lunes, 20 de febrero de 2012

ENTREVISTA IMAGINARIA




ENTREVISTA IMAGINARIA AL GRAL. MANUEL BELGRANO, en el aniversario de la batalla de Salta.
Este reportaje obviamente no es real, pero las ideas son auténticas. Esta entrevista se confeccionó considerado expresiones de Belgrano, tomadas de diferentes documentos y de su vida.
¿Qué sintió ante la llegada de los invasores ingleses?
Confieso que me sentí indignado. Era muy doloroso ver a mi patria cayendo bajo otra dominación.
¿Es verdad que el 24 de mayo de 1810 usted amenazó al virrey Cisneros con echarlo?
Juré que si a las 3 de la tarde del día siguiente el virrey Cisneros no había sido derrocado, yo mismo, a fe de caballero, lo derribaría con mis armas.
¿Qué relación ha tenido con los demás miembros de la Junta?
Yo creo que ellos recelaban de mi generosidad, de mi fervor... Como siempre pasa en las comunidades integradas por hombres, hay distintas ideas, distintos enfoques, muchos equivocados, algunos porque defienden intereses espurios, otros acertados... Yo me considero un hombre limpio; nunca me presté a nada. Tengo la impresión de que en algún momento algo en mí empezó a molestar y creo que por eso me mandaron al interior al frente de las tropas.

¿Qué figura podría decir que respeta o admira?
Entre 1812 y 1813 traduje la despedida de George Washington al pueblo de los Estados Unidos porque siempre he sentido una gran admiración por su sentido democrático. Me impactó enterarme de que él mismo acosejara a su pueblo evitar la reelección mientras él no aceptó la suya propia porque, según sus palabras, debían venir otras personas a completar su obra. Sin duda, es el gran demócrata de América del Norte.
¿Cómo logró ser un buen militar si ésa no era su carrera?
Después de haber participado en las milicias contra los invasores ingleses, recurrí a un maestro para que me diera algunas lecciones de manejo de armas. De hecho, esto me sirvió y mucho en el Paraguay en el Alto Perú. De todos modos, siempre privilegié la difusión de las ideas de manera política. Ir a las armas siempre ha sido para mí el último recurso a considerar.
Sin embargo, dicen que usted es muy riguroso con sus jefes y oficiales subalternos...
Yo conozco bien a nuestros paisanos y sin esta exigencia, que me repugna, no se podría hacer de ellos buenos soldados. Las masas están muy atrasadas en nuestro país.
¿En qué proyectos siente que ha podido plasmar sus ideas?
Siempre me sentí conmovido por la situación de desamparo que vive la mujer hoy en día. Por eso puse empeño en crear escuelas profesionales para que pueda ganarse la vida de manera honesta y enseñar a sus hijos sus derechos y obligaciones porque ellos van a ser los ciudadanos del futuro.
¿Qué otras escuelas fundó?
Cuando fui designado secretario perpetuo del Consulado en 1794, se me dio la facultad de intervenir en todos los aspectos culturales. Eso me otorgó impulso para fundar la Escuela de Náutica, porque los extranjeros se llevan la mayor parte de las utilidades con el flete. También pude erigir las escuelas de Bellas Artes, la de ingenieros, la de matemáticos y la de agricultura.
¿Qué piensa de los caudillos que proponen un sistema de gobierno federalista?
No tenemos ni virtudes suficientes ni la educación necesaria como para ser una República. Lo que nos conviene es una monarquía moderada.

LA BATALLA DE SALTA fue encabezada por Belgrano el 20 de febrero de 1813

El gobierno patrio le encargó a Belgrano una de las primeras misiones destinadas a expandir la Revolución de Mayo de 1810.
Así, entre 1810 y 1811, Belgrano y sus tropas avanzaron hasta el Paraguay, cuyo gobernador, Bernardo Velazco se negaba a reconocer al nuevo gobierno. Aunque, desde el punto de vista militar no fue muy exitoso, Belgrano consiguió allí difundir las ideas de Mayo y fundar dos poblaciones en Corrientes.
Distinto fue el resultado de su acción en el Norte y el antiguo Alto Perú. En 1812 Belgrano partió con 800 hombres y duplicó la tropa en pocos meses. Su misión: contener el avance del general realista Pío Tristán, que parecía imparable. Establecido en Salta, el 29 de julio de ese año, emitió un bando que ponía de manifiesto su táctica de “tierra arrasada”, destinada a perjudicar a las tropas enemigas.
El 23 de agosto, cumpliendo las órdenes de Belgrano, la población civil fue protagonista del Éxodo Jujeño. El 24 de septiembre, Belgrano obtuvo la victoria en Tucumán, obligando al repliegue de Tristán. El 20 de febrero de 1813, en Salta, nuevamente, las tropas de Belgrano derrotaron a las realistas.
Luego, al mando de Díaz Vélez, llegaron hasta Potosí.
Sin embargo, hacia fines de 1813, Belgrano sufrió las derrotas de Vilcapugio y Ayohúma. El mando del Ejército recayò en San Martín.
Hizo todo lo que estaba a su alcance y conocimientos, luego humildemente y por órdenes recibidas, entrega su ejército al Gral San Martín, a quien consideraba su amigo.
Lo recuerdan los salteños, tucumanos y salteños, especialmente, en el aniversario de cada batalla que libró.

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