jueves, 17 de mayo de 2012

A MI QUERIDO VIEJO


                                                             
Hoy 17 de mayo de 2012, mi querido viejo cumpliría 90 años. Nació en Las Bandurrias, un pequeño pueblo a 18 Km del que fuera luego su lugar en el mundo, El Trébol. Hijo de tamberos de una gran estancia, penúltimo de 13 hermanos y el que se hizo cargo de su hermano menor cuando fallecieron sus padres. Eligió seguir con el oficio de tambero, buen ordeñador, hermosa persona. Taurino de ley, arremetió la vida con todas sus fuerzas. Trabajó sin pausas, a los 21 años se fue a General Rodríguez, provincia de Bs. As.,donde se desempeñó como cabañero, cuidando y ordeñando las vacas de pedigreé de un establecimiento ganadero. Allí conoció a mi madre, de apenas 15 años que era la niñera del encargado de la cabaña. Se pusieron de novios y a  los 3 meses, se casaron, sólo por civil, él tenía apuro por volver a su pueblo. Tenía apenas 22 años y volvió casado a El Trébol. Estuvieron viviendo apenas unos meses en la casa del administrador de la cabaña de Gral. Rodríguez, que también era de aquí, y luego de conseguir un tambo para trabajar se fueron al campo. Al año siguiente nací yo y luego cada año y medio fueron viniendo mis 10 hermanos. No tuvieron tantos hijos de casualidad, él adoraba a los niños, aunque sabía ponernos límites y usaba los métodos antiguos, cuando era necesario. Taurino soñador y tierno, mientras no lo hicieran enojar, porque entonces se transformaba en un toro bravo. Le encantaba leer y no se dormía sin antes hacerlo, aunque apenas alcanzara a leer dos líneas cuando el sueño lo vencía.. También supo montar un potro y cuidar su bayo para los domingos ir a las cuadreras. Mis recuerdos me llevan a la alegría de compartir con él y  los dos hermanos que  me siguen "en orden de cigüeña", las salidas en sulky nuevo y brillante, color bordó, para llegar a la "cancha de carreras", que estaba bordeando el camino a Centeno, la vieja y desgastada Ruta Provincial 40.
Viejo querido, nos dejaste a tus jóvenes 49 años, tu cuerpo dijo basta a tanto trabajo e intemperies y a tu único gran vicio, el cigarrillo. Me dejaste el mandato de cuidar de mis hermanos como lo hubiera hecho él, depositando en mí toda tu confianza. Hoy te digo querido padre mío, que creo haber cumplido y pienso seguir haciéndolo hasta que nos volvamos a encontrar. Que la Paz reine en tu cielo.

Lydia Musachi

2 comentarios:

Carlos von Zedtwitz dijo...

Un hermoso recuerdo y homenaje a tu padre.
Un poco nos vemos identificados con esta nota, tu padre, mi padre, y todos los padres que partieron.
Un abrazo Lydia.

PEÑA FOLKLÓRICA LOS LANCEROS dijo...

Muchas gracias Carlos, y perdón porque me han cambiado la configuración de las entradas y no figuran los comentarios en un lugar visible, revisando los ítems nuevos que han colocado, me encontré con el suyo sobre mi padres. Acepte mis disculpas. Un abrazo.