxata, adornada con flores, velas, cañas, frutas, Bebidas y dulces.En México la celebración consiste en ofrecer a los muertos una mesa cubierta con manteles coloridos sobre la que colocan alimentos, frutas, licor, agua, cigarrillos.Los organizadores de la ceremonia mexicana que se montará mañana a partir de las 18 en el Museo de Arte Hispanoamericano "Isaac Fernández Blanco" (Suipacha 1422) de Buenos Aires explicaron que "el culto a los muertos es de origen prehispánico, sobrevivió a la conquista y a las mutaciones y adaptaciones del cristianismo".Otra tradición que se conserva son las "calaveritas", versos mediante los que se recuerda a algún personaje famoso poniendo en relieve de manera ingeniosa sus virtudes y defectos.El "pan de muertos", decorado con huesos y lágrimas hechos en azúcar -otra costumbre de gran arraigo en México para esta fecha- también será parte de la puesta, que podrá ser visitada del 3 al 11 de noviembre de 14 a 19 en el museo, detalló el vocero.
En la provincia de Santa Fe, se recuerda a nuestros muertos con misas y visitas al cementerio para llevar flores, rezar y encender pequeñas velitas.


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