miércoles, 28 de noviembre de 2012

FERNANDO OCHOA


          
                                     
Fernando César Ochoa (“Goyo Godoy”), nació en La Plata el 29/11/1905 y fue bautizado en la Iglesia San Ponciano, pese a lo cual gustaba decir “Yo nací en uno de los caminos de la Patria. Y vivo para cantarla...”, y al decir de un cronista: “en parte tenía razón: nació en La Plata, vivió en Zárate y en Gualeguaychú, después recaló en Buenos Aires, pero nunca durante mucho tiempo seguido. Necesitaba viajar y pudo hacerlo por casi toda América, Europa y Asia”.
Fueron sus padres, María Luisa Escandón y Ernesto Gerónimo Ochoa, estando domiciliados cuando su nacimiento, en calle 5 Nº 1524.
Luego de abandonar los estudios, trabajó en una estancia, donde aprendió todos los secretos de la vida y los oficios rurales.
En la época de oro del Teatro “El Nacional”, fue partiquino, integrando el elenco de Blanca Podestá, y luego actor del circo criollo.
Fue primer actor de la compañía de Eva Franco, con quien estrenó obras como “Joven, viuda y estanciera” y “Cruza”, del entrerriano Martínez Payva.
Puede afirmarse que hacia los 26 años, comenzó a transitar “su” tiempo, impulsado quizá, por el autor mencionado más arriba.
También interpretó de Alberto Vacarezza, obras como “Allá va el resero Luna” y “Lo que le pasó a Reynoso”.
El teatro y el cine (1948), supieron de su versión de “Juan Moreira”, siendo dirigido en la pantalla por Luis Moglia Barth.
También interpretó para el cine, títulos como “Noches de Buenos Aires, “Así es el tango” y “Cruza”; su apostura y éxito, hizo que en algunas publicidades se anunciase como “el Valentino argentino”.
Hacia 1960, encarnaba por el viejo Canal 7, en la versión original de Hugo Mac Dougall, el personaje del Padre Brochero, en la obra “El Cura Gaucho”.
La radio no fue ajena a su labor, y apuntaló su popularidad, sobre todo en el recitado y la interpretación de un personaje que varias generaciones recuerdan: “Don Bildigerno”, viejito embustero y de certera comicidad pueblerina, cerrando su ciclo cinematográfico precisamente con “Don Bildigerno en Pago Milagro”.
Frecuentó la amistad de poetas y hombres de teatro como Claudio Martínez Payva, Atilio Supparo y Yamandú Rodríguez, como así también, del concertista de guitarra Abel Fleury a quien conoció en 1933, brindándole su apoyo en el medio capitalino, gesto que éste retribuyó dedicándole su “Estilo Pampeano”.
El sábado 23 de marzo de 1974, mientras viajaba por la Ruta 8 hacia San Luis, para cumplir con un compromiso artístico, en horas de la madrugada y en jurisdicción de Capitán Sarmiento, volcó el auto que lo conducía, falleciendo en el accidente.
Su talento se vio expresado en las letras gauchas y populares, quedando su nombre escondido tras el seudónimo de “Goyo Godoy”, incursionando en la poesía con temas como “Volvamos a ser novios”, “La Gran Aldea” y “Te vas milonga” (este con música de A. Fleury); y en teatro, para el que escribió obras como “Cuatro Rumbos” que musicalizara Yupanqui.

Fuentes: Diccionario Teatral del Río de la Plata, de Livio Foppa
“Abel Fleury”, de Gaspar Astarita
La Nación, 24/03/1974


sábado, 24 de noviembre de 2012

CARLOS SAAVEDRA LAMAS


                                                  
Las gestiones del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, por su intermediación en el conflicto entre Bolivia y el Paraguay durante la guerra del Chaco en 1936, le significó la obtención del premio Nóbel de la Paz. Hubo un acuerdo que se firmó entre los dos países en Buenos Aires durante la presidencia de de Agustín P. Justo, el 12 de junio de 1935. Saavedra Lamas había nacido el 1 de noviembre de l878, era biznieto de Cornelio Saavedra y pertenecía a una familia tradicional.Obtuvo su doctorado en la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre el “Régimen Municipal de la ciudad de Buenos Aires”. Realizó una carrera muy destacada como docente en la Universidad de La Plata y en la de Buenos Aires.Fue electo diputado por la Capital Federal en 1908 y por Buenos Aires en 1912.De tendencia conservadora durante la década del veinte intervino en gestiones relacionadas a la legislación laboral. Por los méritos alcanzados los representantes de las naciones lo eligieron como presidente de la XI Conferencia Internacional del Trabajo que se realizó en Ginebra. Luego fue designado como Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, cargo durante el cual realizó la mediación en la guerra del Chaco.Mientras se desempeñó como canciller, en 1933 la Argentina volvió a pertenecer a la Liga de las Naciones de la que se había retirado en 1920.Más adelante presentó allí El pacto Antibélico Sudamericano que tuvo gran repercusión.Desde 1938 se dedicó a la docencia. Publicó numerosos libros sobre Diplomacia y Derecho internacional. Fue rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires entre 1941 y 1945. En la conferencia de paz celebrada en Río de Janeiro el 21 de enero de 1936 Saavedra Lamas dijo:”Aspirábamos que la guerra (del Chaco) no fuera como todas la otras, destructiva sino creadora de principios y derechos…”.También dijo:” Cuando los beligerantes estaban en el fragor del combate, la cancillería argentina les dijo que sus violencias no modificaban los derechos.”“Fue ésta la declaración del 3 de agosto que iniciamos, obteniendo la adhesión de diecinueve naciones de América.”“Además dijimos que queríamos que esa fuera la última guerra, y que por ello y para ello estructuramos y proyectamos el Pacto Antibélico, que una vez ratificado y aceptado por todos los pueblos de América haría imposible otra guerra en el territorio.”Sin duda su intervención fue muy importante para resolver este conflicto y hacerse acreedor a tal distinción.
Fuente: Clarín Bicentenario-

viernes, 23 de noviembre de 2012

ALBERTO WILLIAMS


                                         
Alberto Williams(1862-1952), compositor y director de orquesta nacido en Buenos Aires. Figuran entre sus obras "Rancho abandonado", "Poncho de macachines para tus pies", "Aires de la Pampa", "En la sierra", "Quebrada" y La selva sagrada", títulos que le reconocen , en principio una innovación: fue el primero en cultivar artísticamente el folclore del país, proveniendo su arte y técnica de una formación eminentemente académica y clásica. En su copiosa producción figuran nueve sinfonías, cinco suites, tres poemas sinfónicos, además de otras composiciones menores. Es también autor de escritos acerca de estética musical y de obras didácticas como "Teoría de la música", "Teoría de la armonía", y "Problemas de solfeo". Suyas son, asimismo, las poesías de "Versos líricos", que sirven de texto a sus propias canciones. Inspirándose en los cantos y danzas populares de nuestra tierra, concibió la idea de crear una música genuinamente argentina, tendencia que se inicia con su obra para piano "El rancho abandonado". fue también el creador del Conservatorio de Música de Buenos Aires.

jueves, 22 de noviembre de 2012

NUESTRA FLOR NACIONAL: EL CEIBO







La flor de ceibo, también denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo de la Nación Nº 138474/42 (23 de diciembre de 1942). Es un árbol originario de América, especialmente de Argentina (zona del litoral), Uruguay (donde también es flor nacional), Brasil y Paraguay. Crece en las riberas del Paraná y del Río de la Plata, pero también se lo puede hallar en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas. Pertenece a la familia de las leguminosas. No es un árbol muy alto y tiene un follaje caduco de intenso color verde. Sus flores son grandes y de un rojo carmín. Su tronco es retorcido. Sus raíces son sólidas y se afirman al suelo contrarrestando la erosión que provocan las aguas. Su madera, blanca amarillenta y muy blanda, se utiliza para fabricar algunos artículos de peso reducido, como por ejemplo, los bombos legüeros. Sus flores se utilizan para teñir telas.

martes, 20 de noviembre de 2012

LA VUELTA DE OBLIGADO


Situada a 19 kilótremos de la ciudad cabecera, se accede por ruta asfaltada a la localidad de Vuelta de Obligado, lugar donde recuerda la “Batalla de la Vuelta de Obligado declarado lugar histórico por Decreto Nacional, el 21 de Marzo de 1942. La Batalla de Obligado es geopolíticamente la consecuencia de la defensa de los primeros intereses económicos para el país. Se produjo en momentos en que las potencias europeas (Inglaterra y Francia) buscaban nuevos mercados para sus productos comerciales y además le interesaban nuestros suelos que producían materia prima muy barata para la época. Por otra parte, Brasil impulsaba la política expansionista iniciada por los portugueses sobre los territorios del Río de la Plata. Francia e Inglaterra ejercían el imperialismo económico y trataron de aprovechar el momento propicio que ofrecía la situación reinante en el Río de La Plata. Creían posible desarrollar una acción más amplia de la libre navegación de nuestros ríos. El Combate El 20 de noviembre de 1.845, vuelta de Obligado fue el escenario de lo que hoy recordamos como Batalla de Obligado. En este suelo combatieron las fuerzas nacionalistas de Rosas, al mando de Lucio Mansilla contra fuerzas anglo-francesas. Como Rosas no permitía el libre paso por el río para comercializar en Corrientes y Paraguay, y ante la insistencia de las fuerzas anglo - francesas. Como Rosas no permitía el libre paso por el río para comercializar en Corrientes y Paraguay, y ante la insistencia de las fuerzas oponentes, el por entonces gobernador mandó a encadenar el río, simbolizando de ésta manera su desacuerdo para con aquellos quienes por la fuerza intentaban remontar el río Paraná. Vuelta de Obligado, lugar histórico, donde la agreste belleza se muestra con extraordinaria generosidad, en el que se unen la magnificencia del paisaje y el encanto proveniente de pisar el suelo que fue escenario de una proeza criolla. La flota anglo - francesa estaba compuesta por seis barcos de bandera inglesa y cinco con pabellón francés. Además de las barcas carboneras para abastecer los navíos a vapor, detrás del contingente bélico, navegaba un convoy de noventa barcos mercantes de distintas banderas, cargados con mercadería para ser comercializadas, en cuanto a nuestras fuerzas estaban compuestas por cuatro baterías denominadas: Restaurador Rosas, Gral. Brown, Gral. Mansilla y La Manuelita. Entre la batería 1 y 2, y un poco más atrás se encontraban cien hombres; detrás de estos, cuatrocientos soldados del regimiento de Patricios de Buenos Aires y luego había situados cuatro cañones y a la altura de la batería 2 se encontraban doscientos soldados de la caballería y seiscientos de infantería, componentes del regimiento de milicia Nº4 con asiento en San Nicolás. Entre ellos un centenar de sampedrinos y más atrás el Juez de Paz de San Pedro, Don Benito Urraco, con ciento setenta de sus vecinos y con ellos los de igual cargo de Baradero y San Antonio de Areco, con cien y treinta de sus vecinos respectivamente. El montículo de tierra que todavía se percibe habría sido el lugar desde donde se ataran un juego triple de cadenas, en la otra orilla donde finalizaban estas, se encontraba el bergantín “Republicano”, la cadena tenía un largo de 360 brazadas y había sido solicitada ese mismo año por Mansilla, comandante en Jefe de todas las fuerzas. En lo fluvial se habían colocado delante de las cadenas, cinco chalanas con material incendiario para que el humo quitara visibilidad a lo Anglo - franceses y si el ataque se producía a la noche, daría suficiente luz para distinguir la posición de los agresores. Detrás de las cadenas, hacia el lado de San Nicolás, se hallaban tres lanchones, cada uno de ellos tenía un cañón, finalmente en la bahía estaban estacionadas seis balleneras y ocho embarcaciones menores con doscientos infantes a la espera de dirigirse a la isla si los invasores desembarcaban en ella, al frente de la escuadra anglo-francesa y como burla navegaba la fragata “San Martín” ex nave insignia del Alte. Brown, vilmente apresada frente a Montevideo, luciendo el pabellón de Francia y que fue la encargada de dar la señal de abrir fuego. Hacia medio día, Mansilla pasa un informe a Rosas, el cual decía que si bien el enemigo no había logrado su propósito de cortar las cadenas y remontar el río, lo harían en breve ya que se quedaban sin municiones, comienza así a decaer la maravillosa y valiente defensa de Obligado. Después de casi doce horas de intenso combate, las fuerzas patriotas se retiran. Con proximidad se entiende que entre las 09:00 y las 09:30 hs., de la mañana del 20 de noviembre comenzó el cañoneo entre ambas fuerzas, pasadas las 12:30 hs., ya habían tomado la batería de Alzogaray, quien era la única que quedaba con municiones para continuar la lucha. Debemos recordar que cuando aconteció lo de Obligado, las dos orillas del Paraná, a la altura, pertenecían a la Confederación Argentina , comandada por Rosas, por lo tanto demás está decir que Francia e Inglaterra estaba usurpando derechos legales establecidos, recién nuestra constitución de 1.853, permitió la libre navegación de los ríos de la confederación a cualquier bandera.

sábado, 17 de noviembre de 2012

LA GRAN LOLA MORA











                                             
La vida de Lola Mora se presenta desde un principio controvertida, ambigua, y no deja de sorprender a quienes se adentran en la historia de esta particular mujer que fue pintora, escultora, inventora, urbanista y se dedicó además a la búsqueda de petróleo en la provincia de Salta.
Sobre su origen, que se disputan tucumanos y salteños, una versión afirma que nació en Trancas, un pueblo al norte de Tucumán lindando con Salta. Otra versión -aceptada hace poco tiempo y teniendo en cuenta documentación encontrada- sostiene que nació en una estancia en la localidad de El Tala, departamento de La Candelaria, en la provincia de Salta. Algunos historiadores, contradiciendo esta última versión, aseguran que la artista nunca afirmó ser salteña.
Sobre su nacimiento también existen polémicas. Algunos biógrafos consigan el 22 de abril de 1867 como fecha de su nacimiento, mientras que otros aseguran que nació el 17 de noviembre de 1866. Esta última fecha fue tomada oficialmente y es por eso que el Congreso Nacional instituyó -a partir de 1998- esta fecha como el Día Nacional del Escultor. 
Dolores Candelaria Mora de la Vega fue la tercera hija del tucumano Romualdo Alejandro Mora y la salteña Regina Vega. El matrimonio tuvo 7 hijos en total: Paula, Regina, Dolores, José Cruz, Alejandro, Romualdo y Ángela. 
Su padre, de sólida posición económica, preocupado por que sus hijas tuvieran una buena educación las matricula en el Colegio Sarmiento, primer instituto para niñas donde estudiaban las hijas de las familias tradicionales de Tucumán. La vida de Lola transcurre apaciblemente en la hermosa casona familiar, con excelentes calificaciones en el Colegio, hasta que en 1885 mueren sus padres con diferencia de unos pocos meses. Su hermana mayor Paula se casa al poco tiempo y con la ayuda de su esposo se hacen cargo de sus hermanos menores. 
Sus comienzos en la pintura
En 1887 llega a Tucumán el pintor italiano Santiago Falcucci quien comienza a dictar clases en el Colegio Sarmiento al que concurre Lola Mora. Según el propio Falcucci a ella "le gustaba mucho pintar flores, cosas de fantasías, caprichos y sufría siguiendo un camino regular, metódico y a escondidas pintaba y dibujaba cosas que a ella le gustaban". 
En 1892 la Sociedad de Beneficencia de Tucumán organiza una exposición conmemorando el IV Centenario del Descubrimiento de América y las jóvenes artistas exponen sus trabajos con la supervisión del maestro Falcucci. Si bien la producción de Lola es la mejor, las damas objetan la presencia de una joven que no desciende de una familia tradicional de la ciudad. Falcucci defiende a Lola amenazando a los organizadores con el retiro de todas las producciones. Finalmente Lola es aceptada y la joven presenta el retrato Alberto León de Soldati, un reconocido intelectual de la ciudad. 
Dos años más tarde Lola presenta una serie de retratos de gobernadores de Tucumán que es muy bien recibida por la crítica de entonces. Comienza de esta forma su relación con los gobernantes y con el poder, algo que será una constante en su vida y por lo que cosechará innumerables críticas a lo largo de su vida. 
Lola Mora viaja a Europa
A medida que se va consolidando como artista plástica, no se conforma con estudiar en el taller de Falcucci y empieza a rondar en su cabeza la idea de viajar a Europa para continuar sus estudios. Con el apoyo del presidente José Evaristo Uriburu que refrenda una ley votada en el Congreso, la artista es becada para viajar a Italia, donde el embajador argentino Enrique Moreno se convertirá en un fiel apoyo, recomendándola entre la gente ligada al arte y entre personas allegadas al poder. 
Por esos años, Italia era un referente insoslayable en la creación artística y Lola busca estudiar con uno de los más prestigiosos maestros de la época: Francesco Paolo Michetti. Pero estudiar con Michetti no es para cualquiera y no bastan las cartas de recomendación de Santiago Falcucci, su antiguo maestro, ni del embajador Moreno. A la negativa del maestro se contrapone la insistencia y perseverancia de Lola. Finalmente Michetti acepta como alumna a esta mujer de treinta años, talentosa y con una personalidad formidable. 
Más allá de las lecciones de pintura que recibe del maestro Michetti, Lola comienza frecuentar el estudio del escultor Giulio Monteverde quien es el artífice del paso de la artista de la pintura a la escultura. 
En Italia, Lola no es una típica artista; no vive en bohardillas e inmersa en un ambiente bohemio; más bien todo lo contrario. Vive en el exclusivo barrio romano de Ludovisi, haciendo gala de una buena posición económica, cultivando la amistad de personajes poderosos como la reina Margarita de Saboya y su nuera Elena de Montenegro, además de diplomáticos, y gente adinerada. 
Según Carlos Páez de la Torre y Celia Terán, autores de una biografía de la artista, "lo primero que se impone de la personalidad de Lola Mora es la claridad de los objetivos que supo fijarse. Si el solo hecho de habérselo planteado ya es suficiente para otorgar singularidad a su figura, en el lugar y el medio en que le tocó nacer, qué decir cuando se tienen en cuenta sus pasos posteriores". 
Su regreso al país
Lola Mora regresa a Buenos Aires a mediados de 1900 y comienzan los proyectos de una obra que se colocará en la Plaza de Mayo y un bajorrelieve para la Casa de Tucumán. Es la primera vez que una mujer realiza un monumento para colocar en el centro de Buenos Aires, en un tiempo donde la sociedad está marcada por los hombres. 
Lola Mora comienza con el trabajo en lo que será La Fuente de las Nereidas, más conocida hoy día como "la fuente de Lola Mora". Durante dos años se discute si es conveniente su emplazamiento frente a la Catedral de la ciudad -debido a sus desnudos- y finalmente se dispone en la plazoleta de Alem y Juan D. Perón. 
El 21 de mayo de 1903 se inaugura La Fuente de las Nereidas con la presencia del intendente Alberto Casares, el pintor Ernesto de la Cárcova y el paisajista Carlos Thays. Con la realización de este monumento, la artista obtiene nuevas becas y nuevos encargos como las cuatro estatuas del Congreso Nacional, el monumento a Aristóbulo del Valle, la alegoría de la Independencia y el monumento a Juan Bautista Alberdi.
Luego de la inauguración de La Fuente de las Nereidas, Lola Mora trabaja en las estatuas que adornarán la escalinata y la puerta del Congreso Nacional. Uno de los ayudantes de la artista es el joven Luis Hernández Otero, un empleado del Congreso que en esa relación de maestra y discípulo se enamora de Lola, una mujer de 42 años, de quien se rumorea su bisexualidad y de haber sido amante del presidente Julio A. Roca. 
En 1909 la escultora se casa con Hernández Otero y durante los primeros tres años de matrimonio la pareja trabaja en Roma. Por esos años se suceden las inauguraciones de monumentos en distintos puntos del país pero crece la polémica sobre las obras de Lola en el Congreso. El diputado Pedro Agote pide trasladar las estatuas. Por esos años crecen las ideas socialistas y radicales en contraposición a los gobiernos conservadores a los cuales la escultora ha estado ligada durante muchos años. 
La decadencia
Son muchos los que afirman, por esos años, que la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX, identificada con el lujo, ampulosa, y extremadamente europeizada debe concluir. Lola Mora, que para ellos encarna eso que ellos critican, sufre las consecuencias. Las esculturas del Congreso son quitadas, durante muchos años permanecen en un sótano y tienen su destino final en la ciudad de San Salvador de Jujuy, donde Lola Mora es nombrada Directora de Plazas y Parques de la capital jujeña en 1915. Hoy se las puede ver adornando las veredas de la Casa de Gobierno de Jujuy. 
En 1917 Lola se separa de su esposo Hernández Otero y un año más tarde el intendente de Buenos Aires, decide el traslado de la Fuente de las Nereidas a la Costanera Sur, su emplazamiento actual. 
Lejos están los tiempos de esplendor, del reconocimiento público, de lujos y del buen pasar económico. Por esos años, deja de lado la actividad artística y trata de llevar adelante varios proyectos. Se dedica un tiempo a la prospección de petróleo en Salta, participa como contratista en la obra del tendido de las vías del Ferrocarril Transandino del Norte, conocido mundialmente como el Tren de las Nubes, desarrolla tareas como urbanista, realizando el trazado de calles en San Salvador de Jujuy, además de tratar de desarrollar un sistema de cinematografía color, que no resultó exitoso. 
Con 67 años a cuestas y agobiada por las deudas, Lola regresa a Buenos Aires en 1933. Vive en un departamento junto a sus sobrinas que son las encargadas de cuidarla. El gobierno le otorga una magra pensión en 1935, gracias a las gestiones de un diputado salteño.


Postrada en cama luego de sufrir dos ataques, Lola Mora muere, a los 69 años, el 7 de junio de 1936. Sus obras permanecen, con la pátina del tiempo, como fieles testigos de otra época, de la Argentina esplendorosa de principios del siglo XX.
OTROS DATOS Y SUS OBRAS 
1) El Monumento al Dr. Facundo Zuviría -Jardines de Lola Mora, parque San Martín, ciudad de Salta- fue una de las estatuas realizadas por Lola Mora para lucir en el Congreso de la Nación, luego derivada a su provincia de origen - por razones políticas - en 1922.

Este monumento fue inaugurado el 20 de febrero de 1923 y erigido en homenaje a este salteño, Presidente del Congreso General Constituyente que en la ciudad de Santa Fe, el 1º de mayo de 1853, sancionó la Constitución de la Nación Argentina.

2) El primer dibujo a la carbonilla de la serie 'Gobernadores' -que realizó Lola Mora para Salta y Tucumán- corresponde al doctor Delfín Leguizamón (el mandatario más joven que tuvo Salta) siendo dos veces gobernador de la Provincia, que a los 28 años, asumió por prirmera vez . Dibujo a la carbonilla, que hoy se encontraría en California (EE. UU.).

3) En la ciudad de Salta, en el 'Plaza Hotel', Zuviría 101, esquina del Yocsi, (frente a la Plaza de la Victoria conocida como 9 de julio) está la suite que ocupó Lola Mora de 1925 a 1933. En el frontis de esa esquina está la placa descubierta en 1995 por la Comisión Interprovincial de Homenaje Permanente a Lola Mora, que contó con la presencia de numeroso público y medios de comunicación de orden provincial y nacional.

4) Desde 1931 en el Cementerio de la Santa Cruz (Barrio Portezuelo de la ciudad de Salta) descansan los restos del hermano menor de Lola Mora - Romualdo Mora- lugar donde a la vez están los querubes o angelitos (autoría de Lola Mora) que ornamentan el mausoleo donde reposan los restos de otra salteña famosa - Benita Campos (maestra . periodista y escritora) - su gran amiga en esta ciudad - que en 1918, en el acto por el "Día del Arbol" (29 de agosto) invitó a Lola Mora y al estudiantado, al plantado de árboles que lucen en el entorno de la Escuela Normal de Maestras "Dr. Manuel Belgrano" donde Lola Mora cerró el acto prometiendo realizar el busto de su ilustre comprovinciana Juana Manuela Gorriti -Primera escritorra argentina y latinoamericana.

5) En el Municipio de El Bordo - Dpto. Gral. Güemes - Salta- Existen ocho cartas con firma de Lola Mora, que pertenecen al Museo Privado del Dr. Darío Arias "El Bordo de las Lanzas" cuyo abuelo de idéntico nombre y también abogado - a quién están dirigidas dichas cartas - fue amigo y apoderado de Dn. Romualdo Mora - padre de la artista -

6) En la ciudad termal de Rosario de la Frontera, provincia de Salta, en su Archivo Histórico Municipal, están las cartas de Don Romualdo Mora -progenitor de la artista-. Asimismo, allí se encuentra la casa que diseñó y mandó construir Lola Mora, (restaurada recientemente). Dicha casa se encuentra en el terreno que le facilitó otro gran amigo de la familia Mora Vega, Don Federico Rodas Cornejo, porción de la finca 'Fuente Güemes' (a su vez, fracción de la finca 'El Duraznito') casa situada en la parte naciente del Cerro Termas, y hacia el sur de la estación ferroviaria denominada 'Baños Termales Lola Mora'.

HILARIO ASCASUBI



                                                  
Hilario Ascasubi nació el 14 de enero de 1807. Cuando adolescente, se embarcó como grumete, y, al ser apresado el navío en que se dirigía a la Guayana Francesa, fue llevado a Lisboa, de donde consiguió fugarse. Viajó luego por Europa y EE.UU. En 1823, en Salta el gobierno le cedió la famosa imprenta que había pertenecido a los jesuitas. Editó la Revista de Salta, con José Arenales, donde publicó su Canto a la victoria de Ayacucho. Apasionado por la tormentosa política de su tiempo, se enroló como soldado de Güemes, luego bajo las órdenes de Paz, con Lavalle fue adversario de Rosas, tuvo que huir a Montevideo. Allí, con su peculio de comerciante, costeó la expedición de Lavalle. De regreso en Buenos Aires, durante la presidencia de Mitre, fue encargado de misiones oficiales en París, ciudad en la que residió casi hasta el fin de su vida. 
Se inició como escritor gauchesco con los Diálogos de Jacinto Amores y Simón Peñalva, en 1833. Más tarde dirigió los periódicos El gaucho en campaña y El gaucho Jacinto Cielo. Durante su permanencia en París, en 1872, revisó y agrupó su dispersa producción en tres tomos: Paulino Lucero o los gauchos del Río de la Plata, cantando o combatiendo contra los tiranos de la República Argentina y Oriental del Uruguay, integrado por punzantes cielitos, romances, medias cañas, redondillas y décimas, referidos a los episodios del sitio de Montevideo, compuestos entre 1839 y 1851; Aniceto el Gallo, extractado del periódico del mismo título publicado en Buenos Aires en 1854, y completó el tercero, Santos Vega o Los mellizos de la flor, iniciado en Montevideo en 1850. En este poema, obra más completa y mejor organizada, se aparta de la figura del legendario personaje de la poesía de combate y logra profundidad y firmeza. Aunque excesivamente extenso -consta de más de 12.000 versos-, está logrado con acierto el cuadro físico y social de fines del siglo XVIII y comienzos del siglo XIX. Ascasubi es poeta de imaginación clara y esencialmente visual, que alcanza momentos notables en algunos pasajes descriptivos y que, retomando la versificación de Bartolomé Hidalgo y otros precursores, da auténtica jerarquía artística a la literatura gauchesca. Falleció el 17 de noviembre de 1875. 
 Obras
 El gaucho Jacinto Cielo (1843)
Paulino Lucero (1846)
Aniceto el Gallo (1853)
Santos Vega o los mellizos de la Flor (1851)
Obras completas (1872, 3 volúmenes recopilados por el autor)



jueves, 15 de noviembre de 2012

ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE SANTA FE







                                                 
El núcleo histórico de la ciudad de Santa Fe desde el momento de su fundación el 15 de noviembre de 1573. Reúne en su entorno edificios de relevancia política, social y religiosa. El Cabildo donde se sancionó la Constitución de 1853 fue demolido para construir el edificio de la Casa de Gobierno.
La ciudad de Santa Fe fue fundada por Juan de Garay el 15 de noviembre de 1573, sobre una loma vecina a la actual ciudad de Cayastá, junto al Río de los Quiloazas (hoy San Javier).
El colonizador fue parte de distintas expediciones y fundaciones de la corona española en el territorio del Río de la Plata. Le encomendaron  fundar un puerto y pueblo en el río Paraná para que sirviera de apoyo a los navíos y armadas que llegaran de España a favor de la ciudad de Asunción.
TRASLADO DE LA CIUDAD
En su ubicación original, Santa Fe estaba muy expuesta a los conflictos territoriales y las crecientes del río. Además, la zona era muy desfavorable para el tránsito de carretas, que debían desviar el recorrido y atravesar muchos pantanos para llegar a la ciudad.
Casi un siglo después se decidió un nuevo emplazamiento entre los ríos Salado y Saladillo, en terrenos pertenecientes a Juan  de Lencinas. El traslado se inició en 1651 y se completó casi una década después.
La ciudad se fue extendiendo junto a la laguna Setúbal y el río Coronda y frente a las islas que la separan del Río Paraná.
En la actualidad se puede visitar el emplazamiento original de la ciudad en el Parque Arqueológico “Santa Fe la Vieja”.

SANTA FE, PUERTO PRECISO
Un hito que configuró la historia santafesina fue la declaración de la ciudad como “Puerto Preciso” por la Corona Española en 1662. Esto significaba que todas las embarcaciones que se dirigían al Paraguay por le río Paraná, debían registrarse y hacer escala obligada en Santa Fe. Durante casi 120 años, Santa Fe tuvo un crecimiento comercial sostenido a través de su puerto, hasta  que en 1780, el virrey Vértiz retiró el privilegio de “Puerto Preciso”.

CUNA DE LA CONSTITUCIÓN
La Constitución Nacional se sancionó el 1º de Mayo de 1853 en el Cabildo de Santa Fe, demolido en 1906. La aprobación de la Constitución puso fin a las guerras civiles y sentó las bases del Estado moderno argentino.
Cuando se realizó en Santa Fe la Convención Constituyente, la ciudad tenía todavía características coloniales y ocupaba pocas manzanas. No existían hoteles ni pensiones donde pudieran alojarse los constituyentes. Por lo tanto se dispuso que la mayoría de ellos se ubicaran en los conventos de franciscanos y dominicos;  y unos pocos, en cuartos de alquiler.
A partir de 1853, desde que se sancionó la Constitución Nacional, se realizaron seis Asambleas Constituyentes: 1860, 1866, 1898, 1949, 1957 y en 1994, en estas dos últimas ocasiones la Ciudad recibió nuevamente a los constituyentes. 

sábado, 10 de noviembre de 2012

DÍA DE LA TRADICIÓN

















Hoy en este día tan especial, nos preguntamos, a qué nos referimos cuando decimos la palabra:  Tradición.                 
Tradición es la acción de trasmitir conocimientos, costumbres, pero también es todo aquello que se transmite y queda instalado en nuestro suelo y le da forma a la cultura que queda como propia. Así llegamos a ser el producto de nuestra propia historia. Algunos de nosotros optamos por conservar nuestras tradiciones en relación con el pasado y otros son más liberales y pueden agregar costumbres que nada tengan que ver con el pasado. Los que amamos las tradiciones argentinas, las costumbres que venimos aprendiendo de generación en generación, vamos agregando los nuevos saberes populares, las técnicas o elementos que ayudan en nuestro trabajo o en nuestras labores artesanales, en la música, en la danza y en los deportes criollos. No negamos las maneras antiguas de hacer las cosas, las adaptamos a las nuevas condiciones de vida, las adornamos con el recuerdo y aplicamos lo mejor de todas éllas. Festejamos con las comidas criollas traídas de las profundas raíces de nuestra tierra con algún condimento llegado del otro lado de los mares, pero que hemos asimilado tanto que ya no se distingue su primigenio origen.
Como pueblo nos sentimos unidos por la misma nacionalidad, por el idioma, la raza, el folklore y la conciencia de que somos una comunidad identificada con un pasado, que se ha proyectado hasta el presente y que lo seguirá haciendo hasta el futuro.
Por eso podemos pensar que la tradición es todo lo que nos han transmitido las generaciones de argentinos que nos han precedido. El extenso territorio con sus riquezas naturales, el producto del trabajo creador del hombre, las glorias y monumentos históricos, la historia argentina y las hazañas de sus hijos, los versos de sus poetas, las creaciones de sus artistas, etc., todo ello nos ha llegado como herencia viva, como antorcha que se pasa de mano en mano, de generación en generación. Esta es la forma cómo el país, a través de los siglos, conserva su fisonomía peculiar, sus caracteres propios. La fidelidad a su destino histórico le permitirá realizar su vocación presente. Nuestra patria tiene un tesoro tradicional realmente envidiable. A nosotros corresponde recogerlo con amor, guardarlo fielmente, estudiarlo, acrecentarlo.
La palabra tradición deriva del latín y quiere decir donación o legado. La tradición es un conjunto de costumbres, ritos y usanzas que se transmiten de padres a hijos. La tradición de un pueblo es aquello que lo identifica y diferencia de los demás, algo propio y profundo. Cada comunidad tiene sus propias tradiciones, las que se manifiestan en el modo de vivir, en el arte y se conservan a través del tiempo. 
 En Argentina , hoy, 10 de Noviembre es el Día de la Tradición, recordando a nuestro poeta más tradicional, a José Hernandez,  creador  de nuestra Biblia Gaucha: El Martín Fierro.

miércoles, 7 de noviembre de 2012

JUAN CARLOS DÁVALOS


                           
Juan Carlos Dávalos gran escritor argentino nacido el 11 de enero de 1887 en Villa San Lorenzo, Salta y fallecido el 6 de noviembre de 1959, en la ciudad de Salta.
Escribió poemas, obras de teatro, ensayos y cuentos cortos. Escribió poemas, obras de teatro, ensayos y cuentos cortos.

La Importancia de las obras regionales
(extracto del prologo de "cantos agrestes" de Juan Carlos Dávalos)

Un poeta amigo mío ha dicho que mi obra peca de un exceso de regionalismo y que esta llamada, por eso, a morir en mi provincia.
He aqui, pues, un juicio desagradable.
Pero los salteños- me dije- hablamos castellano. En castellano habla también la república toda. Y si los salteños me entienden, ¿por qué no han de entenderme los argentinos?
¿Es posible- me digo- el regionalismo poético en un pais que no tiene dialectos regionales? ¿En un pais de una unidad étnica originaria tan completa como el nuestro?¿El idioma no es un nexo más fuerte entre los hombres que la geografía?
Pero veamos por qué mi crítico censura mi pretendido regionalismo.
¡Porque hablo de Coquena, de la Salamanca, del Duende, y de toda esa belleza mitológica sin la cual fuera imposible sentir la poesía de estas comarcas desoladas y grandiosas!
¡Porque uso, además términos locales!
Sin duda, tales voces no están en el diccionario de la Lengua,¡pero estan desde hace más de dos siglos, en la boca de los arrieros argentinos!
Y si el público argentino los entiende a ciertos provincianos que suelen pensar en francés, aunque versifiquen en castellano, ¿por qué ese público no le ha de entender a un provinciano que piensa en salteño y escribe en español?
No hay, pues, en este libro, ni afectación de clasicismo, ni exceso de regionalismo.
Por eso, siendo salteño, pretende ser un libro argentino.


LA LEYENDA DEL COQUENA

Cazando vicuñas anduve en los cerros.
Heridas de bala se escaparon dos.
-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena se enoja - me dijo un pastor.

- ¿Por qué no pillarlas a la usanza vieja,
cercando la hoyada con hilo punzó?
¿Para qué matarlas, si sólo codicias
para tus vestidos el fino vellón?

-No caces vicuñas con arma de fuego,
Coquena las venga, te lo digo yo.
¿No viste en las mansas pupilas oscuras
brillar la serena mirada del dios?

-¿Tú viste a Coquena?
-Yo nunca lo vide,
pero sí mi agüelo - repuso el pastor;-
una vez oíle silbar solamente,
y en unos tolares, como a la oración.

Coquena es enano; de vicuña lleva
sombrero, escarpines, casaca y calzón;
gasta diminutas ojotas de duende,
y diz que es de cholo la cara del dios.

De todo ganado que pace en los cerros,
Coquena es oculto, celoso pastor;
si ves a lo lejos moverse las tropas,
es porque invisible las arrea el dios.

Y es él quien se roba de noche las llamas
cuando con exceso las carga el patrón.

En unos sayales, encima del cerro,
guardando sus cabras andaba el pastor;
zumbaba en los iros el gárrulo viento,
rajaba las piedras la fuerza del sol.

De allende las cumbres de nieves eternas,
venir los nublados miraba el pastor;
después la neblina cubrió todo el valle,
subió por las faldas y el cerro tapó...

Huyó por los filos el hato disperso,
y a gritos, en vano, lo llama el pastor.
La noche le toma sentado en cuclillas,
y un sueño profundo sus ojos cerró.

Cuando el alba tiñe - limpiando los cielos-
de rosa las abras, despierta el pastor.
Junto a él, a trueque del hato perdido,
Coquena, de oro le puso un zurrón.

No más en los cerros guardando sus cabras,
las gentes del valle vieron al pastor;
Coquena dispuso que fuese muy rico.
Tal premia a los buenos pastores el dios.

Juan Carlos Dávalos

martes, 6 de noviembre de 2012

DÍA DE LOS PARQUES NACIONALES







El origen del actual sistema de áreas naturales protegidas nacionales se remonta al año 1903, cuando el día 6 de noviembre, el Dr. Perito Francisco P. Moreno, destacado explorador, geógrafo y paleontólogo argentino, con amplia visión de futuro, en virtud de la generosidad que ha caracterizado su intensa y fecunda patriótica obra, por nota dirigida al entonces ministro de Agricultura, el Dr. Wenceslao Escalante, manifiesta su deseo de donar al Estado Nacional una fracción de terreno de tres leguas cuadradas, con la expresa finalidad de "mantener su fisonomía natural y que las obras que se realicen solo sean aquellas que faciliten comodidades para la vida del visitante", para solaz y esparcimiento de las presentes y futuras generaciones.
Esta valiosa y significativa donación surge de la cesión a su favor dispuesta por Ley N°4.192promulgada el 2 de agosto de 1903, que "acuerda como recompensa extraordinaria por servicios" de carácter gratuito prestados al país durante 22 años, entre 1874 y 1896, la propiedad de veinticinco leguas cuadradas de campos fiscales a ubicar en el Territorio del Neuquen o al Sur del Río Negro.
De sus numerosos y patrióticos servicios prestados a la Nación, se destaca sin duda alguna, su brillante actuación como Perito oficial en el litigio fronterizo con la república de Chile, sometido de común acuerdo el 17 de abril de 1896 al arbitraje de la Corona Británica, cuyo laudo fuera emitido el 22 de noviembre de 1902, por el Rey de Inglaterra Eduardo VII, mediante el cual revindica definitivamente para la República Argentina, la propiedad en base a su habilidad negociadora y profundo conocimiento topográfico y geológico del área de la Cordillera de los Andes, inconfundible e inamovible deslinde natural entre dos naciones vecinas.
La donación de esta fracción de terreno, con la exclusiva condición de ser reservada como "Parque Nacional sin que en ella pueda hacerse concesión alguna a particulares", fue aceptada por Decreto del poder Ejecutivo Nacional del 1 de febrero de 1904, durante la presidencia del General Julio A. Roca, constituyendo el núcleo básico original del actual Parque nacional Nahuel Huapi .
El mismo incluía a puerto Blest, Laguna de los Cántaros, Laguna Frías y el Paso Rosales, en el límite internacional con Chile y se encuentra ubicado en la unión occidental de los ex territorios Nacionales, actualmente provincias del Neuquen y Río Negro, en el extremo Oeste del Brazo Blest, fiordo principal del Lago Nahuel Huapi.
Íntimamente convencido sobre el futuro de esa región, pronosticó que "convertida en propiedad pública inalienable llegaría a ser pronto centro de grandes actividades intelectuales y sociales y por lo tanto, excelente instrumento de progreso humano".
Esta fracción de terreno con una superficie original de 7.500 hectáreas, fue ampliada a 43.000 hectáreas por Decreto del Poder Ejecutivo Nacional del 17 de enero de 1907, suscripto por el Presidente José Figueroa Alcorta.
Posteriormente, durante el Gobierno del Presidente Hipólito Irigoyen, por decreto del 8 de abril de 1922, se dispuso ampliar hasta alcanzar la superficie de 785.000 hectáreas, la primitiva fracción dedicada por el Perito Francisco P. Moreno, creándose el Parque Nacional del Sud, denominado más tarde Parque Nacional Nahuel Huapi, encomendándose su vigilancia y atención, el Ing. Emilio Frey.
El 14 de abril de 1924 se constituyó al Comisión Pro Parque Nacional del Sud, que tomó a su cargo todos los esfuerzos tendientes a proteger la zona del Parque y activar los trabajos para su mayor conocimiento.
Mientras tanto gracias a las gestiones del paisajista Carlos Thays, en el año 1928 se concretó por Ley N°6.712 del 11 de octubre de 1909 la compra por parte del Estado Nacional de 75.000 hàs de terrenos en Iguazú, las que ya habían sido previamente reservadas con tal finalidad por el Poder Ejecutivo Nacional, para ser destinadas a la formación de un Parque Nacional y una Colonia Militar, en el extremo Noroeste de la actual provincia de Misiones, en el ángulo formado por la confluencia del Río Iguazú con el Río Paraná.
Desde el 9 de octubre de 1934, al sancionarse la Ley N°12.103, por la cual se creó la Dirección de Parques Nacionales, dependiente del Ministerio de Agricultura de la Nación y simultáneamente los Parques Nacionales Nahuel Huapi e Iguazú, durante la presidencia del Gral. Agustín P. Justo, el Sistema de Parques Nacionales Argentinos sustenta su existencia sobre bases legales.
Consecuentemente nuestro país fue el primero en Latinoamérica y el tercero en el mundo en crear un Parque Nacional : el primero fue los Estados Unidos de Norteamérica al fundar el famoso y conocido Yellowstone National Park en el año 1872 y Canadá el segundo, al concretar en el año 1885, el Parque Nacional Banff, en la provincia de Alberta.
Como justo reconocimiento de gratitud comunitaria por el mencionado acto de donación de tierras formalizado por el ilustre patriota Dr. Perito Francisco P .Moreno,
impulsando la creación del actual sistema de áreas naturales protegidas de la República Argentina, el 6 de noviembre de cada año se conmemora el DÍA DE LOS PARQUES NACIONALES.
La norma legal original que reglamentaba la organización, dirección y fiscalización de las áreas naturales protegidas nacionales, fue modificada por la Ley N°18.594 del 6 de febrero de 1970 y posteriormente por laLey N°22.351 promulgada el 15 de diciembre de 1980, actualmente vigente, confiando dichas funciones a la actual Administración de Parques Nacionales – APN -, constituida en autoridad de aplicación de la misma, cuyas oficinas centrales se encuentran en la Avenida Santa Fe 690 de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.

Fuente: Asociación Amigos de los Parques Nacionales

sábado, 3 de noviembre de 2012

ARMANDO TEJADA GÓMEZ


                                           
Armando Tejada Gómez nació en Mendoza EL 21 de abril de 1929, en el seno de una familia de descendientes de Huarpes, trabajadores rurales de muy escasos recursos. Fue el anteúltimo de 24 hermanos. Quedó huérfano de padre a los cuatro años, razón por la cual su madre debió repartir a los hijos. Armando fue criado entonces por su tía, quien le enseñó a leer. Prácticamente no fue a la escuela y comenzó a trabajar a los 6 años, como canillita (vendedor callejero de diarios), y luego lustrabotas.  Falleció el 3 de noviembre de 1992, en Buenos Aires, fue un poeta, letrista, escritor y locutor argentino, relacionado con la música folklórica. Es el autor de la la letra de Cancón con todos, considerado el Himno de América Latina. Se lo considera una de las cinco máximas figuras autorales del folklore argentino.A los quince años se compró un ejemplar del "Martín Fierro" que le despertó la pasión por la lectura y la poesía. Simultáneamente se despertó en él la inquietud por las injusticias sociales, volviéndose un activista político. En 1950 obtiene un empleo como locutor en LV10 Radio de Cuyo, que alternó con su trabajo como obrero de la construcción. Comenzó a componer canciones junto al músico Oscar Matus, también mendocino y futuro esposo de la cantante Mercedes Sosa, en lo que sería una larga sociedad y con quien escribiría canciones como "Los hombres del río", "Coplera del viento", "Tropero padre" (inspirada en su padre), entre muchas otras. En 1954, obtuvo el segundo premio en V Concurso Literario Municipal de Mendoza, por su primer libro de poemas Pachamama: poemas de la tierra y el origen, dedicada a su madre, e inspirada en la cultura huarpe de sus ancestros.  

viernes, 2 de noviembre de 2012

ENTREVISTA A GUSTAVO GUICHÓN



                                      
Es una entrevista que nunca va a ser una entrevista. Es una sobremesa en una casa llena de duendes payadores como esos que se le metieron bajo el pulso al hombre que responde. La casa de su amigo Mario Cepeda está a una cuadra de donde naciera el gran Gabino Ezeiza, igual de andariego y de uruguayo que Gustavo Guichón, ese incorregible paisano que inventara el floreo en el campo de jineteada, lo que lo convirtió en el payador insignia del Festival de Jesús María, hasta la noche fatal del 12 de enero en que un caballo se voleó apenas lo soltaron del palenque y mató a Carlos “Pucho” Espíndola, un jinete misionero de 23 años. “Es un infortunio del festival la muerte de un jinete. Defendí al gauchaje; dije lo que el gauchaje se calla por pudor. Y yo me debo a esa gente.” Guichón le hizo un homenaje no oficial al chico. “Improvisé sobre la muerte del muchacho cuando la comisión del festival se negaba a hablar. Le hice el homenaje plantado con mi guitarra en la mano. Fui el único. Me tocó ser justo ante la injusticia.” El festival le cobró cara la actitud: lo dejó sin festival tras 320 noches de improvisar. “Mis propios compañeros de trabajo se alejaron de mí como si tuviera una peste contagiosa. Y algunos personajes de la comisión del festival dijeron que mi ciclo estaba cumplido, pero el arte no tiene edad y ellos quisieron ponerle edad al canto. Pero me perjudicaron porque la gente creyó que yo había dejado de actuar. No hice la denuncia por discriminación ante el Inadi por la grandeza que tiene Jesús María. Tuvieron que poner tres payadores que no pudieron hacer una décima, ni un verso de siete renglones y ninguno de ellos mostró códigos ante un compañero. Les habían prohibido nombrarme. Ninguno tiene un conocimiento propio de los pagos, porque ninguno hizo lo que hice yo: andar el país de a pie. Por eso duele esa injusticia. Salvo el Pampa Cruz, que levantó una lanza, todos callaron. Y eso no me gustó porque yo jamás le puse precio a Jesús María. Es una fiesta para las escuelas y hay que ayudar a la patria.” 
-Más que enojado te siento dolido...
-No, no, no. Hablo así, enfáticamente, pero sin dolor, porque Jesús María es un festival más para mí.
-¿No tenés miedo de que alguien te diga que sos desagradecido con el festival?
-No, porque yo no perdí a Jesús María, Jesús María me perdió a mí.
Lo amo y lo extraño a Jesús María.
-¿Aceptarías que te condicionen tu canto?
-Jamás. Yo tengo la escuela de los hombres inclaudicables. Tengo el poncho de Carlos Molina, el tipo que fue preso por cantarle al Che Guevara. En la dictadura uruguaya estaba todo el mundo condicionado. Por eso me vine a la Argentina. En el festival de Deán Funes canté “El Orejano” y me llevaron preso. El público fue a la comisaría hasta que me soltaron. Nunca matamos a nadie, pero cantamos los versos que los milicos no querían escuchar. Hoy la gente puede gritar, disfruta de la democracia, pero anda mucho facho entreverado. Pero estoy contento con la señora Presidenta.

Un canto eterno. Le traen el termo. Guichón echa yerba en el porongo, hace un hueco y lanza una lengua de agua caliente sin haber puesto la bombilla. El vapor le desdibuja su rostro duro de andariego. Habla de la historia de su arte. “El del payador es el primer canto del hombre. El payador contó los sucesos desde antes de Cristo. Por eso el arte del payador es tan viejo como la tierra, pero tan nuevo como el sol de cada día. Eran transmisores de la noticia cantada. Pero también quiero decir que el payador es autodidacta. Por eso es auténtico y por genuino que es no es comercial. Cuando exponés una altura en el verso, a veces la gente no está preparada para escucharlo porque vive de apuro, pero por esa razón no vamos a quemar el diccionario. El verso es como el árbol, tiene que tener raíz.” 
-¿El payador se acomoda a ese apuro en que se vive?
-Hoy los payadores no hacen ni décimas, ni sextillas, ni cuartetas, ni octavas. Cantan sin métrica. Yo sé que no soy un payador querido dentro del ambiente. Yo siempre canté opinando, como hizo Martín Fierro, y es difícil eso. Soy hormiguita viajera, ando solo, tengo mis amuletos, mis camisas coloradas que son la sangre de tantos mártires de América Latina.
Milonga de la vida. Visitó toda Latinoamérica, cruzó el Atlántico 16 veces para cantar en Palma de Mallorca, para visitar Italia tantísimas veces. Se ha forjado en la soledad del canto improvisado. Su termo hace de parabrisas de auto: en él pega las calcomanías de cada lugar de la patria americana. Antes, en la improvisada escuela 64 de estación Talita, Florida, el lugar donde el 25 de agosto de 1825 se declaró la independencia del Uruguay, Guichón le dio al mundo los primeros versos en compañía de Hugo Amaro, cuando le fue imposible escapar al viento del destino. “Ese fue el nacimiento del payador. Yo nací payador, hermano. Y payador se nace no se hace.” Cuatro leguas de ida y otras tantas de vuelta andaba Gustavo a caballo para llegar a la escuela. “Si veía un tero, un peludo, le cantaba, si volaba una paloma. O un hornero, que es sabio como el payador, porque aprende de la naturaleza.” Su maestra, Italia Cortazzo de Pastorini, le dio unos versos para aprender, pero Guichón no pudo y salió a improvisar. “Uruguay es país de payadores”, suelta.   
Dice que garabateaba versos en el cuaderno de la mente, con una guitarra de clavijas de madera con la que le empezó a cantar a los ganadores de las carreras cuadreras. Ahí y en la feria de ganado, donde hacía rifas de ponchos para juntar el mango. A los 13 años, como repartidor de leche gracias al caballo que conocía cada cliente, tuvo que salir a buscar el mango por la enfermedad del padre. Un día de esos, en el estadio 10 de Julio de Florida fue al concurso de payadores. Se calzó sus únicas alpargatas, el vaquero remendado, la camisa negra y la boina. Cantó lo que el viento le había puesto ese día en la garganta. En la final improvisó sobre la madre: el estadio se vino abajo y le ganó a los 26 payadores para quedarse con la guitarra sin funda con que se premiaba al campeón. Cuando María, su mamá, lo recibió en su casa del barrio El Corralón del Tigre, los perros ladraban fuerte, pero Gustavo alcanzó a escuchar que lo regañó por faltar a la escuela. Después, se hizo amigo de los marineros del barco Ciudad de Montevideo, que tardaba 12 horas para cruzar de un lado al otro del Río de la Plata. Durmió sobre bolsas de cebollas. Al amanecer, ya en tierra, equivocó el tren y fue a dar lejos del amigo argentino que lo esperó sin suerte. Otra vez sólo, con la guitarra en una bolsa, cantó en los boliches hasta hacerse un nombre. Una noche en que la cosecha de plata había sido buena, subió al primer tren y bajó en Rosario. Le confesó a un amigo uruguayo que se volvía a su país: compró el primer televisor color de Florida, al que llegaban los canales argentinos. En esas vivencias están la huellas de los admirados por Gustavo. “José Silvio Curbello es el mejor payador del mundo. Tal vez en los verbos puede haber alguno mejor, pero él tiene dignidad y códigos y esa es la primera materia que tiene que rendir un artista. La lealtad, el saber se callar, todo eso. Por algo Tata Dios nos puso el zurdo del lado izquierdo, para hablar con el corazón, no para copiar ni para repetir como un papagayo. El canto del payador se va con el viento. Y yo he visto payadores con grabador, copiando lo que uno improvisa. Hay una serie de payadores inventados ahora. No puede ser payador quien no cantó en los boliches. Yo cantaba con la patita en un cajón, sin escenario, sin sonido, por la plata que los paisanos me daban y con la rifa que hacía.”
Esteban Raies