martes, 28 de septiembre de 2010

SANTA FE, mi provincia






La Pcia de Santa Fe es una provincia situada en la Región Centro de la Argentina. Su capital es la Santa Fe de la Vera Cruz. Se halla en una zona agrícola-ganadera por excelencia, concentrándose la mayoría de sus industrias en el sur de la provincia. Sus principales centros urbanos son Santa Fe y Rosario.La ciudad de Santa Fe fue fundada por Juan de Garay en 1573 y es una de las ciudades más importantes de la República Argentina, por su historia y contribución a la construcción nacional. De la capital cabe destacar su posición geoestratégica a nivel internacional al ubicarse en la confluencia de dos importantes ríos argentinos. Uno de ellos, el Río Paraná y el otro el río Salado. El río Paraná encuentra su último puerto de ultramar en la capital provincial, el cual actualmente se encuentra en proceso de reactivación. Por su parte, se destaca también en la provincia la ciudad de Rosario, populoso centro urbano del sur provincial desarrollado en base al aprovechamiento pleno de su puerto. Santa Fe limita al norte con la Provincia del Chaco, al este con las de Corrientes y Entre Ríos, al sur con la Provincia de Buenos Aires y al oeste con las de Santiago del Estero y Córdoba. Su prócer local es Estanislao López, llamado el Patriarca de la Federación. Él fue quien decidió la autonomía definitiva de la provincia, en 1815, junto a Mariano Vera, además del redactor de su primera constitución , que también fue la primera de una provincia argentina. Nuestra provincia tiene una gran historia y hermosa geografía por lo que actualmente se está incentivando el advenimiento de los contingentes turísticos para ayudar a conocerla . Los lugares mas importantes para visitar son: Santa Fe, Rosario, Túnel Subfluvial Hernandarias, Convento y Museo Histórico de San Francisco, Cayasta, Rafaela, Reconquista, San Lorenzo, Monumento a Bandera, Monumento a la Independencia. Cada uno con una rica historia y organizados como para recibir amablemente a los turistas . No en vano tiene ganado el título de La Provincia Cordial. En los pueblos del interior de la provincia también podrán encontrar historias de inmigrantes, de lucha con el medio ambiente y el trabajo como base de su progreso y valores actuales. Existen Museos, Monumentos, Iglesias, etc. y el paisaje de la llanura cubierto de sembrados y los montes y lagunas que tan pródigamente nos dió la naturaleza.Los santafesinos estamos orgullosos de la provincia que tenemos, por eso la mostramos y los invitamos a conocerla. Bienvenidos!

lunes, 27 de septiembre de 2010

DÍA MUNDIAL DEL TURISMO



DÍA MUNDIAL DEL TURISMO
El lema de este año esta dedicado a "EL TURISMO Y LA DIVERSIDAD BIOLÓGICA". El Día Mundial del Turismo es un evento temático que se celebra cada año el 27 de septiembre.Su propósito es profundizar en la sensibilización de la comunidad internacional respecto a la importancia del turismo y su valor social, cultural, político y económico. El evento trata de abordar retos mundiales esbozados en los Objetivos de Desarrollo de las Naciones Unidas para el Milenio y poner de relieve la contribución que el sector turístico puede hacer para alcanzarlos.En este año 2010, la actividad turística se impulsa considerablemente, tanto a nivel regional, nacional e internacional, por éllo es destacable mencionar que el lema apunte a la preservación , cuidado y uso sustentable de los recursos mas importantes que necesita esta actividad.

Es de desear que en cada localidad o ciudad del interior de nuestro país, se incentivara el turismo como un área de desarrollo cultural, ya que por él se pueden dar a conocer los valores históricos, geográficos y folklóricos de cada comunidad, mas allá que es una fuente mas de trabajo. Las artesanías, el transporte, la hotelería y la gastronomía , pueden llegar a ser los vehículos que abran el camino del progreso y bienesterar económico de los pobladores de muchos lugares de nuestra Argentina.

Lydia Musachi- Ejecutiva en Eventos Turísticos

domingo, 26 de septiembre de 2010

DÍA MUNDIAL DEL CORAZÓN

Las enfermedades cardiovasculares y los infartos causan 17,5 millones de muertes al año, tantas muertes como el SIDA, la tuberculosis, la malaria y la diabetes, más todas las variantes del cáncer y las enfermedades respiratorias crónicas juntas. Por este motivo, la Federación Mundial del Corazón estableció el Día Mundial del Corazón con el fin de concienciar sobre estas enfermedades y promover medidas preventivas capaces de reducir su impacto en la sociedad.
Fecha de celebración
El Día Mundial de Corazón se celebra desde el año 2000 y tiene lugar el último domingo de septiembre.
Cada edición, una consigna
La Fundación Española del Corazón se adhiere anualmente a cada edición del Día Mundial del Corazón, haciendo suyo el lema propuesto por la Federación Mundial del Corazón y transformándolo en actividades, iniciativas y difusión de información acordes al mensaje y adecuadas a nuestra sociedad.
Una fiesta en cada localidad
El Día Mundial del Corazón se celebra en más de 100 países. En España, además de las actividades que se desarrollan en Madrid, la FEC participa en eventos organizados en otros puntos de la geografía española como Pontevedra, A Coruña, Málaga, Navarra, Murcia o Salamanca.
Programa de actividades
Actividades físicas. Caminatas, carreras populares, torneos deportivos, pruebas acuáticas, sesiones de aeróbic, tenis de mesa, fútbol, etc.
Control de factores de riesgo. Medición del perímetro abdominal, cifras de presión arterial, glucemia, colesterol y asesoramiento sobre los hábitos cardiosaludables.
Propuestas lúdicas. Construcción del puzzle del corazón, juegos infantiles, body painting, etc., todas enfocadas en la concienciación del público en la importancia de prevenir las enfermedades cardiovasculares.
Puntos de información. Distribución de material divulgativo sobre la jornada, en particular, y la prevención de la enfermedad cardiovascular en general, en todos y cada unos de los lugares donde se realizan las actividades.
Stands de asociaciones de pacientes. Pacientes y familiares encuentran apoyo e información en personas que han vivido una experiencia similar.
Clases de reanimación cardiopulmonar. Voluntarios de los servicios de emergencias adiestran en las maniobras básicas para que el público sepa cómo actuar en situaciones que lo precisen.
Cocina y salud. Degustaciones de productos cardiosaludables, cursos de cocina, desayunos cardiosaludables para los más pequeños y consejos de dieta saludable por parte de los profesionales de la gastronomía.
Debates públicos y foros científicos. Todo lo relacionado con el corazón, hábitos saludables, avances científicos y nuevos tratamientos de la mano de expertos en el tema.
Exposiciones, conciertos y eventos deportivos. Actividades de diversos ámbitos se hacen eco del lema del Día Mundial del Corazón y hacen público nuestro mensaje de prevención cardiovascular.

sábado, 25 de septiembre de 2010

PEREGRINACIÓN A CABALLO AL SANTUARIO DE LUJÁN



PEREGRINACIÓN A CABALLO AL SANTUARIO DE LUJÁN

El Domingo 26 de Septiembre se realizará la 66ª Peregrinación a Caballo al Santuario de Nuestra Señora de Luján que organizan los Círculos Criollos El Rodeo y Martín Fierro, con la colaboración de la Municipalidad de Luján.
El predio de acampe dispuesto se encuentra ubicado en la intersección de las calles San José, French y Puente Dr. Muñiz (a cuatro cuadras de la Basílica Nacional y zona Histórico Basilical, y a seis cuadras del Centro Comercial de Luján); el mismo cuenta con 16 hectáreas con añosa arboleda en algunos espacios, baños, mesas y bancos de cemento, baños químicos, hospital móvil, seguridad, iluminación, actividades para niños, atención veterinaria, puestos y feria artesanal. Todo lo nombrado anteriormente es totalmente gratuito.Queda expresamente aclarado que por disposición municipal, policial y de los centros organizadores, "No se permitirá la circulación a caballo ni en carruajes por las calles del centro de la ciudad los días previos al del desfile".No se permitirá la participación en el desfile, de carruajes con ruedas de automóvil, ni con más personas en ellos que las indispensables para su manejo y los personajes de época que transporten.En todo momento y en cualquier lugar de Luján, se solicita que los concurrentes observen conducta de peregrinos gauchos, de verdaderos paisanos respetando y haciendo respetar las presentes instrucciones. Para que cada uno de los suyos ayude a mantener bien en alto los más auténticos valores de nuestra nacionalidad que representa El Gaucho.Asimismo se recomienda un cuidado especial y un trato respetuoso para los caballos, tanto en su alimentación, como sanitariamente, ya que se debe mostrar que queremos a nuestros caballos y evitar que por alguno que no tiene ninguna consideración hacia ellos se desprestigie a todo el Movimiento Tradicionalista que tantos cuidados da a estos "amigos" que son parte de la familia de cada uno.

viernes, 24 de septiembre de 2010

NUESTRA SEÑORA DE LAS MERCEDES y LA BATALLA DE TUCUMÁN




Hoy es el aniversario de la Batalla de Tucumán.
Tucumán, fue fundada por don Diego de Villarroel en 1565, pero el día de Nuestra Señora de las Mercedes de 1685 fue trasladada al sitio actual.
Por los muchos favores que la Virgen de las Mercedes dispensó a los tucumanos, el Cabildo en 1687 la nombró Patrona y Abogada de la ciudad.
A ella le acreditan la victoria argentina en la batalla de Tucumán del 24 de septiembre de 1812. En ella se decidió la suerte de las Provincias Unidas del Río de la Plata. Los españoles eran unos tres mil y los argentinos apenas mil ochocientos. Belgrano, el general argentino, puso su confianza en Dios y en Nuestra Señora de las Mercedes, a quien eligió por Patrona de su Ejército.
En la mañana del 24 de septiembre de 1812, día del combate, el general Belgrano estuvo orando largo rato ante el altar de la Virgen. El ejército argentino obtuvo la victoria. En el parte que transmitió al Gobierno, Belgrano hizo resaltar que la victoria se obtuvo el día de Nuestra Señora de las Mercedes, bajo cuya protección se habían puesto las tropas.
El parte dice textualmente: 'La patria puede gloriarse de la completa victoria que han tenido sus armas el día 24 del corriente, día de Nuestra Señora de las Mercedes bajo cuya protección nos pusimos ".
El general Belgrano puso en manos de la imagen de la Virgen su bastón de mando. La entrega se efectuó durante una solemne procesión con todo el ejército, que terminó en el Campo de las Carreras, donde se había librado la batalla.
Belgrano se dirigió hacia las andas en que era conducida la Virgen las Mercedes, y haciéndola bajar hasta ponerla a nivel, le entregó el bastón que llevaba, poniéndolo en las manos de la Virgen y proclamó a la Virgen de la Merced como Generala del Ejército.
Las religiosas de Buenos Aires, al tener conocimiento de estos actos de devoción, remitieron a Belgrano cuatro mil escapularios de la Virgen de la Merced para que los distribuyera a las tropas. Antes de partir rumbo a Salta, el batallón de Tucumán se congregó frente al atrio del templo de Merced, donde fueron entregados los escapularios, Tanto los jefes como oficiales y tropas los colocaron sobre sus uniformes.
El 20 de febrero de 1813 los argentinos que buscaban su independencia se enfrentaron nuevamente con los españoles en Salta. Antes de entrar en combate, Belgrano recordó a sus tropas el poder y valimiento de María Santísima y les exhortó a poner en Ella su confianza. Formuló también el voto de ofrendarle los trofeos de la victoria si por su intercesión la obtenía.
Con la ayuda de la Madre de Dios vencieron nuevamente a los españoles, y de las cinco banderas que cayeron en poder de Belgrano, una la destinó a la Virgen de las Mercedes de Tucumán, dos a la Virgen de Luján y dos a la Catedral de Buenos Aires.
A partir del año 1812, el culto a Nuestra Señora de las Mercedes adquiere una gran solemnidad y popularidad. En 1813, el Cabildo de Tucumán pide al gobierno eclesiástico la declaración del vicepatronato de Ntra. Sra. de las Mercedes "que se venera en la Iglesia de su religión" y ordena de su parte que los poderes públicos celebren anualmente su fiesta el 24 de septiembre . El 4 de septiembre de 1813 la Autoridad Eclesiástica, por Decreto especial, declara festivo en homenaje de la Virgen el 24 de septiembre.
Después del 31 de agosto de 1843, es declarada oficialmente Vice Patrona, jurando su día por festivo y disponiendo se celebre cada año una Misa solemne con asistencia del Magistrado y que por la tarde se saque la imagen de la Santísima Virgen en procesión, como prueba de gratitud por los beneficios dispensados.
La imagen de Nuestra Señora de las Mercedes de Tucumán fue coronada solemnemente, en nombre del Papa San Pio X, en 1912, al cumplirse el centenario de la batalla y victoria de Tucumán.
El 22 de junio de 1943, el Presidente de la República, General Pedro P. Ramirez, por decreto aprobado el día anterior con sus ministros, dispuso por el artículo 1ro.:
"Quedan reconocidas con el grado de Generala del Ejército Argentino: la Santísima Virgen María, bajo la advocación de Nuestra Señora de las Mercedes, y la Santísima Virgen María , bajo la advocación de Nuestra Señora del Carmen".
Los artículos 2,3 y 5 se refieren a la imposición de la banda y faja que corresponde a los generales de la nación. El gobierno Argentino proclama así, solemnemente, ante el mundo, su religiosidad.
El General San Martín también proclamó a Nuestra Señora del Carmen Patrona y Generala del Ejército de los Andes.
En 1945, el Gobierno Nacional designó a la Santísima Virgen de las Mercedes Patrona Principal de la Aeronáutica Militar.
En Santa Fe la imagen se venera en el templo del Milagro, Paraná se venera en la catedral, en Córdoba, en la Iglesia de los Padres Mercedarios, y así en muchos otros lugares.

Oración a la Nuestra Señora de la Merced
Generala del Ejército Argentino

A ti recurrimos, oh Virgen Generala de nuestros Ejércitos,
para implorar tu maternal protección sobre esta Patria Argentina.
Te recordamos que aquí se alzó el altar donde se glorificó a Jesús Eucarístico
ante el mundo entero; que nuestra bandera
se izó en la presencia augusta de tu divino Hijo;
que los colores nacionales cruzan sobre tu pecho
cual blasón de Generala del Ejército Argentino
Por todo esto te pedimos que protejas a nuestra Patria
erigida según los designios divinos y que del uno al otro confín
sepan los pueblos honrarla y que al postrarnos ante tu imagen
de Virgen Generala resuene esta unánime aclamación:
¡Tu eres la gloria de nuestra Patria.
Tú eres la honra de nuestro pueblo!
¡Tu la Generala de nuestro Ejército!.

jueves, 23 de septiembre de 2010

DÍA DE LAS BIBLIOTECAS POPULARES



Desde que el hombre sistematizó la transmisión de sus ideas, sentimientos y vivencias, a través de la escritura, hasta nuestros días, ha ido puliendo y perfeccionando este poderoso motor de la comunicación, que sintetiza el pensamiento y le da forma y permanencia a través de los tiempos a la expresión oral.Como todo gran invento o descubrimiento, ello surge por necesidad de registrar transacciones comerciales, textos de himnos, plegarias, rituales, predicciones, etc. a las que luego se añadirían las descripciones minuciosas de actividades cotidianas, inventario, actas, informes, en fin, toda clase de datos imprescindibles para legar a la posteridad y preservar la incipiente organización de aquellas sociedades ancestrales.Trabajo verdaderamente artesanal el que se realizaba para grabar los signos sobre tablillas, ya lo dice la Biblia “Tablas de la Ley”, ello ha permitido que antropólogos y arqueólogos reconstruyeran, tal vez parcialmente, los albores de la humanidad.A medida que se enriquece el bagaje cultural de los pueblos, estas tablillas, luego reemplazadas por piel de animales, papiro o pergamino, y guardadas generalmente en vasijas de barro, se acumulan conformándose así las primeras bibliotecas. Desde la de Asurbanipal (rey de Asiria), hasta la mítica “Biblioteca de Alejandría”, pasando por las de los filósofos griegos y de los emperadores chinos, llegamos a las de los monjes, particularmente de la Orden de los Benedictinos, verdaderos custodios del saber en la Edad Media, que controlaron la vida intelectual de Europa, por un largo período, y cuya influencia por acción de la conquista, colonización e inmigración, llego hasta nosotros y aún perdura.Al comenzar el Renacimiento, mediante el fuerte impulso de la invención de la imprenta, el libro sale del encierro de los conventos y muy lentamente va llegando a los simples ciudadanos. Pero la posesión y tan siquiera el acceso a una biblioteca, seguirá siendo privilegio de gobernantes, religiosos y personas pudientes. Recién en el siglo XIX puede decirse que la palabra escrita llega a las clases populares.En nuestro país, la visión larga y previsora de Sarmiento, quien sabía muy bien que “el conocimiento es poder”, en el año 1870 envía al Congreso de la Nación un proyecto para la creación de la Comisión Nacional Protectora de Bibliotecas Populares. Dicho proyecto se transforma en la Ley Nº 419 sancionada el 23 de septiembre de 1870.Según la misma, la recién creada Comisión (que perdura hasta la fecha) “será la responsable del fomento, la inspección y la inversión de los fondos destinados a las Bibliotecas Populares a establecerse bajo su amparo como asociaciones de particulares, en ciudades, villas y demás centros de población de la República.”.En el marco de la citada Ley se fundarán Bibliotecas Populares a lo largo y a lo ancho del país. En nuestra provincia comienzan a funcionar cinco, y según leemos en el Boletín de las B.P correspondiente al primer semestre del año 1873:”En los pueblos de Nogoyá y Villaguay se han creado Bibliotecas..”. Y en el caso de Nogoyá con sus más y sus menos, nunca ha dejado de funcionar hasta el día de hoy. En sus libros muchos de nosotros descubrimos y desarrollamos el gusto por la lectura, gusto que era imposible de solventar con los magros ingresos de nuestros padres, porque con el importe de un libro, se pagaba y se paga la cuota societaria de un año entero y más también.Con el incremento de la población y de los estudiantes, hoy podemos decir que se han cumplido con creces los sueños de aquel sanjuanino un poco loco y un poco visionario, ya que hoy las Bibliotecas Populares se han convertido en verdaderos centros de inclusión social, pues su enorme capital cultural se halla a disposición de todos aquellos que lo necesiten y lo requieran para consulta, sean o no socios.Parafraseando a un poeta, podemos decir:“
….y aquellos libros suaves
de tristes hojas viejas,
tal vez tenían los sones
de mi mejor infancia”

Enriqueta Defilippe
Presidente Biblioteca “Fermín Chávez” Nogoyá

En mi ciudad la Biblioteca Popular Domingo Píccolo, es el baluarte donde se preservan los libros depositarios del saber y la experiencia, y adonde vamos a abrevar desde los niños en su tierna infancia, porque allí tienen su rinconcito para leer y pintar, los alumnos de todas las escuelas, primarias y secundarias y también los mayores que buscamos la paz y el regocijo entre las amarillas páginas de sus libros mas antiguos y florecemos leyendo a los nuevos autores.
Que cada pueblo tenga su biblioteca popular es nuestro mayor deseo. Nosotros estamos formando la Biblioteca Folklórica Los Lanceros, cuesta, pero pronto estará a disposición de la comunidad.
Lydia Musachi- Peña Folklórica Los Lanceros



miércoles, 22 de septiembre de 2010

AMO A LOS CABALLOS





AMO LOS CABALLOS

Tengo lindos recuerdos sobre mis caballos, compañeros de andanzas infantiles, de correrías sin destino, de sueños con horizontes lejanos y flotando al viento mis cabellos y sus crines. Yo que soy perro, en el horóscopo chino, amo los caballos, se llevan bien, comparten la amistad con el hombre, son fieles y leales y tan inteligentes que da miedo mirarlos a los ojos. De los caballos que anduve, recuerdo al Pirincho, un tordillo mañero y panzón que me llevó a la escuela durante 4 años. Mis primeros años escolares. Con 6 años cumplidos en diciembre comencé primer grado en marzo de 1953, de lunes a sábado mis tíos, Juan o Miguel, le ponían un cuero de oveja y un cinchón al Pirincho y me subían a caballo al mediodía. Tenía que llevarlo de tiro hasta que llegábamos a la curva poblada de ortigas, porque de allí no pasaba sin ponerse a corcovear y tirarme al suelo. No quería tomar el camino hacia el pueblo, sabía que le esperaban 4 horas de plantón, atado a un paraíso, detrás de la fábrica de vagones Trefer, desaparecida hace muchos años, pero que sigo viendo en mis recuerdos. Era una especie de rebelión diaria, después tomaba el galope hasta la tranquera de salida del campo. Tenía un galope horrible que me levantaba por el aire, pero a esa edad no había problemas ni dolores. En la esquina del campo de los Abbá, ya en el camino grande a Cañada Rosquín, me esperaban Leonor e Hilario. En esos tiempos las niñas no usaban pantalones, nosotras usábamos uno debajo de la pollera, para protegernos del frío y las paspaduras, al llegar a nuestro improvisado palenque, nos lo sacábamos y lo dejábamos debajo del cuerito, junto con el latiguito, para azuzar al caballo cuando se nos empacaba. Caballo de chicos, decía mi padre, tiene toda clase de mañas. El mío era el campeón de los mañeros, se ponía de malhumor cuando algo lo asustaba, como cuando nos ladraban los perros y pegaba la vuelta porfiando por volver a casa. Le esperabana cuatro horas de suplicio, sin alimento y sin agua! Ah! Pero se ponía como loco cuando me veía llegar a las 17,40 mas o menos, se dejaba montar arrimado al alambrado y salía al galope, sin necesidad de usar el latiguito. A veces tenía que pasar por la carnicería y comprar la carne y no podía tardar demasiado porque mis compañeros de camino, me dejaban atrás y me daba miedo tener que irme sola, porque en invierno oscurece a las 6 de la tarde. A veces me las tenía que aguantar, eso era cuando me portaba mal en la escuela y me quedaba “después de hora”. Mi mal comportamiento se debía casi siempre a las burlas crueles de mis compañeros. Ellos sabían que venía a caballo a la escuela, se enteraban por Jorge Brussino, que vivía cerca de donde lo dejaba atado. En los recreos se entretenían haciéndome enojar con sus cargadas, entonces no se escapaban de mis sopapos y tirones de pelo, hasta que nos pescaba la señorita y me castigaba a mí, por pegar. Después de hora, significaba el miedo de irme sola todo el camino, porque ya estaba oscuro cuando me dejaban salir, a la hora en que Vilma Bonancea ó Teresita Arrechavaleta terminaban de limpiar las aulas. Iba llorando, hasta que lo veía venir a mi papá al galope tendido a buscarme porque pensaba que me había pasado algo. A veces pasaba que el Pirincho se ponía a corcovear y me tiraba o me volteaba la bolsa de la carne y como el camino era hondo, no podía arrimarlo al alambrado para subir, entonces caminaba llevándolo de tiro, hasta que alguien pasaba y me subía al caballo o venía papá a buscarme. Cuántos sacrificios hacía para asistir a la escuela, pero era muy feliz,, me gustaba estudiar, aprender, decía que iba a ser maestra. Al año siguiente comenzó el ciclo escolar mi hermana Laura, de a dos era mas fácil, claro que a veces nos peleábamos y terminábamos llorando revolcadas en la tierra. No voy a terminar este relato sin contar algo que me quedó grabado. El día que le pegué una paliza a Jorge con el látigo por alcahuete. Él era el que les contaba a los chicos del grado que yo andaba a caballo y con pantalones, me habían cortado el pelo a la “garzón”, y usaba botitas de lona, las que son para jugar al básquet, porque tenía pié plano y se me salían las zapatillas comunes. De zapatos ni hablar! No los conocí hasta que fui al secundario. Por todo eso los chicos en el recreo, me llamaban marimacho, como me di cuenta que Jorge era el único que sabía en que medio venía yo a la escuela, lo esperé a la salida de clases y le pegué una paliza a latigazos limpios. Había llevado mi latiguito en la cartera, premeditadamente. Cuando le contaba a mi padre que los chicos de la escuela me cargaban, me decía que usara mi arma de azotera trenzada, como defensa personal. Se me grabó el suceso, cuando el padre de Jorge, se me vino al humo para darme un escarmiento cuando vió llegar a su hijo llorando y todo lonjeado. Llegué corriendo donde tenía mi Pirincho atado y me metí debajo de la cama de la Sra. Susana Torre de Abbá, la tía de los chicos que me acompañaban. Cuando llegó el hombre enojadísimo y preguntó por “esa salvaje “, la Sra le dijo que no podía pegarme, que hablara con mi padre y que se retirara de su casa. Demás está decir que tuvo que acompañarme hasta que subí al caballo y salí a media lonja, por otra calle, sin pasar por la casa de este señor. Tenía un susto que no paré hasta llegar a mi casa. No recuerdo si mi padre vino a hablar con el Sr Brussino, pero nunca más nos peleamos con Jorge y fuimos muy amigos, aún hoy, cuando nos encontramos nos acordamos de ese episodio y nos reímos.
Sé que mi padre sufría cuando nos veía salir para la escuela con un frío tremendo o con un sol abrasador en verano, pero él estaba haciendo el tambo a esa hora y no podía hacer otra cosa. Siempre hizo todo lo que estuvo a su alcance para que pudiéramos estudiar, aún siendo 10 hermanos, todos tuvimos nuestra oportunidad y su sacrificio para que lo aprovecháramos. La mayoría lo hicimos cuando debíamos, otros lo hicimos de grandes, pero todos recordamos sus consejos. Mi padre murió a los 49 años, yo tenía 25 años y mi hermana Laura, 24, éramos las únicas y teníamos un hijo cada una. Willy el más chico, tenía apenas 8 años. Gracias a Dios, todos hemos llevado una vida acorde a lo que él deseaba, de trabajo pero con dignidad. Hoy le agradezco todos sus sacrificios y también el haber propiciado mi amor por los caballos y las cosas del campo, además heredé su pasión por la lectura, la historia y la geografía de mi patria.
Lydia Musachi

martes, 21 de septiembre de 2010

JOSÉ PEDRONI

Su padre fue Gaspar Pedroni (hijo de Carlos José Pedroni y Josefina Cepetti), natural de Besozzo, Provincia de cómo, distrito de Varesse, Lombardía. Italia, que vino al mundo el 5 de enero de 1863.
"Padre: aquí me tienes triste,
pensando todavía
en lo raro que fuiste
Por haberte servido sin hablar,
atado a tu silbido
hasta que fui a estudiar,
yo tenía derecho
a tu cuchara de albañil
-la más honrada entre diez mil - ;
pero no me la diste:como la cruz en tu pecho,
orgullo de tu vejez,ella fue puesta a tus pies
cuando te fuiste.Y aquí me tienes, triste".

Su madre se llamaba Felisa Fantino (hija de Vicente Fantino y María Magnetti), con fecha de nacimiento el 17 de junio de 1870 en Portacomaro, circondario de Asti, Provincia de Alejandría, Piamonte, Italia.

"Nos dio con toda el alma,
como el árbol da ramas
y como el nido pájaros;
y ahora, sin querer,
llora cuando nos tiene,
llora cuando nos vamos
y llora de alegría cuando nos vuelve a ver."

José Bartolomé Pedroni nació en la ciudad de Gálvez, provincia de Santa Fe, el 21 de septiembre de 1899, sin embargo, su lugar de residencia durante gran parte de su vida fue la ciudad de Esperanza, en la cual escribió la mayor parte de su obra poética.
Octavo de los once hijos del matrimonio, cursó sus estudios primarios en la escuela fiscal de su ciudad natal, hoy Escuela "Simón de Iriondo Nº 290.

"Mi escuela, aquella escuela no tenía
ni nombre ni linaje, y ya no existe.
Si digo que la quise, mentiría.
Fue ella quien amó a su niño triste.
Para alegrarme abría su ventana
por donde entraba el campo con su aroma;
se ponía a reir en la campana
o se echaba a volar con la paloma".

Luego de haberse graduado en la Escuela Superior de Comercio de Rosario y de trabajar, posteriormente, en distintas empresas de la Provincia de Santa Fe, en marzo de 1920 contrajo enlace en Buenos Aires con Elena Chautemps, con quien tuvo cuatro hijos.

"Cuando me ves así, con estos ojos
que te miran sin verte
es que a través de ti miro mi sueño
sin dejar de quererte".

Sus primeros poemas los publicó en 1920 y de su fecunda obra poética se puede destacar "La gota de agua" (1923), "Gracia plena" (1925), "Poemas y palabras" (1935), "Diez Mujeres" (1937), "El pan nuestro" (1941), "Nueve cantos" (1944), "Monsieur Joaquín" (1956), "Cantos del hombre" y "Canto a Cuba" (1960), "La hoja voladora" (1961) y "El nivel y su lágrima" (1963
La palabra del poeta es inmensa y profunda; hasta donde puede la imaginación del hombre partícipe de su vuelo libre. El mismo hombre, al que nombró en la certeza de que la libertad no es un estado de ánimo, sino un camino ancho a todas las palabras y a todos los pensamientos que se transitan cotidianamente.
La voz de Pedroni no se ha apagado ni se apagará jamás. La sombra de su figura, se pasea por el caserío donde imaginó las rimas necesarias y fundamentales. Por eso los adverbios , son sólo denominaciones que ni siquiera rozan lo intemporal de su legado.
"He publicado diez libros de versos, donde el hombre en quien creo y a quien amo, participa de mi emoción y domina sobre el paisaje. El recuerdo del hombre dirá cuál es el mejor de mis poemas. Pienso que ha de ser aquél. Donde mi semejante de hoy y de mañana, se reconozca"."La gloria no es más que un verso recordado".
Esperanza, colonia de inmigrantes europeos
Esperanza, la ciudad por él elegida, es una colonia de inmigrantes de origen suizo, alemán, francés, belga y luxemburgués, fundada en el año 1856, el 8 de septiembre. Sobre esa gesta colonizadora y sus protagonistas el poeta se expresa en su libro "Monsieur Jaquín", editado en 1956 al celebrarse el Centenario de la fundación de la ciudad de Esperanza.
Sus primeros poemas los publica en 1920 y entre su fecunda obra poética corresponde destacar "La gota de agua" (1923), "Gracia plena" (1925), "Poemas y palabras" (1935), "Diez Mujeres" (1937), "El pan nuestro" (1941), "Nueve cantos" (1944), "Monsieur Jaquín" (1956), "Cantos del hombre" y "Canto a Cuba" (1960), "La hoja voladora" (1961), "El nivel y su lágrima" (1963).
Centenario del nacimiento de Pedroni
Siempre ha sido considerado como la figura literaria máxima de la ciudad santafesina de Esperanza, cuya comunidad lo ha homenajeado y recordado en múltiples ocasiones. En 1999, en oportunidad de cumplirse el Centenario de su nacimiento, el 21 de setiembre, una Comisión de Homenaje realiza diferentes actividades para recordar al poeta. Cabe destacar una publicación especial del periódico "El Colono del Oeste" de Esperanza, elaborada por la Profesora Nelly Morandi de Müller, que relata su vida a través de su propia obra poética, enriqueciendo el relato con múltiples imágenes fotográficas que reflejan diferentes etapas de la vida de José Pedroni, provenientes de su colección privada y que fueron aportadas por la familia del poeta.

Fuente: Prensa Municipalidad de Esperanza

lunes, 20 de septiembre de 2010

DIA NACIONAL DEL CABALLO




Se conmemora a partir del año 1999 el Día Nacional del Caballo.
Este festejo es una iniciativa de la Federación Ecuestre Argentina; se reconoce así la importancia de este animal en la historia del país y, a la vez, en homenaje a la participación del equino en la organización histórica y económica, y en la vida deportiva de la Argentina. Se trata de una iniciativa propuesta por la Federación Ecuestre Argentina, que centra el festejo en esta fecha en recuerdo de la llegada de Aimé Félix Tschiffely a Nueva York.Este jinete suizo realizó un intenso itinerario por la geografía americana, en un recorrido que se prolongó desde abril de 1925 hasta septiembre de 1928 y que le permitió demostrar la resistencia de los caballos criollos.
Aquellos dos fieles equinos, Gato y Mancha, que hoy descansan en la estancia El Cardal junto a los restos del andariego profesor extranjero que los llevó por horizontes lejanos a la Argentina, son un símbolo de la entrega y la fidelidad del caballo a las causas nobles que hicieron historia.
MANCHA Y GATO
El 24 de abril de 1925 se inició en Buenos Aires una de las travesías más famosas del siglo. Dos caballos criollos, Mancha y Gato, guiados por el profesor suizo Aimé Tschiffely recorrieron los 21500 Km (4300 leguas) que separan a la ciudad de Buenos Aires de Nueva York y conquistaron el récord mundial de distancia y altura, al alcanzar 5900 m. s. n. m. en el paso El Cóndor, entre Potosí y Chaliapata (Bolivia).
El viaje se desarrolló en 504 etapas con un promedio de 46,2 Km por día. Los caballos, animales tehuelches comprados al cacique Liempichín en Chubut por Emilio Solanet, a la avanzada edad de 18 años, probaron que la raza criolla tiene ejemplares insuperables para los trabajos de campos y para la guerra, rudos oficios donde las líneas elegantes son inútiles.
Durante el viaje cruzaron varias veces la Cordillera de los Andes, y fue en esos cruces donde mayores dificultades encontraron. El escabroso terreno se eleva a más de 5500 m y la temperatura llega a 18° bajo cero.
El diario La Nación, junto a otros medios, siguió desde sus páginas al valiente aventurero y sus caballos. Algunas de las líneas decían así: "En Huarmey el guía no pudo más, ni sus bestias. Los dos criollos Mancha y Gato se revolcaron, tomaron agua y después se volcaron al pasto con apetitos de leones. De Huarmey a Casma, 30 leguas, calores colosales…¡52 grados a la sombra!… sin agua, ni forraje, arena, arena, arena. Los cascos se hundían permanentemente de 6 a 15 pulgadas en la arena candente…".
Y en la editorial del 23 de septiembre de 1928 quedó patentado el logro: después de más de tres años y cinco meses, Aimé montado en Mancha, su fiel compañero (Gato tuvo que quedarse en la Ciudad de México al ser lastimado por la coz de una mula), logró la hazaña: "Al llegar a la Quinta Avenida de Nueva York llevaba en los cascos de su caballo criollo el polvo de veinte naciones atravesadas de punta a punta, en un trayecto más largo y rudo que el de ningún conquistador, y sobre su pecho, en moño blanco y celeste, bien ganados como una condecoración, los colores argentinos".

domingo, 19 de septiembre de 2010

DÍA NACIONAL DEL CHAMAMÉ

CON DIVERSOS ACTOS SERECUERDA HOY EL DIA NACIONAL DEL CHAMAMÉ

A Mario del Tránsito Cocomarola, autor de “Kilómetro 11”, había que recordarlo con música en su día. Por eso los actos alusivos a la fecha comenzaron el viernes y se repetirán en distintos escenarios. En este marco festivo, se inauguró la Fundación “Memoria del chamamé” y se habilitó el Museo virtual en la sede del Sitraj.
Mario del Tránsito Cocomarola nació el 15 de agosto de 1918 en la estancia “El Albardón”, en San Cosme, localidad correntina que albergó a su familia fortalecida por dos raíces culturales, una de esta tierra guaraní y otra italiana, significando así el origen de sus padres. En ese hogar se formó musicalmente, a los 13 años se calzó pantalones largos para aparentar más edad y abrazado a su acordeón salió a mostrarse como autor e intérprete de sus primeras composiciones. Contaba con 22 años cuando se inspiró y creó “Kilómetro 11”, una música que por designio del destino que elogió su cadencia, se convirtió en el Himno de los correntinos y aceptado como tal, transita la memoria de los tiempos.Cocomarola falleció el 19 de septiembre de 1974 en Buenos Aires e inmediatamente la fecha fue instituída como Día Nacional del Chamamé. “Kilómetro 11”, con letra de Costante Aguer, se alzó a los escenarios del mundo y es la manera más respetuosa de recordarlo. Cantando, como le hubiese gustado al Taitá. Con un bandoneón apoyado en las rodillas, abriendo el fuelle como los brazos del afecto.El viernes por la noche y en el marco del homenaje a esta fecha, se inauguró el Museo virtual del Chamamé, una obra que encuadra en la temática que viene desarrollando la Fundación Memoria del Chamamé que preside el escritor Juan Genaro “Cacho” González Vedoya. En la sede del Sitraj, Paraguay al 800, se realizó el acto y estuvo presente el gobernador de la Provincia, Ricardo Colombi, junto a los organizadores del evento y artistas de la talla de Salvador Miqueri, Roque Librado González y Santiago Nicolás Verón (del otrora duo Verón-Palacios) y todos músicos del conjunto que formó don Tránsito. De Buenos Aires y en representación de Sadaic, estuvo el secretario general de la entidad, Víctor Yunes y del Sitraj, Juan Carlos González, además de Coquimarola y su hijo Gabriel, familiares directos y amigos del músico recordado.La Fundación Memoria del Chamamé invitó especialmente a la primera entrevista de un ciclo que continuará una vez al mes y en este caso se escuchó el diálogo entre Roque Librado González y Juan Pedro Zubieta. González, hombre de pocas palabras y mucha emoción, estuvo con Mario del Tránsito en la última formación musiquera y sintió con tanta fuerza su muerte que prometió nunca más tocar el acordeón, desde el día en que murió “mi amigo, mi compañero, mi maestro y mi patrón”, como señaló refiriéndose a Cocomarola. Sin dudas que la marca de esa ausencia lo alejó de los escenarios y lo acercó a la profesión de luthier que a la fecha conserva en su taller, donde repara instrumentos musicales. Zubieta llamó la atención de Salvador Miqueri para que aportara alguna anécdota a la conversación. Miqueri nombró al folklorólogo Enrique Piñeyro que sostiene “hubo una bisagra” entre el chamamé de antes y el de luego de incorporado el duo Vera-Lucero (Salvador Miqueri, Eustaquio “Nene” Vera) al conjunto. “Cuando entré me sobraban los dedos de una mano para contar los chamamés cantados y le dije a Mario, vamos a tener que componer y así nacieron Retorno, Puente Pexoa, Mi selva eterna y otros, todos éxitos”. Continuó estirando la versión de la letra de Puente Pexoa que si bien se atribuye a Armando Nelli, “fue Nelli el autor de los versos pero como no encuadraban en la métrica, Coco me pidió que se lo arregle y si bien conservé la temática original, lo demás me pertenece y así quedó registrado en la declaración jurada”.Juanchi Cabrera en acordeón, Alejandro Aráoz en guitarra y voz y Alejandro Montenegro, aportaron la música con creaciones de Roque Librado González y se dejó el anuncio de la próxima entrevista al escritor Miguel López Breard.El gobernador Ricardo Colombi comprometió su apoyo a la Fundación, que espera tener su propio espacio físico en el transcurso del 2011. El Museo virtual en tanto se pone en marcha y se puede visitar libremente ingresando a http://www.fundacionmemoriadelchamame.com/ .
Un cariñoso saludo a todos mis amigos chamameceros, especialmente a Toto Sehman, que allá en Corrientes estará recitando los poemas tan sentidos de los poetas de su tierra.
Lydia Musachi


viernes, 17 de septiembre de 2010

ARIEL PETROCELLI


A los 73 años de edad murió hoy, 17 de setiembre de 2010, por la mañana, el poeta y compositor salteño Ariel Petrocelli, víctima de una afección cardíaca y tras una intervención quirúrgica que lo mantuvo internado durante una semana.
Desarrolló su actividad artística hasta enero de este año con su esposa Isamara, ocasión en la que presentó el disco "Andar la vida". El año pasado editó el trabajo discográfico "Pueblos", que lo llevó a recorrer decenas de lugares durante en un año.
Nació en Campo Santo el 11 de agosto de 1937. Al terminar la Escuela Primaria cursó el Secundario en el Colegio Salesiano hasta el 2° Año y concluyo sus estudios en el Bachillerato Nacional.Continuó sus estudios en la Escuela Normal de Salta, donde se graduó con el título de "Maestro Nacional". Ejerció como Maestro de Grado en Cachi, donde escribe la "Zamba de Cachi" dedicada a este pueblo.Comenzó con sus primeras composiciones a los 19 años... Entre sus obras figuran: "El Seclanteño", "La Bagualera", "Cuando tenga la tierra", "El Antigal", "Soy sembrador argentino", entre otras.Sus composiciones fueron interpretadas entre muchos otros por: Horacio Guaraní, Daniel Toro, Los Tucu Tucu, Los cuatro de Córdoba, Mercedes Sosa, Cantores del Alba, Los de Salta, Pedro Aznar, Suna Rocha, etc.La vigencia de la obra poética de Ariel Petrocelli en los escenarios de todo el país es ineludible. Sin ir más lejos, hace exactamente cuatro días, en la presentación del espectáculo “Quebradeños en el Bicentenario”, el jujeño Tomás Lipán hizo un paréntesis para rescatar el valor poético de la obra de Ariel Petrocelli. El cantante destacó la belleza de obras de creadores salteños, como la famosa vidala que pinta con dulce simpleza la dura vida del seclanteño: “Baguala y pena, adiós y arena, por el camino. El seclanteño, sin un destino, como su sueño”.Ariel Petrocelli se encontraba internado desde hace una semana en el sanatorio El Carmen, afectado por un severo cuadro cardíaco. Su cuadro se había complicado y fue operado en más de una oportunidad.


Fuentes: Diario El Tribuno de Salta, http://www.informatesalta.com.ar/ y Raíces del Folklore.
Se ha ido un gran poeta, su obra seguirá viva en las voces de nuestros cantores.

DÍA DEL PROFESOR

José Manuel Estrada, un hombre de ideales
En este día se rinde homenaje a José Manuel Estrada, quien además de destacado profesor era un notable orador, escritor y periodista, y un gran educador. En su persona quedan representados todos los profesores que con profunda vocación contribuyen a la educación de las nuevas generaciones.
José Manuel Estrada fue uno de los más destacados intelectuales de su época (nació el 13 de julio de 1842 -en Buenos Aires- y murió el 17 de setiembre de 1894 -en Asunción del Paraguay-) y también, según quienes lo conocieron, el orador más virtuoso de la Argentina de aquellos años.
Estrada quedó huérfano desde muy pequeño, y quedó a cargo de su abuela, Carmen de Liniers. Concurrió al Colegio San Francisco, donde recibió con profundo interés lecciones de filosofía, teología, religión y humanidades, que lo forjaron como un férreo defensor del catolicismo, actitud con la que se destacaría años después en su tarea política.
Su formación autodidacta recibió un fuerte aliciente en 1858, cuando ya finalizados sus estudios primarios fue premiado en un concurso de historia. A partir de allí se interesó con mayor énfasis en el estudio de la historia, y así fue que terminó por convertirse en uno de los más destacados historiadores argentinos.
Además de abocado profesor, historiador puntilloso y católico combativo, Estrada fue escritor, periodista y político, todo lo cual lo transformó en uno de los más fieles exponentes del pensamiento argentino en los inicios de la modernidad de nuestra Nación.
Como escritor, se destaca su obra Signun Foederis (El signo de la Confederación), que resume su profesión de fe religiosa y su pensamiento político.
Señor Profesor
Con sólo 24 años (en 1866) se inició en la docencia, y al poco tiempo la recopilación de sus Lecciones sobre la Historia de la República Argentina se transformarían en un libro. Aunque joven, era muy reconocido, tanto que el mismo Domingo Faustino Sarmiento lo nombró Secretario de Relaciones Exteriores y le encargó la enseñanza de Instrucción Cívica en el Colegio Nacional (Estrada ya enseñaba allí Filosofía).
Su crecimiento ya no se detuvo: en 1869 fue nombrado Jefe del Departamento General de Escuelas; en 1874, Director de las Escuelas Normales y Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (que había sido creada recientemente); y en 1876, Rector del Colegio Nacional. Dictó también clases de Derecho Constitucional y Administrativo en la Facultad de Derecho.
Su justa fama de excelente docente y orador puede ser ilustrada con una anécdota alrededor de uno de sus más memorables discursos: transcurría el 24 de abril de 1877 cuando, exponiendo sobre la tiranía de Rosas, sacó a relucir sus excelentes virtudes en lo que terminó siendo un discurso apoteótico. Tan alto fue el impacto que causó su fenomenal oratoria que, al finalizar la conferencia, los alumnos y docentes lo siguieron en procesión por las calles de la ciudad. Cuando llegaron al pie de una estatua de San Martín, Adolfo Mitre, en nombre de los alumnos, improvisó un discurso para manifestarle a Estrada su apoyo y emoción.
Bienvenido sea, en este día, el recuerdo de uno de los más grandes educadores que tuvo nuestro país, y sirva como ejemplo para tantos y tantos profesores que día a día, y con la misma dignidad, forjan el futuro de la Argentina.

jueves, 16 de septiembre de 2010

RICARDO ROJAS


HOMENAJE A RICARDO ROJAS
Por Víctor H. Martínez
Haciendo un paréntesis al episodio del acontecer diario, nos reunimos hoy en la universalidad de la cultura para rendir merecido homenaje a un espíritu luminoso, que brilló con luz propia en el firmamento de la intelectualidad argentina. Córdoba, que lleva siempre en su alma de ciudad viva y despierta cuanto pueda significar dimensión de progreso, no olvida nunca a los hijos de provincias hermanas que en su acción trascendieron los parajes locales, para fortalecer de un modo u otro los caracteres prístinos de la argentinidad, y así llega en esta ocasión con humilde pero sentido tributo al tucumano ilustre, Ricardo Rojas, Santo de la Letra Americana. Rojas cultor del profesorado en sus cátedras de literatura española y de filosofía; Rojas Decano de Facultad, Rector de la Universidad Nacional y consejero de la Universidad de La Plata; Doctor "honoris causa" de Universidades extranjeras; Académico de Madrid, New York, Perú, Uruguay, Venezuela, México y Santo Domingo. Rojas periodista, crítico, poeta, dramaturgo, historiador y político, sirve en la augusta dignidad debida a las deidades líricas, poniendo en su cielo pinceladas recias que son amaneceres permanentes para el mundo entero. Su pluma no reconoció jamás la fatiga de sus manos, y a sus manos bajó el arte del saber decir, alimentado por la idea vigorosa y brillante, que abrevó su sed de exposición en las fuentes más diversas, pero siempre autóctonas y puras. En "La Victoria del Hombre", "Lises del blasón", "Canciones" y "Oilantay", canta el poeta para enmudecer al hombre. Con riqueza descriptiva dialoga luego con el árbol, el indio y el gauchaje bravío, llevándonos, con calidad de auténtico guía, a través de "El país de la selva" penetrando también en el mundo mágico de las bambalinas con sus obras "Elelin" y "la Casa Colonial". Rojas coloca siempre banderas de avanzada en la literatura sin abandonar un paciente retorno al pasado histórico. El literato no deja jamás al historiador y de este modo la galanura del lenguaje va nutrida por la visión de lo que fue, que nos regala sin esfuerzo en "El santo de la Espada", "Cartas de Europa", "Las Provincias", "El profeta de la pampa" y en su obra cumbre "Historia de la literatura argentina". Y aún es su personalidad más rica, pues el literato e historiador abraza la inquietud filosófica buscando la explicación de una continuidad lógica en su "Filosofía de la Nacionalidad" que integran "la restauración nacionalista", "Blasón de Plata", " Argentinidad:" y "Eurindia", donde nos es dable investigar los aportes que concurrieron a la formación de los pueblos hispanoamericanos y contemplar una incitación ferviente por la cultura autóctona.En nuestro pensamiento, no aceptamos americanismo alguno sin un espíritu absolutamente franco hacia la libertad y rebelde a las cadenas de la opresión que someten la personalidad humana. La historia de América ha identificado siempre a sus hombres en un eco libertador que no reconoció nunca obstáculos de glaciares, macizos, selvas ni cuencas oceánicas. Sólo claudicando del ideario americano, traicionando sus orígenes u oscureciendo su porvenir, es posible no participar de este concepto. Rojas, rastreador eminente del ayer y fiel a las lecciones que aprendiera y enseñara, no claudicó ni traicionó y en consecuencia, perturbadas las libertades públicas en 1930, sufrió el confinamiento en Ushuaia por defender junto a las legiones cívicas del radicalismo la restitución de los principios de libertad y democracia. En las horas aciagas que todo país es susceptible de vivir por el materialismo, la ambición, el olvido o la incomprensión de los hombres que cobija, o en las etapas donde la serenidad y la cordura comienzan a sentar su debida señoría, conceptuamos necesario hacer un alto en el camino para en breves semblanzas como ésta, rectificar los errantes derroteros o refrescar la huella fatigosa de la paz, abierta con franqueza. por espíritus como Ricardo Rojas.
VÍCTOR H. MARTÍNEZ.
(Extraído de 'Discursos' de Víctor Martínez, 1965, Imprenta de la Universidad Nacional de Córdoba.)

AUGUSTO RAÚL CORTÁZAR

Nacido en la ciudad de Salta el 17 de junio de 1910, era hijo de D. Octavio Augusto Cortazar Arias y de Da. Irene Lozano Valdez, quienes lo llevaron consigo a la Capital Federal a temprana edad, de tal modo que allí cursó sus estudios, desde el primario hasta los superiores, conquistando cuatro títulos universitarios.
Profesor en Letras, Abogado, Bibliotecario y Doctor en Filosofía y Letras, carreras éstas cursadas en la Universidad de Buenos Aires.
Toda su vida la dedicó a la docencia y a la investigación, desempeñándose como docente en diversas cátedras, ganadas por contrato, en la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad Católica Argentina, además de dictar cursos especiales en otras universidades nacionales y extranjeras. Fue profesor titular de Literatura Argentina,, Folklore General y Ciencias Antropológicas, orientación folklore.
También desempeñó cargos de responsabilidad en la Facultad de Filosofía y Letras: Director de la Biblioteca de la Facultad, Jefe del Departamento de Folklore del Museo Etnográfico y Director de la Biblioteca Central de la Universidad. Asimismo ocupó funciones especificas con carácter honorario: Director Honorario del Seminario de Folklore, Director Honorario de la Carrera de Bibliotecarios, Director Honorario del Departamento de Ciencias Antropológicas. Y fue también Miembro Académico del Consejo Directivo de la Facultad. Por iniciativa cuya creóse el Seminario de Folklore y la Carrera de Licenciatura en Folklore.
Dictó cursos especiales en numerosas universidades argentinas. Fue Director del Fondo Nacional de las Artes (1953 - 1974), desde la creación de este organismo hasta su renuncia. Como Presidente de la Comisión de Expresiones Folklóricas, y Coordinador y Asesor del Relevamiento Cinematográfico de Expresiones FolkIóricas, asistió al rodaje de veintitrés películas de diverso metraje.
Considerado como el más grande folklorólogo de nuestro país, y por su extraordinaria versación en la materia, fue invitado a participar en numerosos congresos. tanto de dentro como de fuera del país, para cuya asistencia concurrió tanto a Wasbington, Los Ángeles, Chicago y otras urbes de los Estados Unidos, como estuvo, en Chile, México, Portugal, etc.
Siempre dentro de su temática, incursionó también en radiofonía con numerosas audiciones invitado por Radio Nacional, Radio El Mundo, Radio Splendid y otras emisoras. Y ese infatigable quehacer literario y folklórico le permitió, además de lo ya expresado, publicar 134 obras de la más variada extensión, cobrando particular relieve sus trabajos, titulados:"'Qué es el Folklore", "El. Carnaval en el folklore calchaquí". "Esquema del folklore”, "Folklore literario y literatura folklórica", "Poesía gauchesca", etc. etc., quedando aún inéditos varios otros trabajos al momento de su muerte- Se publicó "Ciencia folklórica aplicada”, su obra póstuma más importante. Colaboró, en vida, con las más prestigiosas revistas especializadas del mundo entero, lo mismo que importantes rotativos publicaron sus escritos.
Las más destacadas instituciones culturales del país y del extranjero lo contaron entre sus miembros. Así es como fue Miembro de Número de la Academia Nacional de la Historia Argentina. Miembro del Advisorv Board y de la Universidad de California, (USA). Miembro correspondiente de la Real Academia de la Historia de Madrid (España): Miembro de la Sociedad Folklórica de México, miembro del Instituto Histórico y Geográfico Brasileiro (Brasil), Miembro de la International Society for Folk narrative Research (Gotingam- U. S.A.), Miembro Consultor del Instituto de Folklore de Huancayo (Perú), Miembro correspondiente de la Sociedad Peruana de Folklore (Perú), Miembro correspondiente de la Sociedad Folklorica del Uruguay y del Instituto Histórico y Geográfico del Uruguay, etc. y, como no podía ser de otra manera. también era Miembro de número del Instituto San Felipe y Santiago de Estudios Históricos de Salta.
Estaba casado con doña Celina Sabor, catedrática de Literatura Española - quien dictara un curso especial de esta materia en la Universidad Nacional de Salta - y docente de la Universidad de Buenos Aires.
Renunció drásticamente a todos sus cargos en la Universidad de Buenos Aires - por incompatibilidad política - en junio de 1974 y, pocos meses después, una corta enfermedad cercenó la vida de este eminente salteño y notable estudioso argentino, que falleció en la Capital Federal el 16 de septiembre de 1974.
(Extractado de "AUGUSTO RAUL CORTAZAR A UN AÑO DE SU MUERTE, de Fernando R. Figueroa, publicado en El Tribuno el 14-9-75).

lunes, 13 de septiembre de 2010

TITO GÓMEZ sobreviviente de la Tragedia de Bella Vista

Sus “informantes” naturales, fueron los sonidos nocturnos y los de las interminables “siestas” de su amada Corrientes. Creador de melodías y poemas desde los 12 años, Ricardo “Tito” Gómez nació en Curuzú Cuatiá, Corrientes y se radicó en Mercedes, desde niño. Autodidacta desde siempre. Sus “informantes” naturales, fueron los sonidos nocturnos y los de las interminables “siestas” de su amada Corrientes.Compuso a la edad de 19 años su canción más conocida “Niña del ñangapirí”, creando más adelante canciones como, “Para volver a soñar, “A orillas de tu silencio”, “Nuestros sueños y la distancia”, “Cuando me duele tu ausencia”, “La cruz de la pobreza, todas con letras del Paí Zini, entre otras. Conformando “Los de imaguaré”, obtuvo el premio Revelación Cosquin, en el año 1981.Con Joaquín Adán “Gringo” Sheridan, en 1986, fundó el “Grupo Reencuentro”, con quien participó de una película llamada “La bailanta” declarada de Interés Nacional y actuó por todo el país hasta el final fatal de sus compañeros: Joaquín y Miguel Angel Sheridan en un accidente trágico en Bella Vista, Corrientes, un 8 de septiembre de 1989, del cual sobrevivió.- Aquel muchacho de siesta y vértigo correntinos, corredor de motocicletas, (otra de sus pasiones) cofundador junto al Padre Julián Zini, desde la faz creativa, del originario cuarteto “Los de Imaguaré” y heredero de la dinastía musiquera del “Paíubre” mercedeño, había sido devuelto- sobrevivo y transfigurado en espíritu - del caudaloso brazo del Paraná y su corola de torrentes implacables.Perteneció a la delegación argentina que viajaría al Festival Mundial del Folklore a realizarse en Niza, (Francia), en el año 1989, espectáculo éste, representado en el Teatro Oficial Juan de Vera, de la capital correntina, en agosto de ese mismo año.- Desde enero del año 1990, fue el melodista elegido por la poetisa correntina, Martha la Cruz Quiles, para ponerle alas a su poesía, desde esa fecha hasta su deceso acaecido el 2 de Mayo de 2003, Tito fue “su musiquero” como a ella le gustaba llamarlo.El nombre de los materiales de grabación en los cuales intervino cómo creador e intérprete se denominan: “El camino del amor”, “Chamamesero” y “Nuestro Canto”, con “Los de Imaguaré”, “Neike Chamigo, “El canto de nuestra gente”, “Por el viejo camino” y “Al fin de cuentas”, con el “Grupo Reencuentro” y “Para volver a soñar”, “Por darnos el gusto” “Bien pueblero y correntino” y “Postales de amor” como “Tito Gómez y Zuni Aguirre”, este grupo conformado en el año 1992, al lado de la cantante chaqueña, “Zuni” Aguirre.- Tito, además de cantar, ejecuta la guitarra y el bajo eléctrico.Posee un privilegio genuino y excepcional para un compositor de reciente generación.- En poco más de dos décadas, varias de sus canciones- “Niña del ñangapirí”- entre otras, se han convertido en virtuales clásicos, merced a una empatía compositiva de infrecuente consenso abierto. En la actualidad es autor y compositor de mas de 480 canciones, 120 de las cuales, son nuevas e inéditas; muchas de ellas, han sido grabadas por intérpretes como Mateo Villalba, Grupo Amandayé, Nostalgia Guaraní y otros. - En el año 1994, en el Festival “Canción Nueva Correntina”, realizado en el Teatro Oficial “Juan de Vera”, de la ciudad capital, obtuvo el Primer Premio con su canción “Miguel de los desatinos”. En el año 1999, el Gobierno de la Provincia del Chaco, le otorgó un reconocimiento a su aporte cultural en un evento realizado en “La Casa del Chaco” en Capital Federal y en el año 2004, el Gobierno de la Provincia de Corrientes, le otorgó un reconocimiento a su aporte cultural en un evento realizado en “La Casa de Corrientes” en Capital Federal.Actualmente, radicado en Oro Verde, junto a su compañera en la vida y la música, la cantora paranaense, Roxana Olivera, después de un año y medio de residencia en la Capital Federal, en donde enseñó a componer canciones, dio clases de Guitarra, Computación y dirigió el coro estable de la Casa de Corrientes en Buenos Aires, se reparte entre la enseñanza de sus conocimientos musicales y las actuaciones por todo el territorio argentino.

EL 8 de setiembre se recordó la Tragedia de Bella Vista.

El río Paraná se llevó en su corriente a un grupo de músicos de gran relevancia y trascendencia a fines de la década del `80. En esta oportunidad ofrecemos un adelanto exclusivo del libro de Ricardo “Tito” Gómez donde hace un mirada profunda a un hecho que lo involucró hasta la médula.
El siguiente texto es un fragmento del libro autobiográfico de Ricardo “Tito” Gómez titulado De las musas de mi vida. El autor dedica parte de sus memorias a un hecho que ha conmocionado a todo el litoral chamamecero.La tragedia 8 de Septiembre de 1989Convocados para representar a Corrientes en el Festival Internacional de Folklore en Niza, Francia, comenzamos a ensayar un grupo de conjuntos, solistas, cuerpos de danzas y recitadores en las instalaciones de la Sociedad Italiana. Habíamos logrado una cohesión y un nivel artístico, quizás inalcanzado en Corrientes.Prestigiando esta delegación, acudieron a participar artistas de Resistencia, Chaco. El resultado, con la genial puesta en escena de Dante Cena, desbordó la más exigente de las expectativas.Muchos fueron los sueños depositados en ese viaje. Por nuestra parte, nosotros, los de “Reencuentro”, utilizaríamos solamente el pasaje de ida. Desde Francia, pensábamos viajar a España donde nos esperaba uno de los guitarristas de Alfredo Zitarroza, el entrerriano “Dioni”Velázquez. Éste, nos había escuchado en su pueblito natal de Santa Elena, en el “Festival de la Chamarrita”, y quedó muy impresionado por la forma en que sonaba nuestro conjunto.Apenas bajamos del escenario, lo apartó al “Gringo” quien luego de dos horas de conversación, me contó que “Dioni”, quién residía desde hacía años en España nos proponía que fuéramos todos a intentar suerte allá – por supuesto, nos dijo, yo quiero tocar con ustedes la primera guitarra -.Lamentablemente, muy lamentablemente, ese viaje no se concretó: a 24 horas de la partida, el entonces Director de Turismo Julio Traynor, suspendió sin motivo aparente nuestra participación en el festival. La indignación de todos fue enorme; para solventar los gastos del viaje muchos habían malvendido sus departamentos ó sus automóviles... para nada…Como la integridad de ese funcionario corría peligro, éste optó por desaparecer de su lugar de trabajo y de su domicilio por largo tiempo. Indignados, pero decididos a no dejarnos abatir por tantos sueños estafados, resolvimos mostrar al pueblo de Corrientes cuánto valíamos y la calidad de lo que se iba a presentar en Francia. Comenzamos debutando en el Teatro Vera con un lleno total. Sigue imborrable en mí, el recuerdo de la emoción con que nos abrazamos todos al cerrarse el telón.Un mes más tarde, el viernes 8 íbamos a presentar nuestra delegación en Bella Vista. El sábado 9 nos tocaba ir a Formosa, y el domingo 10 estaba previsto el Domo del Centenario de Resistencia.Con cierto retraso, partíamos desde Corrientes rumbo a Bella Vista.Apenas llegamos, descendimos todos en el Club Juventud; los cuerpos de danzas se quedaron para ensayar, la gente de sonido de FONEA -Raúl Díaz y Patricia Semper-, también descendió junto al equipo de iluminación y efectos especiales, para montar todo y preparar el espectáculo de la noche.De pronto “Yacaré” Aguirre dijo en voz alta: “a ver, vengan conmigo a la radio todos los músicos para que Bella Vista se entere de que ya llegamos”.Partimos en el mismo micro, trece personas, diez músicos, dos choferes y un bailarín llamado “Puchi” González, que, como estaba cansado, (había vuelto de una peregrinación a Itatí), ni se enteró que, sería involuntario protagonista de la tragedia, puesto que no se bajó en el Club ni en la radio, y continuó durmiendo en su asiento del micro.Dante Cena, que era el encargado de la puesta en escena de “La delegación” nos dijo antes de salir hacia la radio: “miren que los quiero aquí a las 18:30 para ensayo general, eh?”. Mientras cantábamos, se había generado un clima hermoso entre los músicos que estábamos tocando en la radio, los operadores y la gente de la misma, que sin avisar, alguien trajo una cámara filmadora y comenzó a filmar todo lo que estaba aconteciendo en ese momento.De pronto miré mi reloj: marcaba las 19:30 y pensé para mí: “Uhhh, Dante debe estar nervioso porque nos retrasamos”.Eran las 19:40 cuando ascendimos nuevamente al micro. Escuché una voz que no pude precisar de quién era, que le dijo al chico que manejaba: “¡dale, dale, que llegamos tarde!”.Al poner en marcha el Aklo, (tal era la marca del colectivo), de procedencia inglesa, muy antiguo y maltrecho, observé encendida en el tablero una luz roja, la que según después supe, indicaba falta de aire en el compresor, ya que éste, se había descargado en su totalidad a través de los pulmones de freno averiados.Llegamos a la esquina, donde debíamos girar a la izquierda para retomar la calle Buenos Aires, pero una camioneta mal estacionada, nos impidió la maniobra.Nuestro chofer, colocó entonces la trompa del vehículo en la bajada, trabando por precaución la rueda delantera derecha contra el cordón derecho de la vereda. Luego, en reversa, intentó retroceder ese par de metros. Pese a acelerar a pleno motor, no consiguió salir de la bocacalle que sería luego nuestra trampa mortal. El chofer no sabía que al final de esa bajada estaba el Paraná, que de día, se divisa claramente desde allí; pero había oscurecido y nuestra visión llegaba tan sólo, hasta donde alumbraban los faros del micro.Ante lo infructuoso de los intentos, Ricardo Scófano, (nacido en Bella Vista y conocedor de la zona), le dijo al conductor: “esta porquería no va a subir marcha atrás, mas vale que des la vuelta por abajo y salimos por la otra calle”. Obviamente, nadie, excepto el chofer, sabía de la falta de presión en el compresor.Ante el apuro de los que conducían “La Delegación”, el chofer, creyendo que esa bajada se transformaría luego de unos metros en terreno llano, destrabó la rueda delantera para continuar la marcha por esa calle. Ya en los primeros metros del recorrido, el micro fue tomando una aceleración inusitada, y la primera curva de la pendiente ya la tomó fuera de control, balanceándose hacia los costados. ¡¡¡Los frenos no funcionaban!!! ¡¡¡Mis ojos iban fijados en los brazos del conductor ya que de ellos dependía mi vida!!! Como no sabía que debajo de la pendiente estaba el río, yo esperaba en cualquier momento el corte en la carne o la fractura en los huesos, ya que esperaba el impacto del vehículo sin control contra algo o el vuelco, pero jamás el agua!!!.El pánico se generalizó: entre los gritos de los que estábamos dentro, recuerdo la voz de Ricardo repitiendo desesperadamente: “¡¡¡este colectivo no tiene frenos!!!” “¡¡¡este colectivo no tiene frenos!!!”.Esos gritos, sumados a los gritos de terror de todos los que íbamos arriba del micro y el fragor de los neumáticos del Aklo rodando a toda velocidad fueron lo que más impresionó - según supimos después - a los testigos presenciales de la caída. Un peritaje ulterior, estableció que habíamos alcanzado los ¡104 km./h.!.Luego de unos 300 metros de carrera desenfrenada, el colectivo despegó el tren delantero del suelo, volteó como a un junco una palmera, y con las ruedas traseras derribó la baranda de la costanera. Un par de segundos antes de iniciar el vuelo por el aire, Scófano gritó:“¡guarda que nos vamos al agua!”.Zitto Segovia, que iba sentado en el apoyabrazos del asiento contiguo al mío, pasillo de por medio, me aturdió con otro grito desgarrador: “¡Jesús, yo no sé nadaaar!”.En tanto, la actitud de Carlos Miño, que estaba a mi lado, contrastó por lo serena, con el terror de los demás: abrió en el aire la ventanilla correspondiente a nuestro asiento, previendo quizás la necesidad de una vía de escape. La altura que verticalmente separó el punto en que nuestro micro abandonó la bajada, de la superficie del agua, era de aproximadamente 15 metros. Hay que sumar a eso, la distancia que con que el impulso que traíamos, nos proyectó hacia el cauce del río. Decir 20 metros quizás sea quedarse corto. Durante esa parábola mil pensamientos surcaron vertiginosamente mi cerebro. Cuesta admitir cómo y por qué, tantas vivencias pueden desfilar por la mente en tan breve tiempo.El peso del motor inclinó la trompa del micro hacia abajo, haciendo que éste cayera en zambullida vertical contra el agua. Al impactar, estalló el parabrisas y el agua irrumpió violentamente al interior, impidiendo a los choferes despegarse de sus asientos. Recuerdo que hacía mucho frío, razón por la que todos íbamos abrigados con camperas y todas las ventanillas del micro estaban cerradas.Conté uno, dos, tres antes que el agua me cubriera. [- Difícilmente, un ser humano normal, sería capaz de pensar que hacer en tres segundos –. Aspiré hondamente aire en mis pulmones, y una fracción de segundo antes de entrar en el túnel oscuro alcancé a ver que Carlos Miño, ya tenía medio cuerpo fuera de la ventanilla. Actué rápidamente; no sé si por imitación ó por inspiración divina: me tomé del parante de la ventanilla, esperé que Carlos terminara de salir y ya sin ver nada, intenté seguirlo.Lo que entiendo que fue la succión del colectivo al hundirse, me impedía desprenderme de él. Recién cuando éste tocó el fondo del río, conseguí despegarme. Sin saber nadar, braceando desesperadamente, y sin saber cómo, salí, al cabo de una eternidad, a la superficie. Sin mis anteojos y en plena oscuridad, no alcanzaba a divisar ningún punto de referencia más allá de escuchar los gritos de mis compañeros de infortunio, pidiendo desesperadamente auxilio.Pensaba – ojalá que no me dé un calambre, ojalá que ninguno de los que están alrededor mío se me aferre, porque nos ahogaríamos los dos –.A lo único que atiné fue a conservar la calma; me lo repetía en silencio una y otra vez, conciente de que era preciso ahorrar energías y controlar el pánico. Noté, pese a todo, que mantenerse a flote, no era tan difícil como siempre pensé. En uno de los giros sobre mí mismo divisé lo que (según creí), eran las luces de la ciudad, o de la costanera: me pareció vertiginosa la velocidad con la que se desplazaban de derecha a izquierda. Comprendí entonces que la corriente del canal me estaba arrastrando rápidamente río abajo. El río estaba inusitadamente encrespado esa noche. Atiné a gritar, tímidamente al principio, y luego con vigor: "¡socorro!, ¡auxilio!", acción que logré sólo a medias, puesto que el agua que se introducía en mi boca sólo me permitía pronunciar la primera mitad de cada palabra. Después de unos minutos, que me parecieron eternos, interminables, para mi fortuna, “Mozú”, un pescador que escuchó mis desesperados pedidos de auxilio, corrió por la costanera hasta el lugar desde el cual el río me llevaba inexorablemente hacia la muerte. ¡Vení nadando para acá! - me gritó – [b]¡¡¡No sé nadaaaar!!![/b] fue mi respuesta en igual tono. Escuché entonces: ¡ahí va un salvavidas!El único sentido que conservaba, mi oído, ya que mis anteojos de ver, los perdí al primer contacto con la corriente, me orientó en el momento en que braceé como pude, hacia donde me pareció que había chapoteado al caer, el providencial auxilio. Como pude me introduje en el salvavidas, que me colocó a ras del agua, horizontalmente. Recién entonces, tomé conciencia de que había estado flotando en posición vertical.Alcancé la costa con mucha dificultad ya que repito, no sabía nadar y, cuando ya estaba al límite de mis fuerzas, mi salvador me ayudó a trepar a la costanera. Le grité entonces: “¡corré a auxiliar a los demás!”, creyendo que por haberme salvado a mí, tenía facultades para hacerlo con los otros…Cada vez que recuerdo ese dramático percance y la tan desventajosa situación de la que logré escapar con vida, pienso en la mano que Dios nuestro Señor me tendió, fue algo mucho más tangible, que un mero empirismo de la Fe. Fue su providencial amparo lo que me apartó del infortunado destino que corrieron los otros ocho.Las víctimas fueron: los dos choferes del colectivo, Joaquín Adán y Miguel Ángel “Míchel” Sheridan, “Yacaré” Aguirre, Jhony Bher, “Chango” Paniagua y Zitto Segovia.Diría yo el domingo 10, cuando con Alfredo Humberto Norniella, el único periodista con el que, en razón de su vieja amistad conmigo y con el grupo, acepté hacer una nota televisiva. No me parecía ético hacerlo con todos, ante tamaña tragedia y con la presencia visible de los familiares de las víctimas.Otros, no lo entendieron así…Luego de los interminables sollozos que dejara Alfredo sobre mi hombro, alcancé a balbucear frente a la cámara: “sólo Dios sabe por qué unos sí y otros no”... y el llanto me impidió seguir…Ya en la costa, sólo, perdido, aterrado y en estado de shock, y sin poder ver nada a mi alrededor, sólo lloraba… no sabía para donde ir!!!De pronto reconocí una voz que gritaba “¡Titooooo, Titoooo!” y divisé una sombra que emergió de la oscuridad y se me aproximaba corriendo.Era Ricardo Scófano... Abrazados, lloramos por largo rato.Los suboficiales de la Prefectura nos condujeron a las dependencias internas del destacamento. Nos abrigaron con frazadas, que no alcanzaban de ninguna manera, para mitigar el frío del alma...Me sentía abismado, no entendía nada; las secas órdenes y los silbatos sólo contribuían a confundirme más.Llegó poco después a lo que sería nuestro primer contacto con tierra firme, Julio Acebal, un amigo de los músicos de Reencuentro, y me dijo: “vamos a casa, Tito”. Moviendo la cabeza me negué: pensaba que permaneciendo allí haría posible algún milagro más...Recién después logré entender que los que no habían salido hasta ese momento, ya no tendrían chance de sobrevivir. Cuando yo providencialmente lo logré, ya estaba más allá del límite de mis fuerzas y de mi aliento... por lo tanto, los demás…En tanto, una chica del Cuerpo de Danzas Tradicionales “Guada”, me quitaba las botas y las medias empapadas al tiempo que compartía mi llanto y mi impotencia. Me parecía imposible que mis amigos Gringo y Michel, con quienes había compartido 20 años de música, ya no estuvieran...Me di cuenta entonces, de lo infructuoso que era permanecer allí, en ese lugar lleno de órdenes inútiles y sin sentido, con el que yo no tenía nada que ver.A diferencia de lo que dijeron todos los medios, radiales, televisivos y escritos, la Prefectura no salvó a nadie. Su lancha permaneció amarrada a la costa porque no tenía combustible, y ninguno de los oficiales, suboficiales ó marineros que presenciaron todo desde la costa, fue capaz de arrojarse al agua, de hacer algo por nosotros... solo los pescadores… a quienes les debemos haber salido con vida, Carlos Miño y yo.Un rato más tarde, fue a buscarme Luisa, la mujer de Julio Acebal, y me dijo: “vamos papito a casa, te voy a sacar la ropa mojada y estarás bien allí”.Ellos, eran los concesionarios del Club de Caza y Pesca, frente al cual pasé flotando mientras la corriente me arrastraba. Abrazado a Luisa, recorrí tambaleante los 350 metros que hay desde la Prefectura al Club de Caza y Pesca y allí, en una pequeña habitación, esa amiga convertida en mamá – me cambió toda la ropa mojada como si hubiera sido un bebé recién nacido - porque yo no me valía por mí mismo – utilizando para ello, ropa seca de su marido.Luego, las sirenas de las ambulancias, ya que sus tripulantes, no hicieron más que eso: aturdir con sirenas; los médicos que entraron a la habitación donde Carlos Miño y yo intentábamos recuperarnos del espanto, ni siquiera fueron capaces de inyectarnos un tranquilizante; se limitaron a conjeturar sobre estadísticas de siniestros similares. “En estos accidentes, la mayor parte de las muertes se produce por atascamiento, cuando dos ó más personas intentan salir por una misma ventanilla”- recuerdo que comentaban-. ¡Realmente patético...!Dos horas después de la tragedia, reunidos los sobrevivientes en el Club de Caza y Pesca con el resto de la delegación (que se había quedado en el Club Juventud pendiente de la conducta a seguir), me dije: “Nooo, yo no me puedo ir, me quedo acá, eran demasiado amigos míos”. Así que, confundido e impedido para razonar, tomé la decisión de permanecer allí, hasta que sacaran el micro del agua, cosa que recién se hizo el domingo de tardecita. Salió vacío…Mientras trabajaban los buzos tácticos venidos de Buenos Aires y el personal de la Prefectura para tratar de sacar el micro sumergido, vagaba por la costa del río y lloraba con cada amigo de “Reencuentro” que se había llegado a Bella Vista para acompañarme… una y otra vez, ellos, me pedían detalles de cómo había sido todo y ese relato lo tuve que repetir, una, dos, cien… y ya no recuerdo cuantas interminables veces…Recién cuando el Aclo emergió vacío, el domingo, me dije: “ya no hay nada que hacer aquí”.El sábado, -el día siguiente al accidente-, se presentó en mi habitación, personal policial para tomarme declaración testimonial como sobreviviente y yo, que aún continuaba en estado de shock ante la tragedia y la falta de contención médica, obviamente, no supe qué decir.A veces la justiciaOtra de las vivencias que se me quedaron grabadas a fuego en Bella Vista y a la que aún hoy, no he podido encontrar explicación fue ésta que me marcó un determinado camino a seguir, luego del horror: Yo - creo que más que ningún otro- esperaba ansioso que viniera a acompañarnos en el dolor y la desesperanza, y en su condición de hombre más cercano a Dios, el sacerdote Julián Zini. Él, que agrupó a los músicos más talentosos de Mercedes; él, que luego se convirtió en el soporte espiritual y emocional del grupo, esa persona de la que yo tanto esperaba una respuesta a lo incomprensible, tanto en su condición de Ministro de Dios, como de amigo, ...nunca llegó. Ni cuando el accidente, ni en ese interminable año que siguió al mismo.A todo lo que acabo de relatar, y al Gobierno de turno de esos tiempos, le debo el mayor “stress” postraumático de mi vida; el que aún me acompaña, el que me despierta aterrado y jadeante por las noches.El cuadro de alucinación y locura en el que quedé sumido, unos cuantos meses después, motivó mi internación en el Hospital Escuela por un mes, y luego otros tres más, en el Hospital Psiquiátrico “San Francisco de Asís” a instancias de médicos amigos como Walter Nigri, el “flaco” Gallardo y otros doctores más, que como estaba muy “chapita”, no recuerdo su nombre.Quiero destacar en esta parte de mi relato, el aporte incondicional que tanto me ayudó cuando estuve en ese otro trance difícil de mi vida – LA LOCURA - la compañía y la dedicación para atenderme y protegerme de quien era mi compañera en ese entonces, Zuni Aguirre… ella, todos los días venía al Hospital Escuela y luego al Hospital Psiquiátrico, tres veces por día, de mañana, luego cruzaba a Resistencia, luego al mediodía desde donde iba de nuevo a trabajar al Chaco y finalmente a la noche cuando salía de su trabajo.Su cansancio era indescriptible… mi eterno agradecimiento para ella desde este libro, por esta y tantas otras actitudes generosas de amor. Si no hubiera sido por ella, seguramente no hubiese recuperado la razón jamás, pero sus cuidados y su ternura, hicieron posible el milagro.El domingo por la mañana, al verme llorar desconsoladamente con cada amigo que se acercaba a abrazarme, una monja chiquita, tomando en sus manos el pequeño crucifijo que pendía en su pecho, se acercó y me dijo: [b]“Hijo, nosotros vivimos estudiando esto y ni aún lo podemos entender, (obviamente refiriéndose al sacrificio de Cristo en la cruz) ¿cómo vamos a pretender entender esto otro?” –me dijo señalándome el río… “acepte esto como la voluntad de Dios, que tal vez estaba queriendo cambiarle el rostro a algo o a alguien, para que de aquí, surja un hombre nuevo” – [/b]esas palabras fueron un bálsamo en mi alma. Tal vez nunca sepa esa hija de Dios, cuánto me ayudó su actitud de amor.[s]Después de la tragedia[/s]Caía ya la tardecita del domingo, y cada cual se estaba preparando para volver a su lugar.Me estaba despidiendo de algunos rezagados que no se resignaban a irse todavía, cuando de pronto se aproximó un camarógrafo que había filmado la actuación de todos los músicos (seis de ellos todavía sumergidos en el río) en la actuación del viernes por la tarde, en el canal de cable local, diciéndome: “Tito, ahí tengo grabado en mi casa todo lo que hicieron en el canal, ¿querés ir a verlo?” Entonces los amigos que estaban alrededor mío le dijeron: “¡Noooooooo! ¿Cómo le proponés eso que todavía él no sale del estado de shock?” ¿Patético, no? …increíble…Había oscurecido ya y un cuñado de Carlos Miño, se ofreció a llevarme en su auto a mi casa, así que alrededor de las 20:30 hs., salimos de Bella Vista, el chofer, Carlos Miño, mi mujer y yo.Cuando llegamos a la capital de Corrientes, le dije al que manejaba –“Lleváme hasta… (Un determinado lugar que no recuerdo) – porque allí está nuestro auto”.Yo debía seguir viaje desde Corrientes hasta San Cosme, lugar éste donde residía con mi mujer de entonces, Giovanna Testolino.Cuando llegamos los dos a San Cosme, le dije a Giovanna: “No quiero pasar ni por la casa de tu madre, ni por la de tu hermano, por favor, vayamos a la nuestra”.Una vez allí, me encerré en una habitación totalmente a oscuras, de la cual salía solamente a la tardecita, para visitar en Corrientes a Ricardo Scófano, que fue el compañero de supervivencia más cálido de los cinco, ya que él, al verme salir al límite de mis fuerzas del Paraná, fue el único que me abrazó, luego del espanto.Con los otros sobrevivientes casi no tuve ningún contacto físico ni de ningún tipo, seguramente en ellos, la procesión iba por dentro…Por eso, cada vez que me animaba a salir de mi encierro, sólo quería estar con Ricardo. Esa hermandad me reconfortaba como ninguna otra.Algunas veces me recibía diciendo: “Tito, tengo esta tortillita no más, pero quiero compartirla con vos” y me pedía que yo me acercara a él, muy al ladito de él, hasta que nuestras rodillas se tocaban, y allí sí, con la alegría rescatada de nuestra tristeza, compartíamos lo que había.Esa actitud, estoy seguro, se debía a la necesidad de sentirnos mutuamente vivos…[s]Los sobrevivientes[/s]Apenas el micro tocó el agua, por la puerta de acceso al mismo que venía abierta por la falta de aire en el compresor, salió Ricardo Scófano y en seguida por una ventanilla, Puchi González, el bailarín que había peregrinado a Itatí y dormía en uno de los asientos. Como ellos dos eran excelentes nadadores, cortaron la corriente con firmes brazadas y subieron a la costa.Los pedidos de auxilio de Ricardo desde la costa, aún resuenan en mis oídos… “¡Auxilioooo, auxilioooo, somos los músicos y nos caímos al agua, socorro!” repetía.Por su parte, Puchi permanecía callado mirando con terror, lo que ocurría en el agua. ...y pensar que hasta un año más tarde, infaltable cada vez que yo actuaba, se negó a pisar jamás un escenario, ocultándose en el rincón más oscuro, y una vez terminado el espectáculo, cuando la gente venía a saludar, él, como una sombrita se acercaba, me tocaba el brazo y me decía: “Tito, ya vine a verte , ya cumplí con vos, ahora me voy”.El tercero en volver al milagro de la vida, fue Oscar “Cacho” Espíndola, que según me contó, tampoco sabía nadar y se encontró de repente con el armaje sumergido del hidrómetro que tenía piedras y maderas en la base, me dijo Cacho: “me prendí de allí y nadie me iba a sacar de ese abrazo a las maderas que me salvaron la vida”.El cuarto en salir fui yo… gracias a la providencial ayuda de “Mozú” y, por supuesto, la mano tendida de mi Dios.El quinto sobreviviente, que salió después de nadar dos kilómetros, ayudado finalmente por unos pescadores que botaron su embarcación al oír sus gritos de auxilio, fue Carlos Miño, ese hombre al que le debo la vida, por haberme señalado el escape a través de la ventanilla por la cual salimos. Pocas horas después se volvió para Resistencia a tranquilizar a su familia. Me quedé solo, esperando angustiado, a los amigos que vendrían a la mañana siguiente…Carlos, ante mi insistencia para que se quedara conmigo, único sobreviviente del “Grupo Reencuentro”, se disculpó: “Tito, mis hijos me necesitan y no puedo quedarme”. Me sentí más solo que nunca...¡...Qué paradoja...! ¡LOS QUE DEBEN ESTAR NO ESTÁN, PERO APARECEN LOS QUE, SIN TENER QUE ESTAR, AFORTUNADAMENTE ESTÁN!Mientras tanto, los medios de difusión, apresurados por dar a conocer la noticia de la tragedia, mal-informaban hacia los cuatro puntos cardinales con diferentes y encontradas versiones… - decían por ejemplo: “que no había sobrevivientes, que los que habíamos salido estábamos muy lastimados y que el accidente se había producido en la ruta hacia Bella Vista, en fin…tantas cosas más. –Sabedor de que ello ocurriría, apenas pude razonar, pedí a los que se acercaron a la pieza del Club de Caza y Pesca en donde me reanimaban, que me llevaran a una Cabina Telefónica y a la Policía.Pretendía de esa manera, tranquilizar a mis familiares, entonces envié dos radiodespachos policiales, uno a mi mujer que había quedado en San Cosme y otro a mis hermanos que vivían en Mercedes… el texto era el mismo: “no se preocupen por mi, estoy bien, Tito”.Como siempre ocurre en estos casos, la noticia llegó tergiversada a Mercedes… mi hermana Liliana, lloraba por acompañar a mi hermano Tatín que se aprestaba a viajar a Bella Vista, este no estuvo de acuerdo con ello, porque le pedía que quedara a cuidar de mi madre.Mi hermano, en su Falcon, al que acondicionó sacándole los asientos traseros y haciéndome una especie de cama con frazadas porque le habían dicho que yo estaba quebrado en varias partes de mi cuerpo y clamaba por volver a mi pueblo adoptivo.Cuando llegó a Bella Vista, se dio cuenta de la realidad, vio como estaba y como a tantos otros, le conté lo que había pasado… el hecho de que mi hermano estuviera conmigo, me dio fuerzas después de cuatro horas del accidente, para salir con él, recorrer los 400 metros que nos separaban de donde se había hundido el micro y, subir la pendiente a pie y mostrarle desde donde comenzó, la caída sin regreso de ese vehículo.Tatín, fue realmente hermoso sentirte a mi lado en esos momentos…¡¡¡además de tu compañía que tanto bien le hizo a mi alma y a tanto dolor!!!Y acá, aparece otro delgado hilo conductor, prolongación de la protección de la tía Nerea… al decir de una amiga...Un hijo de ella, comisionista de hacienda, viajando lejos de allí en su camioneta, oyó en la radio la noticia de la tragedia y la lista de sobrevivientes. Rodolfo Ambroggio, tal es su nombre, abandonó todo lo que estaba haciendo, le puso alas a su vehículo, y entró clamando mi nombre al Club de Caza y Pesca.Abrió de un empujón la puerta gritando: - “Tito, Tito, Titooo, ¿dónde está Titooo?” - ese gigante, con un corazón más grande aún, estuvo a las tres horas del accidente, sentado en el piso de la habitación donde me reanimaron y me trajo la misma protección que ejercía su mamá conmigo…“Lolo”, gordo querido, ¡no sabés cuánto me consoló tu presencia y cuánto me confortó tu ayuda en ese momento!Un Misterio“Puchi” González, el bailarín que se salvó con los músicos, tuvo una gran depresión post- traumática en el año que siguió al accidente, se negó a seguir bailando, recluyéndose en su casa de la que solo salía, cuando se enteraba de que yo, actuaría en algún festival o en el “Teatro Oficial Juan de Vera”.Este talentoso bailarín, se sumergía en una butaca, la más oscura del Teatro, totalmente acurrucado sobre sí mismo y cuando terminaba el show, esperaba prudentemente a que la gente me salude y cuando ya me quedaba prácticamente solo, venía hacia mí, como una sombrita y me decía – “ya cumplí con vos Tito, ya vine a escucharte, ahora me voy” – me daba un apretado abrazo y se perdía en las sombras de la noche -.Al año justo de lo acontecido en Bella Vista, “Puchi”, en una procesión a Itatí en la que participaban mas de cuatrocientas personas, iba a ofrendarle a la Virgen, la única zapatilla con la que escapó de la trampa mortal del micro, ya que una de ellas, había quedado atascada entre los hierros y él, se descalzó y salió con esa sola zapatilla.Estaba camino a Itatí, en medio de todas las personas que participaban de ella y su madre, iba caminando tomada de su brazo, llovía cuando, inesperadamente y vaya a saber por que misterioso designio de Dios, descendió del cielo un rayo que lo tocó solamente a él y lo mató en el acto, totalmente carbonizado.Evidentemente, Puchi iba a agradecer a quien no tiene el poder sobre la vida y la muerte y, los misterios de Dios son a veces, como indescifrables…Y de nuevo la vida...Sin la plenitud de mi instinto de supervivencia, sin la adrenalina que esa situación descargó en mi sangre, completamente solo con mi tragedia, sin contar siquiera con la contención anímica de un profesional, luché por sacudirme el pánico que se había adueñado de mí.El Gobierno de Corrientes de aquel entonces, no se hizo responsable de que el micro de la tragedia, no tenía permiso para circular y ni siquiera, tomó en cuenta nuestro estado de shock post-traumático.Tampoco, se nos dio acceso a ninguna consulta con ningún médico psiquiatra, que nos ayudara a sobrellevar ese devastador impacto emocional.Decidí entonces, dejar la música, esta vez, para siempre.Sumido en la más honda de las melancolías, me dije: – Ya nadie podrá cantar mis canciones como “Míchel” y jamás habrá un instrumento que traduzca con tal fidelidad el mensaje de mi alma como el fuelle mágico del “Gringo”...Pese a ello, hechizado creo, por un par de ojos verdes, escapé hacia Mburucuyá, en donde conviví con Juan Carlos Jensen por espacio de cuatro meses más o menos, en su habitación de la casa paterna, en una camita al lado de la suya. ¡¡¡Si me habrás escuchado hermano!!!. Por todo aquello, porque no has caído en la tentación de los envidiosos y mediocres que no hicieron más que vivir para juzgarme, te digo ¡GRACIAS!, por tenerme en cuenta, pues con tu actitud, atravesaste limpiamente las barreras de la estupidez y “te la jugaste”, ofreciéndome mucho de tu callada comprensión.Luego de ese período de sanar mis heridas en compañía de mi hermano elegido, como nos llamamos mutuamente, el amor me tocó de nuevo cuando probé la miel que vertía el panal de una muchachita correntina, dueña de esos ojos verdes que me decidieron a pensar en que debía volver de nuevo “a la normalidad”.Y decidimos escuchar al llamado de nuestro amor, y nos fuimos a vivir juntos en un ranchito de barro, paja y adobe, que fue otro lugar en donde totalmente apartado de la música, recalé con mi antiguo barco en su bahía, para reparar los daños de la travesía, creía que, para siempre esta vez.Voluntariamente exilado en el arenal, y resignado a dejarme morir de tristeza, puse un taller de carburación y encendido, tapado en ese arenal en donde vendí mi bajo eléctrico, mi guitarra electroacústica y me negué a ser músico –para siempre – cansado ya de tantas “amnesias convenientes” y silencios cómplices.El único contacto que me unía al abandonado mundo de las candilejas, de “motus propio”, era una radio chiquitita, en la cual, en las largas y silenciosas madrugadas de Mburucuyá, escuchaba un programa que se emitía por radio Nacional de Buenos Aires llamado, “La noche de mi país” conducido por “Chochi Guzmán”.Allí escuchaba entre asombrado y perplejo, a los nuevos creadores que iban surgiendo y contemplaba distante, el añorado mundo de los aplausos y del cariño de la gente, mundo que alguna vez fuera mío, mundo que hoy, miraba de lejos.En esos días, comenzaron a llegar a Mburucuyá porque se avecinaban las fiestas de fin de año, los chicos que por una u otra razón, no vivían en el pueblito. Mi cuñado, el “Ramoncito” Vera, me dijo: “hoy hay una guitarreada con un artista de aquí, de Mburucuyá, que tuvo que buscar otros horizontes, ya que Mburucuyá le quedaba chico para tanto talento”… Se refería a Tiky Miqueri, aquel que genialmente, había diseñado por muchos años, la coreografía de una de las comparsas más importantes de allí y, además, excelente actor de teatro y muy vinculado y respetado, en el ambiente del arte correntino.Allí fui, con una guitarra prestada, al encuentro de este artista pueblerino, fallecido ya, que con asombro, escuchaba mis canciones y cautivado por ellas, me invitó a su casa a tomar mate al otro día.Llevé mi carpeta, como siempre acostumbraba hacer y seguí mostrándole las canciones nuevas que había compuesto con Martha de la Cruz Quiles… entonces, este par mío, el único de Mburucuyá que hablaba mi mismo idioma, me dijo estas textuales palabras: “anoche, cuando escuchaba tus canciones me preguntaba - ¿qué está haciendo semejante talento enterrado en la arena de este pueblito?, me puse muy triste, ¿sabés?, y me dieron ganas de llorar” - ahora que conozco más de tu obra, te digo hermanito - “VENDÉ ESE SOPLETE QUE TE ESTÁ QUEMANDO EL ALMA (se refería al compresor de mi taller) VENDELO Y ANDATE DE AQUÍ CHAMIGO, TU ARTE NO MERECE ESTA POSTERGACIÓN QUE ESTÁS HACIENDO CON ÉL”.Era lo que necesitaba ó deseaba oír: significó un “clic” en mi mente, un punto de inflexión en mi alma; algo así como un despertar.Debo agregar que también mi hermano elegido, Juan Carlitos Jensen, (único autorizado a despedirme cuando parta a la Tierra sin Mal), al culminar una guitarreada inolvidable en la casa de Titina y Pedro Paret con que me despidieron de Mburucuyá, me dijo:“NUNCA FUISTE VOS EN LA PROSAICA TAREA DE LA NAFTA Y COMPRESORES; SIEMPRE SERÁS ARTISTA DE ALEGRÍAS Y DOLORES”...Y en ese marco sucedió el milagro. Estos dos artistas de lujo, amigos del alma, convalidaron lo que fuera mi firme elección allá por los catorce años.Y retorné al camino...por Ricardo “Tito Gómez .
FUENTE: corrienteschamame.com.ar