viernes, 19 de octubre de 2012

ANA BEKER


Este es el relato de la travesía a caballo que hizo Ana Beker una mujer del pueblo enque nací Algarrobo Pcia de Buenos Aires, desde el 1 de octubre de 1950 hasta el 6 de julio de 1954, uniendo la capital de un país mas austral de América Buenos Aires Argentina con la capital más boreal Ottawa Canadá.
Su record jamás fue superado por ningún hombre.



Ana Beker montada en su caballo

"AMAZONA DE LAS AMÉRICAS", el libro de Ana Beker.
En esa obra relata como con dos caballos unió la capital de la Argentina o sea la ciudad de Buenos Aires con la capital del Canadá o sea la ciudad de Ottawa:
En cuatro años de cabalgar el continente Americano desde el sur hasta el norte.
Fue una gesta más que una aventura efectuada por una valiente mujer sola, una verdadera:
Heroína de nuestro tiempo, y de América.
“SE ABRIÓ PASO A TRAVÉS DE MONTES, SELVAS Y CIÉNAGAS; ASCENDIENDO A LAS ALTAS CUMBRES; ZOZOBRANDO Y ENDEREZÁNDOSE EN LAS CORRIENTES DE LOS ANCHOS RÍOS.”
“TODO ELLO, EN MEDIO DE CALORES TÓRRIDOS Y FRÍOS EXTREMOS, AZOTES DE LLUVIAS, VIENTOS Y GRANIZOS; DISPUTANDO HEROICAMENTE LA CONTINUIDAD DE SU VIAJE A LOS OBSTÁCULOS QUE QUERÍAN CERRARLE EL CAMINO:”
“LA MALEZA ENMARAÑADA DE LA SELVA, LA PENURÍA DE MEDIOS ECONÓMICOS, LOS PERCANCES SOBREVENIDOS A LOS CABALLOS, LOS BANDIDOS EMBOSCADOS…”
Resulta raro que en los cincuenta años posteriores a tamaña hazaña, realizada por una mujer sola con una gran personalidad nadie se haya interesado por escribir su biografía.
Ana Beker, nació en la localidad de Lobería, provincia de Buenos Aires, República Argentina.
Era hija de padres Letones de origen campesino que vinieron desde la lejana Europa.
Se crió en el campo, en la zona de Algarrobo, partido de Villarino, en una chacra en plena pampa Argentina ubicada a unos ochenta kilómetros al oeste de la ciudad de Bahía Blanca.
Conozco esa zona de campos pampeanos – tal vez algo áridos – donde predominan especies vegetales como la jarilla, el chañar, el caldén, el piquillín, el algarrobo, el junquillo, el olivillo, la cebadilla pampeana, el pasto hilo, la paja vizcachera, el trébol de carretilla.
Y cerca de los salitrales claro que hay otras especies diferentes adaptadas a estas condiciones particulares del suelo como el matorro negro, el pasto vidriera, el jume, y el pasto salado.
He estado varias veces. Algarrobo fue fundado un 13 de diciembre de 1909. Allí a veces hay tormentas fuertes, así como algunos salitrales, y otras zonas con campos más o menos fértiles, y más al oeste bastante monte y monte y más monte. La riqueza económica de la zona es predominantemente agraria, esencialmente triguera, si bien hay cultivos de avena, y hay establecimientos de cría de ganado.
Porque los animales se crían perfectamente bien, pues como apuntamos más arriba los campos son aptos y crecen bien muchas especies vegetales que dan algo de sombra, y de alimento.
A Ana le agradaban los equinos, ya desde muy pequeña los apreciaba y los amaba.
Le gustaba montar a caballo, especialmente montar a pelo sobre el mismo lomo del animal, es decir sin montura. Pensaba que los caballos son seres nobles que por lo general se encuentran desamparados entre los hombres.
Como era mujer, Ana Beker desde chica sintió que los hombres pretendían alejarla de las labores camperas propias de los jinetes. Como ser las carreras cuadreras , las boleadas de los avestruces, o las simples galopadas diciéndole terminantemente que:
“¡ÉSAS SON COSAS DE HOMBRES!”.
En la muchacha fue creciendo un deseo de demostrarles que no era así, que no había tal “supuesta inferioridad femenina”, ni menos para manejar diestramente los caballos.
Y entonces concibió una cabalgata en solitario desde La Pampa hasta la ciudad de Luján, en la Provincia de Buenos Aires. Como una suerte de demostración empírica.
Eran unos mil cuatrocientos kilómetros para recorrer sobre un pingo, el Clavel, que era un buen caballo.Como era de prever se topó con la incomprensión general, y con los comentarios disuasivos de siempre como:
¡Qué ocurrencia! ¿Por qué? ¿Y para qué? ¿Estás loca?
Pudo más su resolución y su coraje, y en diecinueve días recorrió esa distancia considerable, claro que nada que ver con las otras que años después cabalgó por la Argentina primero, y por las tres Américas luego.
Coronó esa primera jineteada con el éxito; y con cierta hostilidad ambiente pues su éxito fue una humillación para el orgulloso prejuicio cultural prevaleciente. Había personas que la veían como una versión femenina y moderna del Quijote. Aquél personaje que creó Cervantes de un hidalgo español trastornado por la lectura de los libros de caballerías que recorría la península Ibérica sobre un jamelgo, o sea sobre un caballo flaco y desgarbado.
Después de efectuar la peregrinación a Luján, Ana Beker comenzó a proyectar un segundo viaje aún más ambicioso:
Recorrer a caballo la Argentina. Un territorio bien extenso, con gran multiplicidad de climas, con multitud de ciudades y de pueblos, con campos y con pampas, con selvas, con cordillera….
Con sierras, con ríos, con arroyos, con desiertos, con lagos y con lagunas, con valles, con montes, con campos cultivados muy diversamente, con bosques, con cataratas, y con glaciares.
De nuevo halló mucha incomprensión. Y tropezó con la falta de apoyo para poder realizar esta iniciativa, incluso entre la gente vinculada con el hipismo.
Entonces se le ocurrió la idea de interesar al mismo Presidente de la República Argentina.
Gobernaba el país el Dr. Marcelo Ortiz, un buen presidente fallecido en funciones.
Ana Beker con Zorzal y con Ranchero, dos caballitos criollos, cabalgó el territorio de la Argentina durante casi todo el año 1942.
Realizado este raid, empezó a planear el viaje a través de las Américas desde Buenos Aires hasta Alaska.
Parecía una empresa imposible de efectuar por una mujer sola montada en un caballo, y la mayoría de la gente a la que interesó en su proyecto procuró disuadirla. Le decían que le costaría la vida, o la integridad; y que era una expedición imposible de efectuar para una mujer.
Puesto que aún no existía la ruta PAnamericAna, ni siquiera en muchos lugares había caminos de tierra, ni senderos, ni siquiera picadas. Y en estos último tenían razón. Como Ana Beker lo experimentó en carne propia. Cuando luego en algunos países del norte de América del Sur tuvo que abrirse camino macheteando en la vegetación de la selva tropical.
¡Diez años llevaron a Ana Beker los preparativos para poder emprender su viaje a caballo a través de America! Toda un década de vencer obstáculos, incomprensiones, oposiciones.
Al respecto Ana escribe:
“EN CIERTA OCASIÓN FUI A ESCUCHAR UNA CONFERENCIA DEL SUIZO AIMÉ FÉLIX TSCHIFFELY, ANTIGUO MAESTRO DE QUILMES, QUIEN, COMO SE SABE, REALIZÓ LA HAZAÑA DE LLEGAR DESDE BUENOS AIRES A NUEVA YORK CON LOS DOS CABALLOS, MANCHA Y GATO,ANIMALES QUE SE HICIERON FAMOSOS DESPUÉS DE CUMPLIR AQUELLA MARCHA.”
“TSCHIFFELY HIZO UN RELATO ILUSTRADO CON PROYECCIONES DE SU VIAJE A TRAVÉS DE VEINTIUN MIL KILÓMETROS POR LOS PANTANOS, RÍOS, MONTAÑAS, FANGALES, SELVAS Y DESIERTOS DEL NUEVO CONTINENTE.”
“AL TERMINAR SU EXPOSICIÓN, ME ACERQUÉ A CHIFELI, COMO LO LLAMABAN, Y LE DIJE QUE PROYECTABA VIAJAR CON UN CABALLO DE SILLA Y UN CARGUERO HASTA LA CAPITAL DEL CAnaDÁ.”
“ÉL ME MIRÓ UN MOMENTO ESTUPEFACTO, Y DESPUÉS CON LA SONRISA BONDADOSA QUE LE ERA CARACTERÍSTICA, EXPRESÓ QUE SI YO CONSEGUÍA HACER ESO, HAZAÑA MUY DIFÍCIL, SUPERARÍA LA SUYA; LO QUE SERÍA TANTO MÁS SIGNIFICATIVO POR TRATARSE DE UNA MUJER.”
“ME EXPLICÓ QUE SU RAID LE VALIÓ LA INVITACIÓN DE LA SOCIEDAD GEOGRÁFICA DE ESTADOS UNIDOS, PARA UN RELATO EN SESIÓN SOLEMNE, COMO SÓLO SE HABÍA HECHO CON EL EXPLORADOR AMUNDSEN Y EL ALMIRANTE BYRD.”
Y le aconsejó no fuera por BOLIVIA pues era casi imposible por las ciénagas numerosas y por los desiertos.
Pero Ana Beker le respondió:
“SI USTED PUDO PASAR, YO TAMBIÉN PODRÉ.”
Y se decidió a ir por Bolivia, aún sin apoyo.
Para cumplir su propósito eligió dos caballos de pelo alazán, ambos de siete años de edad. Príncipe, y CHURRITO, a los que entrenó durante seis meses en las dependencias de la Policía Montada.
Finalmente, partió desde el mojón cero de la plaza del Congreso de la ciudad de Buenos Aires el 1 de octubre de 1950.
Fue acompañada por una caravana de jinetes hasta la salida de la ciudad.
Y poco después se produjo un accidente que dio en el suelo con ella, por lo que fue internada en el hospital de San Fernando.
Tal como en ese mismo camino, y coincidencia curiosa bastante cerca, le ocurriera veintiocho años después a Jorge Cafrune.
El “accidente” que le costó la vida a Cafrune sucedió en las proximidades de Escobar.
Pero Ana Beker no murió, sino que se recuperó relativamente en poco tiempo, con ánimo y con entusiasmo renovado prosiguió la marcha hacia el norte lejano. La primera ciudad importante a la que arribó fue ROSARIO, luego de pasar por campos y por pequeños pueblos.
Siguió camino hacia el norte llegando a Tucumán, y luego a Salta. De ahí a Jujuy.
Continuó por la quebrada de Humahuaca, y llegó a la ciudad fronteriza de La Quiaca, en el límite de la Argentina con Bolivia.
Pasó por Villazón, y llegó a la localidad de Nazareno.
En esa región de características diferentes al norte Argentino, tuvo miedo que los vampiros que abundan por allí chupasen la sangre de los caballos durante las noches. Y efectivamente así ocurrió con Churrito, que quedó algo debilitado por la pérdida de sangre.
Su marcha era a campo traviesa, pues en esa época no existía camino ni senda en toda esa vasta región.
La gente – los pastores indios, las cholas y los cholos – la miraban avanzar con asombro como si fuese una aparición.
Pues por su condición de mujer, por su tez blanca, por su pelo rubio suelto al viento, y por su atuendo diferente (botas y bombacha para montar), del que usan las mujeres en ese bello país.
Sin embargo, mucha de esa gente hospitalaria y cordial la hospedó algunas noches; y la ayudó para que no se extraviara en esas soledades.
Pasó por Suipacha, y por Tupiza. Cada jornada montaba uno de los dos caballos, alternándolos.
Los animales se beneficiaban con este régimen puesto que el caballo carguero soportaba algo menos de peso.
Uno de los problemas era la falta de alfalfa para que comieran los caballos, y otro la escasez de agua en los terrenos áridos y pedregosos.
Sin embargo, a veces debía vadear ríos y arroyos caudalosos, lo que fue muy peligroso. Y en algunas ocasiones un obstáculo muy difícil de salvar por ambos animales que solían ser arrastrados por las corrientes de agua impetuosas.
En una oportunidad, ella fue a parar al agua cuando Príncipe se cayó en un pozo. Temió lo peor, pero Príncipe logró nadar en diagonal, y salvarse.
Después estuvo en Oploca, y en Oro Ingenio donde la alcanzó una tormenta con lluvias torrenciales. El agua cae en grandes cantidades, el agua crece debido a que el suelo no absorbe tales magnitudes mayores de líquido, y el viento denominado angosto por los lugareños empuja el agua que se convierte en torrentes. Algo inimaginable, si no se experimenta o no se es del lugar. Por esto, al forastero siempre le conviene enterarse de todos los peligros posibles en un sitio, y atender al consejo de la gente del lugar, o del baqueano, o del guía.
En las cañadas se puede hacer muy difícil o casi imposible salir con vida en este trance climático. Algo parecido ocurre en el Valle de la Luna, en la provincia de San Juan, República Argentina.
Por eso los indios Aimarás le habían aconsejado que tuvieran miedo de los cañones, y que tratara que no la agarrara el viento angosto, no obstante, sucedió lo temido.
Si bien el caballo Príncipe se negaba firmemente a seguir adelante, ella se impuso; pero esta vez Ana Beker no tenía razón, el que la tenía era Príncipe, que por algún medio ignorado sabía del peligro; lo intuía.
El cielo estaba negro. Todo se llenó de agua. No supo nunca como logró escalar con los animales algunas escarpaduras en la montaña. Pasó toda la noche desorientada, con miedo, empapada, con frío y atemorizada. Una noche interminable angustiosa.
Al clarear, se tranquilizó algo, y se dio cuenta que estaba absolutamente perdida. Dejó que los caballos por sí solos encontraran la salida. Dio resultado.
Fue así como con la ayuda de unos hombres del lugar llegó a Tres Palcas, donde había un telégrafo. Allí hubo una fuerte tormenta de granizo. Y comenzó a bajar la temperatura, y a hacer mucho frío. Los dos caballos temblaban igualmente que ella.
En esas condiciones climáticas, Ana Beker hizo entrar a los dos equinos a su dormitorio que estaba más resguardado, y los tres durmieron bajo ese techo (Es como para “Créase, o no”).
Al aproximarse a Escoriani que está a unos cuatro mil metros de altura el frío aún se hizo más intenso.
De ahí fue a Uyuni, y luego a Chita por caminos cenagosos en los que las patas de los caballos se hundían por lo que fue un tramo muy dificultoso para marchar.
Cerca de Chita está Río Mulato a tres mil ochocientos metros de altitud donde sufrió un huracán, y pasó el año nuevo de 1951.
El suelo era arenoso y pedregoso, y la arena y los guijarros impulsados por el viento golpeaban como metralla su piel, y el cuero de los caballos.
Los indios la trataban muy bien con la cortesía campesina de aquellos parajes remotos. Le hacían oir la música de sus quenas, y la convidaban con sus comidas sencillas y locales, desconocidas más allá de esas regiones. En esos lugares la gente ama sus pagos o sus lugares y por ello está muy afincada, no se va de allí pese a la pobreza, y a las dificultades de todo orden. Hay distintas tribus de indios, a veces en conflicto entre ellos.
Al pasar por el pueblo de Huari ya se encontraba muy cansada, su cuerpo no daba más; pero su espíritu sí, por lo que continuó la dura marcha.
El 4 de enero del nuevo año llegó a Challapata. Luego visitó Pazña donde hizo herrar a los caballos. De ahí fue a Oruro.
Luego pasó por Soledad, Ecucaliptus, Lomitas, Vizcachami, Calamarca, y Viacha por caminos llenos de piedras. Y llegó a El Alto de la que hemos oído hablar recientemente en las noticias con motivo del cambio de gobierno sucedido en ese bello país, y a la gran ciudad de Bolivia o sea a La Paz.
En esta ciudad el peón que dio de comer a los caballos cometió un error, dio a los caballos primero de comer, y después de beber. Como consecuencia de ello Príncipe sufrió un cólico, se enfermó gravemente, y se murió. Los equinos son delicados. No se puede infringir impunemente las leyes naturales. Al mismo tiempo, se produjo una fuerte tormenta de granizo. Poco después de este evento triste y desgarrador para Ana Beker, desde la provincia de SALTA un policía le trajo un caballo de reemplazo, Luchador, que era algo mañoso e indócil, bastante esquivo y huraño. Por ello, lo tuvo que entrenar.
Su permanencia en LA PAZ (ciudad fundada en 1548), entonces se prolongó más de lo previsto.
A poco de salir de allí, ya en las proximidades de Huarina, un camión atropelló violentamente a Churrito, con lo que perdió al restante de sus compañeros de la partida.
De manera que prosiguió su viaje con una yegua, de nombre Pobre India, que le obsequió el diputado Boliviano Tesler Reyes. Era zaina, y contaba con catorce años de edad.
Dejó las localidades de Pucarani, y Tiquina, y llegó al lago Titicaca de hermosas aguas y de tanta fama.
Paso a paso, y algunas veces al trote, llegó al retén Kasani y se halló en la frontera con el Perú.
El primer contacto con los Peruanos indígenas no fue grato. Había mucha miseria y fueron algo agresivos. Tal vez, como su tez era blanca (recordemos que por ambos padres era hija de letones), la confundieron con algún habitante más del norte. En ese país, a los gringos no les tienen (o no les tenían, pues el turismo puede haber cambiado este sentimiento), mucha simpatía.
Con todo llegó al Cuzco. Luego visitó la ciudad de Machu Picchu, o Picacho Viejo. Y también las ruinas de Pisac y las de Tampumachay el lugar de descanso de los Incas. Asímismo, visitó las ruinas de Kenko.
Continuó su viaje y en cierto paraje montañoso, Luchador fue atacado por cóndores andinos, que con las alas procuraron desbarrancarlo. Es la estrategia que usan estas aves para despeñar animales, y para luego cuando caen heridos en los abismos profundos, poder comérselos. No lograron su propósito; pero tanto los caballos como Ana Beker pasaron momentos de lucha y de tensión.
En Abancay pasó por lugares con grandes precipicios, en San Gabriel estuvo en la hacienda Pampatama.
De allí fue a Challatauanca en camino de Promesa. Esa región se denomina Pampamarca y está a unos cuatro mil metros de altura. La habitan indios de la zona.
El recorrido siguió por Puquio, y luego llegó a Negro Mayo que todavía está algo más arriba, a unos cuatro mil trescientos metros de altura. Por lo que hacía mucho frío. Las manos y los pies se le congelaban, y sentía el rostro endurecido y agrietado. Que el lector se imagine estas sensaciones. Que piense en todos los peligros por los que pasó Ana Beker y sus dos caballitos. Que tenga presente todas las pruebas, todos los inconvenientes materiales y espirituales. Y que reconozca que está leyendo sobre una aventura excepcional que merece nuestra admiración y nuestro homenaje respetuoso.
Que debía seguir su marcha con cierta continuidad si quería cumplir su propósito.Que estaba absolutamente sola, sin su celular ni su radio a transitores siquiera. Sencillamente porque no existían en aquellos años, ni aún en la imaginación más febril.
Que se encontraba privada del contacto humano, sometida a los rigores del clima (granizos, tormentas eléctricas, lluvias torrenciales, sol fuerte, calor, viento), y al agotamiento de fuerzas. A la curiosidad morbosa, a la incomprensión, a la conducta necia o bandida, a la burla, al desprecio, a la discriminación por su tez blanca y por su pelo rubio, a la agresión sexual por ser mujer joven, etc.
Con ausencias o insuficiencias de agua y de alimento muchas veces, otras veces que debía vadear peligrosos ríos de montaña, pasar sorteando precipicios de terror, toparse con gente extraña, correr el riesgo de extraviarse. Y que “se saque el sombrero” ante esta mujer idealista más que valiente, emprendedora más que resistente, realista más que soñadora.
Por fin llegó a un oasis urbano, a la hermosa Lima, la capital del Perú.
Allí quiso cambiar de caballos, pues no estaba muy conforme con el desempeño de los equinos. Las autoridades le obsequiaron a Chiquito, y a Furia, dos magníficos ejemplares.
Luego de Lima pasó por Puente Piedra, Chancay, Huacho, Paramonga, Huatrmey, Chimbote, Puente Viru, Trujillo, ésta última una villa colonial y por San Teodoro de Lloc, Chepén, Chiclayo, Jaynca, Motupe, Olmos, Pieura, El Alto, Mancora, Tumbes. Hacía calor, y había bastante humedad.
La altitud promedio era de unos dos mil metros.
Temió que los caballos se insolasen puesto que el Sol apretaba mucho.
Hasta hubo un temblor de tierra, y en esa circunstancia se salvó por una corta distancia de morir en una avalancha de tierra y de rocas.
Y por fin, llegó a la frontera con Ecuador, a Aguas Verdes. Allí se desembarazó de Pobre India, que no representaba una ayuda sino un problema. Se la regaló a una señora canadiense que le prometió cuidarla muy bien.
Chiquito sufrió un percance al resbalarse para ser embarcado un trayecto corto, pues las autoridades debido al asunto de la aftosa no permitían el ingreso de ambos caballos sino por Guayaquil. Y lo tuvo que curar en esa ciudad ecuatoriana.
En Ecuador se topó con el peligro de los bandoleros, y con el de las fieras o jaguares, también denominado tigre americano.
El jaguar infestaba las pampas Argentinas cuando llegaron los primeros conquistadores españoles. Y parece ser que buena parte del territorio de América. Es un animal fuerte, poderoso, musculoso, salvaje, ágil, y feroz. Constituye un peligro grande, y a veces, muchas veces mortal.
En un recodo de un camino vió a uno de estos bichos que se había subido en el lomo de una vaca que corriendo trataba impotentemente de voltearlo al suelo.
Después de haber presenciado este episodio resolvió avanzar en compañía de otros hombres de campo armados con fusiles.
En determinado momento, Furia soltándose de su mano emprendió una carrera veloz Detrás del caballo apareció un jaguar de gran tamaño que lo comenzó a perseguir a los saltos. Los acompañantes descargaron sus fusiles, y el jaguar herido abandonó la persecución, y se fue a esconder en la espesura de la selva. En la tierra quedó un reguero de sangre.
Furia fue alcanzado y recuperado ileso unos cientos de metros más allá.
Pasó por Quevedo, donde hacía calor, y luego por Esperanza donde le robaron una maleta de lona con casi toda su ropa. Además las garrapatas succionaban la sangre de ambos caballos por lo que en Pilapó tuvo que hacerles hacer una sangría.
La próxima localidad era Sumbahua, un tramo particularmente difícil.
El Jefe Indio del lugar dispuso que fuera acompañada por uno de los indios pues el trayecto a recorrer era a campo traviesa. No obstante, sufrió un intento de violación por cinco hombres sin consecuencias debido a que logró huir a tiempo. Y a que se defendió; pero sin usar su revólver, y finalmente a que permaneció escondida en un matorral una noche muy fría. Alguien corrió a avisar al Jefe, y éste revólver en mano, y por la fuerza de los puños hizo cierta justicia.
Llegó a Latacunga, un lugar con puesto de policía donde pensó que por esta presencia podría descansar un poco.
Pues buena falta le hacía después de tantas emociones fuertes, estrés, peligros, incomodidades, y sufrimientos varios.
No era un camino de rosas, precisamente. Para peor, Furia seguía algo enfermo, con cara de triste, era evidente que no estaba sano.
Después estuvo en La Avelina, donde el entonces presidente de Ecuador señor Galo Plaza poseía una estancia. La recibió el propio presidente, y fue agasajada, y sus animales fueron atendidos perfectamente. En Quito se hizo un acto oficial en su honor.
Pasó por Otavalo, y por la “simpática ciudad de Ibarra”, y llegó a la ultima ciudad en territorio Ecuatoriano, a Tulcán.
En esta parte del libro (capítulo XV) refiere algo interesante que voy a reproducir textualmente, dado que a nuestro compatriota Ernesto Guevara, también en Cuba lo llamaron el "Che Guevara". Recuérdese que estamos hablando de Ecuador, y del año 1951.
"TUVE OPORTUNIDAD DE TRATAR A UN CORONEL, AUTORIDAD DE AQUELLOS LUGARES, QUE ME DEJÓ LA IMPRESIÓN DE AMABILIDAD OBSERVADA CASI SIEMPRE EN EL PAÍS.”
"SÓLO QUE AL BUEN SEÑOR HABÍA QUE DECIRLE: “CHE, CORONEL”, PUES NO USANDO EL CHE AFIRMABA QUE NO PARECÍA ARGENTINA.”
“Y ES CURIOSO QUE EN MUCHOS LUGARES DE AMÉRICA LLAMAN FAMILIARMENTE LOS “CHES” A LOS ARGENTINOS.”
En COLOMBIA entró a Ipiales, pasó por Pasto cerca del volcán Galeras, luego por Buesaco, y por La Unión. Más allá había un tramo del camino con mala fama. Siguió adelante, sorteando peligros gracias a su valentía, a su habilidad, y a mostrar su revólver, así hasta Patía. Pasó por Popayán.
En este momento de su largo camino hacia OTTAWA tropezó con las dificultades de las luchas políticas – incluso armadas – entre facciones rivales. Ya entonces había guerrilleros.
Pasó por las ciudades de Santander, Palmira, Buga, Tulúa, y Galí, a la vera del río Cauca.
En el año nuevo en el que comenzaba 1952, estuvo en Sevilla. Luego se fue para Bogotá, donde recibió homenajes, honores, y agasajos diversos.
Acto seguido pasó por los pueblos de Caicedonia, Ibague, Ouñanda, Flandes, Cundinamarca, Salto, Villeta, Mariquita; y por Manizales una ciudad, luego por Santa Bárbara, y por Medellín.
Tuvo que abrirse paso con el machete en plena selva, pues no había otra forma de poder marchar. La región estaba poblada por guerrilleros, y en un claro se topó con la Jefa de los mismos, que vivía en un rancho en esas soledades vegetales.
Después de este breve encuentro, pasó por Debeina, y por Urabá. Y de vuelta los jaguares, se encontró con una madre jaguar con cría, logró salir del trance con la ayuda de la gente de la selva, los guerrilleros, que con sus armas le tiraron al jaguar. Éstos la demoraron para averiguar quién era, y qué hacía en ese lugar.
Logró salir de este asunto explicando que era Argentina y que estaba cumpliendo un raid único; pero al poco tiempo uno de los caballos casi se hunde en el agua fangosa de un pozo oculto de la selva. Sin embargo, Chiquito consiguió hacer pie en un lugar algo firme, y poco a poco llegar a tierra más seca. Ambos se salvaron por un poquito de la muerte.
Otra vez, continuamente se encontraba con guerrilleros de los dos bandos, y así media perdida en esa maraña de la selva, sin saber para qué lado ir, y con la ayuda de los caballos sin saber cómo, por fin pudo orientarse, y encontrar el rumbo acertado. Las noches en solitario son terribles en una selva, no se ve nada y se oyen ruidos, sonidos, chillidos, roces, deslizamientos, hojas que caen, ramas que crujen, movimientos insondables. No se sabe qué va a pasar en el instante siguiente, qué es o no es eso que se percibe a veces cerca, otras veces más lejos, las más no se sabe dónde. Al mismo tiempo que se siente miedo hay necesidad de reposar, de dormir y de descansar.
¿Cómo? Tal vez, en ese mismo momento está por acaecer un peligro inminente y mortal.
¿Es posible dormirse tranquila o en tal trance o situación?
¿Y si los caballos eran mordidos o picados por alguna víbora, o por una araña, o por otro animal dañino?
Por fin salió de este infierno verde lleno de asechanzas y de peligros visibles y ocultos.
Ahora, tenía que tomar un motovelero o un velero para llegar a Panamá, pues no se puede ir por tierra a ese país., Ni aún ahora. Es preciso embarcarse. En Turbo subió al Santa Lucía. Los caballos con grandes dificultades tardaron tres horas en llegar al barco, tras caerse varias veces en el agua. La gente del barco tenía cara de pirata muy poco tranquilizadora, y para peor estalló una tormenta en el mar, por lo que los caballos sufrieron muchos golpes durante el zarandeo consiguiente. En determinado momento de la tempestad pareció que iban a naufragar y a morir excepto quienes subieran al bote salvavidas, donde por supuesto no habría lugar para los caballos. Se negó firmemente. Sin ellos ella no se salvaría, no dejaría ese barco.
Transcurrió esa tormenta, pasaron por Cartagena de Indias, y finalmente tras algunas peripecias, llegó a Colón, en Panamá.
En Panamá recibió de las autoridades y del pueblo el trato merecido y justo de Heroína.
Atravesó el Canal de Panamá que divide en dos a América.
Pasando por La Chorrera y por Pononome los niños de las escuelas públicas fueron formados a ambos lados del camino para que la victorearan y a la República Argentina. Un gran honor, sin duda alguna. Y una buena compensación moral después de tantos peligros, padecimientos, y luchas.
Pero un poco más allá de vuelta empezó la selva con todos sus problemas.
Y llegó a la frontera con Costa Rica, a la localidad de Cañas Gordas. Ahí se halla un paraje llamado elocuentemente por los lugareños “Sal si Puedes”, pues realmente era muy difícil pasar por ese sitio especialmente con dos animales de ese tamaño. Pero pudo con ese desfiladero, y se halló en territorio de Costa Rica. Por la región que no era de tránsito natural fácil además había gente armada de mal vivir, principalmente contrabandistas.
Furia cayó en un barranco; pero esta gente la ayudó tras ella prometerles que les iba a regalar la escopeta vistosa que llevaba, que era un obsequio reciente del Jefe de la Policía de Panamá.
Pasó por la montaña de La Pita, y por la cordillera de Talmanca, y llegó a la capital del país, a San Jos'e de Costa Rica. Por esa zona hay jabalíes, y participó en algunas cacerías. Hay plantaciones de caña de azúcar.
Un poco más allá pasó por un pueblo que se llama como nuestra entonces opulenta ciudad capital Buenos Aires.
En Buenos Aires cambió las herraduras de los caballos mediante el uso de los servicios de un herrador Norteamericano.
Y he aquí un episodio curioso, que a mí también me ocurrió con un perro que cerca de la casa de vacaciones presidencial de Chapalmalal – en el barrio San Eduardo, entre las ciudades de Mar del Plata y de Miramar – para evitar que otros perros lo atacaran se puso a caminar pegado al lado nuestro. Relata Ana Beker que los sapos se ponen a caminar detrás de una persona para que las víboras no se animen a atacarlos .Es una estrategia natural de algunos animales. Sin embargo no he visto que figure en los libros de Etología.
En San Isidro del General se detuvo unos días hasta que Furia se recuperara de una dolencia, el hormiguillo.
Siguió después por la ciudad de Cartago, y por las localidades de Punta Arenas, y de Liberia, y llegó a la frontera con Nicaragua.
Ahí cerca de La Cruz y Peña Blanca desaparecía en ese entonces toda carretera. Cuenta que era una región montañosa con mucha belleza. Finalmente arribó a la ciudad de Managua. Estuvo en la casa natal del gran poeta Ruben Darío. La encontró abandonada. Y reflexionó “cómo pasan los grandes hombres” de la humanidad. Ruben Darío ha sido uno de los más grandes poetas del mundo, no solamente del habla castellana. Su casa natal puede ser que caiga en ruinas (supongo que no habrá ocurrido), pero no su obra imperecedera e inmortal. Sus poesías son leídas y recitadas con deleite por las viejas y por las nuevas generaciones. Fue uno de esos hombres cuyo nombre permanecerá por siempre jamás. Una gloria de Nicaragua, de América, y del mundo.
En Somoto casi le roban uno de los dos caballos, el Chiquito Luchador. Salió montada en Furia, galopando en pos de su caballo hurtado; pero el mismo caballo ya había conseguido desembarazarse de su captor, y la saludó con un relincho un poco más allá en el camino.
Dejó el territorio de Nicaragua, y por un camino solitario entró en Honduras. Pasó por Espino de Choluteca, San Lorenzo del Valle, Nacaome, El Amarillo, y Tegucigalpa, la capital.
De ahí pasó a El Salvador, un país de belleza inolvidable, y a la capital del mismo nombre.
En dicha parte del viaje, fue víctima de un ardid concebido por personas carentes de principios morales y de escrúpulos. En ciertas partes de los caminos hacían que una amazona impostora se anticipara a su llegada a un lugar, donde por lo común se realizaban festejos y agasajos públicos; y le hiciera creer a la gente que se trataba de ella, o de una supuesta hermana. Los farsantes fueron denunciados, y los pobladores regionales fueron puestos sobre aviso de lo que estaba sucediendo con estos farsantes. El incidente fue superado, y ya cerca de la frontera, aprovechó para descansar unas horas en Santa Ana.
Entró en Guatemala por San Cristóbal, y fue dejando atrás las siguientes localidades: Asunción, Mita, Jutiapa, Barbarena, hasta llegar a la ciudad capital. Visitó distintas reliquias del pasado y Petén y Zakuleu así como Huehuetenango. Después pasó por Los Chocollos, un sitio donde a veces era difícil transitar debido a la inseguridad de los caminos. Un bandido pretendió que se bajara del caballo con el fin obvio de atracarla, gracias al arma que le había obsequiado el presidente de un país Centroamericano consiguió que huyera sin necesidad de herirlo. Allí fue cuando vió al pájaro hermoso cuya belleza y valor emblemático ha trascendido fronteras: "El quetzal".
Había varios itinerarios posibles para llegar a México, de todos ellos, eligió uno, y se puso en marcha. En San Pedro Necta, un lugar hermoso y pintoresco, presenció una fiesta indígena que duró varios días. Pasó por Jutiapa, Santa Rosa, Barbarena – como hemos ya dicho – y por Zaragoza, Panajahel, Santa Lucía, Nahuala, Totonicapán, Malacatancito, San Rafael, La Democracia, y otros pueblos y ciudades, y se encontró en la frontera con México. Entró en ese país por Cuouhtemoc y Motozintio. Hacía mucho calor, y marchar era casi un calvario. Había mucho terreno con monte y con poco alimento.
En Tuxla mandó hacer nuevas monturas para los caballos pues las anteriores estaban en pésimo estado. Por este motivo allí permaneció más de una semana. El gobernador de Tuxla le obsequió un nuevo caballo, pero Ana Beker quería concluir su raid con sus compañeros de tantas penurías, de tantos riesgos vitales, y de tantos lances dramáticos, los caballos estaban cansados, era notorio y debía animarlos para que continuaran.
En este país, especialmente en el Estado de Puebla, se hicieron presentes los Charros, que son personajes nobles y caballerescos similares a nuestros Gauchos de la Pampa Argentina; pero con las características propias de la gran nación azteca.
Los Mejicanos fueron tan hospitalarios como la gente de todos los países ya visitados. En el libro Ana Beker dice con gratitud y con nostalgia cariñosa que “NUNCA LOS OLVIDARÉ”.
Pudo concurrir a rodeos locales, y contemplar admirada las vestimentas y los atavíos. Fue objeto de muchos homenajes y reconocimientos. No obstante, en un camino fue asaltada por malvivientes que la despojaron de todas sus pertenencias. No lo pudo evitar, pese a su presencia de ánimo, y a su coraje. En cualquier lugar puede ocurrir un hecho de estas características, especialmente en sitios despoblados.
El suceso fue comentado en muchos diarios y noticiarios de radio de México.
Al pasar por la localidad de San Martín los niños de las escuelas la aguardaron formados en doble fila y les arrojaron flores a su paso y el de los caballos. Era una escena emocionante que ya se había repetido en otros países y sitios de América; pero no por ello menos significativo.
Pasó por las termas de Aguacaliente (hoy en día urbe turística importante), y estuvo hospedada en la casa de la familia Camino.
Después entró en la ciudad capital de México, donde recibió el homenaje y agasajo cariñoso de las autoridades y de la "Federacion Nacional de Charros Mexicanos. Continuó hacia el norte de México por sitios secos con poco agua y con escaso pasto para los caballos, y llegó a Victoria. En Tampico se defendió con éxito del intento de asalto de dos atracadores de caminos, mediante disparos logró que desistieran de sus malas intenciones y que se fugaran. Se detuvo en Matamoros; ya se aproximaba a los EEUU.
Por los caballos, en la frontera hubo problemas con la oficina de inmigración de la ciudad de Brownsville. Ya sea por este motivo, o por otro cualquiera obvio, tanto esos funcionarios como el Consulado Americano en México le negaron la entrada. Era manifiesto que se trataba de pretextos sin fundamento, pues también era evidente que se trataba de un raid deportivo, y que Ana Beker tenía el pasaporte en regla.
Por tal razón, se desencadenó una campaña a su favor en la prensa Mexicana, especialmente en la ciudad de Matamoros que fue muy solidaria. Aumentó la ola de descontento, y los cables de las agencias internacionales comenzaron a informar del asunto. No obstante, transcurrieron tres meses.
Durante ese lapso tanto Furia como Chiquito Luchador quedaron al cuidado de una persona desleal y doble. Un hacendado rico; pero un ser humano equivocado, que al ver que no le permitían entrar en los EEUU, cambió para con ella, y dejó abandonados y desvalidos a los dos caballos en una calle. Donde los chicos los apedreaban, y donde estuvieron expuestos a ser capturados por la autoridad municipal para que sirvieran de comida a las fieras del jardín zoológico. Este hombre no les brindó el alimento, ni el agua para beber, ni el cuidado necesario al que se había comprometido frente a Ana Beker, entretanto ésta realizaba gestiones en la capital de México ante distintas autoridades para conseguir su entrada en el país del norte, por lo que los dos equinos se encontraban flacos, sucios, y desnutridos.
Esta conducta produjo un verdadero clamor en la opinión pública, y en los medios periodísticos de México, y de otras partes del mundo. Finalmente, llegó la autorización para que Ana Beker pudiera ingresar a los EEUU montada en sus dos nobles y sufridos animales.
Pasó por Río Bravo, y asistida por una multitud de periodistas, de cronistas de radio, y de Mexicanos, llegó a la bendita Oficina de Inmigración Norteamericana sobre los dos caballitos. Con todo, y como “para salvar el honor”, ahí los empleados del gran país del norte, le hicieron mostrar si llevaba la cantidad de dólares necesarios para entrar en el país. Por suerte lo disponía, pues una persona se los había facilitado en préstamo.
Y a medida que entraba en el territorio de Estados Unidos se hizo patente otro problema, la dificultad de comunicarse en inglés. Además que Furia se asustaba con el paso de los automóviles. Sin embargo, el pueblo por lo general era amistoso y comprensivo.
Estaba en Texas y en esta etapa del viaje ya era asediada por la prensa, por los fotógrafos de los medios gráficos, por los locutores de las emisoras de radio, por los locutores de la televisión. Se le ofrecían todo tipo de regalos, y de oportunidades de bienestar.
En el aspecto material y físico era muy diferente este escenario del anterior vivido en Centroamérica y en Sudamérica. Pasó por Kennedy y por Elberg, por Rivera y por Ricardo, y arribó a Kingsville, al King´s Ranch. Luego pasó por Nueces, por Boshop, y por Corpus Christi. Más tarde por Sinton, Refugio, Victoria, Edna, El Campo, y Rosemberg.
Sin embargo, no todos los pobladores de estas comarcas la recibieron con los brazos abiertos y con la hospitalidad que en cualquier zona del mundo se le brinda al forastero, especialmente si es del sexo femenino. Algunas personas le rehuían sin siquiera darle oportunidad de hablarles. Por eso, durante una tormenta particularmente fuerte tuvo que refugiarse en un cementerio local y pasar la noche entre las tumbas en la compañía de los muertos abrigada por las tapias. Pudo dormir sin mayores estremecimientos. "Mejor entre los muertos que entre los vivos" (Ellos saben del reposo y de la igualdad más que nosotros).
Fue a Houston. La dejó atrás, y llegó a otra ciudad importante: Baumont, donde Chiquito fue herrado deficientemente.
Cada vez se aproximaba más hacia el norte, hacia el Canadá, hacia el fin de su viaje épico, de su gran travesía histórica.
Pronto en ese norte comenzaría el tiempo de las nevadas y de los fríos más intensos, en que la marca del termómetro suele indicar cinco y más grados bajo el cero centígrado.
Ya estaba en el estado de Lousiana. Estuvo en Lake Charles, y en Nueva Orleans, donde sufrió una nueva penuría, no la dejaban pernoctar en cierto motel (no obstante su cabello rubio y su tez blanca), por ser “spanish”, o sea una persona de habla castellana. Era una nueva prueba, esta vez la discriminación.
Simétrica de la que reciben los blancos en algunos países con muchos pobladores indígenas o mestizos donde a la gente de piel blanca se la discrimina por considerarla "gringa".
- Al habitante de Estados Unidos por estimarlo “un yanki”.
- De la que reciben los Sudamericanos en España donde hay individuos que los tratan de Sudacas.
- De la de los habitantes del norte que algunos les dicen “cabecitas negras”…
Cosas culturales del mundo moderno bárbaro o inculto que hacen que pese a cierto adelanto científico y tecnológico superficial más bien, profundamente como seres sigamos siendo antiguos, por no decir primitivos, necios, y atrasados.
Pese a esta conducta reprobable de algunos habitantes (esa noche de aquel incidente finalmente durmió en una celda), otros que eran Autoridades en Nueva Orleans la nombraron "Ciudana Honoraria".
Después pasó por Birminghan, por Chattanoga en el estado de Tennesse. Estuvo en Virginia.
Y con los dos caballos entró cabalgando en la capital de los Estados Unidos de Norteamérica, en la ciudad de Washington.
Fue recibida por la señora del Presidente Einsehower, y visitó la llamada casa blanca en su compañía. Un honor que no se le brinda a cualquier visitante. Luego en una ruta estuvo a punto de sufrir un accidente grave. Y entró en New York sobre su caballo y con el otro de acompañante.
Cabalgó por las principales arterias, recorrió Broadway, y diferentes avenidas y calles atestadas de gente y de autos que la contemplaban asombrados y mudos de admiración. Pasó por el Parque Central y por delante del Empire State. Esta parte del viaje en esta ciudad sofisticada y moderna, carente de caballos en las calles, contrastó con su paso por muchas otras urbes, aldeas, y pueblos anteriores.
Y en Champlan llegó a la última barrera, a la frontera con el Canadá. Ahí tuvo que confrontar con la Inspección Veterinaria Canadiense, muy estricta. Tras muchas revisiones de ambos caballos, y después de varias discusiones sobre su estado sanitario, se le autorizó el ingreso al país. El viaje llegaba a su fin.
En los distintos pueblos Canadienses la gente y los niños formaban en doble fila para victorearla y para contemplar su paso. Era un acontecimiento cívico popular. El día domingo, como no trabajaban, fue una multitud la que asistió a este desfile, repetido en todos los pueblos que atravesaba.
La gente de las distintas ciudades o de los pueblos se daba cita espontáneamente para verla marchar por las calles de sus ciudades en su camino al norte.
Era una marcha continua que ya no se detenía pues la efectuaba realmente contra el reloj climático. Debía llegar a su meta Ottawa, antes que la nieve y el frío riguroso obstaculizara, o dificultara el coronamiento de su viaje.
Fue un suceso que se repitió espontáneamente en cada urbe del camino. Hubo decenas de desfiles en continuado. En menos de tres jornadas, se encontró en Montreal.
Y no se detuvo hasta estar en Ottawa, término previsto para el viaje. Fue el 6 de julio de 1954 a las cuatro de la tarde, frente al edificio de la Embajada Argentina.
Hubo una transmisión por Radio Canadá desde el interior de la sede diplomática Argentina. Y los dos caballos recibieron una ración generosa de avena en cantidad superlativa, pues eran también dos héroes.
Una sola palabra elocuente para concluir:
IMPRESIONANTE.



Ana Beker junto a Libertad Lamarque
Personalmente no la conocí, pero si la conocieron mis padres, a ella y su padre, porque eran vecinos en el campo en Algarrobo.
Recuerdo a mi padre me contaba que durante el viaje de Ana, el padre de Ana siempre le contaba las novedades que recibía de su hija mientras hacia esa travesía y a veces estaba preocupado porque hacía meses que no tenía noticias de ella.
Fuente: www.taringa.com.ar

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