lunes, 31 de diciembre de 2012

EL PINTOR CÁNDIDO LÓPEZ




En el panorama del arte argentino del siglo XIX Cándido López {1840-1902) ocupó un lugar marginal: no participó de las características generales de sus contemporáneos y su carrera como pintor se desarrolló fuera de los circuitos habituales.
Su incorporación a la historia del arte local ocurrió tardíamente, durante los años cuarenta, por la acción del crítico de arte más influyente de aquel momento, José León Pagano, que lo incluyó en su libro "El arte de los argentinos" y escribió la primera monografía dedicada al pintor. Sin embargo, el proceso de aceptación fue muy lento.
En 1963 los descendientes del pintor ofrecieron al Museo Nacional de Bellas Artes la donación de un conjunto excepcional de sus cuadros de batallas, pintados entre 1891 y 1902, y su Autorretrato de 1858. La donación fue aceptada cinco años después y presentada al público en 1971, en la primera exposición dedicada a Cándido López por un museo de bellas artes. Hasta ese momento López había ocupado una sala en el Museo Histórico Nacional como el pintor-cronista de la Guerra del Paraguay y su obra había sido considerada sólo por su valor documental.
Después de la muestra del Museo Nacional de Bellas Artes el interés por su obra cambió y la recepción de sus trabajos mostró un giro sustancial, haciendo evidente las variaciones que pueden sufrir la escritura y las consideraciones de una disciplina como la historia del arte.
Cándido López nació en Buenos Aires en 1840. Pertenece a una generación de artistas que después de estudiar pintura en Buenos Aires, generalmente en el taller de algún pintor europeo, obtenían becas para perfeccionar sus estudios en Italia. En el caso de López, sin embargo, el viaje europeo nunca se concretó, aunque hubo algún proyecto, y en cambio desarrolló una temprana carrera como pintor y fotógrafo retratista. Había estudiado con el argentino Carlos Descalzo, retratista y fotógrafo del que se conocen muy pocos datos, para pasar luego por el taller del italiano Baldasarre Verazzi, pintor y muralista, que había llegado a la Argentina en 1853. Durante los años sesenta conoció la obra de Ignacio Manzoni, otro artista italiano que vivió en nuestro país, y copió algunos de sus cuadros de batallas según una práctica habitual en la época.
Entre 1859 y 1863 viajó constantemente por la provincia de Buenos Aires, realizando retratos al daguerrotipo y algunas pinturas en Mercedes, Bragado, Chivilcoy, Luján y Carmen de Areco, y estableciendo una sociedad con el fotógrafo Juan Soulá.

El invento de la fotografía fue difundido oficialmente por la Academia de Ciencias de París en 1839. Seis meses después llegaron las primeras noticias del gran invento a Buenos Aires a través de una carta de Mariquita Sánchez de Thompson y Mendeville que había visto el funcionamiento de la cámara oscura en Montevideo. En 1843 se publicó el primer anuncio en los diarios porteños que publicitába el uso del daguerrotipo y. en poco tiempo creció el número de profesionales criollos y extranjeros que ofrecían sus servicios.

La guerra se iniciaba con la firma de un tratado secreto entre el Imperio del Brasil y la República Argentina y con muy poca popularidad entre las poblaciones del interior del país. Mitre eufórico afirmaba "En venticuatro horas a los cuarteles, en quince días en campaña, en tres meses a la Asunción". La guerra duró hasta 1870 en medio de un clima cada vez más desfavorable para el gobierno argentino no sólo en las provincias y en Buenos Aires sino también en el resto de América.
López participó en vatias de las batallas incluso al mando de una compañía. En la derrota de la batalla de Curupaytí, en septiembre de 1866, un casco de granada le hirió la mano derecha. Evacuado con otros heridos hasta la ciudad de Corrientes, para evitar la gangrena, tuvieron que amputarle el antebrazo.
El artista-soldado había realizado durante la guerra docenas de apuntes a lápiz en sus libretas con croquis de uniformes, paisajes, batallas, campamentos y anotaciones con descripciones detalladas de los acontecimientos a la manera de partes militares. Tiempo después utilizó este material para desarrollar su serie de cuadros sobre la Guerra del Paraguay, pintados con la mano izquierda. Durante varios años Cándido vivió, con su mujer y sus hijos, en un campo cerca de San Antonio de Areco, dedicado a ilustrar los inicios de la guerra que él mismo había presenciado.






viernes, 28 de diciembre de 2012

AÑO DE ESPERANZAS



Comenzar algo siempre nos llena de entusiasmo. Un nuevo trabajo, un nuevo proyecto, una nueva relación trae consigo esperanzas y expectativas. En realidad poner “la primera piedra” de un edificio es relativamente sencillo. Pero poner “la última piedra” no es tan fácil.
El poner la última piedra es un valor que nos enseña la importancia de terminar lo que emprendemos y no dejarlo a medias. 
Cuando termina un año, se da un doble fenómeno: el de la alegría de comenzar un nuevo ciclo, pero en cierta forma también un poco la tristeza de ver que no terminamos todo lo que nos propusimos. 
No podemos permitir que el desánimo o la tristeza nos impidan actuar. Los grandes proyectos requieren de un trabajo constante. Las grandes obras se componen de pequeños esfuerzos que se realizan todos los días. Pero también es importante sentarse a meditar en qué queremos lograr y hacia donde esperamos ir. Si no tenemos la constancia y la lucha diaria de construir las cosas grandes con pequeños detalles, nos quedaremos colocando primeras piedras, pero no acabaremos nuestras obras.
Poner la última piedra es la culminación que nos brinda paz y una conciencia serena. Quienes siempre emprenden pero nunca terminan acaban desanimándose y llegando a un conformismo mediocre que no es sano. 
Para poner últimas piedras, debemos conocer nuestras capacidades y nuestros defectos. Pero nuestros proyectos siempre deben exigirnos un poco más de lo que podemos hacer. Todos los seres humanos tenemos limitaciones que vamos conociendo con el paso del tiempo. Un joven es mucho más soñador que un adulto. Los jóvenes con frecuencia se establecen metas demasiado altas, poco acordes a sus posibilidades reales. Por el contrario, a veces las personas mayores tienden a ser más pesimistas, pues se han dado cuenta de que la vida no es tan sencilla y que los sueños son difíciles de materializar. Pero ninguna de las dos actitudes es sana: ni la del joven que no mide sus posibilidades, ni la del adulto que deja de soñar. Tener una actitud equilibrada significa plantearnos metas un poco mayores de lo que sabemos que podemos hacer, y asegurarnos de poner la última piedra. Y una vez que lo logremos, volver a empezar haciendo planes, proyectos y fijándonos nuevas metas, cada vez más altas.
Podemos sentir desánimo porque nosotros no pudimos hacer lo que queríamos, y es lógico. Sin embargo nunca debemos olvidar que si lo que emprendemos no lo hacemos solo para nosotros, ni solo nosotros, sino haciéndolo para la Gloria de Dios y contando con Su ayuda, lo lograremos. 
Siempre conviene recordar el Episodio de las Bodas de Caná que nos narra San Juan en su Evangelio, cuando Nuestro Señor Jesucristo hizo su primer milagro: Convirtió el agua en vino, pero hay una nota muy importante que debemos resaltar: antes de convertir el agua en vino, pidió que se llenaran seis tinajas que tenían para las purificaciones de los judíos. El evangelista nos narra que “las llenaron hasta arriba”. Este pasaje debe recordarnos que el Señor podría haber creado el vino por un solo acto de Su voluntad, sin embargo quiso que los hombres llenaran las tinajas. Dios está dispuesto a ayudarnos, y hará lo que nosotros no podemos, pero cuenta con nuestro esfuerzo. Y nosotros debemos “llenar las tinajas hasta arriba”, no hasta la mitad, ni a tres cuartos de su capacidad, sino “hasta arriba”. Esto significa que cuando tengamos un proyecto, un trabajo, o pongamos una “primera piedra”, debemos hacer nuestro mejor esfuerzo, y confiar en que Dios suplirá lo que nosotros no podemos hacer.
Es fácil poner primeras piedras, pero no es tan fácil poner últimas piedras. Quien pone últimas piedras se convierte en un elemento fundamental en su familia, en el trabajo, en la comunidad, porque todo el mundo sabe lo difícil que es concluir una tarea y lo fácil que es empezarlas. El secreto de la última piedra está en que si nosotros hacemos nuestro mejor esfuerzo y se lo ofrecemos a Dios, él se encargará de ayudarnos a concluirlo.
Dentro de lo que nos corresponde a nosotros, para vivir el valor de poner últimas piedras podemos:
- Establecer una fecha clara para terminar un proyecto.
- Saber que todo cuanto emprendamos tarde o temprano tendrá obstáculos, y estar preparado para ello.
- Crear un calendario en el que establezcamos acciones concretas para terminar nuestros proyectos.
- Todo gran edificio está construido con partes más pequeñas. Debemos acostumbrarnos a hacer pequeñas acciones, pero muy constantes.
- No poner una sola “última piedra” sino muchísimas, que el culminar nuestras actividades o proyectos se convierta en un hábito, y no en una excepción.
Concluye un año y empieza otro. Y es el momento no solo de hacer propósitos, sino de hacer nuestro esfuerzo humano para “llenar las tinajas”, pero nunca olvidar que si realmente queremos poner la última piedra, debemos pedir la ayuda de Dios y él no nos la negará.
Pidámosle a la Santísima Virgen María que interceda ante nuestro Señor para que este año que comienza tenga muchos y muy buenos propósitos, pero que sobre todo tenga muchas “últimas piedras” y que la mejor “última piedra” sea la de vivir al final de este año que comienza como buenos cristianos que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas, y que amemos al prójimo como a nosotros mismos.
Fuente: www.proyectosalonhogar.com.ar

 

lunes, 24 de diciembre de 2012

LA NAVIDAD CRIOLLA



 Del Evangelio Criollo del Padre Jesuita argentino Amado Anzi, se representará la "Navidad Criolla" en Salta y sus ejecutores serán un grupo de docentes y padres del Colegio La Sagrada Familia, bajo la experta dirección del Sr. Rodolfo Melo. 
La parte musical estará a cargo del grupo Coral Sagrada Familia y en la oportunidad dentro del repertorio, se interpretaran dos "Salmos Criollos" con letra del Hno. Mamerto Menapace y música del Hno Germán Camarero.
 FELIZ NAVIDAD PARA TODOS!! Un gran abrazo y mucha PAZ, AMOR y BENDICIONES.

sábado, 22 de diciembre de 2012

RAFAEL JIJENA SÁNCHEZ


          Nació el 21 de septiembre de 1904 en San Miguel de Tucumán, de niño se trasladó con su familia a San Fernando del Valle de Catamarca, al cabo de un tiempo viaja con su madre Virginia, por un año, a Nelson, un pueblito de Santa Fe, donde ella ejerce la docencia rural. Más adelante un nuevo destierro y se instalan en Villa Turdera, a pocos kilómetros de Buenos Aires... Ni esta distancia logra separarlo de su amor por la provincia, así dice en su Vidala (1936):

"Ahora lejos de mi tierra,
me pongo a considerar
las leguas que me separan
y los años que se van.
Y cuando miro las nubes
siento ganas de llorar
porque se me representan
las sierras de mi heredad"

Sigue sus estudios secundarios y más tarde universitarios en la Facultad de Filosofía y Letras, los Cursos de Cultura Católica. Así en 1925 nace su primer libro: La locura de mis ojos, de gran sencillez.
Serán las veladas de La Peña de la Cosechera, en Avda. de Mayo y Perú, y las del Tortoni, que tenían al frente a Quinquela Martín, que lo llevarán por la verdadera expresión literaria. En 1928 aparece Achalay, su obra preferida y con la que ganó, en 1929 el Primer Premio Municipal de la Ciudad de Buenos Aires... con este trabajo, don Rafael Jijena recibe elogios de personas como: Juana Ibarbourou, Baldomero Fernández Moreno, Juan Zorrilla de San Martín, Fernán Silva Valdés, Juan B. Terán, Ricardo Rojas y varios más.
Siguiendo con la investigación folklórica y la poesía, Jijena Sánchez, luego de Achalay, escribió: OBRAS POÉTICAS: "Verso simple" (1931), Vidala (1936), Ramo Verde (1946), El árbol de fuego(1954), Del canto, la flor (1966); ENSAYOS: Las supersticiones, en colaboración con Bruno Jacovella (1939), De nuestra poesía tradicional (1940), El perro negro en el folklore (1953), El chifle y el chambao (1955) y Cancionero de Coplas, en colaboración con Arturo López Peña (1959); SELECCIONES FOLKLORICAS: Hilo de oro, hilo de plata (1939), La luna y el sol (1939), Adivina, adivinador (1943), Los cuentos de Mama Vieja (1946), Retablo popular (1952), De oír y contar (1960),El curioso entretenido (1961), Don Meñique (1960). Además de colaborar con un sinfín de publicaciones: La Nación, La Prensa, Clarín, Caras y Caretas, Readers Digest, etc.,
Entre otros quehaceres: fundó y tuvo a su cargo la primera cátedra de Folklore en la Argentina, en el Conservatorio Nacional "Carlos López Buchardo" (1939), fundó y fue el primer Director del Museo Folklórico de Tucumán (1943), fue jefe de la sección Folklore en la Universidad Nacional de Tucumán, fundó y dirigió con Juan Alfonso Carrizo el Departamento de Folklore de los Cursos de Cultura Católica, dirigiendo al mismo tiempo su Boletín "Folklore", organizó y dirigió el Museo "José Hernández" de la Municipalidad de Capital Federal, fue catedrático en el Conservatorio Municipal "Manuel de Falla", Liceo Militar, Museo Social Argentino, Escuela Nacional de Danzas, Instituto de Perfeccionamiento Docente del Ministerio de Educación de la Provincia de Buenos Aires, Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires, ex-profesor de la Universidad del Salvador y del Instituto del Profesorado Superior (CONSUDEC), fue nombrado adscripto honorario del Instituto Nacional de Antropología.
Entre los premios recibidos, podemos nombrar: premio de la Comisión Nacional de Cultura-Folklore en 1939, el premio a la Canción escolar, otorgado por el Ministerio de Justicia e Inst. Pública en 1940 el 6to Congreso Pesebrista Internacional de Madrid le concedió, en 1967, su máxima distinción: la plaqueta al mérito pesebrista.
Fue llamado justamente el "Teólogo telúrico". Murió el 22 de diciembre del año 1979.
(Extractado del estudio preliminar realizado por Teresa L. de Lermont, de LA ALFORJA DEL PEREGRINO, de Rafael Jijena Sánchez, Ed. Huemul, 1978).

viernes, 21 de diciembre de 2012

JOAQUÍN V. GONZALEZ


           Nació el 6 de marzo de 1863 en Nonogasta, pequeño pueblito del departamento de Chilecito, La Rioja. El tradicional y severo hogar porteño le marcó el rumbo hacia la carrera de jurisprudencia, que estudió en la provincia de Córdoba, donde se doctoró en 1886. Desde niño se inclinó por las letras y la escritura, esta vocación se vio demorada por su actitud política, apenas regresado a su provincia, en el mismo año de su doctorado, es electo a la diputación. Antes de terminar su período, es nombrado gobernador de La Rioja, cargo que volvería desempeñar entre 1898 y 1902. En éste último año fue designado por el presidente Roca, Ministro del Interior, y lo volvió a hacer de 1904 a 1906; continuador de Alberdi y Sarmiento en todos los departamentos que dirigió desplegó iniciativas importantes como reformador social o político de la educación nacional. Hombre bueno y modesto, trabajó sin descanso durante más de cuarenta años por el bienestar de su patria, con una perseverancia y un desinterés únicos. Como escritor, sus numerosas obras literarias, didácticas y políticas, significan una valiosa contribución a nuestra cultura. En este sentido, "La tradición nacional" y "Mis montañas" son obras literarias y folklóricas de gran valor, que ocupan después de Facundo y Recuerdos de provincia, de Sarmiento, y el Martín Fierro de Hernández, lugar destacado en la literatura.
Fundó la Universidad de La Plata, de la que fue presidente y profesor (1905 - 1916). De 1907 a 1916 fue senador, y en el año siguiente intervino en el Tribunal Arbitral de La Haya. Fue educador, periodista y pensador, reconocido internacional-mente. Fue también un eximio orador. Improvisaba sus discursos académicos, dejando fluir la elocuencia de sus sentimientos. Su capacidad de trabajo fue extraordinaria y quedó evidencia de su obra. Donó su riquísima biblioteca a la Universidad de La Plata. Su talento lo abarcó todo: la técnica del derecho, la lucha política, la poesía, la erudición orientalista, los problemas de la enseñanza, las leyendas autóctonas y las confesiones personales. Murió en Buenos Aires el 21 de Diciembre de 1923. Al año siguiente, a requerimiento de la Provincia de La Rioja, sus restos fueron trasladados a Chilecito y sepultados en su quinta de Samay Huasi.
Obras:
De toda su producción puramente literaria se destacan: "La tradición nacional" y "Mis montañas", libros escritos en una prosa poemática, musical y dulce, en los que reflejan, los paisajes, los tipos y las costumbres de su tierra natal. Mis montañas está compuesta por páginas intituladas como: "Cuadros de la Montaña", "La vidalita montañesa", "La flor del aire", quedarán en nuestra letra como pieza de antología; haciendo hincapié, sobre la tierra pedregosa, las costumbres típicas de La Rioja.
En cuanto a sus obras de educación, constituyen capítulos importantes de su bibliografía. Entre ellas podemos nombrar: "Problemas escolares", "Educación y gobierno", "La universidad Nacional de La Plata", "Universidades y colegios", "Política espiritual", "Hombres e ideas educadoras", "Política universitaria".
En el terreno de las ciencias históricas fue autor de los siguientes libros: "Ensayos sobre la revolución", "Manual de las Constitución Argentina", "La Argentina y sus amigos", "Patria y democracia".

jueves, 20 de diciembre de 2012

JULIO DOMINGUEZ " El Bardino"


                                          
Nació en Algarrobo del Águila el 20 de diciembre de 1933. Artista popular desde su origen, formación y desde el modo que ha elegido para expresar y reelaborar la tradición poético-musical a la que pertenece. Por eso su obra tiene acentos regionales auténticos y un tono de dignidad y de valoración de esa misma región.
Como autodidacta ha realizado grandes esfuerzos para lograr un crecimiento intelectual propio y, sobre todo, la evolución poética que manifiesta su obra. Fue socio fundador de la Asociación Pampeana de Escritores y de Coarte, primera cooperativa pampeana de trabajo artístico.
Entre sus obras se destacan: "Tríptico para el Oeste", "Canto al Bardino", "Rastro Bardino", "A Orillas de Santa Rosa", "Comarca", en tanto que otros muchos poemas aguardan, aún inéditos. Su creación trasciende el rubro "poesía" para proyectarse en la música, en los medios de comunicación y en la escuela porque "La Chilquita" y "Milonga Baya" son como banderas identificatorias de un paisaje, de un canto y están ya en la savia que alimenta nuestra pampeanidad. Su última edición es "No tan cuentos. Cuentos y relatos de La Pampa" (2004). Falleció el 11.02.2007.

miércoles, 12 de diciembre de 2012

ABELARDO EPUYÉN GONZALEZ


                                          
Abelardo Epuyén fue y sigue siendo el máximo referente de la canción cordillerana de la zona del Neuquén, Chubut y Rio Negro.
Su obra es cantada por casi todos los cantores populares de por acá. Pancho Quilodrán, Cholo Barriga, Nelson Ávalos, Miguel Trafipán, Chele Díaz, Eduardo Paillacán, entre otros son los que han interpretado sus canciones.
Don Abelardo Epuyen González (y Epuyen era su segundo nombre, no un apodo), nació un 27 de noviembre de 1929 en la localidad de Epuyén, falleció un 10 de Diciembre de 1978, quienes lo conocieron aseveran que aprendió a tocar la guitarra a los 14 años y desde allí nunca más paró siguiendo su peregrinar artístico como guitarrista cantautor, en sus primeros años las rancheras y las milongas conformaban gran parte de su repertorio en cumpleaños, casamientos y fiestas camperas; más tarde incursionó en los versos y la poesía, animándose a las cuecas, zambas , chacareras y algo más.
Don Abelardo Epuyén graba en 1965 cuatro canciones de su autoría: Cazando Jabalí; Tropeando Penas; Mi arroyo y De Los Lagos.
Con su música llegó a escenarios de distintas ciudades de la provincia, tales como Esquel, Comodoro Rivadavia, Trelew, rompiendo los limites provinciales hasta llegar a tocar en peñas muy conocidas como el Rancho de Don Frenando Ochoa, El Palo Borracho y El Hormiguero en la Capital Federal.
También se supo que Don Abelardo habría grabado un long play de 12 temas, el cual nunca salio al mercado por cuestiones que no lograron destrabarse ante el sistema burocrático de SADAIC.
Hoy sus canciones son interpretadas por conocidos artistas cordilleranos admiradores de uno de los valores artísticos culturales hijo de la localidad de Epuyén.
Fue Don Abelardo Epuyén González, paisano criollazo nacido en el lugar que dio origen a su segundo nombre. Vivía con su madre en las cercanías de Tufí Breide. Tenía algo de hacienda y se rebuscaba la vida haciendo absolutamente todo lo que hace un hombre de campo por aquellas latitudes, no muy distinto a lo de cualquier paisano de nuestra querida Patria: desde alambrar, arriar hacienda, sembrar, cosechar, y sobre todo guapear. Guapearle a la vida. A la dura vida patagónica, esa particularmente más brava que la del resto de nuestro territorio.
Era don Abelardo Epuyén hombrazo grandote, rubión. Ojos claros, bien gringo. De enormes y curtidas manos que no eran impedimento a la hora de pulsar su guitarra. Pocas veces creo haber escuchado música más hermosa, sentida y armoniosa salida de ese tipo de instrumento. Que me perdonen el resto: no escribo esto en forma emotiva sino absolutamente racional.
Desde la Marcha de San Lorenzo, pasando por el tango “María”, chacareras, zambas y por supuesto...la música surera que él mismo componía. Como guitarrero, de los mejores que he escuchado. Y que voz... O más bien vozarrón, profundo y melodioso. De los que no necesitan altavoces.
Estuvo un tiempo viviendo y trabajando en el campo de Cafrune,en la provincia de Buenos Aires. Pero Abelardo no se llevó muy bien con él. Tal vez sus dimensiones eran muy parejas y ninguno de los dos estaba como para relegar el primer puesto...
Luego y en uno de sus viajes a Buenos Aires relacionado con un tema de salud de su hijo adolescente, lo acompañé a visitar a Horacio Guarany, quien lo apreciaba y como siempre hizo ese buen criollo ayudó a Epuyén a relacionarse con la firma grabadora.
En otra oportunidad, me contó que habiendo viajado a Buenos Aires para resolver no se que tema sucesorio de su campito, dejó sola a su querida madre. Vivían en su tierra unos mapuches, con los que él mucho no congeniaba: las diferencias culturales no se lo permitían.Sabemos que los indios patagónicos son muy afectos a comer carne de caballo. Me decía Epuyén que le causaban repugnancia porque “jedían a yeguarizo” de tanto carnear y comer caballos, generalmente ajenos... Y que él no podía echarlos de su campo porque la ley los protegía. Que si no...
Volvió Abelardo de Buenos Aires y por más que buscó, su caballo preferido...ya no estaba. Pronto supo lo que le pasó a su equino... En esas pequeñas comunidades nada se oculta por mucho tiempo.
Así las cosas, una noche Abelardo iba para el aserradero de de Rasti, donde había un despacho de bebida para los peones, y pa´los de afuera también. El acceso al “boliche” era un largo y estrecho sendero entre empalizadas, orillando al lago Epuyén. Y allí Abelardo, de a caballo, se topó de frente con el otro jinete: el caciquejo mapuche que le había carneado el caballo. Usaba Epuyén una “guacha” o talero de fuerte mango con virola de plata...y relleno de plomo. Tomado por la lonja de cuero crudo, era un arma mortal en mano de aquel brazo poderoso del paisano trabajador.Fue un solo talerazo “entre medio de las guampas” tal cual me contó Abelardo, y el indio cayó redondo... Abelardo llegó al boliche de de Rasti y unas cuantas ginebras después volvió para su casa. Y oh! sorpresa: el mapuche no estaba...
Abelardo Epuyén, Aún laten en mis oídos aquellas, tus coplas:

“En mi vida peregrina salí del Neuquén.
Por la costa de los lagos
Llegué hasta la playa del Lago Epuyén.
Agüita clara en su orilla sabía despertar
Y el alba me sorprendía contemplando
el ancho verdor forestal..."

O la de “Perrito blanco”:
“Vámonos perrito blanco
al chancho hay que vencer
debe ser berraco grande,
y colmilludo tal vez...En aquel cohiual tupido,
El chancho debe dormir
Y si se ha ido más lejos
Igual lo hemos de seguir...
Sígalo, sígalo..."

Y Abelardo sabía bien sobre lo que componía. Porque es difícil afirmar quién fue mejor jabalicero: si Tufí Breide o Abelardo Epuyén. Aunque puedo decir que Tufí lo era por necesidad de defender su hacienda, en una loma más arriba y vulnerable a los cuadrúpedos que la de González. Y que éste lo era más por lucimiento de su destreza criolla. Pero de que ambos fueron buenos, doy fe.
Y tantas otras coplas y canciones lugareñas que hoy recuerdo...Dice un antiguo refrán: “Pinta tu poblado Y habrás pintado al Mundo...” Y bien que pintó don Abelardo aquel su pago cordillerano con su brocha maestra –la guitarra-
Pasaron muchos años. Volví por los noventa y tantos. Y entonces me contaron que en trágica noche saliendo de un boliche del Bolsón, Abelardo discutió fiero con otro paisano, ambos pasados de copas. Y allí nomás lo ensartó con su daga.
Policía, Bariloche, prisión...
Un día en su celda, Epuyén quiso hartarse de capón y consiguió que un guardia le trajese uno. Lo guisó y convidó a todos. Se dió el gran atracón. Y su corazón no aguantó...
Y el alma de aquel guitarrero, surero de ley volvió a ser libre.
Y no quisiera terminar esta sencilla semblanza sin recordar sus versos, homenaje a las aguas cantarinas de los arroyos de nuestra Cordillera.
Con su permiso, Don Abelardo Epuyén, que ahí vamos:

Arroyo de mi pago
de agüita clara
que la lluvia y la greda
la vuelven baya.
Que perduren las nieves
que te alimentan
temo que si te faltan
me olvide ella...

Patagonia, Madre surera de nuestra Patria, Por ser madre, no creo que vos olvides a tus hijos. Y Don Abelardo Epuyén fue uno de ellos.

Christian Valls
Noviembre del 2005 

martes, 11 de diciembre de 2012

DÍA NACIONAL DEL TANGO





                                                
Ben Molar impulsó la instauración del 'Día Nacional del Tango', que se festeja en todo el mundo cada 11 de diciembre, en conmemoración a las fechas de nacimiento de los creadores de dos vertientes del tango: "La Voz" (Carlos Gardel, el zorzal criollo, ídolo y figura representativa del tango) y "La Música" (Julio De Caro, gran director de orquesta y renovador del género). 
Esta fecha nació de un modo más que especial. Era una noche de 1965. Ben Molar estaba parado en la esquina del tango, esquina que, según sus palabras,
 "es la que mis amigos Francisco Pacránico y Celedonio Flores hicieron que se llamara Corrientes y Esmeralda...". Iba camino de la casa de Julio De Caro para festejar su cumpleaños cuando le surgió la gran idea: asoció la fecha de nacimiento de De Caro con la de Carlos Gardel. Cayó en la cuenta de que, además de ser las dos grandes vertientes, eran los dos grandes creadores nacionales.Presentó entonces la propuesta al Secretario de Cultura de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, Ricardo T. Freixá, quien le pidió la conformidad de las entidades artísticas. Ben Molar consiguió así la conformidad de Sadaic, Argentores, Sade, Casa del Teatro, Sindicato Argentino de Músicos, Unión Argentina de Artistas de Variedades, Academia Porteña del Lunfardo, Radio Rivadavia, Fundación Banco Mercantil, La Gardeliana, Asociación Argentina de Actores y Asociación Amigos de la Calle Corrientes.Once años más tarde, después de mucho recorrer y de observar cómo sus pedidos quedaban en cajones oficiales, amenazó cordialmente al Secretario de Cultura de la Municipalidad de Buenos Aires, Ricardo Freixa, con hacer una gran movilización radial, televisiva y gráfica anunciando la organización de un festival monstruo en el Luna Park en apoyo del 'Día del Tango'. Así, junto con una delegación de la Asociación Amigos de la Calle Corrientes, le pidió a Tito Lectoure el Luna Park para el 11 de diciembre.A las dos horas del ultimátum se produjo el milagro: la promulgación del decreto anhelado durante tantos años. Así, el 29 de noviembre de 1977 Ben Molar recibió la noticia de que había sido firmado el Decreto Nº 5830/77 de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires.El 11 de diciembre el festival se realizó con la presencia enfervorizada de espectadores que celebraron el anuncio de ese merecido 'Día del Tango' y vivaron de pie a sus máximos ídolos. Estuvieron presentes los más grandes músicos, orquestas, cantantes, animadores, locutores, periodistas y personalidades vinculadas con el tango. Esa noche, Julio De Caro recibió muy emocionado en el escenario el aplauso de unas 15 mil personas que cantaron su cumpleaños.Sin embargo, para Ben Molar esto no fue suficiente: se propuso llevar las cosas a nivel nacional. El 23 de diciembre de ese año, a pedido del Secretario de Estado de Cultura de la Nación, Doctor Raúl Alberto Casal, organizó una despedida tanguera de ese año 1977 en el Teatro Nacional Cervantes. Pero, a cambio, Ben Molar le pidió la aprobación del decreto a nivel nacional. En el Cervantes actuaron entonces grandes intérpretes, orquestas, cantantes y animadores y, además, se dio lectura al Decreto Nº 3781/77 del 19 de diciembre de 1977, en el que quedó establecido el 'Día Nacional del Tango' para todos los 11 de diciembre.



miércoles, 5 de diciembre de 2012

DÍA NACIONAL DEL GAUCHO





El 6 de diciembre de 1872 apareció la primera edición de "El Gaucho Martín Fierro", de José Hernández, que describe la vida y el pensamiento del hombre de campo de esa época. Debido a ello, mediante la Ley 24303, se declaró como Día Nacional del Gaucho.

Mi gloria es vivir tan libre
como el pájaro del cielo:
no hago nido en este suelo
ande hay tanto que sufrir,
y naides me ha de seguir
cuando yo remuento el vuelo.
"Martín Fierro", de José Hernández

Es probable que el vocablo quichua huachu (huérfano, vagabundo) haya sido transformado por los colonizadores españoles utilizándose para llamar gauchos a los vagabundos y guachos a los huérfanos.
El ambiente del gaucho fue la llanura que se extiende desde la Patagonia hasta los confines orientales de Argentina, llegando hasta el Estado de Rio Grande del Sur, en Brasil (gaúcho).
En la extensión del territorio argentino, el gaucho fue y es una figura típica de nuestras raíces. Cualquiera sea la zona que habite, acompañado por el caballo adonde se dirija y con rasgos propios de lo nativo, fue forjando una autenticidad campestre del país.
“Del primitivo poblador de estas tierras, el Gaucho recibió la herencia de saber soportar la soledad y las inclemencias del tiempo, procurarse el alimento, aguantar adversidad y luchar hasta el último aliento”, graficaba el Comodoro y autor de la otra gran novela gauchesca "Don Segundo Sombra", Juan José Güiraldes en referencia al Gaucho.
Los gauchos de hoy
Pese al cambio de época, son muchas las agrupaciones que se dedican a mantener viva la llama cultural del gaucho. Festivales folclóricos, prueba de destreza y exhibiciones son algunas de las actividades que se disfrutan en especial en el interior del país.
General Madariaga, en el sudeste de la Provincia de Buenos Aires, celebrará el próximo fin de semana la 40º edición de la “Fiesta Nacional del Gaucho” para la cual, por ser fin de semana largo, habrá “cuatro noches de espectáculos folclóricos y el sábado y domingo desfiles gauchescos por la ciudad”, informó el Protesorero de la Asociación Civil, Fiesta Nacional del Gaucho, Manuel Jáuregui.
“Acá la tradición gauchesca es muy fuerte, cada 15 días hay encuentros y se renueva el espíritu gauchesco más allá de la renovación generacional”, manifestó Jáuregui quien recordó que Madariaga también organiza la “Fiesta del Mejor Reservado, las Noches Camperas y La Fiesta del Talar”, de fuerte tradición campestre.
Además de los desfiles de los cuerpos de baile de la ciudad, y de la elección de la “Flor del Pago”, durante el fin de semana en el escenario del Polideportivo Municipal de Mitre y Uruguay se denominó Argentino Luna, actuarán Peteco Carabajal, Hugo Varela y Los Guayras, entre otros artistas de relevancia.
Los hermanos sean unidos
La Confederación Gauchesca Argentina está integrada por diferentes federaciones del interior del país y agrupadas por provincias. Como es el caso de la Federación Gaucha Sanjuanina, formada hace más de 20 años y que reúne más de 45 agrupaciones adheridas.
“Cada uno organiza sus festivales y al todos formar parte de la Federación, son más de 20 fiestas propias, incluida la Cabalgata de Fe a la Difunta Correa, que hace ya 22 años que se realiza y que el último año juntó más de 4500 caballos montados y 300 sulkies”, informó el presidente de la Federación Gaucha Sanjuanina, Rubén Balmaceda.
Entre las distintas actividades también cuentan con programas de radio y distintos “festivales folclóricos, domadas, destrezas criollas con el caballo”, expresó Balmaceda, quien sentenció “Acá se mantienen vivas las tradiciones”.
Como seguramente suceda en muchos lugares del país, donde la tradición por las raíces y por el gaucho se mantienen vivas.
Fuente: www.argentina.ar 

martes, 4 de diciembre de 2012

TAMARA CASTRO



Tamara Castro nació el 4 de diciembre de 1972 en Ensenada, partido de La Plata, pero se crió y pasó toda su vida en la localidad bonaerense de Coronel Brandsen, donde a los 3 años empezó a concurrir a clases con Oscar Murillo y Mabel Pimentel, fundadores del Ballet Brandsen.Vinculada a la nueva camada del folklore argentino, pasó su niñez y adolescencia participando en distintas discliplinas artísticas: danzas, coro y teatro.A los 11 recibió su primera guitarra y a los 12 participaba en peñas y festivales locales, hasta que a los 17 viajó a su primer certamen regional en City Bell, donde obtuvo el primer puesto solista vocal femenino.A los 20 años, luego de terminar sus estudios secundarios, viajó a la Capital Federal para asistir al Instituto Nacional Superior del profesorado de Folklore y conoció a Jorge Milikota, compositor y músico con quien empezó a grabar demos y a presentarlos en público.Sus comienzos. En General Rodríguez conoció a Titán Amorena (dueño del sello DBN), quien le hizo firmar su primer contrato para una discográfica. Así apareció en 1998 Pasiones, su primer disco.Ese mismo año actuó por primera vez en el Festival de Cosquín y también en el Festival de Baradero.En 1999, editó su disco Revelaciones, al que siguieron Resplandor (2000), Lo mejor de mí (2002),Endechas (2004) y La Patria digna (2005). Tamara falleció el 8 de diciembre de 2006 ,en un accidente que se registró en la ruta provincial 13, a tres kilómetros al sur de la localidad de Humberto Primo, luego de que la folclorista actuara allí anoche en el festival conocido como La Fortinera. La artista se dirigía hacia la ciudad bonaerense de Chivilcoy, para una actuación.Viajaba en una camioneta Partner que conducía su marido y en la que viajaban otros tres músicos. El vehículo, por circunstancias no precisadas, impactó de frente contra un Palio en el que viajaban una mujer y tres hombres que murieron en el acto.


DÍA DEL MINERO




En homenaje a Santa Bárbara, patrona de los mineros, hoy se celebra el Día del Minero. La minería representa para muchas familias el único sustento, sobre todo en zonas andinas cercanas a La Quiaca, Catamarca, Tierra del Fuego, y otros sectores sureños, en donde no existen otras alternativas de producción.

FELIZ DÍA ! a los sacrificados mineros. Gracias Santa Bárbara por protegerlos.

lunes, 3 de diciembre de 2012

DÍA DEL MÉDICO



Se designa Día Internacional del Médico en homenaje al Dr.Carlos Juan Finlay  que nació en la ciudad de Camagüey, Cuba, el día 3 de diciembre del año 1833. Fueron sus padres, Eduardo, escocés, e Isabel de Barrés, francesa. La obra de Finlay puede resumirse en muy pocas palabras; él descubrió que la fiebre amarilla se transmitía por la picadura del mosquito estegomía, y él inventó un método seguro para la extinción de la enfermedad. Contemplando los beneficios que a la humanidad reporta la labor de nuestro compatriota, decíamos en el primer Congreso Médico Nacional: "Y si nuestra satisfacción es grande, señores, cuál no será la del hombre, tan insigne como modesto, que, por un esfuerzo intelectual que tiene pocos semejantes en la historia del pensamiento humano, hizo posible todo ese fenómeno sorprendente, ese beneficio sin igual". En Argentina tenemos dos grandes referentes de la medicina que merecen también recordar hoy:  El Dr. Esteban Laureano Maradona,el Dr. René Favaloro y a todos los médicos que hacen honor a su profesión con verdadera vocación de servicio.                                
¿Quién mejor ejemplo que nuestro Dr. René Favaloro? Este gran médico argentino con prestigio internacional, el 22 de junio de 2000 dijo: «En este último tiempo me he transformado en un mendigo. Mi tarea es llamar, llamar y golpear puertas para recaudar algún dinero que nos permita seguir con nuestra tarea».
Quien salvó miles de vidas, cambió parte de la medicina moderna y revolucionó la medicina cardíaca, paradójicamente, unos días después, el 29 de julio terminó su vida con un disparo en el corazón. No aceptó la indiferencia ante sus reclamos para lograr los fondos que el gobierno adeudaba a su Fundación. ... «Quizás no sepan que no sólo le adeudaban dinero, sino que le robaron las esperanzas y la vida a un ser noble, que reparó los latidos de muchos corazones y paradójicamente murió con el suyo destrozado».
¿Qué nos queda por decir a nosotros?, ¿Cómo podemos sentirnos frente a un ángel caído del cielo, al que no supimos cobijar?
Creo que nuestro mejor homenaje sería lograr en nuestro país el triunfo del progreso de la medicina y de la ciencia respetando los conceptos éticos y morales. Hacer realidad su sueño de una Argentina en la que el «nosotros» siempre esté por encima del «yo». Hacer realidad en fin… el sueño de nuestro querido médico René, para quien: «Proceder con honestidad en aras de la dignidad del hombre es el compromiso más trascendente en nuestro corto paso por este mundo».

miércoles, 28 de noviembre de 2012

FERNANDO OCHOA


          
                                     
Fernando César Ochoa (“Goyo Godoy”), nació en La Plata el 29/11/1905 y fue bautizado en la Iglesia San Ponciano, pese a lo cual gustaba decir “Yo nací en uno de los caminos de la Patria. Y vivo para cantarla...”, y al decir de un cronista: “en parte tenía razón: nació en La Plata, vivió en Zárate y en Gualeguaychú, después recaló en Buenos Aires, pero nunca durante mucho tiempo seguido. Necesitaba viajar y pudo hacerlo por casi toda América, Europa y Asia”.
Fueron sus padres, María Luisa Escandón y Ernesto Gerónimo Ochoa, estando domiciliados cuando su nacimiento, en calle 5 Nº 1524.
Luego de abandonar los estudios, trabajó en una estancia, donde aprendió todos los secretos de la vida y los oficios rurales.
En la época de oro del Teatro “El Nacional”, fue partiquino, integrando el elenco de Blanca Podestá, y luego actor del circo criollo.
Fue primer actor de la compañía de Eva Franco, con quien estrenó obras como “Joven, viuda y estanciera” y “Cruza”, del entrerriano Martínez Payva.
Puede afirmarse que hacia los 26 años, comenzó a transitar “su” tiempo, impulsado quizá, por el autor mencionado más arriba.
También interpretó de Alberto Vacarezza, obras como “Allá va el resero Luna” y “Lo que le pasó a Reynoso”.
El teatro y el cine (1948), supieron de su versión de “Juan Moreira”, siendo dirigido en la pantalla por Luis Moglia Barth.
También interpretó para el cine, títulos como “Noches de Buenos Aires, “Así es el tango” y “Cruza”; su apostura y éxito, hizo que en algunas publicidades se anunciase como “el Valentino argentino”.
Hacia 1960, encarnaba por el viejo Canal 7, en la versión original de Hugo Mac Dougall, el personaje del Padre Brochero, en la obra “El Cura Gaucho”.
La radio no fue ajena a su labor, y apuntaló su popularidad, sobre todo en el recitado y la interpretación de un personaje que varias generaciones recuerdan: “Don Bildigerno”, viejito embustero y de certera comicidad pueblerina, cerrando su ciclo cinematográfico precisamente con “Don Bildigerno en Pago Milagro”.
Frecuentó la amistad de poetas y hombres de teatro como Claudio Martínez Payva, Atilio Supparo y Yamandú Rodríguez, como así también, del concertista de guitarra Abel Fleury a quien conoció en 1933, brindándole su apoyo en el medio capitalino, gesto que éste retribuyó dedicándole su “Estilo Pampeano”.
El sábado 23 de marzo de 1974, mientras viajaba por la Ruta 8 hacia San Luis, para cumplir con un compromiso artístico, en horas de la madrugada y en jurisdicción de Capitán Sarmiento, volcó el auto que lo conducía, falleciendo en el accidente.
Su talento se vio expresado en las letras gauchas y populares, quedando su nombre escondido tras el seudónimo de “Goyo Godoy”, incursionando en la poesía con temas como “Volvamos a ser novios”, “La Gran Aldea” y “Te vas milonga” (este con música de A. Fleury); y en teatro, para el que escribió obras como “Cuatro Rumbos” que musicalizara Yupanqui.

Fuentes: Diccionario Teatral del Río de la Plata, de Livio Foppa
“Abel Fleury”, de Gaspar Astarita
La Nación, 24/03/1974


sábado, 24 de noviembre de 2012

CARLOS SAAVEDRA LAMAS


                                                  
Las gestiones del canciller argentino Carlos Saavedra Lamas, por su intermediación en el conflicto entre Bolivia y el Paraguay durante la guerra del Chaco en 1936, le significó la obtención del premio Nóbel de la Paz. Hubo un acuerdo que se firmó entre los dos países en Buenos Aires durante la presidencia de de Agustín P. Justo, el 12 de junio de 1935. Saavedra Lamas había nacido el 1 de noviembre de l878, era biznieto de Cornelio Saavedra y pertenecía a una familia tradicional.Obtuvo su doctorado en la Universidad de Buenos Aires con una tesis sobre el “Régimen Municipal de la ciudad de Buenos Aires”. Realizó una carrera muy destacada como docente en la Universidad de La Plata y en la de Buenos Aires.Fue electo diputado por la Capital Federal en 1908 y por Buenos Aires en 1912.De tendencia conservadora durante la década del veinte intervino en gestiones relacionadas a la legislación laboral. Por los méritos alcanzados los representantes de las naciones lo eligieron como presidente de la XI Conferencia Internacional del Trabajo que se realizó en Ginebra. Luego fue designado como Ministro de Relaciones Exteriores y Culto, cargo durante el cual realizó la mediación en la guerra del Chaco.Mientras se desempeñó como canciller, en 1933 la Argentina volvió a pertenecer a la Liga de las Naciones de la que se había retirado en 1920.Más adelante presentó allí El pacto Antibélico Sudamericano que tuvo gran repercusión.Desde 1938 se dedicó a la docencia. Publicó numerosos libros sobre Diplomacia y Derecho internacional. Fue rector de la Universidad Nacional de Buenos Aires entre 1941 y 1945. En la conferencia de paz celebrada en Río de Janeiro el 21 de enero de 1936 Saavedra Lamas dijo:”Aspirábamos que la guerra (del Chaco) no fuera como todas la otras, destructiva sino creadora de principios y derechos…”.También dijo:” Cuando los beligerantes estaban en el fragor del combate, la cancillería argentina les dijo que sus violencias no modificaban los derechos.”“Fue ésta la declaración del 3 de agosto que iniciamos, obteniendo la adhesión de diecinueve naciones de América.”“Además dijimos que queríamos que esa fuera la última guerra, y que por ello y para ello estructuramos y proyectamos el Pacto Antibélico, que una vez ratificado y aceptado por todos los pueblos de América haría imposible otra guerra en el territorio.”Sin duda su intervención fue muy importante para resolver este conflicto y hacerse acreedor a tal distinción.
Fuente: Clarín Bicentenario-

viernes, 23 de noviembre de 2012

ALBERTO WILLIAMS


                                         
Alberto Williams(1862-1952), compositor y director de orquesta nacido en Buenos Aires. Figuran entre sus obras "Rancho abandonado", "Poncho de macachines para tus pies", "Aires de la Pampa", "En la sierra", "Quebrada" y La selva sagrada", títulos que le reconocen , en principio una innovación: fue el primero en cultivar artísticamente el folclore del país, proveniendo su arte y técnica de una formación eminentemente académica y clásica. En su copiosa producción figuran nueve sinfonías, cinco suites, tres poemas sinfónicos, además de otras composiciones menores. Es también autor de escritos acerca de estética musical y de obras didácticas como "Teoría de la música", "Teoría de la armonía", y "Problemas de solfeo". Suyas son, asimismo, las poesías de "Versos líricos", que sirven de texto a sus propias canciones. Inspirándose en los cantos y danzas populares de nuestra tierra, concibió la idea de crear una música genuinamente argentina, tendencia que se inicia con su obra para piano "El rancho abandonado". fue también el creador del Conservatorio de Música de Buenos Aires.

jueves, 22 de noviembre de 2012

NUESTRA FLOR NACIONAL: EL CEIBO







La flor de ceibo, también denominada seibo, seíbo o bucaré, fue declarada flor nacional argentina por Decreto del Poder Ejecutivo de la Nación Nº 138474/42 (23 de diciembre de 1942). Es un árbol originario de América, especialmente de Argentina (zona del litoral), Uruguay (donde también es flor nacional), Brasil y Paraguay. Crece en las riberas del Paraná y del Río de la Plata, pero también se lo puede hallar en zonas cercanas a ríos, lagos y zonas pantanosas. Pertenece a la familia de las leguminosas. No es un árbol muy alto y tiene un follaje caduco de intenso color verde. Sus flores son grandes y de un rojo carmín. Su tronco es retorcido. Sus raíces son sólidas y se afirman al suelo contrarrestando la erosión que provocan las aguas. Su madera, blanca amarillenta y muy blanda, se utiliza para fabricar algunos artículos de peso reducido, como por ejemplo, los bombos legüeros. Sus flores se utilizan para teñir telas.

martes, 20 de noviembre de 2012

LA VUELTA DE OBLIGADO


Situada a 19 kilótremos de la ciudad cabecera, se accede por ruta asfaltada a la localidad de Vuelta de Obligado, lugar donde recuerda la “Batalla de la Vuelta de Obligado declarado lugar histórico por Decreto Nacional, el 21 de Marzo de 1942. La Batalla de Obligado es geopolíticamente la consecuencia de la defensa de los primeros intereses económicos para el país. Se produjo en momentos en que las potencias europeas (Inglaterra y Francia) buscaban nuevos mercados para sus productos comerciales y además le interesaban nuestros suelos que producían materia prima muy barata para la época. Por otra parte, Brasil impulsaba la política expansionista iniciada por los portugueses sobre los territorios del Río de la Plata. Francia e Inglaterra ejercían el imperialismo económico y trataron de aprovechar el momento propicio que ofrecía la situación reinante en el Río de La Plata. Creían posible desarrollar una acción más amplia de la libre navegación de nuestros ríos. El Combate El 20 de noviembre de 1.845, vuelta de Obligado fue el escenario de lo que hoy recordamos como Batalla de Obligado. En este suelo combatieron las fuerzas nacionalistas de Rosas, al mando de Lucio Mansilla contra fuerzas anglo-francesas. Como Rosas no permitía el libre paso por el río para comercializar en Corrientes y Paraguay, y ante la insistencia de las fuerzas anglo - francesas. Como Rosas no permitía el libre paso por el río para comercializar en Corrientes y Paraguay, y ante la insistencia de las fuerzas oponentes, el por entonces gobernador mandó a encadenar el río, simbolizando de ésta manera su desacuerdo para con aquellos quienes por la fuerza intentaban remontar el río Paraná. Vuelta de Obligado, lugar histórico, donde la agreste belleza se muestra con extraordinaria generosidad, en el que se unen la magnificencia del paisaje y el encanto proveniente de pisar el suelo que fue escenario de una proeza criolla. La flota anglo - francesa estaba compuesta por seis barcos de bandera inglesa y cinco con pabellón francés. Además de las barcas carboneras para abastecer los navíos a vapor, detrás del contingente bélico, navegaba un convoy de noventa barcos mercantes de distintas banderas, cargados con mercadería para ser comercializadas, en cuanto a nuestras fuerzas estaban compuestas por cuatro baterías denominadas: Restaurador Rosas, Gral. Brown, Gral. Mansilla y La Manuelita. Entre la batería 1 y 2, y un poco más atrás se encontraban cien hombres; detrás de estos, cuatrocientos soldados del regimiento de Patricios de Buenos Aires y luego había situados cuatro cañones y a la altura de la batería 2 se encontraban doscientos soldados de la caballería y seiscientos de infantería, componentes del regimiento de milicia Nº4 con asiento en San Nicolás. Entre ellos un centenar de sampedrinos y más atrás el Juez de Paz de San Pedro, Don Benito Urraco, con ciento setenta de sus vecinos y con ellos los de igual cargo de Baradero y San Antonio de Areco, con cien y treinta de sus vecinos respectivamente. El montículo de tierra que todavía se percibe habría sido el lugar desde donde se ataran un juego triple de cadenas, en la otra orilla donde finalizaban estas, se encontraba el bergantín “Republicano”, la cadena tenía un largo de 360 brazadas y había sido solicitada ese mismo año por Mansilla, comandante en Jefe de todas las fuerzas. En lo fluvial se habían colocado delante de las cadenas, cinco chalanas con material incendiario para que el humo quitara visibilidad a lo Anglo - franceses y si el ataque se producía a la noche, daría suficiente luz para distinguir la posición de los agresores. Detrás de las cadenas, hacia el lado de San Nicolás, se hallaban tres lanchones, cada uno de ellos tenía un cañón, finalmente en la bahía estaban estacionadas seis balleneras y ocho embarcaciones menores con doscientos infantes a la espera de dirigirse a la isla si los invasores desembarcaban en ella, al frente de la escuadra anglo-francesa y como burla navegaba la fragata “San Martín” ex nave insignia del Alte. Brown, vilmente apresada frente a Montevideo, luciendo el pabellón de Francia y que fue la encargada de dar la señal de abrir fuego. Hacia medio día, Mansilla pasa un informe a Rosas, el cual decía que si bien el enemigo no había logrado su propósito de cortar las cadenas y remontar el río, lo harían en breve ya que se quedaban sin municiones, comienza así a decaer la maravillosa y valiente defensa de Obligado. Después de casi doce horas de intenso combate, las fuerzas patriotas se retiran. Con proximidad se entiende que entre las 09:00 y las 09:30 hs., de la mañana del 20 de noviembre comenzó el cañoneo entre ambas fuerzas, pasadas las 12:30 hs., ya habían tomado la batería de Alzogaray, quien era la única que quedaba con municiones para continuar la lucha. Debemos recordar que cuando aconteció lo de Obligado, las dos orillas del Paraná, a la altura, pertenecían a la Confederación Argentina , comandada por Rosas, por lo tanto demás está decir que Francia e Inglaterra estaba usurpando derechos legales establecidos, recién nuestra constitución de 1.853, permitió la libre navegación de los ríos de la confederación a cualquier bandera.

sábado, 17 de noviembre de 2012

LA GRAN LOLA MORA











                                             
La vida de Lola Mora se presenta desde un principio controvertida, ambigua, y no deja de sorprender a quienes se adentran en la historia de esta particular mujer que fue pintora, escultora, inventora, urbanista y se dedicó además a la búsqueda de petróleo en la provincia de Salta.
Sobre su origen, que se disputan tucumanos y salteños, una versión afirma que nació en Trancas, un pueblo al norte de Tucumán lindando con Salta. Otra versión -aceptada hace poco tiempo y teniendo en cuenta documentación encontrada- sostiene que nació en una estancia en la localidad de El Tala, departamento de La Candelaria, en la provincia de Salta. Algunos historiadores, contradiciendo esta última versión, aseguran que la artista nunca afirmó ser salteña.
Sobre su nacimiento también existen polémicas. Algunos biógrafos consigan el 22 de abril de 1867 como fecha de su nacimiento, mientras que otros aseguran que nació el 17 de noviembre de 1866. Esta última fecha fue tomada oficialmente y es por eso que el Congreso Nacional instituyó -a partir de 1998- esta fecha como el Día Nacional del Escultor. 
Dolores Candelaria Mora de la Vega fue la tercera hija del tucumano Romualdo Alejandro Mora y la salteña Regina Vega. El matrimonio tuvo 7 hijos en total: Paula, Regina, Dolores, José Cruz, Alejandro, Romualdo y Ángela. 
Su padre, de sólida posición económica, preocupado por que sus hijas tuvieran una buena educación las matricula en el Colegio Sarmiento, primer instituto para niñas donde estudiaban las hijas de las familias tradicionales de Tucumán. La vida de Lola transcurre apaciblemente en la hermosa casona familiar, con excelentes calificaciones en el Colegio, hasta que en 1885 mueren sus padres con diferencia de unos pocos meses. Su hermana mayor Paula se casa al poco tiempo y con la ayuda de su esposo se hacen cargo de sus hermanos menores. 
Sus comienzos en la pintura
En 1887 llega a Tucumán el pintor italiano Santiago Falcucci quien comienza a dictar clases en el Colegio Sarmiento al que concurre Lola Mora. Según el propio Falcucci a ella "le gustaba mucho pintar flores, cosas de fantasías, caprichos y sufría siguiendo un camino regular, metódico y a escondidas pintaba y dibujaba cosas que a ella le gustaban". 
En 1892 la Sociedad de Beneficencia de Tucumán organiza una exposición conmemorando el IV Centenario del Descubrimiento de América y las jóvenes artistas exponen sus trabajos con la supervisión del maestro Falcucci. Si bien la producción de Lola es la mejor, las damas objetan la presencia de una joven que no desciende de una familia tradicional de la ciudad. Falcucci defiende a Lola amenazando a los organizadores con el retiro de todas las producciones. Finalmente Lola es aceptada y la joven presenta el retrato Alberto León de Soldati, un reconocido intelectual de la ciudad. 
Dos años más tarde Lola presenta una serie de retratos de gobernadores de Tucumán que es muy bien recibida por la crítica de entonces. Comienza de esta forma su relación con los gobernantes y con el poder, algo que será una constante en su vida y por lo que cosechará innumerables críticas a lo largo de su vida. 
Lola Mora viaja a Europa
A medida que se va consolidando como artista plástica, no se conforma con estudiar en el taller de Falcucci y empieza a rondar en su cabeza la idea de viajar a Europa para continuar sus estudios. Con el apoyo del presidente José Evaristo Uriburu que refrenda una ley votada en el Congreso, la artista es becada para viajar a Italia, donde el embajador argentino Enrique Moreno se convertirá en un fiel apoyo, recomendándola entre la gente ligada al arte y entre personas allegadas al poder. 
Por esos años, Italia era un referente insoslayable en la creación artística y Lola busca estudiar con uno de los más prestigiosos maestros de la época: Francesco Paolo Michetti. Pero estudiar con Michetti no es para cualquiera y no bastan las cartas de recomendación de Santiago Falcucci, su antiguo maestro, ni del embajador Moreno. A la negativa del maestro se contrapone la insistencia y perseverancia de Lola. Finalmente Michetti acepta como alumna a esta mujer de treinta años, talentosa y con una personalidad formidable. 
Más allá de las lecciones de pintura que recibe del maestro Michetti, Lola comienza frecuentar el estudio del escultor Giulio Monteverde quien es el artífice del paso de la artista de la pintura a la escultura. 
En Italia, Lola no es una típica artista; no vive en bohardillas e inmersa en un ambiente bohemio; más bien todo lo contrario. Vive en el exclusivo barrio romano de Ludovisi, haciendo gala de una buena posición económica, cultivando la amistad de personajes poderosos como la reina Margarita de Saboya y su nuera Elena de Montenegro, además de diplomáticos, y gente adinerada. 
Según Carlos Páez de la Torre y Celia Terán, autores de una biografía de la artista, "lo primero que se impone de la personalidad de Lola Mora es la claridad de los objetivos que supo fijarse. Si el solo hecho de habérselo planteado ya es suficiente para otorgar singularidad a su figura, en el lugar y el medio en que le tocó nacer, qué decir cuando se tienen en cuenta sus pasos posteriores". 
Su regreso al país
Lola Mora regresa a Buenos Aires a mediados de 1900 y comienzan los proyectos de una obra que se colocará en la Plaza de Mayo y un bajorrelieve para la Casa de Tucumán. Es la primera vez que una mujer realiza un monumento para colocar en el centro de Buenos Aires, en un tiempo donde la sociedad está marcada por los hombres. 
Lola Mora comienza con el trabajo en lo que será La Fuente de las Nereidas, más conocida hoy día como "la fuente de Lola Mora". Durante dos años se discute si es conveniente su emplazamiento frente a la Catedral de la ciudad -debido a sus desnudos- y finalmente se dispone en la plazoleta de Alem y Juan D. Perón. 
El 21 de mayo de 1903 se inaugura La Fuente de las Nereidas con la presencia del intendente Alberto Casares, el pintor Ernesto de la Cárcova y el paisajista Carlos Thays. Con la realización de este monumento, la artista obtiene nuevas becas y nuevos encargos como las cuatro estatuas del Congreso Nacional, el monumento a Aristóbulo del Valle, la alegoría de la Independencia y el monumento a Juan Bautista Alberdi.
Luego de la inauguración de La Fuente de las Nereidas, Lola Mora trabaja en las estatuas que adornarán la escalinata y la puerta del Congreso Nacional. Uno de los ayudantes de la artista es el joven Luis Hernández Otero, un empleado del Congreso que en esa relación de maestra y discípulo se enamora de Lola, una mujer de 42 años, de quien se rumorea su bisexualidad y de haber sido amante del presidente Julio A. Roca. 
En 1909 la escultora se casa con Hernández Otero y durante los primeros tres años de matrimonio la pareja trabaja en Roma. Por esos años se suceden las inauguraciones de monumentos en distintos puntos del país pero crece la polémica sobre las obras de Lola en el Congreso. El diputado Pedro Agote pide trasladar las estatuas. Por esos años crecen las ideas socialistas y radicales en contraposición a los gobiernos conservadores a los cuales la escultora ha estado ligada durante muchos años. 
La decadencia
Son muchos los que afirman, por esos años, que la Argentina de fines del siglo XIX y principios del XX, identificada con el lujo, ampulosa, y extremadamente europeizada debe concluir. Lola Mora, que para ellos encarna eso que ellos critican, sufre las consecuencias. Las esculturas del Congreso son quitadas, durante muchos años permanecen en un sótano y tienen su destino final en la ciudad de San Salvador de Jujuy, donde Lola Mora es nombrada Directora de Plazas y Parques de la capital jujeña en 1915. Hoy se las puede ver adornando las veredas de la Casa de Gobierno de Jujuy. 
En 1917 Lola se separa de su esposo Hernández Otero y un año más tarde el intendente de Buenos Aires, decide el traslado de la Fuente de las Nereidas a la Costanera Sur, su emplazamiento actual. 
Lejos están los tiempos de esplendor, del reconocimiento público, de lujos y del buen pasar económico. Por esos años, deja de lado la actividad artística y trata de llevar adelante varios proyectos. Se dedica un tiempo a la prospección de petróleo en Salta, participa como contratista en la obra del tendido de las vías del Ferrocarril Transandino del Norte, conocido mundialmente como el Tren de las Nubes, desarrolla tareas como urbanista, realizando el trazado de calles en San Salvador de Jujuy, además de tratar de desarrollar un sistema de cinematografía color, que no resultó exitoso. 
Con 67 años a cuestas y agobiada por las deudas, Lola regresa a Buenos Aires en 1933. Vive en un departamento junto a sus sobrinas que son las encargadas de cuidarla. El gobierno le otorga una magra pensión en 1935, gracias a las gestiones de un diputado salteño.


Postrada en cama luego de sufrir dos ataques, Lola Mora muere, a los 69 años, el 7 de junio de 1936. Sus obras permanecen, con la pátina del tiempo, como fieles testigos de otra época, de la Argentina esplendorosa de principios del siglo XX.
OTROS DATOS Y SUS OBRAS 
1) El Monumento al Dr. Facundo Zuviría -Jardines de Lola Mora, parque San Martín, ciudad de Salta- fue una de las estatuas realizadas por Lola Mora para lucir en el Congreso de la Nación, luego derivada a su provincia de origen - por razones políticas - en 1922.

Este monumento fue inaugurado el 20 de febrero de 1923 y erigido en homenaje a este salteño, Presidente del Congreso General Constituyente que en la ciudad de Santa Fe, el 1º de mayo de 1853, sancionó la Constitución de la Nación Argentina.

2) El primer dibujo a la carbonilla de la serie 'Gobernadores' -que realizó Lola Mora para Salta y Tucumán- corresponde al doctor Delfín Leguizamón (el mandatario más joven que tuvo Salta) siendo dos veces gobernador de la Provincia, que a los 28 años, asumió por prirmera vez . Dibujo a la carbonilla, que hoy se encontraría en California (EE. UU.).

3) En la ciudad de Salta, en el 'Plaza Hotel', Zuviría 101, esquina del Yocsi, (frente a la Plaza de la Victoria conocida como 9 de julio) está la suite que ocupó Lola Mora de 1925 a 1933. En el frontis de esa esquina está la placa descubierta en 1995 por la Comisión Interprovincial de Homenaje Permanente a Lola Mora, que contó con la presencia de numeroso público y medios de comunicación de orden provincial y nacional.

4) Desde 1931 en el Cementerio de la Santa Cruz (Barrio Portezuelo de la ciudad de Salta) descansan los restos del hermano menor de Lola Mora - Romualdo Mora- lugar donde a la vez están los querubes o angelitos (autoría de Lola Mora) que ornamentan el mausoleo donde reposan los restos de otra salteña famosa - Benita Campos (maestra . periodista y escritora) - su gran amiga en esta ciudad - que en 1918, en el acto por el "Día del Arbol" (29 de agosto) invitó a Lola Mora y al estudiantado, al plantado de árboles que lucen en el entorno de la Escuela Normal de Maestras "Dr. Manuel Belgrano" donde Lola Mora cerró el acto prometiendo realizar el busto de su ilustre comprovinciana Juana Manuela Gorriti -Primera escritorra argentina y latinoamericana.

5) En el Municipio de El Bordo - Dpto. Gral. Güemes - Salta- Existen ocho cartas con firma de Lola Mora, que pertenecen al Museo Privado del Dr. Darío Arias "El Bordo de las Lanzas" cuyo abuelo de idéntico nombre y también abogado - a quién están dirigidas dichas cartas - fue amigo y apoderado de Dn. Romualdo Mora - padre de la artista -

6) En la ciudad termal de Rosario de la Frontera, provincia de Salta, en su Archivo Histórico Municipal, están las cartas de Don Romualdo Mora -progenitor de la artista-. Asimismo, allí se encuentra la casa que diseñó y mandó construir Lola Mora, (restaurada recientemente). Dicha casa se encuentra en el terreno que le facilitó otro gran amigo de la familia Mora Vega, Don Federico Rodas Cornejo, porción de la finca 'Fuente Güemes' (a su vez, fracción de la finca 'El Duraznito') casa situada en la parte naciente del Cerro Termas, y hacia el sur de la estación ferroviaria denominada 'Baños Termales Lola Mora'.