miércoles, 25 de julio de 2012

FUNDACIÓN DE SANTIAGO DEL ESTERO




FUNDACIÓN DE SANTIAGO DEL ESTERO
Para el Prof. José Néstor Achával, hace ya muchos años que viene planteándose la cuestión de saber quién fundó la ciudad de Santiago del Estero y en que fecha, si fue Juan Núñez de Prado en 1.550 o fue Francisco de Aguirre en 1.553.
De acuerdo con la documentación lograda por el Dr. Roberto Levillier, Dr. Orestes Di Lullo y Fray Eudoxio de Jesús Palacio, se obtuvieron estas conclusiones:
Juan Núñez del Prado: fundó en 1.550, dentro de la Jurisdicción del Tucumán (ver plano), la ciudad “Del Barco”, en base de la provisión real otorgada por el Lic. Pedro de La Gasca
Por múltiples razones, trasladó la ciudad “Del Barco y Nuevo Maestrazgo de Santiago”, asentándola en la margen derecha del Río del Estero (actual Río Dulce), en julio de 1.552
En febrero de 1.553, llegó a este tercer asiento Francisco de Aguirre, quién lo tomo por la fuerza, prendiendo a Núñez de Prado y enviándolo a Chile, todo ello actuado por orden de Pedro de Valdivia
Al proceder así pretendía ampliar la jurisdicción chilena hacia el sur y el oriente. Valdivia y Aguirre violaron expresas disposiciones superiores que señalaban que si encontraban que otro hubiese fundado una ciudad dentro de su jurisdicción, debían esperar hasta que la Autoridad más alta resolviese. Por lo tanto, Aguirre usurpó el gobierno de la ciudad “Del Barco”
Después de un tiempo trasladó la ciudad, cambiándole el nombre (diciembre de 1.553), por lo que la Ciudad del Barco “jamás fue extinguida”
Aguirre no trajo mandato de fundar, sino de gobernar. Este cometió excesos en su actuación, por lo cual en 1.556, sus soldados lo entregaron al Santo Oficio y en 1,570 fue desterrado del Tucumán, muriendo en La Serena
La Audiencia de Lima ordenó a Núñez de Prado regresar para ser “restablecido con todos los honores en el gobierno”. Con esto quiso dejar en claro que la jurisdicción del Tucumán dependía del Perú y no de Chile
La Comisión Especial Nacional de la Academia Nacional de Historia, creada con motivo del festejo de los 400 años de Santiago del Estero, dictaminó que “debe tenerse como fundador de Santiago del Estero al insigne Capitán Don Juan Núñez de Prado y como fecha fundacional la del 24 de junio de 1.550 y señalar el 23 de diciembre de 1.553 como la correspondiente al traslado efectuado por Aguirre”
Afirma Luis C. Alén Lascano en su “Historia de Santiago del Estero” que, la figura de Francisco de Aguirre, generó una larga polémica, en torno a la fundación de Santiago del Estero. Se perfiló en su momento como conquistador y político. Hizo desaparecer la Ciudad del Barco y los recuerdos de Núñez de Prado, quien a juicio del Licenciado Gastón Doucet es el único fundador y que el 29 de junio de 1.550 debiera ser la fecha oficialmente conmemorada por los santiagueños. Para los hombres de la época, El Barco y Santiago del Estero eran la misma cosa y no se asombraban del cambio de nombre ni de la mudanza del lugar, “contingencias propias de los azares fundacionales”. Aguirre llegó con intenciones concretas, encontrándose ante una dura opción: fundar una ciudad distinta o trasladar de sitio la existente y cambiarle también su nombre, para conciliar ambos propósitos. No pudo concretar lo primero porque necesitaba previamente declarar la formal extinción de la Ciudad del Barco, exponiendo razones poderosas que lo justificaran. Su traslado, aún con el cambio de nombre, no era un acto fundacional en sentido riguroso. Lo realizó el 25 de julio de 1.553, fecha dada conocer por el historiador Alfredo Gárgaro y aceptada por un dictamen especial de la Academia Nacional de Historia, basado en las aseveraciones de los libros capitulares de 1.774 y en los endebles fundamentos asentados en las actas del Cabildo de Santiago del Estero. En lo esencial Garzaro y la Academia Nacional tuvieron razón: los documentos rubricados por el escribano del Cabildo de Santiago del Estero en 1.590 extractados de sus actas capitulares informaban que el 25 de julio de 1.553 Francisco de Aguirre “mudó esta Ciudad y le puso por nombre Santiago”. Esta fecha, de este modo, quedó confirmada en su verdad histórica, treinta y siete años después de los acontecimientos. De ahí la plena fe que merece esta documentación, que clausura toda discusión al respecto y aclara las dudas suscitadas.

martes, 24 de julio de 2012

SAN FRANCISCO SOLANO


Francisco Solano, llamado "el Taumaturgo del nuevo mundo", por la cantidad de prodigios y milagros que obtuvo en Sudamérica, nació en 1549, en Montilla, Andalucía, España. 
Estudió con los Jesuitas, pero entró a la comunidad Franciscana porque le atraían mucho la pobreza y la vida tan sacrificada de los religiosos de San Francisco. 
Cuando llegó a Andalucía la peste del tifo negro, San Buenaventura se contagió y murió luego se contagió también Francisco y creyó que ya le había llegado la hora de partir para la eternidad, pero luego, de la manera más inesperada, quedó curado. Con eso se dio cuenta de que Dios lo tenía para obras apostólicas todavía más difíciles. 

Pidió a sus superiores que lo enviaran de misionero al Africa, pero no fue aceptada su petición. Poco después, el rey Felipe II pidió a los franciscanos que enviaran misioneros a Sudamérica. Finalmente y para alegría suya, Francisco fue el elegido para la misión de extender la religión en estas tierras. 

Fray Francisco Solano recorrió el continente americano durante 20 años predicando, especialmente a los indios. Pero su viaje más largo fue el que tuvo que hacer a pie, con incontables peligros y sufrimientos, desde Lima hasta Tucumán (Argentina) y hasta las pampas y el Chaco Paraguayo. Más de 3,000 kilómetros y sin ninguna comodidad. Sólo confiando en Dios y movido por el deseo de salvar almas. 

Fray Francisco llegaba a las tribus más guerreras e indómitas y aunque al principio lo recibían al son de batalla, después de predicarles por unos minutos con un crucifijo en la mano, conseguía que todos empezaran a escucharle con un corazón dócil y que se hicieran bautizar por centenares y miles. 

Estando el santo predicando en La Rioja (Argentina) llegó la voz de que se acercaban millares de indios salvajes a atacar la población. El peligro era sumamente grande, todos se dispusieron a la defensa, pero Fray Francisco salió con su crucifijo en la mano y se colocó frente a los guerreros atacantes y de tal manera les habló (logrando que lo entendieran muy bien en su propio idioma) que los indígenas desistieron del ataque y poco después aceptaron ser evangelizados y bautizados en la religión católica. 

El Padre Solano tenía una hermosa voz y sabía tocar muy bien el violín y la guitarra. Y en los sitios que visitaba divertía muy alegremente a sus oyentes con sus alegres canciones. Un día llegó a un convento donde los religiosos eran demasiado serios y recordando el espíritu de San Francisco de Asís que era vivir siempre interior y exteriormente alegres, se puso a cantarles y hasta a danzar tan jocosamente que aquellos frailes terminaron todos cantando, riendo y hasta bailando en honor del Señor Dios. 

San Francisco Solano misionó por más de 14 años por el Chaco Paraguayo, por Uruguay, el Río de la Plata, Santa Fe y Córdoba de Argentina, siempre a pie, convirtiendo innumerables indígenas y también muchísimos colonos españoles. Su paso por cada ciudad o campo, era un renacer del fervor religioso. Un día en el pueblo llamado San Miguel, estaban en un toreo, y el toro feroz se salió del corral y empezó a cornear sin compasión por las calles. Llamaron al santo y éste se le enfrentó calmadamente al terrible animal. Y la gente vio con admiración que el bravísimo toro se le acercaba a Fray Francisco y le lamía las manos y se dejaba llevar por él otra vez al corral. 

Por orden de sus superiores, Fray Francisco pasó sus últimos días en la ciudad de Lima predicando y convirtiendo pecadores. 

Murió en su habitación el 14 de julio de 1610. Se dice que durante toda esa noche, la gente pudo ver una rara iluminación brotar de la habitación.

lunes, 23 de julio de 2012

DÍA DEL PAYADOR



En Argentina y Uruguay se celebra el 23 de julio el Día del Payador por haberse realizado en esa fecha del año 1884, en Montevideo, la famosa payada entre Juan Nava y Gabino Ezeiza. El payador posee una virtud innata por la cual expresa reflexiones casi filosóficas en el breve instante en que su pensamiento se las dicta. Todo es repentino, nada se tiene escrito. Este género es muy popular en toda la América de habla hispana, especialmente en Uruguay,ArgentinaChile y Brasil.


ENCUENTRO DE PAYADORES RIOPLATENSES
Se realizó por primera vez en la Capital de Argentina el 23 de julio de 1987 y tuvo continuidad durante más de veinte años.El actual gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires consideró que el arte payadoril no merecía un lugar en la programación de las salas que están a su cargo y desde que comenzó su primera gestión el encuentro fue interrumpido.El 26 de julio de 2012, con el auspicio de la Secretaría de Cultura de la Nación (Sr. Castiñeira de Dios) y en el teatro delsindicato de los trabajadores de la construcción.
VUELVE EL DÍA DEL PAYADOR el 26 de Julio de 2012
Elenco
 José Curbelo-Canelones-Uruguay
Marta Suint- Avellaneda-Pcia. de Bs.As.
Liliana Salvat-Colón- Pcia. de Entre Rios
David Tokar- San Vicente-Pcia. de Bs.As.
Cristian Méndez-Balcarce-Pcia. de Bs.As.
Emanuel Gabotto-Dolores-Pcia. de Bs.As.
Luis Genaro-San Vicente-Pcia. de Bs.As.
Carlos Sferra-Ayacucho-Pcia. de Bs.As.
Alberto Smith- Santa Teresita-Pcia. de Bs.As.
José Luis Ibargüengoitía- Mar del Plata-Pcia. de Bs.As.
La guitarra de Osvaldo Lagos  -  Conducción: Gastón Barral.
Auditorio UOCRA-Sala Hugo del Carril, ubicado en Rawson 42, del barrio porteño de Almagro.
Que pasen un hermoso DÍA DEL PAYADOR!!! Gracias por brindarnos todo su talento y seguir con la tradición, aunque vengan degollando. Un abrazo.

viernes, 20 de julio de 2012

AMIGOS




La Luna de Mayo 2012 por Néstor Troncoso
SI VISTE LA LUNA 
Amigos míos, a  veces la naturaleza se empeña en hacernos pequeños regalos, siempre a tiempo, aunque no los percibamos en el momento en que ocurren.
A tiempo para que podamos disfrutarlos y  que estemos acompañados de alguien que lo perciba tan profundamente como nosotros mismos.
Amigo viajero, si viste la luna este 6 de mayo, en pleno otoño tibio y excepcionalmente coloreado y  luminoso, sabrás de lo que estoy hablando.
Algunas veces nuestro planeta nos asusta, se pone a corcovear y se sacude como un potro salvaje o nos inunda con el llanto copioso de su cielo cruzado de relámpagos y furiosos truenos. Pero en este otoño, el cielo oscuro fue el marco para que la luna brillara como un bello diamante y se viera más cerca de nuestros sueños. Esa hermosa noche salí para verla temiendo no poder hacerlo, porque en el cielo había algunas nubes, pero exactamente a las 0,30 hs. del 6 de mayo de este controvertido año 2012,  allí estaba una hermosa luna llena, muy brillante y más cercana a la tierra.
 Mirarla y sentir una caricia en el alma, fue todo uno. Pensé en quien de mis amigos más queridos la estaría disfrutando y quien se la perdería esa noche. Como todos los grandes acontecimientos que suceden últimamente, lo viví en soledad, con mis sentimientos a flor de piel y deseando que esa hermosa luminosidad llegara al corazón de toda la humanidad.

jueves, 19 de julio de 2012

MANUEL J. CASTILLA


                                  
Manuel J. Castilla nació en la casa ferroviaria de la Estación de Cerrillos (Salta), el día 14 de agosto de 1918. Realizó estudios primarios en la Escuela Zorrilla para luego estudiar el secundario en el Colegio Nacional de su provincia natal.Se dedicó al periodismo y las letras. Es uno de los escritores fundadores del grupo "La Carpa". Además de sus colaboraciones en diarios y revistas nacionales, publicó los siguientes poemarios:
Agua de lluvia (1941), Luna Muerta (1944), La niebla y el árbol (1946), Copajira (1949,1964, 1974), La tierra de uno (1951, 1964), Norte adentro (1954), El cielo lejos (1959), Bajo las lentas nubes (1963), Amantes bajo la lluvia (1963), Posesión entre pájaros (1966), Andenes al ocaso (1967), Tres veranos (1970), El verde vuelve (1970) y Cantos del gozante (1972), Triste de la lluvia (1977), Cuatro Carnavales (1979). También publicó un texto en prosa: De solo estar (dos ediciones en 1957) y el libro Coplas de Salta (1972, con prólogo y recopilación de Castilla).
En 1957 obtuvo el Premio Regional de Poesía del Norte (trienio 1954-56, Dirección General de Cultura de la Nación), por su libro Norte adentro fue galardonado con el Premio "Juan Carlos Dávalos" para obras de imaginación en la producción literaria (trienio 1958-60, Gobierno de Salta) por el poemario El cielo lejos, y con el Premio del Fondo Nacional de las Artes (Mendoza, Trienio 1962-64) por su libro Bajo las lentas nubes. En 1967 recibió el Tercer Premio Nacional de Poesía por su obra Posesión entre pájaros. Entre otras de sus más importantes distinciones se incluyen el Gran Premio de Honor de la Sociedad Argentina de Escritores (1973), el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1970-72) y el Primer Premio Nacional de Poesía del Ministerio de Educación y Cultura de la Nación (trienio 1973-75). Falleció en Salta, el 19 de julio 1980 por razones de diabetes.En la escritura de Manuel J. Castilla convergen narración, poesía y mito. En el libro De sólo estar, la estructura prosaica y la intensidad lírica condensan la presencia de los mitos del tiempo y del carnaval. La línea de conciencia social trazada por Castilla en su producción lírica y narrativa es fundante en la literatura del NOA y posteriormente otros escritores retomarán esa problemática, como Héctor Tizón, Daniel Moyano, Francisco Zamora o Carlos Hugo Aparicio.

martes, 17 de julio de 2012

GRUTA INDIA DE GARUHAPÉ




La Gruta India, ubicada en el margen derecho del Arroyo del mismo nombre, a 16 kilómetros de la localidad de Garuhapé, en una región enclavada en medio de la selva perteneciente a ese municipio. La belleza del lugar es imponderable, presentando el arroyo dos grandes saltos, que constituye la delicia de los turistas, así como también la exuberante vegetación circundante. Según fechado radiocarbónico del 3646- 3982 años cal AP, un grupo humano se instala en la gruta. Estos habitantes eran portadores de un bagaje íntimamente asociado a las actividades típicas de un grupo nómada, como ser la caza, pesca y la recolección. Primeramente fue ocupado solamente en su lado izquierdo por un pequeño grupo, lo que es evidente, por el hallazgo de material líticos, óseo conchíferos, como así también de fogones y restos humanos en esa parte de la gruta. En un segundo momento o se amplio el grupo humano o se vio fortalecido por nuevos habitantes que poseían una misma tradición cultural. Este grupo humano ya mas numeroso continuó trabajando la piedra y el hueso, perfeccionando sus técnicas, viviendo siempre de la caza, pesca y recolección, para entrar en contacto en su ultima fase con grupos ceramistas.
Todavía no se ha podido precisar el tiempo que permanecieron estos grupos humanos en la Gruta India, pero si se pudo establecer que durante su asentamiento, los habitantes se dedicaron a numerosas tareas, identificados por los innumerables vestigios hallados durante las excavaciones realizadas y que actualmente se encuentran en el Museo de la Ciudad de La Plata, Provincia de Buenos Aires. A finales de la década de los 60´s se comenzaron por las primeras obras de infraestructura, ya como parque municipal. Se construyeron escalinatas de acceso a la gruta y saltos, sanitarios y vivienda de encargado del cuidado del parque.                                                                                                                                                          
El Complejo Municipal Gruta India cuenta con una superficie de poco mas de 5 hectáreas, las cuales conservan en su totalidad la selva nativa. Esta superficie es relativamente poca teniendo en cuenta por la importancia de la belleza natural y teniendo en cuenta que a poca distancia existe una gruta y salto de agua pero en propiedad privada. Actualmente el parque no cuenta con un hotel ni línea telefónica, pero si con servicios mínimos, energía eléctrica y expendio de bebidas, el lugar esta diseñado para aquellas personas que gustan acampar y disfrutar de su belleza y pileta natural. Su acceso es un camino terrado y fácilmente de localizar, a 7 kilómetros al norte de la zona urbanizada de Garuhapé se encuentra el mismo y perfectamente señalizado. 

viernes, 13 de julio de 2012

LEDA VALLADARES


  
La poeta, cantora, compositora y musicóloga Leda Valladares murió hoy los 93 años.
Valladares padecía mal de Alzheimer y se encontraba recluida en un geriátrico de la Capital Federal. Su fallecimiento fue informado a la agencia Télam por su sobrino, Eduardo "Tuco" Valladares, hijo del recordado "Chivo" Valladares.
La música nació en San Miguel de Tucumán en 1919. Si bien sus comienzos estuvieron ligados al jazz, con la edad 22 años desató su pasión por el folclore.
Promediando los años 50 viajó a Francia, donde se encontró con María Elena Walsh para integrar el recordado dúo folclórico "Leda y María".
Una de sus obras cumbre editadas entre los años 1960 y 1974 fue una serie de álbumes testimoniales y documentales, Mapa musical argentino, a cargo del sello Melopea, de Litto Nebbia.
Valladares tiene en su haber además obras de la talla de Igual rumbo, grito en el cielo (1989), Grito en el cielo II (1990) y la impecable América en Cueros (1992), por la cual fue declarada miembro de honor de la UNESCO.

DÍA NACIONAL DE LAS TELECOMUNICACIONES






Celebramos hoy en Argentina,desde 1992, la fecha en que las cooperativas telefónicas obtuvieron las licencias para que el teléfono pudiera ser accesible en todo el país y se posicionaran en igualdad de condiciones que los otros prestadores del servicio nacional e internacional.

jueves, 12 de julio de 2012

DÍA DE LAS HEROÍNAS Y MÁRTIRES DE LA INDEPENDENCIA DE AMÉRICA


Juana Azurduy de Padilla cruza a caballo la historia, sembrando el alto sendero de armaduras españolas”...Hace 232 años, muchos hombres y mujeres de este mapa comenzaban a soñar con la Independencia. Ese sueño arrollador le dio vida a Juana Azurduy, en Chuquisaca (hoy Sucre), el 12 de julio de 1780. La ciudad, entonces, era la segunda en importancia después de Buenos Aires. La vida de esta Juana fue tan épica, que en su nombre se celebra hoy el Día de las Heroínas y Mártires de la Independencia de América y el Día de la Hermandad argentino-boliviana.Por esa independencia que evocamos y cuyas crueles luchas no podríamos visitar ni en los peores sueños, muchas mujeres realizaron sacrificios impensados para burlar al enemigo. Ellas fueron ignoradas o puestas entre paréntesis en el relato histórico. Merecen ser devueltas a la memoria colectiva, para pagarles, al menos con el recuerdo, sus vidas entregadas a favor de la libertad sudamericana.Los próceres triunfaron ayudados por hábiles mujeres. Como las salteñas Juana Moro y Martina Silva de Gurruchaga, quienes capitaneando la tropa que formaran se presentaron en el campo de batalla aquel mítico 20 de Febrero de 1813. Las tareas de espionaje que realizaron a partir de 1810, desesperaron a los realistas. Cada una era una espía vigilante y puntual. Loreto Sánchez comandaba una red de mujeres espías. Manuela Pedraza “la Tucumanesa”, las Niñas de Ahohuma, Macacha Gemes, Andrea Zenarruza, Juana Moro, Petrona Arias, Juana Torino, sus hijas y criadas merecen perdurar en la memoria como abanderadas del patriotismo.Juana Azurduy, heroína por antonomasia, remontando su tragedia, deslumbró a Belgrano y a Gemes por su bravura. A los 81 años, el 25 de mayo de 1862, murió en la pobreza. Fue sepultada en una fosa común, sin los honores que merecía.
Fuente: Diario El Tribuno de Salta


DÍA NACIONAL DE LA MEDICINA SOCIAL

                                                 
                                     La Clínica que fuera del Dr. Favaloro en Jacinto Araúz

Placa que recuerda al Dr. Favaloro como pionero y primer presidente de la Cooperativa de Servicios.
Fernando, un amigo entrerriano, posando en el Monumento al Dr. Favaloro en Jacinto Araúz, a quien le agradezco las fotos.
René Gerónimo Favaloro nació en 1923 en una casa humilde del barrio "El Mondongo" de La Plata. A tan sólo una cuadra se levantaba el Hospital Policlínico como presagio de un destino que no se hizo esperar. Con apenas cuatro años de edad, Favaloro comenzó a manifestar su deseo de ser "doctor".Quizás la razón se debía a que de vez en cuando pasaba unos días en la casa de su tío médico, con quien tuvo oportunidad de conocer de cerca el trabajo en el consultorio y en las visitas domiciliarias; o quizás simplemente tenía una vocación de servicio, propia de la profesión médica.Sin embargo, la esencia de su espíritu iba más allá de su vocación y era mucho más profunda: calaba en los valores que le fueron inculcando en su casa y en las instituciones donde estudió. Sobre esa base edificó su existencia.Cursó la primaria en una modesta escuela de su barrio, donde, con pocos recursos, se fomentaba el aprendizaje a través de la participación, el deber y la disciplina. Después de la escuela, pasaba las tardes en el taller de carpintería de su padre ebanista, quien le enseñó los secretos del oficio. En los veranos se transformaba en un obrero más. Gracias a sus padres -su madre era una habilidosa modista- aprendió a valorar el trabajo y el esfuerzo.Su abuela materna le transmitió su amor por la tierra y la emoción al ver cuando las semillas comenzaban a dar sus frutos. A ella le dedicaría su tesis del doctorado: "A mi abuela Cesárea, que me enseñó a ver belleza hasta en una pobre rama seca" .En 1936, después de un riguroso examen, Favaloro entró al Colegio Nacional de La Plata .Allí, docentes como Ezequiel Martínez Estrada y Pedro Henríquez Ureña le infundieron principios sólidos de profunda base humanística. Más allá de los conocimientos que adquirió, incorporó y afianzó ideales como libertad, justicia, ética, respeto, búsqueda de la verdad y participación social, que había que alcanzar con pasión, esfuerzo y sacrificio.Al finalizar la escuela secundaria ingresó en la Facultad de Ciencias Médicas de la Universidad Nacional de La Plata. En el tercer año comenzó las concurrencias al Hospital Policlínico y con ellas se acrecentó su vocación al tomar contacto por primera vez con los pacientes. Nunca se limitaba a cumplir con lo requerido por el programa, ya que, por las tardes, volvía para ver la evolución de los pacientes y conversar con ellos.Mientras cursaba las materias correspondientes a su año, se entremezclaba con los alumnos de sexto año de las cátedras de Rodolfo Rossi o Egidio Mazzei, ambos titulares de Clínica Médica. También se escapaba a presenciar las operaciones de los profesores José María Mainetti , de quien captó su espíritu renovador, y Federico E. B. Christmann, de quien aprendió la simplificación y estandarización que aplicaría después a la cirugía cardiovascular, quizás la mayor contribución de Favaloro a las operaciones sobre el corazón y los grandes vasos. Sería Christmann quien diría, no sin razón, que para ser un buen cirujano había que ser un buen carpintero.El hecho fundamental de su preparación profesional fue el practicantado (actual residencia) en el Hospital Policlínico, centro médico de una amplia zona de influencia. Allí se recibían los casos complicados de casi toda la provincia de Buenos Aires. En los dos años en que prácticamente vivió en el Hospital, Favaloro obtuvo un panorama general de todas las patologías y los tratamientos pero, sobre todo, aprendió a respetar a los enfermos, la mayoría de condición humilde. Como no quería desaprovechar la experiencia, con frecuencia permanecía en actividad durante 48 o 72 horas seguidas.Todo hacía suponer que su futuro estaba allí, en el Hospital Policlínico, siguiendo los pasos de sus maestros. Casualmente, en 1949, apenas recibido, se produjo una vacante para médico auxiliar. Accedió al puesto en carácter interino y a los pocos meses lo llamaron para confirmarlo. Le pidieron que completara una tarjeta con sus datos; pero en el último renglón debía afirmar que aceptaba la doctrina del gobierno. El destino se ensañaba de manera incomprensible. Sus calificaciones eran mérito más que suficiente para obtener el puesto. Sin embargo, ese requisito resultaba humillante para alguien que, como él, había formado parte de movimientos universitarios que luchaban por mantener en nuestro país una línea democrática, de libertad y justicia, razón por la cual incluso había tenido que soportar la cárcel en alguna oportunidad. Poner la firma en esa tarjeta significaba traicionar todos sus principios. Contestó que lo pensaría, pero en realidad sabía con claridad cuál iba a ser la respuesta.Por ese entonces llegó una carta de un tío de Jacinto Aráuz, un pequeño pueblo de 3.500 habitantes en la zona desértica de La Pampa. Explicaba que el único médico que atendía la población, el doctor Dardo Rachou Vega, estaba enfermo y necesitaba viajar a Buenos Aires para su tratamiento. Le pedía a su sobrino René que lo reemplazara aunque más no fuera por dos o tres meses. La decisión no fue fácil. Pero al final Favaloro llegó a la conclusión de que unos pocos meses transcurren rápidamente y que, mientras tanto, era posible que cambiara la situación política.Llegó a Jacinto Aráuz en mayo de 1950 y rápidamente trabó amistad con el doctor Rachou. Su enfermedad resultó ser un cáncer de pulmón. Falleció unos meses más tarde. Para ese entonces Favaloro ya se había compenetrado con las alegrías y sufrimientos de esa región apartada, donde la mayoría se dedicaba a las tareas rurales.La vida de los pobladores era muy dura. Los caminos eran intransitables los días de lluvia; el calor, el viento y la arenisca eran insoportables en verano y el frío de las noches de invierno no perdonaba ni al cuerpo más resistente. Favaloro comenzó a interesarse por cada uno de sus pacientes, en los que procuraba ver su alma. De esa forma pudo llegar a conocer la causa profunda de sus padecimientos.Al poco tiempo se sumó a la clínica su hermano, Juan José , médico también. Se integró muy pronto a la comunidad por su carácter afable, su gran capacidad de trabajo y dedicación a sus pacientes. Juntos pudieron compartir la labor e intercambiar opiniones sobre los casos más complicados.Durante los años que ambos permanecieron en Jacinto Aráuz crearon un centro asistencial y elevaron el nivel social y educacional de la región. Sentían casi como una obligación el desafío de paliar la miseria que los rodeaba.Con la ayuda de los maestros, los representantes de las iglesias, los empleados de comercio y las comadronas, de a poco fueron logrando un cambio de actitud en la comunidad que permitió ir corrigiendo sus conductas. Así, lograron que casi desapareciera la mortalidad infantil de la zona, redujeron las infecciones en los partos y la desnutrición, organizaron un banco de sangre viviente con donantes que estaban disponibles cada vez que los necesitaban y realizaron charlas comunitarias en las que brindaban pautas para el cuidado de la salud.El centro asistencial creció y cobró notoriedad en la zona. En alguna oportunidad Favaloro reflexionó sobre las razones de ese éxito. Sabía que habían procedido con honestidad y con la convicción de que el acto médico "debe estar rodeado de dignidad, igualdad, piedad cristiana, sacrificio, abnegación y renunciamiento" de acuerdo con la formación profesional y humanística que habían recibido en la Universidad Nacional de La Plata.Favaloro leía con interés las últimas publicaciones médicas y cada tanto volvía a La Plata para actualizar sus conocimientos. Quedaba impactado con las primeras intervenciones cardiovasculares: era la maravilla de una nueva era. Poco a poco fue renaciendo en él el entusiasmo por la cirugía torácica, a la vez que iba dándole forma a la idea de terminar con su práctica de médico rural y viajar a los Estados Unidos para hacer una especialización. Quería participar de la revolución y no ser un mero observador. En uno de sus viajes a La Plata le manifestó ese deseo al Profesor Mainetti, quien le aconsejó la Cleveland Clinic Center de Estados Unidos. Lo asaltaban miles de interrogantes, entre ellos el de abandonar doce años de medicina rural que tantas satisfacciones le habían dado. Pero pensó que al regresar de Estados Unidos su contribución a la comunidad podría ser aun mayor. Con pocos recursos y un inglés incipiente, se decidió a viajar a Cleveland. Otra vez, el breve tiempo que pensaba permanecer allí terminó siendo una década.Trabajó primero como residente y luego como miembro del equipo de cirugía, en colaboración con los doctores Donald B. Effler , jefe de cirugía cardiovascular, F. Mason Sones, Jr. a cargo del Laboratorio de Cineangiografía y William L. Proudfit , jefe del Departamento de Cardiología.Al principio la mayor parte de su trabajo se relacionaba con la enfermedad valvular y congénita. Pero su búsqueda del saber lo llevó por otros caminos. Todos los días, apenas terminaba su labor en la sala de cirugía, Favaloro pasaba horas y horas revisando cinecoronarioangiografías y estudiando la anatomía de las arterias coronarias y su relación con el músculo cardíaco. El laboratorio de Sones, padre de la arteriografía coronaria, tenía la colección más importante de cineangiografías de los Estados Unidos.A comienzos de 1967, Favaloro comenzó a pensar en la posibilidad de utilizar la vena safena en la cirugía coronaria. Llevó a la práctica sus ideas por primera vez en mayo de ese año. La estandarización de esta técnica, llamada del bypass o cirugía de revascularización miocárdica, fue el trabajo fundamental de su carrera, lo cual hizo que su prestigio trascendiera los límites de ese país, ya que el procedimiento cambió radicalmente la historia de la enfermedad coronaria. Está detallado en profundidad en su libro Surgical Treatment on Coronary Arteriosclerosis,publicado en 1970 y editado en español con el nombre Tratamiento Quirúrgico de la Arteriosclerosis Coronaria . Hoy en día se realizan entre 600.000 y 700.000 cirugías de ese tipo por año solamente en los Estados Unidos.Su aporte no fue casual sino el resultado de conocimientos profundos de su especialidad, de horas y horas de investigación y de intensa labor. Favaloro decía que su contribución no era personal sino el resultado de un equipo de trabajo que tenía como primer objetivo el bienestar del paciente.
El profundo amor por su patria hizo que Favaloro decidiera regresar a la Argentina en 1971, con el sueño de desarrollar un centro de excelencia similar al de la Cleveland Clinic, que combinara la atención médica, la investigación y la educación, tal como lo dijo en su carta de renuncia a Effler:"Una vez más el destino ha puesto sobre mis hombros una tarea difícil. Voy a dedicar el último tercio de mi vida a levantar un Departamento de Cirugía Torácica y Cardiovascular en Buenos Aires. En este momento en particular, las circunstancias indican que soy el único con la posibilidad de hacerlo. Ese Departamento estará dedicado, además de a la asistencia médica, a la educación de posgrado con residentes y fellows, a cursos de posgrado en Buenos Aires y en las ciudades más importantes del país, y a la investigación clínica. Como usted puede ver, seguiremos los principios de la Cleveland Clinic."
(De La Pampa a los Estados Unidos)Con ese objetivo creó la Fundación Favaloro en 1975 junto con otros colaboradores y afianzó la labor que venía desarrollando desde su regreso al país. Uno de sus mayores orgullos fue el de haber formado más de cuatrocientos cincuenta residentes provenientes de todos los puntos de la Argentina y de América latina. Contribuyó a elevar el nivel de la especialidad en beneficio de los pacientes mediante innumerables cursos, seminarios y congresos organizados por la Fundación, entre los que se destaca Cardiología para el Consultante, que tiene lugar cada dos años.En 1980 Favaloro creó el Laboratorio de Investigación Básica,al que financió con dinero propio durante un largo período- que, en ese entonces, dependía del Departamento de Investigación y Docencia de la Fundación Favaloro. Con posterioridad, pasó a ser el Instituto de Investigación en Ciencias Básicas del Instituto Universitario de Ciencias Biomédicas, que, a su vez, dio lugar, en agosto de 1998, a la creación de la Universidad Favaloro . En la actualidad la universidad consta de una Facultad de Ciencias Médicas, donde se cursan dos carreras de grado -medicina (iniciada en 1993) y kinesiología y fisiatría (iniciada en 2000)- y una Facultad de Ingeniería, Ciencias Exactas y Naturales, donde se cursan tres carreras de ingeniería (iniciadas en 1999). Por su parte, la Secretaría de Posgrado desarrolló cursos, maestrías y carreras de especialización.En la actualidad, la investigación abarca más de treinta campos en los que trabajan profesionales de distintas disciplinas -medicina, biología, veterinaria, matemática, ingeniería, etc.- en colaboración con los centros científicos más importantes de Europa y Estados Unidos. Se publicaron más de ciento cincuenta trabajos en revistas especializadas con arbitraje internacional.En 1992 se inauguró en Buenos Aires el Instituto de Cardiología y Cirugía Cardiovascular de la Fundación Favaloro, entidad sin fines de lucro. Con el lema "tecnología de avanzada al servicio del humanismo médico" se brindan servicios altamente especializados en cardiología, cirugía cardiovascular y trasplante cardíaco , pulmonar , cardiopulmonar, hepático, renal y demédula ósea, además de otras áreas. Favaloro concentró allí su tarea, rodeado de un grupo selecto de profesionales.Como en los tiempos de Jacinto Aráuz, siguió haciendo hincapié en la prevención de enfermedades y enseñando a sus pacientes reglas básicas de higiene que contribuyeran a disminuir las enfermedades y la tasa de mortalidad. Con ese objetivo se desarrollaron en la Fundación Favaloro estudios para la detección de enfermedades, diversidad de programas de prevención, como el curso para dejar de fumar, y se hicieron varias publicaciones para el público en general a través del Centro Editor de la Fundación Favaloro, que funcionó hasta 2000.Pero Favaloro no se conformó con ayudar a resolver los problemas de esa necesidad básica que es la salud en cada persona en particular sino que también quiso contribuir a curar los males que aquejan a nuestra sociedad en conjunto. Jamás perdió oportunidad de denunciar problemas tales como la desocupación, la desigualdad, la pobreza, el armamentismo, la contaminación, la droga, la violencia, etc., convencido de que sólo cuando se conoce y se toma conciencia de un problema es posible subsanarlo o, aun mejor, prevenirlo.Favaloro fue miembro activo de 26 sociedades, correspondiente de 4, y honorario de 43. Recibió innumerables distinciones internacionales entre las que se destacan: el Premio John Scott 1979, otorgado por la ciudad de Filadelfia, EE.UU; la creación de la Cátedra de Cirugía Cardiovascular "Dr René G. Favaloro" (Universidad de Tel Aviv, Israel, 1980); la distinción de la Fundación Conchita Rábago de Giménez Díaz (Madrid, España, 1982); el premio Maestro de la Medicina Argentina (1986); el premio Distinguished Alumnus Award de la Cleveland Clinic Foundation (1987); The Gairdner Foundation International Award, otorgado por la Gairdner Foundation (Toronto, Canadá, 1987); el Premio René Leriche 1989, otorgado por la Sociedad Internacional de Cirugía; el Gifted Teacher Award, otorgado por el Colegio Americano de Cardiología (1992); el Golden Plate Award de la American Academy of Achievement (1993); el Premio Príncipe Mahidol, otorgado por Su Majestad el Rey de Tailandia (Bangkok, Tailandia, 1999).Desde siempre sostuvo que todo universitario debe comprometerse con la sociedad de su tiempo y recalcaba: "quisiera ser recordado como docente más que como cirujano" . Por esa razón, dedicó gran parte de su tiempo a la enseñanza, tanto a nivel profesional como popular. Un ejemplo fue su participación en programas educativos para la población, entre los que se destacaba la serie televisiva "Los grandes temas médicos" , y las numerosas conferencias que presentó en la Argentina y en el exterior, sobre temas tan diversos como medicina, educación y la sociedad de nuestros días .Publicó Recuerdos de un médico rural (1980); De La Pampa a los Estados Unidos (1993) y Don Pedro y la Educación (1994) y más de trescientos trabajos de su especialidad. Su pasión por la historia lo llevó a escribir dos libros de investigación y divulgación sobre el general San Martín: ¿Conoce usted a San Martín? (1987) y La Memoria de Guayaquil (1991.



martes, 10 de julio de 2012

FRANCISCO ""Pancho" RAMIREZ






El 10 de julio de 1821, en Chañar Viejo, cerca de Villa de María del Río Seco, Córdoba, muere Francisco "Pancho" Ramírez, conocido como el Supremo Entrerriano. Fue un caudillo federal, uno de los líderes de la provincia de Entre Ríos durante los años de formación de la República Argentina.
 
Formó parte del partido federal, liderado por José Gervasio Artigas, con quien más tarde se enemistó, hasta derrotarlo, obligándolo a exiliarse. Enfrentado a quien anteriormente había sido su aliado, Estanislao López, fue derrotado en Chañar Viejo. Logró escapar, pero al descubrir que su mujer, la Delfina, que había luchado a su lado durante toda la campaña, había sido capturada, regresó a rescatarla. En ese momento fue muerto de un balazo.
 
Fue decapitado y su cabeza clavada en una pica y luego enviada a López, quien la hizo embalsamar y la exhibió en una jaula, en la puerta del Cabildo santafesino.
 
Su deslumbrante carrera política tuvo sólo tres años de protagonismo superlativo. Fueron solamente tres fugaces años en que se difundió el nombre de Pancho Ramírez por las Provincias Unidas, dejando su huella en la historia argentina y de nuestra provincia: su capacidad militar, su hombría de bien en la guerra y el profundo amor por la causa federal y su tierra entrerriana

lunes, 9 de julio de 2012

DÍA DE LA INDEPENDENCIA





El 9 de Julio evoca la jornada en que un grupo de representantes de las Provincias Unidas confirmó en una declaración su intención de poner fin a siglos de dominio colonial español. La declaración de la independencia fue un acto soberano y colectivo. El histórico Congreso de Tucumán reunió a 28 diputados, que sesionaron y debatieron día a día durante muchos meses para proyectar una nueva nación. Allí se trazaron los primeros lineamientos de lo que luego sería la Argentina.
Tras una serie de medidas y después de arduas discusiones acerca de la forma de gobierno, el 9 de julio de 1816, a pedido del diputado jujeño Teodoro Sánchez de Bustamante, se discutió el proyecto de Declaración de la Independencia. Después de tres meses y medio de sesiones, el Congreso proclamó este día la existencia de una nueva nación libre e independiente de España u otras naciones: las Provincias Unidas de Sud América. El diputado sanjuanino Francisco Narciso de Laprida preguntó: "¿Queréis que las Provincias de la Unión sean una Nación libre e independiente de los reyes de España y su metrópoli?". Todos los diputados contestaron afirmativamente. De inmediato, se labró el Acta de la Emancipación. La “Casa Histórica” o también denominada la “casita de Tucumán” donde un 9 de julio de 1816 se declaro la Independencia.
Es un edificio que se conserva intacto hace varias décadas y aunque fue remodelado, mantiene el estilo colonial con el fue erguido.
Situada en Congreso 151 en pleno casco céntrico y rodeada de los mejores hoteles de Tucumán y hotel con sala de computacion, la Casa Histórica, acoge diariamente a miles de personas que desean recorrer sus muros y descubrir en ellos el pasado de una Nación, que comenzó a esbozarse en el “Jardín de la Republica”.
Consultando en varios portales de turismo, descubrí que son varias las consultas acerca de los atractivos para visitar en Tucumán. En varias oportunidades, recorrí la añeja casona y me gustaría contarle, brevemente, los espacios con los que cuenta.
Para ingresar deberá abonar una entrada de $2 y luego los guías de sitio, lo acompañaran en el circuito. Entre los espacios se destacan: el salón situado en el fondo, donde según relatan documentos históricos, se solían realizar las reuniones del congreso. Allí se pueden apreciar objetos de la época, fotografías y pinturas que testifican el paso de los congresales por Tucumán.
La Casa de la Independencia  tiene varios patios, todos ellos decorado y perfumados con coloridas flores. En uno de ellos se encuentra un aljibe de la época y otro, que fue recientemente, inaugurado, tiene salida hacia la calle 9 de julio y en sus paredes se ponen a la vista relieves de Lola Mora.
Si visita Tucumán, no deje de acercarse a la casa de la familia Bazán, porque allí se resguarda el testimonio vivo de la declaración de la independencia de las Provincias Unidas del Río de Las Plata.


sábado, 7 de julio de 2012

RAMÓN AYALA




                                                                RAMÓN AYALA 
 Ramón Ayala es un referente imprescindible de nuestra música folklórica, es un monumento histórico andando.Tiene una historia riquísima llena de datos, tuve la oportunidad de conocerlo personalmente en 1984 y a partir de ese momento hemos compartido una amistad que personalmente me llena de orgullo. Hemos presentado algunos espectáculos y a veces disertaciones donde me cumple la tarea de entrevistarlo y a la vez que nos cuenta sus andanzas y anécdotas, vá desgranando sus canciones sin ningún tipo de condicionamiento previo. Es maravilloso poder compartir parte de tantos recuerdos y hechos que enriquecen nuestro conocimiento.Como para hacer una muy breve reseña les comento que Ramón comenzó a trabajar como guitarrista de Félix Dardo Palorma en 1947. Tiempo estuvo además con Damasio Esquivel (a quien Damasio bautizó con ese nombre). Integró aquel recordado trío Los Tres Amigos (Sánchez- Monges- Ayala)  y en la década del 60 comenzó su trabajo como solista.Una anécdota muy singular que no se conoce y describe en parte la trascendencia de Ramón Ayala. Es el único artista (en un momento donde se escuchan tantas historias de homenajes, casi siempre con un objetivo comercial) que yo conozco, que estuvo personalmente con el Che Guevara. Eso ocurrió en 1962 cuando Ramón fué invitado a Cuba junto a personalidades de nuestro continente como Ernesto Cardenal, José Marías Rosa (nuestro historiador), el anfitrión Nicolás Guillén y otros nombres que no recuerdo. Allí se enteró que su canción El mensú era cantado en los fogones revolucionarios de Sierra Maestra y por los cosecheros que iban a la zafra.Cuenta Ramón que en la costa se podía ver un horizonte de barcos (era el momento de crisis cuando el bloqueo de EE. UU. a Cuba por la llegada de barcos rusos llevando misiles a Cuba) que rodeaban la isla. Historias que se pueden escuchar de un testigo y partícipe de la historia, que además recorrió el mundo con su guitarra.Si nos tomamos el trabajo de revisar y escuchar el disco de Mercedes Sosa, producción de su marido Oscar Matus y editado en el sello Diapasón en 1965, podremos reconocer la guitarra inconfundible de Ramón Ayala en sus obras "El cachapecero", "El cosechero", "El jangadero","Kichororó" de Aníbal Sampayo, y "Los inundados" de Ramírez y Aizemberg.En los restantes temas el acompañante de Mercedes fué el Zurdo Ovejero, pero en las obras con temática litoral se sentía más cómoda la guitarra de ramón Ayala.En aquellos años su relación era más cercana a Oscar Matus que a la misma Mercedes.Ramón nos contaba que en Misiones existe un lugar llamado Nueva Esperanza donde sus calles llevan el nombre de sus obras: El cosechero, El mensú, Posadeña linda, Mi pequeño amor, etc. En Posadas existe un anfiteatro con su nombre.Hace unos pocos años caminábamos juntos por el centro de Rosario y se paró a mirar en un kiosco la oferta del CD y libro sobre un cuarteto folklórico muy famoso y vendedor en esos momentos. Me sorprendió su interés y le pregunté intrigado. Me respondió "Quizás algún día llegue a ser tan famoso como estos muchachos y estar en las vidrieras ¿no te parece?". Actualmente Ramón Ayala tiene 85 años, pero con un entusiasmo que parece un pibe de 20. Vive viajando y presentándose en Paraguay y Argentina, donde muchas veces presenta también sus pinturas. Además ha escrito varios libros.
Ramón Ayala vive para el arte: compone, toca la guitarra, canta sus obras, pinta, escribe. ¿Qué mas le podemos pedir?
Hay muchísimas cosas más para contar de Ramoncito, pero no quiero cansarlos.
Saludos

                            José Luis Torres

EDUARDO FALÚ


                                             EDUARDO FALÚ
El envidiable talento de Eduardo Falú, su digitación impecable y su altura como compositor lo convierten en uno de los más grandes intérpretes folclóricos de guitarra. Sin lugar a dudas Eduardo Falú es un gran maestro que ha vestido de gala nuestra música. Su nombre completo es Eduardo Yamil Falú, y nació el 7 de julio de 1923 en El Galpón, un pequeño pueblo de Salta situado a unos 150 km de la capital de la provincia. Sus padres eran de origen sirio, Juan Falú y Fada Falú, ambos con el mismo apellido pero sin parentesco entre sí. Al poco tiempo se fueron a vivir a Metán, donde su padre administraba la finca "Las Juntas", en Yatasto, y tenía un almacén de ramos generales. Allí se crió Eduardo y fue a la escuela. Esta etapa de su vida fue similar a la de otros niños de esa época y región: cuidaba los caballos de su padre, pero también aprovechaba las siestas para cazar con la gomera y hacer las travesuras propias de su edad, como robar sandías.A los once años empezó a tocar con la guitarra de su hermano mayor Alfredo, que tomaba clases con Nicolás Lamadrid "El Burro", y así aprendió los primeros acordes. En 1937 la familia se trasladó a Salta, donde Eduardo Falú realizó sus estudios secundarios en el Colegio Normal. A los 17 años debutó en Radio LV9 de Salta con un programa diario integrando el conjunto Los Troperos, y luego realizó una gira por el norte como solista.Convocado por Buenaventura Luna formó parte de "La Tropilla de Huachi Pampa", conjunto integrado por Antonio Tormo, Diego Canales, Remberto Narváez, José Samuel Báez, Zarco Alejo (José Castorina), las guitarras de Alfredo Alfonso y José Zabala, además del propio Eduardo Falú como guitarra solista. De ese entonces datan sus primeras grabaciones, que salieron con el nombre del conjunto, entre las que figura su primera composición, un tema de aire incaico, "La fuga del sol". Compuso para Luna la música del aire puneño "Coquita y alcohol".En 1944 hizo el servicio militar en el Regimiento Quinto de Caballería. En esos años su interés por la guitarra se transformó en una vocación que comenzó a sentir la necesidad de pulirse, de profesionalizarse, desarrollando el gusto por la música andina. También por esa época conoció a grandes poetas, como los hermanos Arturo y Jaime Dávalos (hijos del poeta y escritor Juan Carlos Dávalos), Díaz Villalba, Saravia Linares.En 1941 Eduardo Falú había formado un dúo con César Perdiguero, un compañero de la escuela secundaria, con el que actuaban en actos escolares y a beneficio. Gente de Radio El Mundo los había escuchado, y en 1945 se radicaron en Buenos Aires para debutar el 3 de mayo en dicha emisora. El folclore todavía no tenía arraigo popular, de modo que con Perdiguero trataban de componer temas con ritmo andino, como el Carnavalito, el Huaino, el Bailecito, y así nacieron composiciones como "Tabacalera", "Albahaca sin carnaval" e "India madre".Jaime Dávalos, un poeta de avanzada influido por Pablo Neruda y Mario Vargas Llosa, entre otros, aportó la profundidad de su poesía al folclore argentino, versos que Eduardo Falú captó en su esencia dándole su equivalente musical. La "Zamba de la Candelaria" (1949) fue la primera de una serie de composiciones de este binomio creativo, uno de los más importantes del folclore argentino. En 1950 grabó su primer disco simple en el sello TK, la "Vidala del nombrador", tema que compuso con Jaime Dávalos, y luego de terminar su ciclo en Radio El Mundo regresó a Salta.De vuelta en Buenos Aires, Eduardo Falú decidió estudiar armonía con Carlos Guastavino, para perfeccionarse tanto como intérprete como compositor. A partir de entonces inició una serie de ciclos radiales y televisivos, grabó discos y realizó giras que le dieron prestigio internacional. Hacia 1952 compartió actuaciones radiales y teatrales con Los Fronterizos. En 1954 dio conciertos en Estados Unidos y se radicó luego en Buenos Aires. En 1958 llevó a cabo una gira por la Unión Soviética, y en 1959 se presentó en el "Teatro de la Ville" (ex Sarah Bernhardt) de París, donde grabó su disco "Falú en Paris", y luego actuó en el "Instituto Italoamericano" de Roma. En 1963 realizó más de cuarenta conciertos en Japón, con tanto éxito que volvió a hacerlo en 1965, 1966, 1969 y 1973, ofreciendo más de 200 recitales. En 1964 volvió a presentarse en estados Unidos, iniciando su gira en California. En 1968 recorrió España, Francia e Inglaterra, con tanto suceso en sus conciertos, que regresó en 1970 con la inclusión de Italia en su gira. En 1972 volvió a Estados Unidos dando conciertos en Houston, Washington y Los Ángeles. En 1975 viajó a Europa, pero esta vez para actuar en Alemania, Holanda, Austria, Suiza, Suecia, Noruega, y otros países. Después, realizó giras por Chile, Uruguay, Perú y Colombia. Dictó seminarios en Castres (Francia), Munich (Alemania), Córdoba (España), Ámsterdam (Holanda). Una persona decisiva en la proyección de su figura al mundo es María Luisa Anido, la gran concertista argentina; al igual que la representación artística de Conciertos Omar, del coscoíno Omar Buschiazzo.Casado con Aída Nefer Fidélibus, la vida les ha dado dos hijos: Eduardo y Juan José. Éste, al igual que su padre, ha sentido una gran afición por la guitarra y el canto, y con él ha hecho varias presentaciones. En 1987 dieron un concierto en el "Music Hall" de New York. En 1992, la Embajada de la Republica Argentina, conjuntamente con la Sociedad Cultural para Latinoamérica y el Caribe, auspiciaron la presentación de ambos en el "St.John´s Smith Square" de Londres.En 1996 Eduardo Falú interpretó la Primera Suite Argentina en el "Royal Festival May" de Londres, acompañado por la Orquesta de Cámara Inglesa. En 1997 ofreció un concierto en el "Queen Elizabeth Hall" de Londres junto con Juan José.Su tarea compositiva iniciada con César Perdiguero (Tabacalera, India madre, Albahaca sin Carnaval) y continuada con Jaime Dávalos (Zamba de La Candelaria, Zamba de un triste, Trago de sombra, La Nostalgiosa, Rosa de los vientos, Resolana, El silbo del zorzal, Cuando se dice adiós, Las golondrinas, Canción del litoral, Cueca del arenal, La verde rama, Canto al sueño americano, Canto a Rosario y muchos otros títulos), "su cumpa", su ladero, su amigo, su más sólido compañero de partida, quien siempre le decía:"Hay que ponerle palabras al silencio del pueblo", se ha visto reforzada con colaboradores literarios comoManuel J. Castilla, Buenaventura Luna, Rolando Valladares, Albérico Mansilla, Marta Mendicute, José Ríos, León Benarós, Mario Ponce, e incluso Jorge Luis Borges, con quien compuso "José Hernández", y con Ernesto Sábato crearon "Romance para la muerte de Juan Lavalle"En 1999 escribió su Segunda Suite Argentina, para flauta traversa corno y orquesta de cuerdas. En el año 2007, empresarios alemanes financiaron una película que cuenta la vida y obra de Eduardo Falú. Es funcionario activo de Sadaic (Sociedad de Autores y Compositores de Música) y reside en el Barrio de Belgrano, Buenos Aires, Argentina. Con  89 años sigue tocando la guitarra.

viernes, 6 de julio de 2012

ANIVERSARIO DE LA CIUDAD DE CÓRDOBA





La ciudad de Córdoba celebra su 439 Aniversario. Fue fundada por Jerónimo Luis de Cabrera el 6 de julio de 1573. Feliz Aniversario, hermosa ciudad argentina!

jueves, 5 de julio de 2012

SAN FERNANDO DEL VALLE DE CATAMARCA











El Consejo de Indias expidió en 1679 la Cédula Real por la que se crea la provincia de Catamarca, en respuesta al pedido realizado por los vecinos de la Población del Valle y los informes que favorecían el traslado de la ciudad de Londres de Pomán al Valle de Catamarca. Pero como dicho valle no pertenecía a la jurisdicción de Londres, sino a San Miguel de Tucumán, la petición implicaba la creación de una nueva provincia.
Esta cédula real tardó dos años en llegar a Tucumán y su gobernador, Don Fernando de Mendoza Mate de Luna, demoró otros dos para dar cumplimiento a la misma.
Mate de Luna llegó al Valle de Catamarca el 30 de Mayo de 1683, junto a Tomás de Salas, su secretario y escribano de su Majestad. Dispuso el traslado del Estandarte Real y los Libros Capitulares, desde Londres de Pomán.
El 16 de Junio reunió a 22 de los principales vecinos de la Población del Valle (Las Chacras), para pedirles opinión con respecto al sitio más conveniente para la ubicación de la nueva ciudad. Todos estuvieron de acuerdo en que se debía establecer una misma Población del Valle, pero no coincidían en el lugar preciso.
Mendoza Mate de Luna no se decidió por los lugares elegidos por los vallistas y seleccionó un lugar en la otra banda del río (actual asiento de ciudad), por considerarlo un "paraje capaz, hermoso y seguro de toda inundación".
Le dio el nombre de Ciudad de San Fernando del Valle de Catamarca. El 22 de Junio eligió a los cabildantes de la nueva ciudad.
Eligió el solar el 5 de Julio de 1683. Mate de Luna, acompañado por el maestro, Don Nicolás de Herrera, por Fray Jacinto de Valladares, todos los cabildantes y numerosos vecinos, plantó el Palo de Justicia, símbolo de la jurisdicción de la ciudad.
El gobernador dispuso que la ciudad tuviese nueve cuadras de ancho y nueve de largo, con dos cuadras para la ronda de la ciudad y cuatro de leguas para los ejidos. Dispuso también una Sala de Cabildos, archivo, cárcel y calabozo. Se preocupó también para que los indios de Londres, al ser trasladada la ciudad, no quedaran abandonados, proporcionándoles un lugar y dictando algunas ordenanzas para el buen tratamiento de los mismos.
Pero los vecinos de Las Chacras no se trasladaron a los solares de la nueva ciudad, y hasta muchos años después no se realizó la población efectiva de la ciudad.


miércoles, 4 de julio de 2012

DÍA NACIONAL DEL MÉDICO RURAL








Nació el 4 de julio de 1895, en Esperanza, provincia de Santa Fe en Argentina. 
Esteban Laureano Maradona fue un médico que no hizo otra cosa que cumplir con su tarea, con abnegación y una profunda vocación de servicio. Sin embargo, el compromiso que asumió como profesional, la labor desinteresada y solidaria, la denuncia de la injusticia y la defensa y atención de los indígenas y de los pobres, sumadas a la humildad con la que enfrentó el reconocimiento de su obra, valen por sí solas para destacar al hombre que orientó su saber y su esfuerzo en quienes nada tenían.
Obtuvo su título de médico en la Universidad de Buenos Aires, en 1926, con diploma de honor. Fue durante sus estudios, discípulo de Bernardo Houssay. 
Hacia 1930, se radicó en Resistencia (Chaco), y hacia 1932 se alistó y trabajó como voluntario en el Hospital Naval de Asunción, durante la guerra del Chaco o "del petróleo". Llegó a ser director del hospital, sobre el final de conflicto. 
Desde 1935, y durante 25 años, vivió en Estanislao del Campo, un pequeño pueblito en donde el tren que lo llevaba a Tucumán se detuvo a hacer un trasbordo de pasajeros, y donde se quedó a atender a una parturienta que se debatía por su vida y la de su hijo en un parto distóxico en medio del monte formoseño.  
Durante todos esos años, Maradona no solo atendió a los nativos sino que también estudió sus costumbres e incorporó a sus conocimientos los de la medicina tradicional aborigen. 
La Universidad de Formosa se encargó de destacar su figura a nivel internacional: en tres oportunidades fue propuesto para el premio Nobel de la Paz, sin embargo y a pesar de no obtener nunca esa distinción, la Organización de las Naciones Unidas le entregó el premio Estrella de Medicina para la Paz. 
Entre sus obras se destacan la construcción de una colonia para personas enfermas de lepra y también la fundación de la primera escuela bilingüe del país, una pequeña escuela que, en Formosa, impartía las clases para aborígenes, utilizando en parte su lengua.  
Entre sus otras obras, las producciones escritas, pueden citarse A través de la selva (1936); Recuerdos campesinos; Dendrología; Animales cuadrúpedos americanos (1935); El problema de la lepra; Vocabulario indígena toba-pilagá (1938). 
Murió en Rosario el 14 de enero de 1995 a los 99 años. 
Fue el "Doctorcito Dios", el "Doctor Cataplasma", el "Doctorcito Esteban", el "médico de los pobres", como lo llamaban sus pacientes, con profundo amor y devoción. 


“Asi viví muy sobriamente cincuenta y tres años en la selva – dijo poco antes de morir – hasta que el cuerpo me dijo basta. Un día me sentí morir y me empecé a despedir de los indios, con una mezcla de orgullo y felicidad, porque ya se vestían, se ponían zapatos, eran instruidos,
Creo que no hice ninguna otra cosa más que cumplir con mi deber”