sábado, 23 de junio de 2012

ERNESTO SABATO


                                         ERNESTO SABATO Y LA PINTURA
A lo largo de su vida, Ernesto Sabato ha buscado diversos modos de expresar sus sentimientos. Primero recurrió al terreno empírico, al paraíso perfeccionista de la ciencia. Luego optó por la literatura, más acorde a sus necesidades reales. Hizo más tarde un lento pasaje del lenguaje de las letras al de la plástica. Durante sus años de literatura, Sabato expuso en sus cuadros las mismas obsesiones que en sus escritos. Igual que en sus libros, hizo predominar en la pintura la pasión y una visión trágica de la vida. Hacia los años '90, anunció el abandono de la literatura para dedicarse a la pintura. Según sus palabras, "la pintura fue mi primera pasión, desde la niñez, cuando aún no sabía leer ni escribir". En cuanto a su estilo, si bien tuvo una temprana relación con los surrealistas, prefiere clasificar a su pintura como sobrenaturalista. Y sin embargo, sus temáticas recuerdan al expresionismo. Pero lo que es cierto es que no es posible separar al escritor del pintor: el clima de su escritura concuerda con su expresión plástica y ambos terrenos artísticos se complementan en él como parte de un mismo lenguaje.



Ernesto Sabato nació en Rojas, un pueblo de unos 5000 habitantes en la Provincia de Buenos Aires, el 24 de junio de 1911, fruto de la unión entre Juana María Ferrari y Francisco Sabato. Fue el décimo de once hijos. Fallece el 30 de abril de 2011, en Santos Lugares por una neumonía, el mismo día de la celebración de la Ciudad de Buenos Aires como Capital Mundial del Libro 2011 y 55 días antes de cumplir 100 años. 

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